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Un Destinó Sabor A Vino

Un Destinó Sabor A Vino

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:148.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Huyendo de los murmullos de la boda de su hermana con su exnovio, una alegre médica y fotógrafa aficionada lo vende todo para mudarse a un pueblo de viñedos. Cuando su auto queda varado en el camino, su salvación llega en una camioneta: un atractivo vitivinicultor, un hombre dedicado por entero a sus tierras, y su pequeña y ocurrente hija de cinco años.
Tras una separación amistosa, él no busca complicaciones, pero la luz que ella irradia y la inmediata complicidad que nace con la nena cambiarán sus planes. Cuando descubren que ella es la nueva doctora del hospital local, sus caminos se vuelven inevitables. Entre clics de cámara y el aroma a uva madura, descubrirán que el amor más dulce nace sin prisa, cosechando un nuevo destino para los tres.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La llamada confesional

El repiqueteo constante y rítmico de la lluvia contra el techo de chapa y las paredes de pino de la casita se había convertido en la melodía de la tarde. San Javier se había cubierto de un manto gris y neblinoso que invitaba al recogimiento, transformando el paisaje exterior en una acuarela de verdes lavados y calles de tierra brillante. Dentro de su refugio, Milena disfrutaba de la atmósfera. Había encendido una pequeña estufa que entibiaba el living, llenando el ambiente de un aroma reconfortante a madera seca, y el vapor de una taza de té de manzanilla y jengibre ascendía perezosamente entre sus manos.

Se acomodó en el sillón, estirando las piernas y cubriéndose con una manta de lana clara. Hacía semanas que no disfrutaba de un silencio tan pleno, un espacio de tiempo muerto donde la mente no saltara de una urgencia médica a otra. Al mirar la pantalla de su teléfono celular, sintió un impulso que venía postergando por miedo a romper la burbuja de paz en la que se encontraba: llamar a su hermana, Julieta.

Desde la caótica boda en la ciudad, los contactos entre ambas se habían limitado a mensajes breves de texto de "estoy bien" o "qué lindo el pueblo". Sin embargo, hoy Milena necesitaba una voz conocida, un puente con su pasado que no estuviera cargado de las habituales exigencias o reproches familiares.

Marcó el número y, al tercer tono, la voz agitada pero cariñosa de Sofía inundó el living.

—¡Milena! ¡Qué alegría me da escucharte, loca! Justo estaba pensando en llamarte. ¿Cómo estás? ¿Cómo te trata el exilio voluntario?

Milena no pudo evitar soltar una risa suave, sintiendo un calorcito conocido en el pecho.

—Hola, Sofi. Acá todo muy bien, disfrutando de una tarde de lluvia espectacular. ¿Y vos? ¿Cómo va la vida de casada?

—Corriendo, como siempre en esta bendita ciudad. Si no es el tráfico, es el trabajo, o los arreglos del departamento... —Sofia suspiró, pero su tono cambió de inmediato a uno de profunda curiosidad—. Pero dejá de hablar de mí. Contame de vos, por favor. Te noto diferente en la voz. Más... no sé, más liviana. ¿Es una idea mía?

Milena miró el vapor de su té y luego paseó la vista por el living, deteniéndose en las paredes adornadas con sus fotografías de paisajes y las plantas que crecían sanas en los estantes. Se acomodó el teléfono contra la oreja, tomó aire y, por primera vez en más de un año, se soltó por completo. Las palabras comenzaron a fluir de su boca con una naturalidad y una honestidad que la sorprendieron a ella misma.

—No es una idea tuya, Sofi. Me siento... feliz. Es increíble este lugar. Si te contara la paz que hay en este pueblo... No hay ruidos, la gente camina despacio y el aire es tan puro que parece que te limpia por dentro. El hospital es chiquito, de piedra y madera, y trabajar ahí es otra cosa completamente distinta. En la ciudad yo era una máquina de firmar recetas y atender emergencias en salas desbordadas; acá la gente viene al consultorio y se toma el tiempo de contarme su vida. Los abuelos me tienen una paciencia y un cariño que me desarman. El otro día una vecina, Doña Clotilde, me cruzó en la calle solo para regalarme un pastel de manzanas recién horneado para darme la bienvenida. ¿Te das cuenta? Nadie me pide nada a cambio, solo me agradecen por estar acá.

—Ay, Mile... se me pone la piel de gallina de escucharte —confesó, y su voz sonaba genuinamente emocionada, libre de cualquier doble intención—. Sabés perfectamente lo mucho que me preocupaba verte tan apagada y asfixiada el último tiempo en la ciudad. Me hace tan feliz saber que encontraste tu lugar. Te merecías un respiro de todo el mundo.

Milena sonrió, sintiendo que un nudo invisible se desataba en su garganta. Pero la confesión no terminaba ahí. Dio un sorbo a su té, acomodó la manta sobre sus piernas y, con el corazón en la mano y las mejillas tiñéndose de un rosa sutil, decidió dar el paso más difícil.

—Pero eso no es todo, Sofu... El fin de semana pasado pasó algo. Fui a una fiesta de cata de vinos en una hacienda bellísima que se llama "El Solitario". Es una finca imponente, rodeada de viñedos y árboles gigantescos. El dueño se llama Ian.

—Pará, pará, pará... —la interrumpió Sofía, y Milena pudo imaginar la sonrisa pícara de su hermana desde el otro lado de la línea—. ¿Un viñatero? ¿Y cómo es ese Ian? Detalle completo, doctora, no se me guarde nada.

Milena se rió, contagiada por el entusiasmo de su hermana.

—Es... es un hombre increíble, Sofi. Es grandote, rubio, con unos ojos claros que te miran con una atención que te intimida un poco, pero al mismo tiempo es de lo más sencillo y maduro que conocí en mi vida. Trabaja la tierra, ama lo que hace y tiene una paz que contagia. Pero lo más tierno es que tiene una hija de siete años, Inti. Es un torbellino de rulos rubios y una dulzura total. El primer día que me vio en el pueblo corrió a abrazarme y en la fiesta no se despegó de mí, quería que le sacara fotos "volando" con mi cámara.

Milena hizo una pequeña pausa, dejando que el sonido de la lluvia llenara el espacio por un segundo antes de continuar, bajando el tono de la voz, casi como si revelara un secreto sagrado.

—Estuvimos charlando a solas en la bodega de la finca, entre las barricas de roble... Él estuvo casado, pero se separó hace unos años. Me contó todo con una madurez total, sin odios con su ex, simplemente porque se les había terminado el amor de pareja y querían ser buenos padres para la nena. Me miraba de una manera, sofi... con unos ojos tan limpios, tan llenos de un interés real. Hacía años que un hombre no me miraba así. Sentí una química tremenda, pero al mismo tiempo tengo un miedo que me hiela la sangre.

Sofía la escuchó en absoluto silencio, asimilando cada palabra, cada matiz en la respiración de su hermana. Cuando habló, su voz ya no tenía el tono de broma de antes; era la voz de una hermana que ama con el alma y que conoce los dolores del pasado.

—Mile, escuchame bien lo que te voy a decir —comenzó Sofia, con una firmeza cariñosa y madura—. Tenés que permitirte sentir. Entiendo perfectamente que tengas miedo; entiendo que la última relación que tuviste en la ciudad te dejó desanimada, llena de dudas y con la autoestima baja. Pero Ian no es Juli y se que soy la menos indicada de decir eso, pero Por lo que me contás, es un hombre entero, un hombre que ya resolvió su pasado, que sabe lo que es la responsabilidad de tener una hija y que no tiene dobleces.

—Lo sé, Sofi, pero... ¿y si me apuro? ¿Y si vuelvo a equivocarme? —admitió Milena, sintiendo una punzada de vulnerabilidad.

—Equivocarse es parte de estar viva, Mile, pero cerrarte al amor por miedo a sufrir es como no vivir. Dejá atrás los fantasmas del pasado. Ya no estás en la ciudad, ya no sos la Milena que agachaba la cabeza para encajar en las expectativas de los demás. Estás en un lugar hermoso, la gente te ama, tenés una nena divina que ya te tomó cariño y un hombre que te mira con ojos de amor verdadero. No le busques el pelo al huevo. Abrí los brazos y dejá que las cosas se vayan dando solas, a fuego lento, al ritmo de ese pueblo. Te lo recontra merecés, hermana.

Las palabras de Sofia cayeron sobre el alma de Milena como un bálsamo reconfortante, disipando las nubes de duda con la misma efectividad con la que el viento de la montaña limpiaba el cielo tras la tormenta.

—Gracias, Sofi. De verdad... no sabés la falta que me hacía escuchar esto —dijo Milena, con los ojos ligeramente humedecidos por la emoción.

—Para eso estoy, loca. Prometeme que me vas a mantener al tanto de cada paso que des con el viñatero, ¿eh? Y disfrutá de ese té, que envidia me da la paz que tenés ahí.

Se despidieron con promesas de volver a hablar pronto y Milena cortó la llamada. Dejó el teléfono sobre la mesa ratona y se quedó mirando los hilos de agua que resbalaban por el vidrio de la ventana. El miedo no había desaparecido por completo, pero ahora se sentía diferente: ya no era una fuerza paralizante, sino un recordatorio de que estaba viva, de que su corazón volvía a latir con fuerza y de que estaba lista para descubrir lo que el destino, bajo el cielo de San Javier, tenía preparado para ella.

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Andrea Morganti
Me encantó!!! amé cada personaje ( Salvo la madre😐) con una descripción tran gráfica que hasta pude ver en mi mente los paisajes!! morí de amor 😍 Felicitaciones escritora!!! gracias totales por compartir tu talento 🥰🙌🏻
Rosa La Diablo
Me gusta que no empiece con el protagonista que es frío y distante, controlador de todo. Al fin un hombre que sonrie/Good//Good/
Andrea Morganti
Bien Mile😍 Sos adulta. Ya no necesitas que tu madre te apruebe. Que se compre una vida. A marcar límites claros y disfrutar tu nueva realidad😍😍 y si kieren ser parte de tu vida, que sea sin juzgar y con una sonrisa... o que se queden lejos.
claudia Maria Villalobos Montero
me encanta 🥰
Yulianni Casanova
tu novela estuvo espectacular me encantó
Claudia Gonzalez
Autora felicitaciones!! hermosa novela la descripción, del lugar la narración todo hermoso uno imaginaba todo muy emocional y calida bella historia 💖✨
Marta Patitucci
No PODRIA PERDONAR UNA INFIDELIDAD Y MENOS DE LA HERMANA, ASI Y TODO Q YA NO SEAN PAREJA..😭😭
Mirta Ponillaux
hermosa la novela pero me gustaría saber de la mamá de Milena gracias
Susana Soledad Mamani
muy linda la novela tranquila sincera con una manera dura sin ataduras a un pasado para reflexionar sobre unas realidad que muchos le cuesta soltar a une persona que uno quiso
Susana Soledad Mamani
muy linda la novela tranquila sincera con una manera dura sin ataduras a un pasado para reflexionar sobre unas realidad que muchos le cuesta soltar a une persona que uno quiso
Mirian Mendoza Gutierrez
Gracias autora por deleitar nos con maravillosa historia de amor. Bendiciones
Delia Alonso
Excelente historia, muy bien narrada, sin errores de ortografía o edición........como suele suceder en la mayoría de las novelas
Delia Alonso
Vieja metiche, manipuladora que vive de apariencias
Delia Alonso
Con madre así, prefiero ser huérfana
Delia Alonso
Una vieja podrida que vive de apariencias
Delia Alonso
Me fascina esta historia, la narración con su manera sencilla de describir cada escena lleva al lector a sentirse parte de la acción.
Felicitaciones, autora 👏👏👏👏
Delia Alonso
Me gusta mucho este comienzo, la redacción muy buena
Mirian Mendoza Gutierrez
Gracias escritora esta bellísima la historia
Rosa PaveZ
gracias por tan hermosa novela ,mis sinceras felicitaciones 🤗
America Lopez
me gusta como va la historia
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