Greicy y Luis se odian desde el primer día. Ella es fuego, debate y no se deja. Él es calma fría, sarcasmo y siempre tiene la última palabra. En el salón son rivales. Fuera de él, son el chiste de sus amigos. Hasta que Luis, harto de discutir, la besa para callarla. Ese beso rompe todo. Desde entonces, descubre que es la única forma de desarmarla, y ella descubre que para desarmarlo tiene que ir más allá del beso. Pero una mentira de su ex los separa justo en graduación. Años después, ella sobrevive a una pandemia que le arrebata todo, él se vuelve cantante y le escribe su mayor éxito. Se reencuentran en Sinaloa, y Luis no está dispuesto a dejarla ir de nuevo.
NovelToon tiene autorización de Liz Del Angel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
equipo forzado
Robles tenía un sentido del humor cruel.
"Para la semifinal nacional, Reyes y Salinas, pareja oficial", anunció el lunes.
"No", dijeron los dos al mismo tiempo.
"Es orden. O van juntos o no va nadie."
Tuvieron que ensayar en la biblioteca. Tres horas encerrados en un cubículo. Greicy llevaba el pelo recogido y esa manía de morder el lápiz cuando pensaba. Luis no podía concentrarse.
"Deja de verme así", dijo ella sin mirarlo.
"¿Así cómo?"
"Como si estuvieras pensando en besarme otra vez para que me calle."
Luis se recargó en la silla. "¿Funcionó o no?"
Ella lo fulminó con la mirada, pero se sonrojó. "No vuelvas a hacerlo."
"¿Por qué? ¿No te gustó?"
Esa pregunta quedó flotando. Greicy se levantó muy rápido, tiró sus libros.
"Vamos a perder por tu culpa."
"No. Vamos a ganar. Porque cuando te enojas, eres brillante. Y cuando te beso, te pones más brillante todavía."
Ella lo miró, sin saber si golpearlo o... No. Golpearlo. Definitivamente golpearlo.
Pero no lo hizo. Se volvió a sentar. Más cerca.
"Una regla. Si vas a besarme, que sea porque quieres, no para ganar un debate."
Luis la miró serio por primera vez en días. "¿Y si son las dos?"
Ganaron la semifinal. No por argumentos perfectos. Porque cuando discutían entre ellos, el jurado no podía dejar de mirarlos.
La facultad empezó a hablar. Que si eran novios y no lo decían. Que si era puro show. Mariana estaba feliz con el chisme.
Después de clases, Luis encontró a Greicy en la cafetería discutiendo con dos chicas de Derecho que se burlaban de su beca.
No intervino. Solo se sentó a su lado y le pasó su café.
"¿Qué haces?", susurró ella.
"Pareja de debate, ¿recuerdas? Si te atacan a ti, me atacan a mí."
Las chicas se fueron. Greicy se quedó mirando el café.
"No necesitaba ayuda."
"Lo sé. Pero me gustó verte defenderte. Eres aterradora."
"¿Eso es un cumplido?"
"El mejor que tengo."
Esa tarde caminaron juntos hasta la parada del camión. No se tomaron de la mano. No se besaron. Pero todo el mundo los vio juntos y asumió lo que ellos aún no se atrevían a decir.
Luis le escribió esa noche: "Mañana ensayamos en mi depa. Hay mejor acústica. Y no está Robles."
Greicy contestó: "Si intentas besarme otra vez, te muerdo."
Luis: "Trato hecho."
Ella sonrió frente al celular. Y odió sonreír por él.
---
El departamento de Luis era pequeño, con guitarras en la pared, libros abiertos por todos lados y olor a café recalentado.
Greicy llegó con su laptop y su orgullo.
"Ensayamos 1 hora. Sin distracciones", dijo.
Duraron 12 minutos.
Discutieron por la introducción. Él quería empezar suave. Ella quería entrar fuerte. Subieron la voz. Otra vez esa electricidad que solo ellos tenían.
"¡No escuchas!", gritó Greicy.
"¡Sí escucho, pero dices puras locuras!", contestó Luis.
"¡Dime una locura!"
"¡Esta!"
Y la besó de nuevo. Esta vez no fue para callarla en un escenario. Fue en su sala, sin público, sin excusa. La tomó de la cintura y la acercó. Greicy, en lugar de empujarlo, se quedó. Y le devolvió el beso.
Fue un beso largo, con rabia y con ganas contenidas de semanas. Cuando se separaron, los dos respiraban agitado.
"Eso fue...", empezó ella.
"¿Una locura?", terminó él.
Greicy lo miró fijo. "Otra vez."
Luis no necesitó que se lo dijeran dos veces.
No ensayaron más ese día. Se quedaron hablando hasta las 2 de la mañana, sentados en el suelo, con las piernas rozándose, contándose cosas que no le habían contado a nadie. Ella le contó que tenía miedo de no ser suficiente. Él le contó que escribía canciones pero nunca se atrevía a cantarlas.
Esa noche descubrió su truco. Cuando Greicy se ponía nerviosa, hablaba sin parar. Y la única forma de hacerla parar y que lo mirara de verdad, era besarla.
Al día siguiente eran otros. No novios, pero ya no enemigos.
En clase se sentaban juntos. Discutían igual, pero ahora terminaban con una sonrisa que solo ellos entendían. Si ella se pasaba de la raya, él la miraba y le decía bajito: "Reyes..." y ella se callaba a medias, mordiéndose el labio.
Sus amigos estaban confundidos. "¿Ya andan o qué?", preguntó Mariana.
"No", dijo Greicy muy rápido.
"Estamos trabajando en nuestra química para la final", dijo Luis.
Mentira. La química ya estaba. Les sobraba.
Después de la final nacional, que ganaron, celebraron en el pasillo 3, el mismo donde él la había besado la primera vez. No había nadie.
"Lo hicimos", dijo ella, eufórica, saltando.
"Lo hiciste tú. Yo solo te seguí", dijo él.
Greicy lo abrazó. Fue la primera vez que lo abrazaba sin pelear antes. Luis la apretó contra él. Olía a triunfo y a ella.
"Greicy..."
"Dime."
"Si te beso ahora, ¿es para celebrar o para callarte?"
"Las dos", susurró ella.
Y lo besó ella esta vez. Sin que él tuviera que hacerlo.
Esa fue la primera noche que se quedaron juntos de verdad. No pasó nada más que besos, música bajita, y dormirse en el mismo sillón viendo una película a medias. Para ellos, fue íntimo. Fue suyo. Fue el inicio del caos bonito.
Pero afuera del edificio, alguien los estaba viendo. Valeria, la ex de Luis, que había vuelto a la ciudad y que no tenía intención de dejarlo ir.