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No Renací... Desperté.

No Renací... Desperté.

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Juego de roles
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Me habría encantado renacer, como les ocurre a las protagonistas de esas novelas románticas que tanto me gusta leer. Despertar años atrás, evitar mis errores y no entregar mi corazón al hombre que terminaría destruyéndolo.

Pero la vida real no concede segundas oportunidades de esa forma.

Yo tuve que abrir los ojos por mí misma, enfrentar la verdad y comprender que marcharme no era perder... era salvarme.

Lucan Rivas creyó que sin él no era nadie, se equivocó. Porque no necesité volver al pasado para cambiar mi destino; solo necesité el valor de dejar atrás a quien nunca supo valorarme. Y mientras él descubría todo lo que había perdido, yo aprendía que la mejor versión de mí jamás había dependido de un esposo, sino de la mujer que siempre fui.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11

No pude dormir.

A diferencia de la noche anterior, cuando el agotamiento terminó imponiéndose al dolor y me arrastró a un sueño pesado, inquieto y poco reparador, esta vez ni siquiera tuve ese pequeño consuelo. Resultaba irónico. Había creído que el sufrimiento me había concedido unas horas de descanso, pero ahora era ese mismo dolor el que se negaba a dejarme cerrar los ojos. Cada vez que lo intentaba, su voz volvía a aparecer con la misma claridad que si estuviera sentado frente a mí.

"Quise amarte."

Era increíble cómo cuatro palabras podían destrozar tanto a una persona.

No había sido la infidelidad lo que más me rompió. Había sido descubrir que, durante cinco años, luché por ocupar un lugar que nunca estuvo realmente vacío. Alessa siempre había permanecido allí, en el rincón de su corazón donde yo creía haber construido un hogar. Y yo... yo solo había sido el intento desesperado de un hombre por olvidar a la mujer que, en realidad, jamás dejó de amar.

Giré sobre la cama por enésima vez y dirigí la mirada al reloj que descansaba sobre la mesita de noche.

Las dos y veinte de la madrugada.

Dejé escapar un largo suspiro antes de incorporarme. Permanecer acostada solo conseguía que mi cabeza diera vueltas una y otra vez sobre los mismos recuerdos, repitiendo conversaciones que ya no podía cambiar y buscando respuestas que probablemente nunca encontraría.

Me puse un pantalón de pijama gris y un enorme suéter de lana que pertenecía a mi padre, Joaquín. Siempre me había gustado usarlo porque olía a casa, a refugio, a una época en la que mi mayor preocupación era decidir qué película ver un viernes por la noche. Ni siquiera me molesté en buscar unas zapatillas. Bajé descalza las escaleras procurando no hacer ruido para no despertar a nadie.

La casa estaba completamente en silencio.

Abrí la puerta que comunicaba con el jardín y una suave brisa nocturna acarició de inmediato mi rostro. Cerré los ojos durante unos segundos mientras respiraba profundamente. El aire frío consiguió despejar un poco mi mente, aunque solo fuera por un instante.

Avancé lentamente por el césped, sintiendo la humedad bajo mis pies desnudos, hasta llegar al viejo columpio de madera que mi padre había mandado instalar cuando cumplí quince años. Siempre decía que toda persona necesitaba un rincón donde pudiera sentarse a pensar cuando el mundo se volviera demasiado grande para sostenerlo.

Tenía razón.

Me senté con cuidado y el columpio comenzó a balancearse con un movimiento lento y casi imperceptible. Levanté la vista hacia el cielo. La luna brillaba con una intensidad extraordinaria, iluminando el jardín con una luz tan serena que por un momento parecía imposible que el mundo pudiera ser cruel. Recordé la cantidad de noches que había pasado allí sentada junto a mi madre, inventando historias sobre las estrellas. Ella siempre decía que, cuando el corazón dolía demasiado, bastaba con mirar el cielo para recordar que incluso la noche más oscura terminaba dando paso al amanecer.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas sin que pudiera impedirlo, no lloraba por Lucan.

Lloraba por mí.

Por la mujer que había dejado de ser mientras intentaba conservar un matrimonio que solo existía para uno de los dos.

—¿Por qué no fui suficiente...? —susurré con la voz completamente quebrada.

No esperaba una respuesta, por eso di un pequeño respingo cuando escuché unos pasos acercándose sobre el césped.

Levanté la cabeza de inmediato.

Una figura masculina avanzaba entre las sombras y, durante un breve instante, mi corazón dio un vuelco. Sin embargo, cuando la luz de la luna iluminó parcialmente su rostro, reconocí a la persona que tenía delante.

Eiden Reyes.

Fruncí el ceño casi por reflejo.

—¿Qué hace aquí?

Él se detuvo en el acto. No parecía incómodo por haber sido descubierto. Solo ligeramente sorprendido de encontrarme allí a esas horas.

—Disculpe —dijo con la calma de siempre—. No esperaba encontrar a nadie en el jardín a esta hora.

Me puse de pie casi por instinto.

—Está en el jardín de mi padre a una hora... Es muy tarde.

Eiden desvió ligeramente la mirada hacia unos arbustos que crecían a pocos metros de nosotros.

—En realidad...—Señaló una pequeña puerta de hierro que permanecía casi oculta entre la vegetación.—Iba a cruzar por allí.

Seguí la dirección de su mano, nunca había reparado en aquella puerta. Él volvió a mirarme.

—Su padre y yo estuvimos revisando unos proyectos esta noche. Después compartimos un par de tragos.—Hizo una breve pausa antes de añadir con absoluta naturalidad —Joaquin insiste en que soy demasiado responsable. También insiste en quitarme las llaves cada vez que tomo una copa, así que terminé acostumbrándome a volver caminando, luego regresar en la mañana por mi auto. Esa puerta comunica ambas propiedades.

Guardé silencio unos segundos mientras intentaba asimilar la información.

—Así que... Vives al lado

Asintió.

—Desde hace algunos años.

Dirigí la vista hacia la enorme mansión que apenas podía distinguirse entre los árboles. La había visto toda mi vida, pero jamás imaginé que perteneciera a él.

Eiden sonrió con discreción.

—Su padre dice que, si alguna vez me descubre conduciendo después de haber bebido una sola gota de licor, dejará de invitarme a cenar.

Por primera vez desde que abandoné el apartamento de Lucan, una pequeña risa escapó de mis labios, muy pequeña, pero completamente sincera.

—Sí... —murmuré mientras negaba con la cabeza—. Eso suena exactamente a él.

—Si, es un señor muy terco.

El silencio volvió a instalarse entre nosotros, aunque esta vez no resultaba pesado. Eiden hizo un leve gesto con la cabeza.

—No quería interrumpirla. Continuaré mi camino.

Se giró dispuesto a marcharse, no sé por qué lo hice, quizá porque no quería volver a quedarme sola con mis pensamientos, quizá porque necesitaba escuchar una voz distinta a la mía.

—Espere.

Él volvió a mirarme y señalé el columpio.

—Puede sentarse... si quiere.

Pareció dudar durante un instante.

—¿Está segura?

Asentí.

—Es bastante grande.

Eiden caminó hasta el columpio y tomó asiento, dejando entre nosotros una distancia prudente. Aquel pequeño gesto llamó mi atención. Ni siquiera intentó acercarse. Simplemente permaneció allí, mirando la luna igual que yo.

Pasaron varios minutos sin que ninguno dijera una sola palabra. Y, sorprendentemente... Aquel silencio no resultaba incómodo.

Finalmente fue él quien rompió la tranquilidad de la noche.

—¿Quiere contarme qué ocurrió?

Bajé lentamente la mirada.

—¿Se nota tanto?

Su respuesta llegó con la misma serenidad que parecía acompañarlo siempre.

—Los ojos suelen decir aquello que la voz intenta esconder.

Sonreí con amargura.

—Supongo que los míos están gritando.

Él no respondió, no me dijo que todo estaría bien, no intentó convencerme de dejar de llorar, simplemente esperó y aquella paciencia terminó derribando la última barrera que todavía intentaba mantener en pie.

Respiré profundamente.

—Me divorcié.

Las palabras salieron mucho más despacio de lo que esperaba. Eiden permaneció completamente inmóvil.

—Lo siento.

Negué lentamente.

—No... lo siento yo. Porque durante cinco años viví convencida de que mi esposo me amaba.—Sentí que mi garganta volvía a cerrarse.—Y descubrí que nunca dejó de amar a otra mujer.

Las lágrimas regresaron, esta vez no intenté detenerlas.

—¿Sabe qué fue lo peor?—Pregunté sin atreverme a mirarlo.—No fue descubrir que me engañaba. Fue escucharlo decir que solo se casó conmigo porque creyó que así conseguiría olvidarla.—Mi voz terminó rompiéndose. —Cinco años... Cinco años intentando ser suficiente para alguien que jamás dejó de mirar hacia atrás.

Esperé escuchar alguna frase de consuelo. Algo parecido a «él no te merecía» o «algún día encontrarás a alguien mejor». Sin embargo, Eiden no dijo nada de eso. Permaneció en silencio, un silencio respetuoso, como si comprendiera que existían heridas demasiado profundas para intentar curarlas con palabras vacías. Después de varios minutos habló con la misma serenidad de siempre.

—Hay personas que entran en nuestra vida para enseñarnos quiénes son. Y hay otras que, sin proponérselo, terminan enseñándonos quiénes somos nosotros.

Lo miré por primera vez desde que había comenzado a hablar. Él seguía contemplando la luna.

—Todavía es muy pronto para que pueda creerlo —continuó—, pero algún día descubrirá que marcharse también puede ser una forma de salvarse.

Sentí un nudo en la garganta, no porque aquellas palabras borraran mi dolor, sino porque, no intentaba convencerme de olvidar lo que había vivido. Simplemente me permitía sentirlo y, de una forma que no sabía explicar, eso hacía que el peso sobre mi pecho resultara un poco más ligero.

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Isidra Marta Sánchez Ortiz
Que cruel
Estrella Reyes Reyes
👏👏👏Gran capitulo,me facino la actitud de ella,firmesa,dignidad,orgullo,ellos tenian que sentir verguenza,y esa cucaracha,tan orgullosa y era la amante👏👏👏
Flickr Mary Soly
Más capítulos
Myriam Hernandez
Excelente
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Espero este sea nuestro próximo ser amado y protagonista, me está encantando para ella!! 😍
Flickr Mary Soly
👏Estoy esperando más cañ. Muy bonito esta para leer
🌺🌵 Monny 🌵🌺
No te creo!! Si lo sintieras no la habrías lastimado 🤬
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ayyy la amoooo!!! Así deberían ser muchas mujeres, salir con muchísima dignidad, si duele muchísimo, pero ante todo mucho amor propio y dignidad 👏🏻👏🏻👏🏻
Flickr Mary Soly
Más capítulos por que escriben bonito y luego no lo terminan
Crystal Suárez: Apenas empecé a publicarla ayer 😅 por eso solo tiene 8 capitulos, no te preocupes, la voy a terminar
total 1 replies
💖 la niña de tus ojos💖
bastante cruda pero por desgracia asi es la realidad cuando la costumbre se aloja en tu hogar todo cambia así que hay que sacarla a escobazos
😅😅😅😅😅
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