NovelToon NovelToon
LEGADO DE SANGRE

LEGADO DE SANGRE

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Traiciones y engaños / Amor-odio / Fantasía épica
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza

El desierto no guarda secretos… los entierra vivos.
Bajo la arena de Namhara duermen traiciones, guerras, juramentos rotos… y amores que jamás debieron existir. Aquí, el sol quema la piel, pero es el pasado el que destruye el alma.
Ninoska, princesa del desierto, lo aprendió demasiado tarde.
Descubrió que el peor enemigo no siempre sostiene una espada. A veces… te toma de la mano, te sonríe y te promete amor eterno.
Su compromiso con Dissano no fue una unión real. Fue una prisión. Una jaula construida con control, amenazas silenciosas y sombras que nadie veía… excepto ella. Pero incluso del dolor nació algo imposible de odiar: Coraline.
Una niña de ojos vivos y sonrisa brillante… la única luz capaz de mantener a Ninoska de pie. Y también su mayor condena. Porque en los palacios los niños no son inocentes. Son armas, son llaves, son rehenes disfrazados de ternura.
Y Coraline no es una niña cualquiera.
Coraline es la hija de dos coronas. Su sangre une dos mundos: Namhara y Holaguare.

NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo #1 – Mi Hija

El sol del desierto de Namhara ardía sin piedad, pintando las dunas de oro como si el mundo estuviera en llamas. Aun así, el mercado seguía vivo: gritos de vendedores, especias intensas flotando en el aire, y el sonido metálico de collares de cobre chocando entre sí.

La vida, en Namhara, siempre encontró la forma de moverse.

Entre callejones de piedra y arena, una niña de cabellos negros corría con la energía de quien no conoce el miedo.

—¡Vamos, mamá! —reclamó Coraline, dando un salto ágil—. ¡Eres muy lento! ¡Hoy es mi primer día de escuela y vamos a llegar tarde!

Detrás de ella, su madre la seguía con calma, aunque el cansancio se notaba en su mirada. Aún así, irritante.

—Tranquila, Coraline… todavía hay tiempo.

Coraline no esperaba respuesta. Siguió corriendo como si el desierto no pesara sobre sus pies.

La escuela apareció al fondo: sencilla, vieja, con muros ásperos y ventanas gastadas, pero pintada con colores vivos, como si alguien se negara a permitir que la arena la devorara.

Antes de que Coraline entrara, su madre la atrapó con suavidad y le acomodó los hombres rebeldes que escaparon de sus coletas.

-¡Mamá! —protestó la niña, inflando las mejillas—. ¡Ya estoy bien!

La mujer soltó una pequeña risa, cargada de ternura.

—Listo, mi princesa…

Coraline se soltó y corrió hacia el interior, perdiéndose entre los demás niños como una chispa en medio de un incendio.

Su madre se quedó quieta unos segundos, observando cómo su hija desaparecía.

Orgullo… y una tristeza silenciosa le apretaron el pecho.

Está creciendo demasiado rápido…

—¿Señora Ninoska?

Esa voz la arrancó de golpe de sus pensamientos.

Giró con sobresalto.

Una mujer mayor la miraba con respeto, casi con miedo, como si dudara de si debía hablarle o no.

—Su hermano… —tragó saliva— digo… el Rey Said ha pedido verla.

El cuerpo de Ninoska se tensó de inmediato.

—¿Ahora? —murmuró, más para sí misma.

La mujer abierta.

Ninoska acomodó un mechón dorado detrás de la oreja y respiró hondo.

¿Qué querrá Said?

Desde que nació Coraline, Said la había apartado de todo lo peligroso. Ya no misiones, ya no aventuras, ya no decisiones importantes… solo informes, reuniones, y el peso invisible de un pasado que nadie se atrevía a nombrar.

Con pasos firmes, tomó el camino hacia el palacio.

El Palacio Real de Namhara se alzaba como un gigante de piedra, imponente, resistente, eterno. Sus muros proyectaban una sombra solemne sobre la arena ardiente, como si incluso el sol lo respetara.

Guardias y sirvientes bajaron la cabeza al verla pasar.

Ninoska no se detuvo.

Atravesó pasillos amplios, donde el eco de sus pasos parecía multiplicarse. Hasta que llegó a la gran puerta dorada, incrustada con piedras rojas que brillaban como brasas.

Se quedó frente a ella un instante, manteniendo el aliento.

Tocó.

—¡Adelante! —ordenó una voz desde dentro.

Al entrar, el aire olía a papiro, tinta y cera derretida.

Detrás del escritorio estaba Said Yazhira, rey de Namhara. Joven… demasiado joven para cargar con un reino, pero con la mirada de quien ya había visto demasiadas guerras. Sus cabellos rojizos y ojos verdes lo hacían parecer fuego en medio del desierto.

Pasaba páginas con calma, como si nada pudiera perturbarlo.

—Al fin llegas, hermana… —dijo sin levantar la vista.

Ninoska frunció el fruncido.

—¿Ha ocurrido algo?

Said dejó el papiro a un lado. Esta vez sí la miró. Y esa gravedad le heló la sangre.

—Sí. Y es importante.

El corazón de Ninoska dio un golpe seco.

—¿Qué pasa?

Said se levantó, caminó hasta el ventanal y observó el desierto como si buscara respuestas en las dunas. Su silueta quedó recortada por la luz del sol, como una sombra ardiente.

Entonces lo dijo.

—El nombre de Arthur… todavía te dice algo, ¿Verdad?

El mundo se detuvo.

Ninoska sintió que el aire se le atoraba en el pecho. Ese nombre… ese sonido prohibido… ese recuerdo que había enterrado durante años…

Arturo.

Su garganta se secó.

— ¿Qué significa esto? —susurró, apenas capaz de hablar.

Said no dudó ni un segundo.

—Arthur viene a Namhara. Permanecerá unos días por asuntos políticos. Y tú… como embajadora y representante, deberás recibirlo y guiarlo.

Ninoska sintió un frío recorrerle la sangre.

Las piernas le fallaron.

Cayó en el sillón como si el cuerpo ya no le perteneciera.

—Esto es una broma? —preguntó con voz quebrada—. ¿Es algún tipo de castigo?

Said se giró hacia ella.

—No es una broma. Es tu deber.

El tono de su hermano no dejó espacio para discutir.

Pero Ninoska estalló.

—¡Estás loco! ¡No puedes pedirme eso!

Said alzó la voz con autoridad.

—¡Basta!

El silencio cayó como un golpe.

Luego él respiró profundo y bajó el tono, más humano… casi triste.

—Hermana… nunca te forcé a contarme qué pasó en Holaguare. Respeté tu silencio. Pero Coraline...

Ninoska se tensó.

El nombre de su hija le dolió más que cualquier reproche.

Dijo continuó, directo, sin piedad:

—Ella no es tonta. Nos ha contado cómo te pones cuando pregunta por su padre. Te ha escuchado llorar.

Ninoska apretó los puños.

Cada palabra era una cuchilla atravesando su pecho.

Todo lo que había hecho para proteger a Coraline… el silencio, las evasivas, las mentiras…

No la habían protegido.

Solo la habían herido.

Said se acercó un paso.

—Coraline es nuestra princesa. Nuestra sobrina. No soporto verla triste. Esto es tu oportunidad de enfrentar el pasado… y aunque no quieras escucharlo, Arthur vendrá, y no hay nada que podamos hacer.

Ninoska tragó saliva, intentando controlar el temblor en sus manos.

—Piensas decirle la verdad? —preguntó Said, observándola con dureza.

-¡No! —respondió ella de inmediato, sin dudar.

Said frunció el fruncido.

—Es su derecho saberlo.

—Perdió ese derecho hace mucho tiempo.

Dijo apretó la mandíbula.

—Lo único que debería importarte ahora es tu hija —dijo con firmeza—. ¿O acaso quieres que Coraline sea huérfana de un padre vivo… como lo fuimos nosotros?

Ese golpe fue mortal.

Ninoska bajó la mirada.

La imagen de tres niños solos en el mundo la aplastó por dentro.

Said suavizó su voz, pero no su mensaje.

—No puedes ser egoísta con tu propia hija.

Los ojos de Ninoska brillaron, pero no permitió que una lágrima cayera.

—Él no la merece… —susurró, con rabia y dolor mezclados.

Said la miró con frialdad.

—Una cosa es merecerte a ti… y otra muy distinta es merecer a su hija. Tú no eres quién para negarle un derecho que le corresponde.

Las palabras retumbaron en la sala.

Como sentencia.

Como castigo.

Como verdad.

Ninoska sintió que le ardía la garganta.

Said se inclinó levemente, clavando los ojos en ella.

—No seguiré mintiéndole a esa niña. Coraline es demasiado inteligente. Desde la primera vez que preguntó… lo entendió. Ahora nos preguntamos a Jhon oa mí, y ninguno seguirá ocultándole la verdad.

Hizo una pausa.

Y luego dijo la frase que terminó de destruirla:

—Si no hablas tú con Arthur… lo tendré que hacer yo.

El silencio se volvió insoportable.

Ninoska se quedó quieta, como si el mundo entero la aplastara contra ese sillón.

Su respiración era irregular.

Sus manos temblaban.

Pero su orgullo seguía intacto.

No lloraría frente a nadie.

Jamás.

Por fin, su voz salió quebrada, apenas un hilo.

—Está bien…

Dijo que no respondió.

Ella apretó los labios, sintiendo cómo el orgullo luchaba contra el miedo.

—Cumpliré con esta función… —continuó—. Tomaré estos días y buscaré una forma de decirle la verdad… pero lo haré a mi manera.

Said la observar, como si quisiera decir algo más.

Pero no lo hizo.

Solo dio media vuelta y salió.

Sus pasos se alejaron hasta desaparecer.

La puerta se cerró.

Y el silencio que quedó fue brutal.

Ninoska se levantó con brusquedad.

Su pecho ardía.

Su mente gritaba.

Arturo…

Cuatro años impidiendo ese nombre.

Cuatro años enterrándolo.

Cuatro años encontrando que no existía.

Y ahora… volvió como una tormenta.

Caminó hacia el ventanal.

El desierto se extendía infinito, firme, inquebrantable. Dunas como océanos. Calor como castigo. Y ella comprendió que debía ser igual: dura, resistente, incapaz de quebrarse.

Coraline necesitaba una madre fuerte. No una mujer destruida por el pasado.

Ninoska apoyó la frente contra el vidrio frío, respirando con dificultad.

—No… —susurró con rabia—. No lo veré como antes. No será igual… Solo cumpliré. Nada más.

Pero la amenaza de Said seguía retumbando en su cabeza:

“Si no hablas tú con Arthur, lo haré yo”.

Y entonces entendió lo inevitable.

No había escapatoria.

El pasado venía hacia ella… y esta vez no habría escondido.

Ninoska cerró los ojos y dejó escapar un suspiro largo, áspero.

Era la princesa del desierto.

Podía romperse por dentro… Pero jamás dejaría que el mundo lo notara.

Y cuando él llegara… Ella estaría lista.

Aunque el abismo la devorara viva.

1
Ninoska Ponce Espinoza
Esta Novela es increíble! 🤩🥰🤩🥰
Esta incluso mejor que la anterior!!!
Me tienes atrapada y con ganas de leer más y saber lo que va a pasar ahora 🤩 con mi tocaya Ninoska 🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩🤩
LoU: Mil gracias!! eres muy amable y especial..!! 💕🥰
total 5 replies
Rolin Ponce
Está muy interesante
Ya quiero leer más capitulos
Cuando subes más capitulos?
LoU: 😁Muchas gracias!!!
Espero que sigas disfrutando de esta novela!!!

se actualiza todos los días en horas de la mañana (hora de Centroamérica)💕
total 2 replies
Yraida Elizabeth Torres Seminario
muy buena 👌
LoU: 🥰💕 Muchas Gracias!!!
De verdad espero que puedas seguirla leyendo y disfrutando..!!

Te aseguro que se pondrá muchísimo mejor! 🥰💕🥰

También se actualiza todos los días... Un capítulo por día! 🥰💕😁☺️
total 1 replies
Ninoska Ponce Espinoza
Bien... me gusta vamos a ver como continúa! 🤩
LoU: 🥰 Gracias!!
Espero la disfrutes mucho! 🥰
total 1 replies
Ninoska Ponce Espinoza
Me gusta como inicia.... la seguiré leyendo... me parece interesante... muy interesante.... 🥰🥰
LoU: Muchas gracias! Espero te guste mi nuevo proyecto..!!
Esta es una Novela mucho más sustanciosa y larga ... con una trama mucho más complicada con amor, familia, política y traiciones🥰🥰🥰

Que la puedas disfrutar!!👏☺️👏☺️
total 1 replies
Ninoska Ponce Espinoza
Es una Nueva Novela... espero sea tan buena como la anterior! /Grin//Grin//Grin//Grin/
Espero mucho!
Ninoska Ponce Espinoza: 🤩🥰 🥰🤩 🥰🤩
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play