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Me Enamoré Del Padre De Mi Prometido

Me Enamoré Del Padre De Mi Prometido

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance / Amor prohibido / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Jessica estaba a punto de casarse con el hombre que creía amar… hasta que descubrió que Cedric la engañaba con su propia hermana.
Destrozada por la traición, Jessica se cruza con Cristóbal, el padre de Cedric, un poderoso empresario que guarda sus propios secretos. Cuando la madre de Jessica muere inesperadamente, una serie de misterios familiares salen a la luz.
Mientras Cedric, Julieta y la exesposa de Cristóbal conspiran para destruirla y quedarse con una fortuna, Jessica descubre que la persona que menos esperaba podría convertirse en su mayor aliado… y en el amor que jamás imaginó.
Una traición. Una familia llena de secretos. Una fortuna en peligro. Y un amor prohibido que nadie vio venir.
¿Jessica descubrirá la verdad antes de perderlo todo

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17 — La advertencia

La noche cayó pesada sobre la mansión. Me encontraba en mi habitación, revisando una y otra vez los documentos que habíamos copiado del ordenador de Cristóbal, cuando el teléfono que me había prestado —un aparato sin número visible, sin contactos, sin nada que nos pudiera rastrear— comenzó a sonar. El sonido, agudo e inesperado, me heló la sangre.

Nadie tenía ese número. Nadie debía tenerlo.

Respiré hondo y contesté.

—¿Hola?

Al otro lado, silencio. Luego, una voz masculina, baja, distorsionada, como si hablara a través de un dispositivo para ocultar su identidad.

—No vayan mañana a ver al señor Gutiérrez. Es una trampa.

Me puse de un salto, el corazón golpeándome las costillas.

—¿Quién habla? ¿Cómo sabe…?

—Escúcheme bien, señorita Jessica —la voz me cortó, urgente, tensa—. No hay tiempo para preguntas. Saben que van a ir. Saben lo que buscan. El coche que les espera está marcado. La ruta está vigilada. Y el señor Gutiérrez no está solo. Llegaron dos hombres a su casa hace dos horas. No salieron.

—¿Cedric? —susurré, sintiendo cómo el miedo me recorría la espalda—. ¿Él está detrás?

—No solo él —respondió la voz—. Hay alguien más. Alguien que ha estado esperando el momento adecuado para intervenir. Tengan cuidado con quién confían. Incluso dentro de esa casa. No todos los que parecen estar de su lado lo están.

—¡Espere! —exclamé—. ¿Quién es usted? ¿Por qué nos avisa?

Hubo una pausa breve. Y luego, unas últimas palabras que me dejaron helada:

—Porque su madre no merecía lo que le pasó. Y porque la verdad no debe morir con ustedes.

La llamada se cortó. La pantalla se quedó en negro. Me quedé de pie, temblando, con el teléfono aún en la mano, sin saber si acababa de recibir una advertencia… o una amenaza.

Salí corriendo de la habitación y fui directamente al despacho de Cristóbal. Él estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia la oscuridad del jardín, y al verme entrar con el rostro desencajado, se giró de inmediato.

—¿Qué pasa? —preguntó, acercándose—. Jessica, ¿te sientes mal?

—Nos saben —dije, sin aliento—. Saben que vamos a ver a Gutiérrez. Saben todo.

Le conté la llamada, palabra por palabra. Mientras hablaba, su rostro se iba endureciendo más y más. Cuando terminé, se quedó en silencio un largo rato, procesando cada detalle.

—¿Crees que es verdad? —preguntó finalmente—. ¿O es una trampa para asustarnos y que no nos movamos?

—No lo sé —admití—. Pero mencionó a mamá. Dijo que no merecía lo que le pasó. Eso… eso no lo sabría cualquiera. Alguien que estuvo cerca. Alguien que conoce la verdad.

Cristóbal caminó hacia su escritorio, tomó las llaves del coche y las dejó sobre la mesa.

—Si es verdad, entonces no podemos ir por la ruta que planeamos. Y no podemos usar el coche de la casa. Si nos esperan… no llegaremos vivos.

—¿Y si es mentira? —pregunté—. ¿Y si solo quieren impedir que hablemos con él?

—Entonces perdemos tiempo —respondió él, mirándome con determinación—. Pero no podemos arriesgarnos. Si hay una sola posibilidad de que sea verdad… debemos cambiar de plan. No podemos ir mañana. Iremos pasado mañana, al amanecer, sin aviso, sin rastro. Y tomaremos un camino diferente.

Se acercó a mí, y su expresión se volvió más suave, aunque seguía siendo seria.

—Lo que dijo sobre la casa… sobre que no todos son de confianza. ¿Has notado algo raro últimamente? ¿Alguien que entra y sale sin explicación?

Pensé en los días anteriores. En el personal de servicio que entraba a limpiar cuando dejábamos los documentos sobre la mesa. En las conversaciones que manteníamos en voz baja, pero no lo suficientemente baja. En la puerta del despacho que estaba entreabierta cuando regresé una tarde.

—No estoy segura —respondí—. Pero no podemos arriesgarnos a hablar de nada importante aquí. No hasta que sepamos quién es.

—Entonces hablaremos fuera —decidió él—. A partir de ahora, nada de papeles a la vista. Nada de conversaciones privadas dentro de estas paredes. Si alguien nos escucha… no le daremos la satisfacción de entender nada.

Me acompañó hasta la puerta, y antes de que saliera, me tomó suavemente del brazo.

—Tienes que prometerme algo —dijo, mirándome fijamente a los ojos—. Si recibes otra llamada, si alguien se acerca a ti con preguntas… me lo dices a mí primero. No hables con nadie. No confíes en nadie. Incluso si crees que es alguien de confianza.

—Te lo prometo —dije—. Pero tú también. Si algo te pasa… si alguien te busca…

—Te lo diré —prometió él—. No nos ocultaremos nada. Estamos juntos en esto, Jessica. Y nadie nos va a separar. Nadie nos va a silenciar.

Regresé a mi habitación, pero el sueño no volvió. Me senté junto a la ventana, mirando las sombras de los árboles, pensando en la voz anónima. ¿Quién era? ¿Un amigo de mi madre? ¿Alguien que trabajó con Leonardo? ¿O alguien que formaba parte del círculo de Cedric y ahora se había vuelto contra él?

Sea quien fuera, había cambiado todo. Sabían que estábamos cerca. Sabían que estábamos investigando. Y eso significaba que el tiempo se nos acababa. Cada minuto que pasábamos sin saber la verdad… era un minuto más de peligro.

La voz me había dicho: «La verdad no debe morir con ustedes.» Y en ese silencio de la noche, comprendí que esa era mi misión. No importaba el precio. No importaba el riesgo. Debo saber la verdad. Y debía contarla. Aunque me costara todo.

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Mirla Loyo
va pues, la mansión era la de Cristóbal, la mamá vivía en otra casa más humilde y ahora sale la autora que era de la madre donde se criaron las hermanas 🤣🤣y entonces xq vivía Cristóbal ahí? porque Jessica se salió y dejó a ésa gente que no es na' de ella en su casa?🤷‍♀️
Mirla Loyo
descubrieron las cláusulas del testamento?🤷‍♀️..si ya la sabían! 🤦‍♀️
Mirla Loyo
el mayordomo?.. según fué empleado del papá de Cristóbal hace más de 30 años 🤔
Mirla Loyo
no entiendo, saben que tienen espías dentro de la casa y se quedan igual, dónde se a visto que en la lectura de un testamento estraños que no aparecen en el documento estén presentes?🤷‍♀️.. cuando lo leyó la única heredera era Jessica, puesto que es el dinero de su verdadero padre, que tiene que ver la otra?🤦‍♀️
Mirla Loyo
para. entender, será que el papá de Cristóbal le contó al nieto y le dejó a cargo la empresa?.. solo así se justifica que sea el y no Cristóbal quién se está haciendo cargo de la empresa 🤔
Ruth Stella Osorio
gracias muy bonita su novela
🥀 NovelasQueAtrapan: muchas gracias por tu apoyo y tu puntuación ☺️
total 2 replies
Ruth Stella Osorio
Muy bien 💯
Mirla Loyo
no estoy entendiendo es nada 🤣me parece una historia ilógica y descabellada, .. porque el que está dirigiendo la empresa es un mocoso y no Cristóbal, porque el nieto sabe una historia del pasado y el hijo no 🤔
Mirla Loyo
no entiendo..en un caso así se supone que quién dirige la empresa es el padre, el que sabría ésa historia pasada sería el padre..acá no dicen las edades, pero el hijo debe estar por los 20 años de edad 🤔🤷‍♀️
Mirla Loyo
si esa no era la casa de la madre, que hacía ahí?🤔
Ruth Stella Osorio
A luchar por lo. q dejó la mamá
Ruth Stella Osorio
Muy interesante gracias
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