Esta novela es una compilación de toda la investigación de Mayday Brown, sobre unos raros acontecimientos ocurridos a lo largo de las ciudades del país.
Se cree que esta investigación esta altamente relacionada al terremoto que destruyo ciudades enteras.
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Capitulo #1
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...ACTO I:...
...Los Hermanos Brown...
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Era una noche de tormenta, unos pocos días antes de la noche de Halloween; Sebastián Linzaki estaba huyendo de la policía, nadie sabe muy bien por qué, pero él huía con el cadáver de su esposa en la cajuela de su carro.
—¡¡Es mejor que te detengas!! ¡¡Sebastián Linzaki!! —gritaron los policías mientras lo perseguían en sus patrullas, que hacían sonar las sirenas por toda la calle—
—Por... Por favor váyanse... ¡¡Váyanse!! No quiero dañarlos... No quiero que terminen como yo... —sollozó pasando por un cartel que tenía escrito en grande: "BIENVENIDO A AMPHY CITY"—.
Debido a lo resbaloso que estaba la carretera por el agua que no dejaba de caer, el carro de Sebastián en una vuelta pegó una fuerte derrapada que sacó volando su carro. Su carro rodó por el oscuro bosque de Amphy City hasta detenerse justo frente a una casa abandonada.
Sebastián jadeando y con múltiples raspones salió de su carro, llevándose una sorpresa a los pocos segundos de salir, pues se encontró con una chica de cabello celeste y con unas pupilas tan rojas que parecían sangre inyectada, ella también iba vestida con un uniforme escolar.
—Por... Por... ¡Por favor! ¡Necesito un lugar donde esconderme! —imploró sollozando de rodillas—
—Sí... —la chica extendió su mano a Sebastián mientras la baba que brotaba de su boca pasaba desapercibida gracias a la lluvia—.
La policía no tardó en encontrar el carro de Sebastián. Sin embargo, ya no estaba ni el cadáver de su esposa, ni él; lo único que vieron en la lejanía fueron 4 impermeables amarillos clavados en el suelo.
Cada uno de ellos, con un nombre escrito:
..."Mayday Brown"...
..."Jade Brown"...
..."Sydney Brown"...
..."Angelica Brown"...
Con una frase formada por un charco de sangre:
..."Vengan a jugar una última vez conmigo, Hermanos Brown"...
—Qué... ¿Qué mierda es esto? —los policías escucharon la risa de una mujer retumbando por todo el bosque—
En otra parte del mundo, más específicamente en una ciudad lejana de Amphy City...
Se encontraba una detective privada descansando en la habitación de su sobrina, Violet, una pequeña de 7 años con una diabetes infantil.
Su sobrina, como era costumbre en ella se encontraba acurrucada en el regazo de su tía. La escena a decir verdad parecía un lindo momento familiar pero como era normal en su trabajo como detective privada, Mayday, una mujer de 28 años, fue llamada para llevar un caso.
Pero al escuchar lo encontrado en Amphy City, soltó su celular para después correr al baño a vomitar, su cuerpo no dejaba de temblar por el intenso miedo generado al escuchar al policía.
—¿Mayday? ¿Estás bien? Señorita Brown —preguntó el policía desde el celular de Mayday—
—¿Tía? —Violet confundida e intrigada por la extraña reacción de su tía agarró al celular—. ¿Hola? ¿Quién es usted? ¿y qué le dijo a mi tía para asustarla? —preguntó Violet a la defensiva y con su pequeño ceño fruncido—.
—Niña, pásame a tu tía Mayday, esto es urgente —ordenó exasperado con un suspiro—.
Después de evacuar los huevos revueltos que había cenado esa noche, Mayday se recargó en la pared con una mirada perdida en la nada.
Saber que ella había vuelto, le revolvía el estómago y la devastó en segundos. Estaba claro que esa chica, no era cualquier persona, o mejor dicho, no era cualquier monstruo, porque para Mayday eso era ella...
Un sádico monstruo que le había arrebatado lo que más amaba frente a sus ojos, su inocencia y su fé de tener una vida en familia con alguien.
—¡Tía! ¡Tía! ¡El Señor policía quiere hablar contigo! ¡Tía! —gritó Violet con su vocecita que le traía duros recuerdos a Mayday—
Recuerdos que volvieron para dejarla paralizada...
Mayday tenía 19 años, debido a sus problemas financieros, ella tuvo que mudarse a la casa de su difunta abuela en Amphy City.
Desde el principio ella sintió un escalofrío recorriendo por todo su cuerpo, como si su cuerpo le gritara que se fuera de ahí, que no volviera pero ella simplemente no le dio importancia e invitó a su prometido Max para celebrar su nueva casa.
—Jaja, y decías que este pueblo no tenía nada de interesante que ofrecer y míranos, estamos en un festival, celebrando mi nueva vida aquí —dijo Mayday abrazando a Max del brazo—
—No dije que no fuera interesante, solo dije que no creo que esta ciudad sea para ti —respondió abrazando a su prometida de la cintura—
Los dos tórtolos continuaron caminando con una tranquilidad que a simple vista notabas que estaban encerrados en su burbuja, fuera de este mundo.
Eso fue lo que llamó su atención, desde un puesto de churros con caramelo y con la forma de una niña vestida de payasita, ella se asomó, al ver de nuevo a la niña que alguna vez se escapó de sus garras, se lamió los colmillos como un depredador hambriento.
Con un silbido similar al canto de un tierno pajarito hizo que todos en el festival guiarán a esos dos a una tienda, con pequeños empujones o ofreciéndoles cupones de comida gratis para la tienda de dulces.
Y ellos ignorantes de lo que pasaba a su alrededor debido al continuo coqueteo que tenían, entraron a la tienda o mejor dicho, solo Max entró a la tienda.
Ya que Mayday fue detenida por una payasita con carita asustada..
—Por favor, Hermanita no me dejes sola, no me dejes sola le imploró la niña dando saltitos con sus piecitos
—Jaja, anda ayudala, sé que quieres hacerlo —dijo separándose de su prometida—
—Gracias —respondió Mayday para después despedirse de Max con un tierno beso en los labios—
Mayday volvió al presente justo cuando escuchó la voz de su hermano menor. Él había llegado de su trabajo acompañado de su esposa, ella era una mujer seria, que no hablaba mucho, lo que realmente era un contraste curioso, siendo que Violet y Jade eran personas bastante extrovertidas.
Su cuñada fue quién encontró a Mayday en el suelo, ahí en un rincón recargada en la pared. Lo que de verdad fue una sorpresa para su cuñada, siendo que May no era una mujer que se asustara tan fácilmente.
—¿May? —murmuró pegando un pequeño saltó al ver a su cuñada pálida, jadeando en un rincón como un perro—
—So... So... Sofia —Mayday se levantó del suelo con su cuerpo tembloroso, ella hizo a un lado a Sofía para acercarse a Jade—. Ja... Jade...
—¿Qué? —murmuró al ver a su hermana mayor con el rostro pálido y temblando—. Mayday ¿qué pasa? Por...
—Elizabeth sigue viva... Y ha vuelto... —confesó sujetando los hombros de su hermano—
—¿Qué? —dijo en voz baja mientras su rostro se tornaba pálido y un infernal miedo que creía haber olvidado envolvió su cuerpo—
...-NO DEBES OLVIDAR... ATENTAMENTE: MAYDAY BROWN-...