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REENCARNE EN UNA GORDITA EN VENTA.

REENCARNE EN UNA GORDITA EN VENTA.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Reencarnación / Grandes Curvas / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:52.6k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Morir traicionado fue lo de menos.

Vincent Moretti vivió como un depredador en las calles de Nueva York: sin miedo, sin remordimientos… y con una sola regla: nunca confiar.
La rompió una vez. Y lo pagó con la vida.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un mundo que no reconoce… dentro del cuerpo de Emilia, una joven despreciada, vendida por su propia familia a un viejo repugnante como si fuera mercancía.
Débil. Invisible. Encerrada en una vida que no eligió.

Error.

Porque bajo esa piel suave y ese cuerpo que todos subestiman… sigue latiendo el alma de un criminal.

Y Vincent no sabe ser víctima.

Ahora tiene que aprender nuevas reglas:
un cuerpo que no responde, un mundo moderno lleno de cámaras, enemigos con poder… y una familia que cree que puede seguir controlándola.

Pero ellos no entienden algo.

La chica que compraron ya no existe.

Y lo que regresó en su lugar…
es mucho más peligroso.

Entre mafias, traiciones, deseo y venganza, Emilia no solo va a sobrevivir.

Va a

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 11: Bienvenida al nido de las serpientes.

La mansión de los Antonov hacía que la casa de los Mendoza pareciera una casita de muñecas, pero Vincent no tuvo tiempo de admirar la arquitectura porque apenas cruzó la puerta principal la primera bala le llegó disfrazada de sonrisa.

—Así que esta es la novia.

La voz salió de un hombre ancho, de mandíbula floja y ojos pequeños que recorrieron a Vincent de arriba abajo con la sutileza de un carnicero evaluando una pieza de ganado. Dimitri, el hermano mayor de Antonov, estaba de pie en el centro del recibidor con una copa de champán en la mano y una sonrisa tan falsa que prácticamente se le veía la etiqueta.

—Hermano —dijo, girándose hacia Antonov con una expresión de sorpresa teatral—, cuando dijiste que ibas a casarte pensé que era un chiste. Cuando dijiste que sería con una desconocida pensé que estabas loco. Pero esto... esto supera mis expectativas.

Primer ataque. Treinta segundos. Nuevo récord.

—Dimitri —dijo Antonov con la voz plana de quien ni siquiera registra el insulto—. Veo que empezaste a beber temprano. Como siempre.

—Ay, no seas cruel con tu hermano —intervino una mujer que apareció detrás de Dimitri como una sombra con tacones. Delgada, rubia, con una cara de porcelana que habría sido hermosa si los ojos no fueran tan fríos. Se acercó a Vincent y le dio un beso en la mejilla que duró lo justo para susurrarle al oído—: Qué vestido tan valiente, cariño.

La esposa de Dimitri. Natasha. Esta es la peligrosa del dúo.

—Gracias —dijo Vincent en voz alta, con la sonrisa más luminosa que pudo fabricar—. Tuve que elegir entre valiente y aburrido. Prefiero valiente.

Natasha parpadeó. No esperaba una respuesta.

—Bueno, al menos tiene sentido del humor —dijo una voz nueva desde la escalera. Alexei, el hermano menor, bajaba los escalones con las manos en los bolsillos y la energía nerviosa de alguien que siempre está buscando pelea—. Le va a hacer falta con lo que le espera.

—¿Y qué me espera? —preguntó Vincent mirándolo directamente.

Alexei se detuvo en el último escalón, la miró con esa sonrisa torcida de los que disfrutan incomodar y dijo, lo suficientemente alto para que todo el recibidor lo escuchara:

—Pues ser la esposa de mi hermano, que ya es bastante castigo. Pero además ser la esposa gorda de mi hermano, que es otro nivel. Dime, ¿el vestido lo encargaron a medida o lo cosieron con las cortinas del salón?

Dos de los primos que estaban en el fondo se rieron. Natasha se tapó la boca con los dedos. Dimitri levantó la copa como brindando al chiste.

Vincent sintió cómo el cuerpo de Emilia reaccionaba al insulto con una contracción instintiva, un encogimiento automático de los hombros que venía de años de recibir comentarios así sin poder contestar. Pero Vincent no era Emilia y los hombros se le enderezaron tan rápido como se habían encogido.

—A medida —dijo, alisándose el vestido con las manos como si estuviera en una pasarela—. Igual que tus inseguridades, que claramente te quedan perfectas.

El silencio fue instantáneo. Alexei dejó de sonreír. Natasha bajó la mano. Dimitri dejó la copa a medio camino de la boca. Hasta los primos del fondo cerraron la boca como si alguien les hubiera cortado el cable.

Vincent mantuvo la sonrisa. No la sonrisa amable de hace un segundo sino otra, más vieja, más afilada, la que usaba en los bares del Lower East Side cuando alguien decía algo estúpido y quería asegurarse de que supiera que lo era.

—Pero por favor, sigan —dijo con una dulzura que cortaba como cuchillo—. Apenas llegué y ya me están entreteniendo. ¿Van a seguir toda la noche o solo es el acto de apertura?

Antonov, que no había dicho una palabra durante el intercambio, la miró de reojo con una expresión que no era sorpresa pero que se le parecía. Algo se movió en su cara, algo rápido y controlado, como un músculo que quiere sonreír y se lo prohíbe.

—Vaya —dijo Dimitri, recuperando la compostura con la velocidad de un hombre acostumbrado a tragar humillaciones y convertirlas en rencor para después—. La gorda muerde.

—La gorda tiene nombre —dijo Vincent—. Emilia. Pero si te resulta muy largo, puedes llamarme señora Antonov. Eso también me queda a medida.

Natasha le clavó los ojos con una intensidad nueva, reevaluando, recalculando, porque la mujer que acababa de entrar en su territorio no coincidía con nada de lo que le habían contado y eso, para alguien como Natasha, era una amenaza que requería atención inmediata.

La tensión se rompió con el sonido de un bastón golpeando el mármol. Tres golpes secos, espaciados, con la autoridad de alguien que no necesita levantar la voz para que una habitación entera se calle.

El abuelo.

Iván Antonov apareció por el pasillo lateral caminando con un bastón de ébano que usaba más como cetro que como apoyo. Ochenta y tantos años que no le habían quitado ni la lucidez de los ojos ni la rectitud de la espalda. Se detuvo frente a Vincent y la estudió con la franqueza de un hombre que ya no tiene tiempo ni ganas de disimular lo que piensa.

—Así que tú eres la que hizo que mi nieto firmara un papel que lleva años evitando —dijo.

—Eso parece —respondió Vincent.

—¿Lo quieres?

La pregunta fue directa como un disparo. Vincent no pestañeó.

—Lo acabo de conocer, señor Antonov. Pero le puedo prometer algo mejor que amor: lealtad. Y en mi experiencia, la lealtad dura más.

El viejo la miró durante cinco segundos que se sintieron como una auditoría completa. Luego sacó una caja del bolsillo de su saco y se la entregó.

—Un regalo de bienvenida. Para que recuerdes que en esta familia los regalos siempre vienen con expectativas.

Vincent abrió la caja. Un collar de diamantes que probablemente valía más que todo lo que los Mendoza habían ganado vendiendo a su hija. Lo miró, lo cerró y le dijo al abuelo:

—Entonces me lo pondré cuando cumpla la primera.

Iván Antonov hizo algo que, según las caras del resto de la familia, no hacía con frecuencia: sonrió.

—Me cae bien tu esposa, Vicente —dijo sin dejar de mirar a Vincent—. Es mejor actriz que tú.

Se dio la vuelta y se fue por donde vino, y el taconeo del bastón contra el mármol fue lo único que se escuchó en un recibidor donde nadie se atrevía a hablar porque el patriarca acababa de aprobar a la gorda y eso cambiaba el tablero de una manera que ninguno esperaba.

Natasha fue la primera en reaccionar. Se acercó a Dimitri y le dijo algo al oído que hizo que el hombre apretara la copa con tanta fuerza que Vincent pensó que iba a romperla. Alexei subió las escaleras sin despedirse, con la mandíbula apretada y las manos en los puños. Los primos desaparecieron como cucarachas cuando se enciende la luz.

Segundo round: también mío. Pero esto no son victorias, son provocaciones. Y la gente provocada es gente que comete errores. Solo tengo que esperar.

La habitación era enorme, con una cama matrimonial del tamaño de un ring de boxeo, que era exactamente lo que iba a ser.

Antonov entró, se quitó la chaqueta y la tiró sobre una silla.

—El baño es tuyo primero. Tu ropa está en el vestidor.

Vincent entró al vestidor y encontró ropa cara, de su talla, bien elegida. Pero al final del armario, colgadas como una despedida envenenada, había cuatro pijamas de cuerpo completo con capucha: una de vaca, una de perro dálmata, una de caballo y un unicornio morado con un cuerno de peluche en la frente.

Obra de las arpías Mendoza. Último regalo antes de entregarme.

Las miró y una risa corta se le escapó del pecho, una risa que no era de humillación sino de cálculo puro, porque esas pijamas ridículas eran lo mejor que le podían haber puesto en el armario. Ningún hombre en la historia de la humanidad iba a querer tocarle un pelo a una mujer vestida de vaca con orejas de peluche en la capucha.

Gracias, arpías. Sin querer me dieron la mejor armadura del mundo.

Se puso la de vaca. Le quedaba perfecta, lo cual era tan absurdo que casi le sacó otra risa. Se miró en el espejo: una mujer gorda vestida de vaca con manchas negras y una expresión de absoluta dignidad.

Emilia, lo que te hicieron no tiene nombre. Pero hoy me sirve.

Salió del vestidor.

Antonov estaba sentado en el borde de la cama con el teléfono en la mano. Levantó la vista y la expresión que le cruzó la cara fue algo que Vincent iba a atesorar durante mucho tiempo: la desconexión total entre lo que su cerebro esperaba y lo que sus ojos le mostraban. La boca se le abrió, el teléfono bajó y los ojos se quedaron fijos en las orejas de vaca como si estuviera viendo una alucinación.

—¿Qué traes puesto?

—Pijama —dijo Vincent, levantando las cobijas del lado derecho y metiéndose en la cama—. Buenas noches.

Se dio la vuelta, se acomodó la capucha con las orejas y cerró los ojos.

El silencio duró tanto que Vincent empezó a preguntarse si Antonov se había quedado congelado. Luego escuchó el teléfono sobre la mesita, los pasos hacia el baño, el agua corriendo, y quince minutos después el colchón hundiéndose del otro lado.

Oscuridad.

—Los informes decían que eras callada, sumisa y que tu única habilidad era comer —dijo Antonov al techo.

—Los informes se equivocaron.

—También decían que serías fácil de manejar.

—Eso también se equivocó.

—¿Siempre duermes vestida de animal de granja?

—Solo las noches de boda. Y esta es la segunda en un mes, así que ya tengo experiencia.

Silencio largo. Luego la voz de Antonov, más baja, con algo que podría haber sido diversión si uno escuchaba con mucha generosidad:

—Debería despedir al investigador.

—Deberías. Y de paso al que eligió las pijamas, porque la de unicornio es una falta de respeto.

Vincent escuchó algo que no esperaba: una exhalación corta por la nariz, rápida, contenida. No era una risa pero era lo más cerca que Vicente Antonov iba a estar de una.

La primera noche terminó así: un mafioso que hacía temblar a medio país acostado al lado de una mujer vestida de vaca, los dos mirando el techo en la oscuridad, los dos pensando que la persona al otro lado de la cama no era nada de lo que esperaban.

Vincent, pensando que tal vez lidiar con su propio clon no iba a ser imposible si le seguía mostrando lo que no esperaba.

Y Antonov, pensando que la primera llamada de mañana iba a ser para despedir al imbécil que le dijo que esta mujer era un tapete, porque el tapete acababa de dejarle la boca cerrada a Alexei, arrancarle una sonrisa al abuelo, y ahora estaba roncando suavemente vestida de vaca a su lado con la tranquilidad de alguien que duerme mejor entre enemigos que entre familia.

Ningún sentido. Esta mujer no tiene ningún sentido.

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MarlingJCF
Joda!!!! ya lo dijo! ☺️
MarlingJCF
Ja!, 🤣🤣🤣
MarlingJCF
Viejo buitre desgraciado /Smug/
MarlingJCF
Esta es la mejor opcion!, usa esa inteligencia tuya
Sabri Nahir Zapata Zini
Súper súper recomendable historia!! La ame
Sabri Nahir Zapata Zini
Aplausos 👏🏽 autora !!! Estuvo fascinante la historia!!! Gracias 😍
MarlingJCF
Tengo dos teorias:

Alguien se esta haciendo pasar por el muerto.

El viejo Reencarno!
MarlingJCF
Hasta yo estaria en shock🤭🤭🤭
MarlingJCF
Mielga esto se puso de locos! osea que te casaste con tu bisnieto! ay Vicent no te enamores😂😂😂
pequeña sole
Fascinante, esta historia, me ha encantado de principio a fin... Me he enamorado de su protagonista y el "no te amo"... gracias por escribir esta bella historia...
MarlingJCF
/Facepalm//Facepalm/
MarlingJCF
Miel ga! osea que te vas a casar con tu Doppelgänger!🤭
MarlingJCF
Para que respete! 😂
MarlingJCF
clm! 🤣🤣🤣🤣
MarlingJCF
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
MarlingJCF
La pesadilla de toda mujer! La menstruacion🤭🤭
MarlingJCF
Sal de ese Cuerpo Cassidy!🤭🤭
MarlingJCF
"Confiar es bueno, pero No confiar es mejor".
MarlingJCF
Me encanta este tipo de Reencarnação sirmpre son muy interesantes y divertidas.
Cliente anónimo
bien echo emilia duro con todos , pero deja de comer tanto empezaste haciendo ejercicio cuando estabas encerrada y ahora no has echo nada más. es por tu bien ayudarla Vincent 😂
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