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Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Cassandra López tiene veinticuatro años, una montaña de deudas sobre los hombros, unos padres jubilados a los que ayudar y un sueldo que apenas le alcanza para sobrevivir. Cada día es una lucha por llegar a fin de mes, hasta que una inesperada propuesta en una clínica de fertilidad pone su mundo patas arriba.

Un millón de dólares.

Esa es la cifra que le ofrecen por alquilar su vientre y gestar al hijo de un hombre que parece tenerlo todo: dinero, poder y un apellido capaz de hacer temblar a cualquiera. Un hombre tan apuesto como arrogante, tan misterioso como peligroso. Un Alfa acostumbrado a dar órdenes y conseguir siempre lo que desea.

Para Cassandra, aceptar parece la solución perfecta a todos sus problemas. Nueve meses a cambio de una fortuna. Un contrato, unas cuantas reglas y una promesa: no involucrarse emocionalmente.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

El gran comedor de la residencia principal lucía esa noche una opulencia sofocante. La mesa de caoba pulida relucía bajo el destello frío de la araña de cristal, cubierta con cubiertos de plata y vajilla de porcelana fina. El ambiente, sin embargo, era denso, cargado de un resentimiento silencioso que se podía cortar con un cuchillo.

Victoria y su madre, doña Beatriz, ya estaban sentadas a la mesa. La mujer mayor lucía un peinado impecable y joyas ostentosas, manteniendo una postura erguida que respiraba un desprecio calculado hacia todo lo que no perteneciera a su rango. Victoria, a su lado, jugaba con la copa de vino sin probar una sola gota, con los labios apretados en una línea fina y furiosa.

En ese momento, las puertas dobles del comedor se abrieron. Cassandra ingresó a la estancia con pasos vacilantes. Vestía un vestido sencillo pero de buen corte en tono azul marino. Se notaba en la rigidez de sus hombros que cada metro que avanzaba sobre el mármol requería un esfuerzo sobrehumano de valentía. Mantenía la mirada baja, intentando ignorar la presión de los ojos que la escrutaban, y tomó asiento en el lugar que la Sra. Martha le había asignado, a unos lugares de distancia de las dos mujeres.

La mesa quedó en un silencio sepulcral mientras aguardaban la llegada del dueño de la casa.

Doña Beatriz inclinó la cabeza con elegancia fingida, entornando los ojos maduros y astutos para clavar su mirada en Cassandra.

—Dígame, señorita… López, ¿verdad? —comenzó doña Beatriz, rompiendo el hielo con una voz suave, dulzona y cargada de una veneno disfrazado de cortesía—. Debe ser una experiencia fascinante para alguien de su extracción social encontrarse en un lugar como este. Dígame, ¿no le resulta abrumador cenar en una mesa donde una sola copa vale más de lo que sus padres ganan en todo un año de trabajo?

Cassandra apretó las manos sobre su regazo debajo de la mesa. Sintió cómo el rostro le ardía, pero respiró profundo para no perder la compostura.

—Mi familia me enseñó a valorar a las personas por su dignidad, no por el valor de la vajilla en la que comen, señora —respondió Cassandra con la voz firme, aunque en su interior el corazón le latía a mil por hora.

Victoria dejó escapar una risita seca y despectiva.

—Vaya, qué conmovedor —intervino doña Beatriz, dibujando una sonrisa helada que no le llegaba a los ojos—. Dignidad. Qué palabra tan conveniente cuando no se tiene un centavo. Me pregunto qué dirían en su humilde vecindario si supieran que vendió su vientre al mejor postor. ¿Sus padres están muy orgullosos de saber que su hija es la incubadora a sueldo de la aristocracia? ¿O es que ellos también se están alimentando de la caridad de Damián?

El golpe fue directo al corazón. Cassandra apretó los dientes, sintiendo que las lágrimas de rabia pugnaban por salir. La maldad de las preguntas no buscaba información, sino destruirla psicológicamente, recordarle a cada segundo que para ellas no era más que una pieza comprada.

Antes de que Cassandra pudiera articular respuesta, el eco de unos pasos firmes y pesados resonó en el pasillo.

Damián Rossi ingresó al comedor. Portaba un traje oscuro sin corbata, con la elegancia impecable y la presencia dominante que congelaba cualquier intento de rebeldía en la habitación. Se acomodó en la cabecera de la mesa, la Sra. Martha le sirvió un vaso de agua y el Alfa recorrió el rostro de las tres mujeres con su habitual mirada indescifrable y calculadora.

Notó de inmediato la tensión en la postura de Cassandra y la sonrisa de autosuficiencia en el rostro de doña Beatriz.

—Buenas noches —dijo Damián con voz grave, profunda y carente de amabilidad—. Empecemos.

El servicio comenzó a retirar los primeros platos de la entrada, pero Damián apenas los miró. Se limpió las comisuras de los labios con la servilleta de lino y fijó sus ojos oscuros directamente en su esposa.

—Victoria —dijo el Alfa, marcando cada sílaba con frialdad—. Te informo que mañana a primera hora llegará un vehículo especial. Traerá a los padres de Cassandra a la residencia. Se instalarán en la casa de huéspedes del ala sur y permanecerán aquí durante todo el periodo de gestación.

Las palabras cayeron como una bomba de tiempo en medio de la mesa.

Doña Beatriz entreabrió los labios por la impresión, mientras que Victoria se quedó petrificada un segundo, asimilando la magnitud de la orden de su esposo.

¡PAM!

Victoria dio un golpe seco y violento con la palma de la mano sobre la mesa de caoba, haciendo vibrar las copas de cristal y los cubiertos de plata. Se puso de pie de golpe, con el rostro deformado por la furia contenida y los ojos inyectados en sangre.

—¡Esto es el colmo! —protestó Victoria a grito pelado, señalando a Cassandra con un dedo tembloroso—. ¡Es el colmo, Damián! ¡Ahora resulta que harás todo lo que esta maldita te pida solo porque va a traer a tu hijo!

El grito de Victoria retumbó contra las paredes de mármol del comedor. Doña Beatriz se llevó la mano al pecho, disimulando su rabia tras una fachada de indignación aristocrática, mientras que Cassandra se encogió levemente en su asiento, sintiendo cómo el estómago se le hacía un nudo opresivo.

Damián no se inmutó. Dejó la servilleta de lino sobre la mesa con una parsimonia exasperante, sin acelerar un solo segundo sus movimientos. Levantó la vista despacio, fijando sus ojos oscuros y fríos como el hielo en el rostro desencajado de su esposa. La presión en la estancia se volvió de pronto tan densa que el personal de servicio bajó la mirada y retrocedió varios pasos hacia la penumbra del pasillo.

—Mide tus palabras y tu volumen, Victoria —habló el Alfa con una voz grave, baja y cargada de una autoridad tan peligrosa que hizo que la mujer titubeara por una fracción de segundo—. En esta casa no tolero berrinches de nadie. Y mucho menos en mi mesa.

—¡Me pides compostura cuando estás metiendo a una panda de muertos de hambre en nuestra propiedad! —escupió Victoria, con las venas del cuello marcadas por la furia mientras apretaba los puños sobre la mesa—. ¡Primero traes a esta sirvienta para que se pasee como si fuera la dueña, y ahora vas a llenar la casa de huéspedes con su familia de pacotilla! ¿Qué sigue, Damián? ¿Les vas a dar un porcentaje de las acciones de la corporación?

—La decisión está tomada y no está abierta a debate —sentenció Damián, reclinándose en su sillón de cabecera con absoluta compostura—. Los padres de Cassandra estarán aquí para garantizar su tranquilidad emocional y el desarrollo óptimo del embarazo. Tu opinión, en este aspecto logístico, es completamente irrelevante.

Doña Beatriz intervino entonces, interponiendo su voz refinada y venenosa en un intento por respaldar a su hija sin perder la etiqueta.

—Damián, querido, debes entender la posición de mi hija —dijo la mujer mayor, acomodándose el collar de perlas—. Estás vulnerando el respeto hacia tu esposa legítima. Traer a los padres de esta joven es una humillación pública para Victoria. ¿Qué van a pensar los empleados? ¿Qué va a decir la sociedad cuando se sepa que la familia de una gestante a sueldo vive bajo tu mismo techo?

—Lo que piense la sociedad me tiene sin cuidado, Beatriz —respondió el Alfa, clavando su mirada penetrante en la suegra—. Lo único que me importa es que la sangre Rossi que lleva en su vientre crezca en las condiciones ideales. Si la presencia de sus padres le da a Cassandra la estabilidad que necesita para que el embarazo no corra riesgos, se quedarán el tiempo que sea necesario.

Cassandra, con la respiración entrecortada y las palmas de las manos sudorosas, juntó la poca fuerza que le quedaba y alzó la mirada.

—Señora Victoria —dijo Cassandra en un tono bajo pero firme, interrumpiendo la discusión—, mis padres no van a molestar a nadie. Estarán en la casa de huéspedes y no tienen ningún interés en cruzarse en su camino ni en disfrutar de lujos que no les pertenecen. Solo vienen a cuidarme a mí.

Victoria soltó una carcajada amarga, llena de despecho y asco.

—¡Cállate, basura! ¡No te atrevas a dirigirme la palabra! —siseó la modelo, inclinándose hacia ella con los ojos encendidos—. Te crees muy lista, ¿verdad? Crees que trayendo a tus padres vas a formar una bonita familia feliz en esta casa. Pero no se te olvide lo que eres: un contenedor. En cuanto parjas a ese crío, te voy a ver salir a patadas por la misma puerta por la que entraste, a ti y a tu familia de pordioseros.

—¡Basta! —el rugido de Damián cortó el aire como un látigo.

El Alfa se puso de pie, su imponente figura proyectando una sombra amenazante sobre toda la mesa. La fuerza de su voz hizo que Victoria retrocediera un paso de golpe y que doña Beatriz cerrara la boca de inmediato.

—Victoria, te vas a tu habitación ahora mismo —ordenó Damián con una frialdad absoluta que presagiaba consecuencias devastadoras si no era obedecido—. Si dices una sola palabra más, me aseguraré de que la asignación mensual de tu cuenta personal quede congelada a partir de esta misma noche.

Victoria palideció. La amenaza tocó directamente el único pilar que sostenía su estilo de vida. Miró a Damián con un odio puro, luego dirigió una última mirada asesina hacia Cassandra y, sin decir una sola palabra más, tomó su bolso de diseñador y abandonó el comedor a zancadas, haciendo resonar el taconazo de sus zapatos contra el suelo de mármol.

Doña Beatriz guardó un silencio tenso, se levantó con elegancia afectada, dedicó una inclinación helada de cabeza a Damián y siguió a su hija fuera de la estancia.

El comedor quedó sumido en un silencio aplastante. El leve sonido de la bruma y la lluvia chocando contra los ventanales era lo único que se escuchaba.

Damián volvió a sentarse despacio, ajustándose las mancuernillas de la camisa. Cassandra continuaba con la mirada fija en su plato, con la respiración agitada y una lágrima contenida pugnando por salir de sus ojos.

—Mañana a las nueve de la mañana los padres de la señorita López estarán en la villa, Martha —indicó Damián al ama de llaves, ignorando el drama anterior como si jamás hubiera ocurrido—. Asegúrate de que la casa de huéspedes esté completamente acondicionada y que tengan todo lo necesario.

—Así se hará, señor Rossi —asintió la mujer reverentemente antes de retirarse.

Damián miró entonces a Cassandra. Vio la fragilidad de su silueta, pero también la tenacidad con la que había soportado las ofensas de su esposa.

—Come, Cassandra —dijo el Alfa con una voz que, aunque seguía siendo grave y distante, había perdido el filo cortante con el que le había hablado a Victoria—. Necesitas alimentarte. Mañana tu familia estará aquí.

1
Celia Morales
no debió callar ahora está ella y sus padres en peligro en cualquier momento la víbora puede morderle
Chimera👑
🤭🤭🤭🤭 que cómico él
Chimera👑
esto será un tira y encoje verás ella no quería ser madre pero va a joder bastante
Chimera👑
jajajajajjaja ella ni lo pensó. yo tampoco lo pensaría nada 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Chimera👑
me encanta nunca había leído una historia así, por favor autora presenta a los personajes me muero por ver a Damián 🥰🥰😍😍🥰
Milagros Suarez
Hasta Ami me ha dolido está confusión que tuvo Damián en el momento menos oportuno caray
Cassandra yo también 😭😭
Gracias Dalia excelente historia
Bendiciones
Javier carrasco
Pero creo también que los padres son muy viejos y ella tiene 24 años no lo sé
Javier carrasco
Damian ya está enamorado eso desde el día uno jejejejejeje
Javier carrasco
A mi me hace gracia. Ella no quiere que ninguna mujer se le acerque y se enoja pero porque no le dio el hijo ella. Por dios que mujer tan idiota
Javier carrasco
Yo creo que por los deseos de ser padre y tal vez sentirse amado entonces ella le pudo haber gustado todo es posible
Javier carrasco
Es verdad es muy buena
Javier carrasco
Excelente novela. Espero que pasen más cosas interesantes
Nadia Leonila Borjas Borjas
querida autora la espera me tiene loca deseo de corazón que ya estén juntos los padres 🙏
FGallito
Hay que nervios.... No puedo esperar a que nos hagan la revelación de sexo🥰🥰🥰🥰
Yuriela Molina
Ufff demasiado buena, cada capítulo es más emocionante que el otro
Rosangela Evangrla
Yo creo que ese matrimonio es por conveniencia o tal vez ellos se querían pero como ella no le pudo dar el hijo que el quería entonces la relación se deterioró
Rosangela Evangrla
Estuve leyendo. En algunas de tus historias te preguntan lo mismo. La gente que no lee, no puede entender. Cada autora le da a su historia una manera diferente en cuanto al embarazo. Ella es humana y el es Alfa. Los embarazos solo duran 3 meses cuando se trata de omega y alfa. O sea omegaverse. Esto es diferente
Javier carrasco: Tampoco pueden darse cuenta y separar la realidad de la ficción. O sea. 🙄🥴
total 2 replies
Milagros Suarez
Victoria que pena con tigo, pero creo que ese lugar nunca te ha pertenecido y ahora menos
Para tu veneno acá encontrarás el antídoto, me encanta porque Cassandra no se deja 👏👏 Gracias Dalia bendiciones 🙏🙏🙏
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Jhon Salazar
lo siento pero a él le gustó 3lla en cuanto la.vio en la clínica
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