Luz Marina es una mujer que ha sufrido tres fuertes decepciones amorosas. Se ha visto obligada a cerrarle las puertas al amor, levantando unas murallas inquebrantables entre ella y cualquier estereotipo del sexo opuesto que se interesa en ella. Sin embargo, Deriam, quién lleva años buscándola, está dispuesto a ganar su corazón pese a lo que le cueste y por si fuera poco, Tony, su amigo de tantos años también está enamorado de ella y no se atreve a demostrarlo por miedo a perder su amistad.
Ambos hombres son menores que Luz Marina, ¿Será ella capaz de comenzar una relación con alguno de ellos? ¿Podrá soportar las críticas debido a la diferencia de edad?
Quédate a descubrir que será de cada una de estas personas hasta el final de la historia
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Capítulo 12. Un reencuentro y un café
Capítulo 12
Un reencuentro y un café
Hablar de sus problemas personales y familiares con un desconocido no era para nada lo que acostumbraba a hacer la mujer que comenzaba a arrepentirse de lo que había hecho. Pero esto, el llegar a casa con ese muchacho a quien había conocido tan solo unas horas antes y hablar con la confianza que lo hizo, para ella era más que necesario. Necesitaba desahogar sus penas y temores, hablar al fin con alguien que esté dispuesto no solamente a escucharla, sino a guardar silencio y no juzgarla. Después de todo se sintió aliviada al quitar aquella carga tan pesada que pareciera tener atrapada entre pecho y espalda por tanto tiempo
Sentir el abrazo sincero de aquel muchacho la ayudó a pensar que por primera vez no estaba sola con sus problemas y altibajos. Y allí en medio de aquel abrazo que para ella duró todo un siglo lloró, lloró como nunca antes, recordando a su madre cuando estaba viva, los momentos que pasó junto a ella, sus consejos y su sonrisa
¿Por qué todo lo que amo me abandona?
Se presentaba a sí misma en voz alta y el muchacho no supo ni que decirle, pues no entendía los motivos exactos que tenía ella al pensar esas cosas, lo único que pasó por su mente en ese momento fue abrazarla aún más fuerte y hacerle sentir por medio de ese abrazo que la cuidaría y la apoyaría siempre y cuando ella así lo permitiera
Deriam llegó a sentir la tristeza que reflejaba la mujer y su corazón se le puso pequeñito al oír lo que decía el amor de su vida en medio de sollozos, pues sabía que no todo la abandonaría de ahora en adelante, ya que esperaba poder conseguir la manera de estar junto a ella y formar parte de su vida por siempre
Pasó un rato y comenzó a sonar la cafetera y ella reaccionó ante el sonido de la misma y se alejó del muchacho. Finalizó aquel cálido y agradable abrazo que habían llevado a cabo por más de 5 minutos y una vez más la tristeza de Deriam le robaba la calma, pues sabía que difícilmente volvería a abrazarla de la misma manera, oh al menos no en un tiempo
__ Lo siento, me dejé llevar por el momento _Seca sus lágrimas_ Su café está listo, adelántese a la sala y se lo llevaré en un momento _Comentó mientras tomaba un par de tazas y el azúcar de la despensa_
El hombre salió y se sentó a la espera de que la mujer regresara y se sentía ansioso, con ganas de hacerle un sin fin de preguntas pero no encontraba manera de articular ni una sola, pues sabía que no había confianza entre ellos para hacerlo y no quería arruinar el momento a pesar de que la angustia lo mantenía aturdido
__ Tenga su café, espero lo disfrute _Interrumpió sus pensamientos_
__ De seguro lo haré, el mejor café es el que se disfruta con una buena compañía _Sonríe_
__ Gracias _Se limitó a decir_
__ Lamento mucho lo que estás pasando ahora _Comentó Deriam mirándola fijamente a los ojos_ Me encantaría poder ayudarte, lo que sea que necesites no dudes en llamarme siempre estaré ansioso de que esa llamada llegue
Ella también lo miró fijamente, sus ojos color café eran tan intensos y su mirada tan penetrante que le encantaba. Allí confirmó que ella era la mujer que siempre había querido en su vida
__ Gracias _Repitió la mujer_
__ Si pudiera hacer algo por ti ahora, lo que sea para hacerte sentir mejor, tan solo dilo
__ Pues eso sería que se tomara su café rápido y volviera a casa pronto. A su casa _Aclaró_ No quiero ser grosera con usted, pero debo alistar mis maletas para tomar un vuelo temprano, debo estar en casa de mis padres mañana a primera hora.
__ Entiendo preciosa. Lo siento. Me daré prisa para que puedas descansar, no sabes cuan feliz sería de poder viajar contigo y acompañarte en este duro proceso _ Afirmó el muchacho que estaba dispuesto a ganar la confianza y el cariño de su dama_
Ella tan solo asintió agradecida y apenas probó un sorbo de ese café mientras veía a otro lado intentando huir de la mirada invasiva de su acompañante
__ Ya he terminado, debo retirarme _Confesó con tristeza_ Sabes que estaré para ti, puedes llamarme a la hora que sea _Comentó nervioso_
__ Lo sé, lo ha repetido en más de dos ocasiones en menos de diez minutos. Gracias _Respondió y lo acompañó a la puerta, donde el hombre se despidió extendiéndole la mano y luego de cerrar la puerta él se dio cuenta de que no se había vuelto a colocar su calzado.
Golpeó un poco su frente, pues le daba pena con ella tener que molestarla de nuevo
Al tocar una vez más aquella puerta ya la mujer estaba detrás de ella con los zapatos del hombre en las manos. Él los tomó sonriente y entregó las pantuflas en sus manos y la mujer las recibió de igual manera ambos sin decir una sola palabra
La mujer cerró su puerta luego de eso y soltó un suspiro bajito que la asustó un poco. Pues era muy pronto para suspirar por él, además era muy joven para ella y ella no quería enredarse la vida con nadie y mucho menos en estos momentos. Luego de eso caminó a su habitación y se tumbó en la cama, donde nuevamente se cuestionaba todo lo que le ocurría en su trayecto de vida, quizás en su vida pasada fue una villana oh una bruja malvada, debido a que lo único que llegaba a su vida desde siempre eran desgracias, sin más dejó caer las lágrimas de sus ojos hasta quedarse dormida
A la mañana siguiente se despertó y ese sentimiento de nostalgia y soledad se había hecho presente nuevamente y estaba hecha un manojo de nervios, ansiedades y culpabilidad. También sabía que al regresar podría encontrarse de frente con la pesadilla que por tantos años la había atormentado, pero aun así no pretendía dejar de ir a despedir a su madre y apoyar a su familia en este duro momento. Así que se preparó y salió en el primer vuelo del día.
Llegó a casa de sus padres muy temprano y los sentimientos encontrados que tenía la mujer eran palpables a flor de piel. Secó sus lágrimas y se adentró al gran salón de la casa y allí estaba su padre, sonriendo forzado ante los vecinos que vinieron a darle el pésame, apenas la vio un brillo de felicidad en su mirada se pudo denotar a distancia, así que el viejo abrazó a su hija y juntos comenzaron a llorar
__ Umm... Umm... _Interrumpió Alba_ Pero mira no más si es mi hermanita que decidió madrugar
Luz Marina sonrió y caminó hacia ella para abrazarla también
__ Te extrañé tanto Alba... Ahora solo somos tres _Respondió en voz baja, casi sin ganas_
__ Lo sé, pero mamá estará ahora en un lugar bonito, sin preocupaciones, ni temores, ni rabias. Ella estará feliz.
Se acerca Felipe, un vecino muy querido de la cuadra y los saluda a los tres, llevándose con él a Lucio, el padre de Luz Marina y ella aprovechó para caminar por el jardín junto a su hermana.
__ Mira cuan hermoso mantenía ella su jardín. Parece de ensueño, no pasará mucho tiempo para que todo esto se vaya con ella también _Comentó Luz Marina con tristeza y su hermana la abrazó fuerte_
__ Vamos a tu habitación, terminé de limpiarla hace un rato cuando avisaron que venías, estaba muy polvorienta
__ ¿A poco nadie entra a ese lugar? _Indagó_
__ Nadie, ni siquiera mamá... De echo fue ella quien nos prohibió hacerlo. Entrar allí, ver tus cosas e incluso el simple hecho de abrir esa puerta le traía recuerdos _Comentó cabizbaja_
En ese momento Luz Marina comprendió todo el daño que causó su relación con Edgar, no solo a ella sino a su familia entera, a su entorno.
Resulta que el hombre después de que vio a su hermano tratando de poseer a su mujer se puso como loco, celoso y psicopáticamente desconfiado que le prohibió a la mujer incluso visitar a su familia en su casa. La mantenía encerrada bajo su dominio sin dejarla siquiera respirar sin que el supiera y la madre al enterarse sufría por lo que estaba viviendo su hija, pues ella lo sabía claramente, pero Luz Marina lo negaba cuando le hacían preguntas e incluso justificaba el comportamiento del hombre
La mujer agachó la mirada y esta vez no hizo ni siquiera el intento de defenderse, al contrario, asumió su culpa con responsabilidad
__ Todo esto ha sido culpa mía, es por mí que mamá se puso mal con el corazón todos estos años, de no ser por mi estupidez y terquedad...
__ Shuu... Ni lo digas _Interrumpió Alba_ No ha sido culpa de nadie, tan solo son cosas que pasan, así lo quiso Dios y hay que aceptarlo. Camina... No deberías estar aquí Luzmi, Es peligroso para ti _Comentó intranquila_ Apenas me enteré que venías me puse nerviosa.
__ No es nada, ya no soy la misma chica tonta de antes, y si lo dices por ese hombre ya no le tengo miedo. Le tengo asco más bien. Asco a lo que es realmente y a lo que fui yo en el pasado.
__ Ya que importa Luzmi, lo importante es que te libraste de ese yugo que te mantenía atada a ese hombre, nunca fue bien recibido a esta casa. Mamá quería verte feliz, verte sonreír, pero ese hombre lo que hizo fue apagar tu brillo, te robó tu esencia, poco a poco te quitó hasta las ganas de sonreír... Escucha nunca más vuelvas a pasar lo mismo con un hombre.
__ Es lo menos que quiero. Hace mucho que estoy sola y así pienso quedarme _Aseguró_
__ Eh... Tampoco, tampoco... Mi pollito merece tener un primo con quien jugar _Señala su vientre_
__ ¿Tú estas..? ¿A tu edad?
__ Así es, Tengo 18 semanas y no es tan grave, solo tengo que cuidarme mas, grave fue comentarlo con mis hijos mayores. Se enojaron muchísimo pero ya lo aman _Sonríe y toma sus manos_ Yo quiero que seas feliz Luzmi, que vuelvas a intentarlo con alguien y que esta vez sea amor verdadero _Comentó Alba entusiasmada_
__ Ni hablar. Ese tipo de amor no se hizo para mí
__ Tonterías, nadie nació para estar solo, ya llegará alguien que te haga suspirar desde el primer momento _Respondió Alba_
__ Hablando de eso. Hubo alguien que...
__ Niñas, disculpen que las interrumpa. Pero deben saber que ha llegado una corona fúnebre de rosas para doña Mariana. Viene de parte del señor Edgar
Comentó la nana, nerviosa
__ Tranquila nana. Ese infeliz no podrá acercarse a mí, al menos no esta vez. Y tan pronto acabe este asunto con mamá me iré a casa. No le daré el lujo de verme a la cara una vez más. No mientras pueda evitarlo _Afirmó_
__ Entonces, terminarás de decirme lo que ya comenzaste _Preguntó Alba con curiosidad_