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Eternos

Eternos

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Pareja destinada / Reencarnación / Completas
Popularitas:36.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

La primera vez que se encontraron, murieron.

La segunda vez, también.

Y aun así volvieron a buscarse.

A lo largo de tres vidas, tres épocas y tres historias distintas, dos almas destinadas a amarse desafiarán al tiempo, a la muerte y al destino para volver a encontrarse.

No recuerdan quiénes fueron.

No recuerdan cómo se perdieron.

Pero sus corazones sí.

Porque algunas conexiones son más fuertes que el olvido.

Más fuertes que la distancia.

Más fuertes incluso que la muerte.

ETERNOS es una historia sobre almas gemelas, segundas oportunidades y un amor capaz de atravesar siglos enteros.

Porque hay amores que terminan.

Y hay otros que duran para siempre.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hijo del monstruo

Abigail

Corro.

No sé cuánto tiempo llevo corriendo. Solo sé que el bosque se ha vuelto negro, que la lluvia golpea mi rostro, que los truenos rugen sobre mi cabeza… Y que mi corazón late demasiado rápido.

Caleb Hale.

Caleb Hale.

Caleb Hale.

El nombre sigue repitiéndose dentro de mi cabeza.

Como una maldición.

Como una herida recién abierta.

Me detengo y apoyo una mano contra un árbol.

No.

No.

No.

No puede ser.

No él.

No el muchacho que dibuja estrellas.

No el muchacho que se emociona por un ciervo.

No el muchacho que me besó como si yo fuera algo precioso.

Hale.

La misma sangre. La misma familia.

El mismo monstruo.

Un trueno sacude el bosque. Y durante un segundo vuelvo a tener once años.

Puedo sentir el barro bajo mis rodillas, la sangre entre mis piernas, las piedras golpeando mi cuerpo.

Y las risas.

Siempre las risas.

Y la voz. La voz de Nathaniel Hale.

Cierro los ojos.

Quiero odiarlo.

Quiero odiar a su hijo también.

Debería odiarlo.

Pero entonces recuerdo sus manos, sus dibujos, la forma en que observó al ciervo y la forma en que se sonrojó cuando lo besé.

Y el odio se rompe, porque Caleb no es Nathaniel.

Un grito atraviesa la tormenta.

Me quedo inmóvil.

Otro grito.

Más fuerte. Más cerca.

Y entonces lo reconozco.

Caleb.

Mi cuerpo se mueve antes que mis pensamientos.

Corro.

Las ramas golpean mi rostro. Las piedras resbalan bajo mis pies, pero no me importa.

Corro.

Sin detenerme, sin respirar.

Simplemente corro hasta que lo veo.

El mundo se detiene.

Nathaniel Hale está sobre su caballo. La lluvia cae sobre ambos.

Caleb apenas consigue mantenerse de pie. Tiene la espalda abierta, la camisa convertida en jirones… La sangre mezclándose con el barro.

Me estremezco cuando recuerdo la sensación.

El látigo vuelve a descender sobre su espalda.

Una vez.

Dos.

Tres.

Caleb no levanta las manos para protegerse. No intenta escapar. Solo recibe cada golpe, como si estuviera acostumbrado.

Como si llevara toda la vida haciéndolo.

Mi estómago se retuerce.

—¡Detente! —grito sin pensar.

Ninguno me escucha. O quizá los truenos ahogan mis gritos como lo hicieron hace años.

Nathaniel tira de las riendas. El caballo se encabrita y entonces ocurre.

Demasiado rápido.

Demasiado brutal.

El animal cae hacia adelante.

Los cascos golpean a Caleb y su cuerpo sale despedido.

Rueda por la pendiente, golpea una roca, y desaparece por el borde del barranco.

Mi respiración se corta.

Nathaniel observa unos segundos. Solo unos segundos. Esperando. Como si quisiera asegurarse, como si estuviera comprobando algo.

Luego escupe al suelo y se marcha.

Mi corazón duele de una forma que jamás ha dolido. Ni siquiera por mí.

Ese maldito monstruo se va, como si nunca hubiera sido su hijo. Como si fuera basura.

Como si fuera nada.

Espero.

Quizá un minuto.

Quizá una eternidad.

La lluvia sigue cayendo y mi corazón sigue latiendo.

El odio vuelve, porque veo a Nathaniel. Porque veo a los hombres que me destruyeron.

Porque veo a la niña que fui.

—Déjalo morir —susurra una voz dentro de mí.

Cierro los ojos.

—Déjalo morir.

Sería justo.

Sería fácil.

Sería lo correcto.

Es su sangre contaminada.

Debería ser fácil alejarme como lo fue para el Reverendo. Debería dejar que la tormenta terminara el trabajo. Debería dejar que el bosque reclamara a uno de los suyos.

Después de todo... ¿Cuántas veces recé para que alguien me ayudara? ¿Cuántas veces pedí auxilio? ¿Cuántas veces esperé que alguien me viera?

Nadie del pueblo vino.

Ninguno de ellos me salvó.

Si no fuera por mi viejita… hoy no estaría aquí.

Entonces, ¿por qué debería salvarlo yo?

Abro los ojos.

Y veo una página arrancada de un cuaderno, empapada, atrapada entre unas raíces. La lluvia ha borrado parte del dibujo. Pero todavía reconozco la constelación.

Tauro.

Y abajo, hay un rostro.

Mi rostro.

Caleb.

Mi Caleb.

El muchacho que ama las estrellas.

El muchacho que me besó bajo la tormenta.

El muchacho que jamás me hizo daño.

Lanzo un sollozo furioso.

Porque sé lo que debo hacer. Lo he sabido desde el instante en que escuché su grito.

—Maldito seas, Caleb Hale —susurro antes de correr hacia el barranco.

Porque no importa cuánto odie a su padre. No puedo permitir que él muera.

La lluvia sigue cayendo cuando llego al fondo del barranco y por un instante deseo no haber bajado.

Duele verlo así. Más de lo que debería.

Caleb está inmóvil sobre las piedras. La sangre corre por su espalda, por su brazo… Por una herida abierta sobre la frente.

—Oh, Dios...

Corro hacia él y caigo de rodillas a su lado.

Mis manos tiemblan.

No.

No.

No.

No puedo perder tiempo.

Apoyo dos dedos sobre su cuello, y casi me derrumbo cuando encuentro el pulso.

Débil, es cierto, pero está ahí.

—Gracias.

No sé a quién le estoy dando las gracias. ¿A Dios? ¿Al bosque? ¿A la tormenta?

No me importa. Está vivo… Por ahora.

Aparto los mechones empapados que cubren su rostro. Tiene barro en las mejillas y sangre en la sien.

Sus labios están demasiado pálidos.

—Maldito seas —susurro mientras las lágrimas se mezclan con la lluvia—. Maldito seas por hacerme preocuparme de esta manera.

Un gemido escapa de su garganta.

Sus ojos no se abren, pero sus labios se mueven.

—Abi...

Mi corazón se rompe, porque incluso inconsciente sigue buscándome.

Cierro los ojos un segundo. Solo uno. Y entonces escucho a Agnes.

No de verdad.

No una voz… Un recuerdo.

—¿Qué es lo primero que haces cuando alguien sangra?

Trago saliva.

—Detener la hemorragia.

Mis propias palabras irrumpen en la noche. Las mismas que repetí cientos de veces cuando era niña.

Me obligo a respirar. A pensar. A dejar de ser Abigail y a convertirme en la aprendiz de Agnes.

Busco en mi bolsa. Milenrama.

Gracias a los cielos todavía tengo.

Machaco las hojas entre dos piedras hasta formar una pasta verde. Luego presiono suavemente sobre las heridas más profundas.

—Eso es, Caleb. No te atrevas a morir.

La sangre comienza a disminuir. Solo un poco. Pero es suficiente.

Suficiente para continuar.

Limpio otra herida, luego otra. Luego otra más.

El látigo dejó marcas por toda su espalda. Algunas superficiales. Otras no.

La rabia me consume.

Nathaniel Hale le hizo esto a su propio hijo.

Con razón no mostró ni un atisbo de piedad por alguien como yo.

Mi estómago se retuerce.

—Concéntrate —escucho nuevamente a Agnes en mi memoria. Y obedezco, porque siempre la obedecí.

Llantén para reducir la inflamación.

Miel sobre los cortes más abiertos.

Tela limpia para cubrir las heridas.

Paso tras paso.

Una cosa a la vez.

Como ella me enseñó.

Como me enseñó aquella noche. La primera noche. Cuando una niña rota apareció en su puerta.

Las lágrimas queman mis ojos, pero sigo trabajando, porque Agnes no se detuvo conmigo.

Y yo no voy a detenerme con él.

—Abi...

Vuelvo la cabeza.

Caleb sigue inconsciente. Su respiración es irregular. Sus labios apenas se mueven.

—Lo siento...

Mi pecho se aprieta.

—No.

Acaricio su cabello mojado.

—No tienes nada que lamentar.

—No sabía...

Las palabras apenas son un susurro. Como un sueño. Como una confesión, y entonces comprendo.

Está soñando.

Soñando conmigo.

Con nosotros. Con el desastre que somos.

—Lo sé.

Mis dedos tiemblan mientras aparto otra vez el cabello de su frente.

—Lo sé, solo Caleb.

La tormenta continúa rugiendo sobre nuestras cabezas, pero yo ya no la escucho, porque Agnes tenía razón.

El conocimiento es importante.

La medicina es importante.

Las hierbas son importantes.

Pero ninguna de esas cosas es lo que salva vidas.

Lo que salva vidas es negarse a abandonar a alguien cuando todos los demás ya lo hicieron.

Y esta noche... Yo me niego a abandonarlo.

1
Yema
Gracias autora por ésta saga, tan bien contada y entretenida. Amé cada historia 😻
Yema
Puro Romeo y Julieta 😻
Adriana Trejo
acá hay gato encerrado con linda 🤔
Yema
Bueno para esta reencarnación si pasaron más siglos..😻
Yema
Ya me lo veía venir 😿
Yema
Ay no.,.eso va a traer cola....🙀
Adriana Trejo
se le vinieron todos los nombres que tenis en el pasado 🤔 será que a linda le pasa lo mismo 🤔
Adriana Trejo
bueno aquí vamos por la tercera vida que se reeencuentran
Yema
Lo lamento por Sarah, pero debería hacerse valer y no querer el puesto de amante, rebajarse así es denigrarse más.
Yema
Parece que Sarah es una criada, por la vestimenta de la foto...
Yema
Eso, págale con el látigo de la indiferencia 💔
Yema
Aquí la inocente es ella, se invierten los papeles 😸
Adriana Trejo
hay sabía que sara no era confiable 🤬 hay will , esta parte me dio pena será porque había un bebé de por medio 🤔 , espero que en este ciclo de vida perduren más tiempo juntos 💜💜💜💜
Adriana Trejo
hay noo me gusta nada que sara siga ahí con ellos esta va a hacer alguna maldad , ojalá que no llegue esa maldad a Eleanor bebe y will , y si pasa culpa de will y sara 🤬
Adriana Trejo
hay no trabajo vez sara 🙄 pero porque tienen que hacerse cargo de sara cuando no es familia eso entiendo de los 2 hombres 🤔😡 algo no cuadra
Adriana Trejo
que vivan juntos hasta llegar viejitos y con nietos 💜💜💜
Adriana Trejo
siempre haciendo bonita pareja 💜💜💜 será que en esta vida tendrán hijos o sara termina matándolos 🤔 😡
estrella ⭐
me encantó esta historia como todo lo que escribes muchas bendiciones ☺️😊
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Adriana Trejo
hasta que hiciste lo correcto will , ahora a aclarar con tu esposita 🤭 will
Adriana Trejo
con que plan sara vive ahí 🤔 no entiendo por ser la enamorada de Will , asco ..
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