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El Fantasma 2

El Fantasma 2

Status: Terminada
Genre:Romance / Omegaverse / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🚫Un nuevo "asesino perfecto" aparece en la ciudad. No usa feromonas, usa tácticas militares que Ben reconoce. Y ese es solo el inicio de los problemas de la familia Volkov Masson. 🚫⚠️ 💡Estilo staempunk💡

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Se cayó

El Palacio Municipal de Puerto Gris brillaba como una joya de cristal y hierro en medio de la neblina. Autos blindados y polarizados dejaban a la élite de la ciudad en la alfombra roja, mientras cientos de lámparas eléctricas y algunas de gas, iluminaban los rostros de políticos que sonreían con falsedad. Nadie sospechaba que, dentro de esas paredes ostentosas, el aire ya olía a ozono y bosque quemado.

Valerius Volkov entró por la puerta principal. Vestía su traje negro con una elegancia que silenciaba las conversaciones a su paso. A su lado, Ren Masson, el Fantasma, caminaba con la frente en alto. Su mirada azul eléctrica escaneaba cada balcón, cada sombra. Bajo la tela suave de su ropa, el Capitán sentía el peso de su arma y la tensión de sus músculos.

—Mira cómo sonríen —susurró Valerius al oído de Ben—. No saben que están cenando con su propio verdugo.

En lo alto de la torre de presión, Sage estaba conectado al sistema central. Sus dedos volaban sobre los interruptores de bronce. A su lado, Jasper mantenía su rifle de precisión apuntando a la entrada del estrado.

—Miller está subiendo —avisó Jasper por el intercomunicador—. Sage, prepárate.

El Comisionado Miller caminó hacia el micrófono de oro. Su rostro gordo y sudoroso brillaba bajo los focos. Se aclaró la garganta, listo para dar el discurso que consolidaría su poder absoluto.

—Ciudadanos de Puerto Gris —comenzó Miller con voz pomposa—, hoy celebramos la seguridad y el orden que tanto nos ha costado conseguir...

—¡Ahora! —ordenó Ben desde la pista de baile.

Sage bajó una palanca masiva. Las luces del palacio parpadearon y se apagaron por un segundo. Cuando regresaron, ya no eran blancas, sino de un rojo intenso. Las enormes pantallas de vapor de la sala, que debían mostrar la bandera de la ciudad, se llenaron de imágenes nítidas: registros bancarios, fotos de los cadáveres en los muelles y las grabaciones de las transacciones de Miller con los sucios mercenarios.

El silencio en el salón fue absoluto. Miller se quedó mudo, mirando su propia traición proyectada en el aire.

—¡Es mentira! —gritó Miller, pero su voz temblaba—. ¡Es un truco de los Volkov! ¡Guardias, arresten a esos criminales!

La guardia de mercenarios de Miller desenfundó sus armas, pero Ben fue más rápido.

—¡Policía de Élite! —rugió Ben, olvidando por un segundo en qué mundo estaba, pero su voz de mando hizo que los guardias dudaran—. ¡Suelten las armas o morirán donde están!

Valerius no esperó. El Lobo se lanzó hacia el estrado con una ferocidad que hizo que los invitados gritaran de pavor. Atrapó al primer guardia de Miller por el cuello y lo lanzó contra una columna de mármol, rompiéndola con el impacto.

—¡Traición! —chilló Miller, saltando del estrado mientras sus hombres abrían fuego.

Las balas empezaron a volar, destrozando los cristales y las botellas de champán. Ben rodó por el suelo, desenfundando su pistola de aire comprimido cargada con dardos de punta de acero. Disparó con una precisión que asustaba, dándole a los tiradores de los balcones en la frente.

—¡Jasper, fuego de cobertura! —gritó Ben.

Desde la torre, el rifle de Jasper rugió. Cada disparo era un oficial corrupto y mercenario que caía al suelo. Sage, mientras tanto, activó las válvulas de emergencia del techo. Una lluvia de vapor hirviente cayó sobre sus enemigos, obligándolos a retroceder entre gritos de dolor.

Miller, viendo que su ejército se desmoronaba, corrió hacia la trampilla oculta tras el telón. Se deslizó por el conducto secreto que conducía a las alcantarillas antiguas, creyendo que su lancha rápida en el muelle sería su salvación.

—¡Se escapa! —gritó Sage por la radio.

—Déjalo —respondió Ben, limpiándose la sangre de un roce en la mejilla mientras neutralizaba al último guardia—. Tenemos  que ir tras él a una cita en los muelles que no puede cancelar.

Miller corría por los túneles de la alcantarilla, con el agua sucia salpicándole las botas de lujo. Su respiración era un silbido asmático. Finalmente, vio la luz al final del túnel: la salida al río.

Salió al muelle flotante del Sector, jadeando, buscando su lancha con la mirada. Allí estaba, con el motor encendido, balanceándose suavemente. Miller sonrió, creyéndose a salvo.

—¡Malditos Volkov! ¡Volveré con un ejército federal y los quemaré a todos! —gritó Miller al aire.

Dio un paso sobre el muelle de madera. Luego otro.

—Llegas tarde, Comisionado —dijo una voz infantil, pero con una frialdad que detuvo el corazón de Miller.

Miller se giró bruscamente. Sentados sobre unas cajas de carga, estaban Leo y Vladislav. Leo jugaba con un detonador remoto en sus manos. Vlad tenía sus ojos violetas fijos en el pecho de Miller, con un arco pequeño pero letal apuntando a su garganta.

—¿Niños? —Miller soltó una carcajada nerviosa—. ¡Quítense de mi camino, mocosos! ¡Tengo gente que los matará por esto!

—Nadie viene a salvarte, rata —dijo Vladislav—. Papá Ben dice que el sistema debe juzgarte. Pero nosotros creemos que el río tiene un juicio más rápido.

Leo apretó el botón del detonador.

¡BOOM!

La base del muelle flotante estalló. La madera se astilló y la estructura se hundió hacia un lado, lanzando a Miller al agua fría y aceitosa. La lancha rápida, su única vía de escape, se soltó de sus amarras y se alejó a la deriva debido a la onda de choque.

Miller salió a la superficie, chapoteando desesperado, tratando de agarrarse a los restos del muelle.

—¡Ayúdenme! ¡Les daré oro! ¡Les daré lo que quieran! —suplicaba el hombre, mientras el peso de su abrigo caro lo arrastraba hacia abajo.

Leo y Vlad se acercaron al borde del muelle fijo. Leo sacó un vial de cristal: el veneno de parálisis lenta.

—Esto es por nosotros —dijo Leo.

Lanzó el vial, que se rompió contra el hombro de Miller. El líquido entró en contacto con su piel y, en pocos segundos, el Comisionado sintió que sus brazos dejaban de obedecerle. Sus piernas se volvieron pesadas como el plomo.

—¡Por favor! —borboteó Miller antes de hundirse por completo.

Los niños observaron el agua durante un minuto entero. Solo unas burbujas subieron a la superficie antes de que el río de Puerto Gris se tragara al corrupto para siempre. No hubo gloria, ni discursos, solo el silencio de una ejecución silenciosa.

Minutos después, Ben y Valerius llegaron al muelle, seguidos por Jasper y Sage. Los adultos estaban cubiertos de pólvora y sangre, listos para la persecución final.

Se detuvieron en seco al ver a Leo y Vlad parados frente al agua tranquila, con el detonador aún en la mano de Leo.

Ben sintió que el alma se le caía a los pies. Corrió hacia ellos y los tomó por los hombros, revisándolos frenéticamente.

—¡¿Qué hacen aquí?! ¡Les dije que se quedaran en casa! ¡¿Dónde está Miller?!

Leo levantó la vista. Sus ojos azules, tan parecidos a los de Ben, no tenían rastro de miedo o culpa. Eran los ojos de un oficial que ha cerrado un caso de la única forma posible.

—Se cayó, Papá —dijo Leo con sencillez—. El muelle estaba viejo y no aguantó su peso. El río se encargó del resto.

Valerius se acercó y miró los restos de la madera quemada. Luego miró a sus hijos. Un brillo de orgullo salvaje, oscuro y absoluto, iluminó sus ojos dorados. El Lobo reconoció a sus cachorros: ya no eran presas, eran los dueños de la jauría.

—Parece que la "víbora" ya no es un problema —dijo Valerius, poniendo una mano en el hombro de Ben para calmar su temblor.

Sage se abrazó a Jasper, ocultando su rostro. Jasper miró a los niños con un respeto que rayaba en el temor. Sabía que esos pequeños habían hecho lo que ninguno de los adultos se atrevió a proponer abiertamente.

Ben miró el agua oscura. Sabía que sus hijos mentían. Sabía que habían matado. La promesa que le hizo al antiguo Ren, la promesa de que Leo sería diferente, se había hundido en ese río junto con Miller.

—Vámonos a casa —susurró Ben, con la voz quebrada—. La guerra terminó.

—No, Ben —respondió Valerius, abrazándolos a todos mientras caminaban hacia los vehículos—. La guerra por Puerto Gris ha terminado. Pero la dinastía Volkov... la dinastía acaba de nacer.

Mientras se alejaban, el sol terminó de salir, iluminando una ciudad que ya no tenía un Comisionado, sino una familia de Fantasmas y Lobos que ahora eran los únicos dueños del vapor, el acero y la justicia.

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Maru19 Sevilla
Me encantó la saga, espero çon mucho gusto la continuación /Heart//Heart//Heart//Heart/
Skay P.: Claro que sí bebé 🤎🤎
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Yo si quiero el siguiente volumen de la familia Volcov, te leo desde la ciudad de México . Me encantan tus historias 💖💖💖💖💖💖
Skay P.: Autora👠✨️
total 5 replies
Maru19 Sevilla
Ya mero iban a dejar solo a Sage
Maru19 Sevilla
Malditos mafiosos /Smug/
Maru19 Sevilla
Se podrá embarazar Sage?
Maru19 Sevilla
💖💖💖💖
Maru19 Sevilla
Cuidado con los chiquillos 🤭🤭🤭
Maru19 Sevilla
Ya quiero leer la caída de Miller🤭
Maru19 Sevilla
Los chamaquitos en todo están 🤭
Maru19 Sevilla
Muy bien 👏
Maru19 Sevilla
😱
Maru19 Sevilla
Muy emocionante 👏👏😱
Maru19 Sevilla
Muy bien!!!👏👏👏
Maru19 Sevilla
Que miedo, que sus hijos entren en la batalla 😱
Skay P.: La sangre estira, cielito😘
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Se pone más emocionante la historia 👏👏👏
Maru19 Sevilla
Lo hubieran noqueado!
Maru19 Sevilla
Será que se vuelvan a embarazar?
Skay P.: Jajaja el Capitán tiene pánico ⚠️
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Muy buena obra también " Hielo y alquitrán" 💖
Skay P.: Gracias 😘😘😘😘
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Inicia muy bien👏👏
Maru19 Sevilla
Que emoción 👏👏👏
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