Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Bandidos
Sin embargo, mientras seguían recorriendo los terrenos cubiertos de nieve, uno de los guardias del ducado Fitzpatrick apareció apresuradamente..
Su respiración era agitada por el frío.
—Duque Fitzpatrick.
Mylo giró inmediatamente hacia él.
El hombre hizo una reverencia rápida antes de hablar..
—Encontramos rastros recientes. Los bandidos fueron vistos cerca del bosque del este.
El ambiente cambió inmediatamente.
Los demás guardias comenzaron a moverse con rapidez y precisión.
Como si todos hubieran estado esperando exactamente ese momento.
—Es una buena oportunidad para atraparlos antes de que crucen la frontera..
Mylo asintió sin dudarlo.
Frío.
Calmado.
Como si aquello fuera completamente normal.
Y honestamente…
Eso confundió muchísimo a Arely.
Porque el hombre frente a ella era un duque.
Uno absurdamente importante.
Y aun así parecía listo para salir personalmente a perseguir criminales en mitad de una tormenta de nieve.
Mylo finalmente volvió la mirada hacia ella.
—Lady Hoffman.
Arely levantó apenas la vista.
—Lamento esto, pero debo encargarme personalmente de los bandidos.
Ella parpadeó sorprendida.
—¿Personalmente?
Él asintió con tranquilidad absoluta.
—Conocen demasiado bien estas rutas. Si escaparan otra vez, los ataques continuarían durante semanas.
Arely seguía algo confundida.
Porque sinceramente…
En novelas los nobles normalmente enviaban soldados.
No iban ellos mismos.
—Por favor permanezca en el carruaje.
Antes de que ella pudiera responder, otro guardia apareció rápidamente.
—Duque, debemos partir ahora o perderemos el rastro.
Mylo asintió inmediatamente.
Todo ocurrió demasiado rápido después de eso.
Los soldados comenzaron a montar.
El viento empeoró.
La nieve caía más fuerte ahora.
Uno de los hombres acercó un enorme caballo blanco al duque Fitzpatrick.
Y por primera vez, Arely entendió realmente por qué aquel hombre gobernaba territorios fronterizos.
Porque en el instante en que tomó las riendas…
Cambió completamente.
Seguía siendo elegante.
Hermoso.
Pero ahora había algo más.
Algo peligroso.
Frío.
Autoritario.
Como si hubiera nacido exactamente para aquel ambiente brutal.
Mylo volvió apenas la mirada hacia ella.
—No salga del carruaje bajo ninguna circunstancia.
Su voz fue tranquila.
Pero firme.
Arely asintió automáticamente.
—Entiendo.
Aunque honestamente seguía algo aturdida por la situación.
Porque aquello escaló demasiado rápido.
Hace apenas minutos estaban hablando tranquilamente de comercio.
Y ahora el duque Fitzpatrick saldría a cazar criminales en medio de una tormenta.
Los guardias comenzaron a moverse inmediatamente.
El sonido de los caballos sobre nieve endurecida llenó el ambiente.
Mylo acomodó las riendas con calma absoluta mientras el viento agitaba violentamente su capa blanca.
Y sinceramente…
La imagen era absurdamente impresionante.
Como un rey helado preparándose para la guerra.
Arely subió finalmente al carruaje mientras varios soldados permanecían alrededor para protegerla.
Y aun así…
Seguía sintiendo algo extraño.
Inquietud.
Confusión.
Porque aquella situación no parecía normal.
Además…
Todavía no olvidaba la caída de Aaron.
Ni aquellos pequeños brillos celestes flotando entre el hielo.
El carruaje permaneció quieto mientras el sonido de los caballos comenzaba a alejarse entre la nieve.
Y entonces pensó algo absurdamente específico.
(Espero que no muera.)
La idea apareció tan naturalmente que ella misma se sorprendió.
Porque apenas lo conocía.
Y aun así…
La idea de que algo pudiera pasarle en aquel clima brutal le provocó una incomodidad inesperada.
El viento golpeó el carruaje con más fuerza.
Y por primera vez desde que llegó al ducado Fitzpatrick…
Arely sintió un mal presentimiento real.
Uno serio.
Como si algo estuviera a punto de salir muy mal.
El carruaje avanzaba lentamente entre la nieve siguiendo a los soldados Fitzpatrick.
Afuera, el viento empeoraba cada vez más.
Los árboles blancos parecían sombras gigantes moviéndose entre la tormenta y el sonido de los cascos sobre hielo endurecido llenaba el ambiente.
Arely observaba todo desde la ventanilla.
Y sinceramente…
No podía apartar la mirada del duque Fitzpatrick.
Montado sobre aquel enorme caballo blanco, Mylo parecía todavía más imponente que dentro del castillo.
Más real.
Más peligroso.
La nieve se acumulaba sobre sus hombros y sobre su capa clara mientras avanzaba al frente de los soldados con absoluta calma.
No parecía preocupado.
Ni nervioso.
Parecía alguien acostumbrado a aquello.
Como si perseguir criminales en mitad de una tormenta fuera parte normal de su rutina.
Entonces comenzaron los ruidos.
Gritos lejanos.
Caballos moviéndose abruptamente.
Y uno de los soldados gritó..
—¡Nos vieron!
Todo ocurrió demasiado rápido después de eso.
Los bandidos aparecieron entre los árboles cubiertos de nieve como sombras oscuras saliendo del bosque.
Varios intentaron escapar inmediatamente.
Otros atacaron.
El sonido metálico de armas chocando rompió el silencio helado.
Y la batalla comenzó.
Arely supo inmediatamente que era peligroso mirar.
Muy peligroso.
Porque aquello ya no era elegante ni político ni teórico.
Era violencia real.
Sangre real.
Muerte real.
Pero aun así…
No pudo apartar la mirada.
Vio al duque Fitzpatrick levantar una mano.
Y el hielo respondió.
Literalmente respondió.
Pequeñas partículas celestes brillaron alrededor de él mientras una espada de hielo se formaba lentamente en su mano.
Hermosa.
Perfecta.
Terrible.
El arma brilló bajo la nieve antes de que Mylo avanzara directamente hacia los bandidos.
Y entonces Arely entendió algo.
El duque Fitzpatrick no era solo un noble inteligente.
Era aterradoramente fuerte.
Sus movimientos eran precisos.
Firmes.
No había dudas ni vacilación mientras peleaba.
La espada de hielo atravesaba el aire con brutalidad elegante.
Un golpe.
Otro.
Sangre manchando la nieve blanca.
Un bandido intentó atacarlo por detrás.
El hielo surgió violentamente del suelo atravesando el camino del hombre antes siquiera de que pudiera acercarse.
Arely quedó completamente inmóvil mirando la escena.
Porque Mylo no peleaba como alguien desesperado por sobrevivir.
Peleaba como alguien que ya sabía exactamente cómo ganar.
Había algo casi inhumano en la tranquilidad de sus movimientos.
El viento movía violentamente su cabello claro mientras la sangre de los bandidos terminaba salpicando parcialmente su ropa blanca.
Y aun así…
Seguía viéndose elegante.
Eso era lo peor.
Arely apoyó lentamente una mano contra la ventanilla.
[Dios mío.]
Para cualquier otra persona ver aquello probablemente sería horrible.
Traumático incluso.
Pero ella…
Ella estaba fascinada.
Completamente fascinada.
Porque sinceramente…
La escena parecía salida directamente de una novela.
El noble frío y hermoso luchando en medio de la nieve usando magia de hielo.
El cabello claro moviéndose con el viento.
La espada cristalina brillando entre sangre y tormenta.
Era absurdamente irreal.
Y el problema…
El enorme problema…
Era que mientras más lo veía pelear, más atractivo le parecía.
Arely cerró los ojos un segundo horrorizada consigo misma.
[Creo que tantas novelas románticas realmente dañaron mi cerebro.]
Porque si el duque Fitzpatrick ya era atractivo antes…
Ahora verlo peleando era directamente sublime.
Perfecto.
Peligrosamente perfecto.
Y eso era una tragedia personal.
Uno de los bandidos intentó huir hacia el bosque.
Mylo levantó apenas la mano.
Y enormes fragmentos de hielo surgieron del suelo bloqueándole completamente el paso.
El hombre cayó violentamente sobre la nieve.
Todo ocurrió con rapidez brutal.
Sin esfuerzo aparente.
Arely tragó saliva lentamente mientras seguía observando.
El corazón le latía demasiado rápido ahora.
Y sinceramente ya no sabía si era miedo…
O algo muchísimo peor.