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Mori Olvidada, Renací Intocable

Mori Olvidada, Renací Intocable

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencarnación / Venganza / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Daemin

A ella la mataron para salvar a la hermana favorita.
Sus padres la entregaron. Sus hermanos la ignoraron. El asesino quedó libre.

Pero ella despertó en otro cuerpo.

Ahora tiene una familia que la ama sin condiciones, cuatro hermanos que destruirían a cualquiera que la mire mal, y un esposo que la adora con devoción peligrosa.

Su pasado la cree muerta.
Su presente la hace invencible.

No volvió para vengarse.
Volvió para convertirse en la pesadilla de quienes crearon la suya.

El infierno no la reclamó.
Ahora ella lo va a repartir.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

14. Aprender a Moverse

La habitación estaba en penumbra. Apenas una luz tenue se filtraba entre las cortinas, dibujando sombras largas sobre las paredes. Isabella se removía en la cama, inquieta. Fruncía el ceño, respiraba de forma irregular. Su cuerpo temblaba como si intentara huir de algo que no podía ver… pero sí sentir.

En la pesadilla, el recuerdo volvía sin piedad.

El lugar oscuro. El olor a humedad. Sus manos atadas. La risa de aquel hombre, fría, carente de remordimiento. Sentía el filo recorriendo su piel, el dolor multiplicándose, su voz quebrándose de tanto gritar sin que nadie acudiera. Intentaba ver, pero sus ojos estaban cubiertos. Intentaba moverse, pero su cuerpo no respondía. El miedo era absoluto. La impotencia, insoportable. Y luego… el corte en el cuello. El ardor. La sensación de que todo se apagaba mientras pensaba, una última vez, por qué nadie la había ayudado. Por qué la habían enviado ahí. Por qué la habían odiado tanto.

—¡No…! —gritó.

Despertó de golpe, incorporándose con violencia. El aire le faltaba, el corazón le latía desbocado y las lágrimas comenzaron a recorrerle las mejillas sin que pudiera detenerlas. Su cuerpo seguía temblando. No era solo miedo. Era decepción. Era rabia. Era esa pregunta cruel que siempre regresaba: ¿por qué a mí?

En ese momento, la puerta se abrió con rapidez.

Alexander, que aún estaba despierto y había bajado por un vaso de agua, entró al escuchar el grito. No dudó ni un segundo. Se sentó a su lado en la cama y tomó su rostro con ambas manos, obligándola a mirarlo.

—Isa —dijo con voz baja, alarmada—. ¿Qué pasó? ¿Estás bien?

Ella intentó hablar, pero la voz no le salía. Solo negó con la cabeza, las lágrimas cayendo sin control.

—Fue… una pesadilla —logró decir al final, con la voz rota.

Alexander no preguntó más. La rodeó con los brazos y la atrajo contra su pecho con firmeza, protegiéndola. Isabella se aferró a él como si fuera lo único sólido en ese momento. El llanto salió entonces con fuerza, sin reservas. No dijo nada. No pudo. Solo lloró, temblando, dejando que el miedo se desbordara.

Alexander le acariciaba la espalda con movimientos lentos y constantes, murmurándole palabras suaves que apenas se distinguían, pero que transmitían calma. No intentaba forzarla a hablar. Solo estaba ahí. Presente. Sosteniéndola.

Poco a poco, su respiración comenzó a estabilizarse. El temblor cedió, aunque el dolor seguía ahí, silencioso.

A la mañana siguiente, Isabella se preparó para ir a la empresa como cualquier otro día. Se vistió con cuidado, se recogió el cabello y salió de la habitación con el rostro sereno, como si la noche anterior no hubiera dejado cicatrices abiertas. Nadie, al verla, habría imaginado el peso que llevaba por dentro.

En la oficina, la jornada transcurrió con normalidad. Reuniones breves, correos, documentos que firmar y revisar. Isabella cumplía con todo sin errores, concentrada, eficiente. Pero cuando terminó una de las tareas más urgentes y se quedó sola frente a su computador, algo dentro de ella se movió.

Abrió el navegador.

No fue impulsivo. Fue calculado.

Buscó información sobre el Grupo Montoya. Sabía que sus antiguos hermanos trabajaban allí. Cada uno ocupaba un puesto distinto, estratégicamente colocado, como piezas de un tablero que siempre habían creído controlar. Leyó con atención. Nombres, cargos, áreas, alianzas comerciales. Finanzas. Expansiones recientes. Proyectos ambiciosos.

Mientras más leía, más claro se volvía algo.

Ellos no eran intocables.

Sintió un nudo en el estómago, no de culpa, sino de determinación. Pensó en su infancia. En cómo, desde los nueve años, habían empezado a arrancarle la humanidad a pedazos. En las miradas indiferentes, en las culpas que no eran suyas, en el silencio constante. Nunca hubo una pizca de compasión. Nunca una mano extendida cuando más la necesitó.

Tal vez era cruel pensar así. Tal vez lo era.

Pero ellos jamás fueron humanos con ella.

Isabella apoyó la espalda en la silla y cerró los ojos un segundo. No quería venganza impulsiva. No quería gritar ni destruir sin sentido. Quería algo peor. Quería que sintieran lo mismo que ella había sentido. La caída lenta. La angustia. La impotencia.

Volvió a mirar la pantalla.

La empresa.

Eso era lo que más apreciaban. Su poder. Su apellido limpio. Su imagen perfecta ante la sociedad.

Entendió entonces que no debía atacarlos de frente. Eso sería torpe. Tenía que hacer que se acercaran solos. Que creyeran que ella era una oportunidad, no una amenaza. Que buscaran alianzas, negocios, acuerdos. Que confiaran.

Pensó en su padre. En la influencia de los Valcour. En cómo los Montoya ya habían mostrado interés. Era evidente. Ellos querían subir más alto, y para eso necesitaban contactos más grandes, más sólidos.

—Ahí estás… —murmuró para sí misma.

Si lograba que se acercaran a ella a través de negocios, si los hacía depender de acuerdos que no podían romper, entonces tendría el control. No se trataba de destruir de golpe, sino de debilitar. De exponer errores. De hacer que sus propias decisiones los hundieran.

Que pagaran con lo único que realmente les importaba:

la empresa…

y la falsa integridad de su familia.

...----------------...

Isabella estaba a punto de levantarse de su escritorio cuando sintió una presencia demasiado cercana. No necesitó alzar la vista para saber quién era.

—Aquí están los documentos, señorita Valcour —dijo Camila.

El tono era correcto solo en apariencia. Por debajo se deslizaba algo ácido, un filo apenas disimulado que nacía del rechazo de la noche anterior. No era profesionalismo lo que había allí, era orgullo herido. Lo que realmente le ardía no era Isabella… era que Lucien la hubiera elegido a ella.

Isabella tomó los papeles con calma.

—Gracias —respondió—. ¿Estos son los documentos para el nuevo cliente?

Camila sonrió. Una sonrisa ensayada, demasiado pulcra para ser honesta.

—Sí —dijo—. Y considerando que usted es la jefa del área, debería ir personalmente a firmar. El cliente pidió hablar exclusivamente con la responsable directa.

Había veneno en cada palabra. Una insinuación clara. Un pequeño empujón disfrazado de obediencia.

Isabella la miró un segundo más de lo necesario. No con desafío. Con algo peor.

Ingenuidad.

—Entiendo —dijo—. Gracias por avisar.

Camila arqueó apenas una ceja, satisfecha, y se alejó convencida de haber ganado ese pequeño juego. Isabella esperó a que desapareciera por el pasillo antes de abrir el fólder.

Bastó una mirada.

No eran los documentos correctos.

Cerró el fólder despacio y sonrió. No una sonrisa amable, sino una silenciosa, calculada. Sacó el USB que siempre llevaba consigo, donde guardaba copias de respaldo, y comenzó a imprimir los archivos verdaderos. Los revisó uno por uno, ordenó las hojas con precisión y las colocó en un nuevo fólder.

Luego se levantó.

Salió del edificio sin prisa, como si todo fuera exactamente como debía ser. El cliente la esperaba en un restaurante, uno de esos lugares discretos.

El auto ya la aguardaba.

Raúl estaba al volante.

—Buenos días, señorita Valcour —saludó, abriéndole la puerta.

Isabella subió y acomodó el fólder sobre sus piernas.

—Buenos días, Raúl.

El auto arrancó con suavidad.

Raúl no dijo nada más, pero su atención estaba completamente puesta en el camino, en los espejos, en cada movimiento alrededor. Lucien había sido claro antes de que saliera de la oficina: debía acompañarla, cuidarla, no perderla de vista ni un segundo. Y aunque Raúl solía bromear con que hacía de todo, aquella advertencia había sido demasiado directa como para ignorarla.

Isabella miró por la ventana mientras la ciudad avanzaba frente a ellos.

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Numidia Jaraba
excelente historia me encantó gracias
Gladys Batista
Muy Bonita 🥰
Gladys Batista
Empoderarada 👏
Gladys Batista
comienzo perfecto
Belkis Calanche
BUENISIMA, que historia tan maravillosa, tuvo de todo por eso no fue aburrida y pesada. Felicidades Autora 🤩🤩🤩🤩
Belkis Calanche
Autora perdona la correccion, pero no es hoy de tiempo, sino oír de escuchar y se escribe oi. ☺️
Fátima Noelia Gauto
cometiste errores autora..el caso de intento de asesinato contra el boxeador qedo inconclusa, el ganster ese qe contrato a Amelie se qedo libre..y el inocente bebe qien sabe qe haran con ell..no me gusto el fina de tu historia😠
Esther Grace: lamento no haber podido cumplir sus expectativas bella dama Pero ese fue el final que yo decidí poner
total 1 replies
Fátima Noelia Gauto
me parese injusto eso de qe Amelie desapareciera, su bebe me da pena..inocente bebe, qe sera de ese bebe?? me parese injusto😠
Fátima Noelia Gauto
qe se muera ahi mismo..
Fátima Noelia Gauto
tieneqe negarse rotundamente..no pueden obligarle a qe haga como si no pasara nada🤦 yo me negaria renunciaria..
Fátima Noelia Gauto
no entiendo por qe Dios manda al mundo a psicopatas, por qe ellos no se hacen sino qe nacen..y por naturaleza son asesinos matan por qe tratan de llenar un vacio..no tienen sentimientos, nisiqiera odio y saben imitar emosiones, son como robots..son un cacaeon vacio..qizas nacen sin alma
Fátima Noelia Gauto
me.pregunto la industria de Holliwood se pierde ideas estupendas 0ara sus peliculas, deberian entrar en Noveltoon..pierden tiempo en crear peliculas aburridisimas, hay mas interez en historias como estas qe en sus peliculas..
Fátima Noelia Gauto
ese ripo es el asesino de Valeria
Fátima Noelia Gauto
cada alma es unica, pero si me pasara a mi, no veria mas a mi hija sino a una extraña en cuerpo de mi hija, le daria la bienvenida pero no seria lo mismo absolutamente nada..para mi ya no seria mi hija seria otra y le diria no te culpo pero ahora vas a ser tambien mi hija, tendre 2 hijas ña qe se fue y la qe esta asi estes en su cuerpo..es ilogico qe esa familia aceptara como si nada ybqe pasa con la Isabella qe se fue?? siendo sinceros segun la Kabalah serian las mimas solo qe son chispas..nosotros mismos somos chispas nada mas🤷chispas de un alma qe va rotando cada qe morimos
Fátima Noelia Gauto
wow esta novela ya se salio de la raya en lo genial qe ya es..me encanta😘felicidades fuera de lo comun 👍..y qe romantico hee?? no me cabe en la mente tanta felicidad por encontrar esta historia..fantastica y parese real..el no estaba interezado en Isabella estaba interezado en Valeria
Fátima Noelia Gauto
es sorprendente esto, como es qe un alma puede estar en ambas partes?? la misma alma de Isabella es Valeria, por eso existe la rotacion de almas..es la chispa de su alma qe estaba en Valeria despues ella murio y termino hendose esa misma chispa de vuelta a su origen qe estaba en el cuerpo de Isabella..eso susede en la vida real..la chispa de nuestras almas del pasado y del futuro qe forma parte dd la justicia divina dd Dios, los grande sabios de la Kabalah han dicho esto..es grandioso leer una historia como esta...👍😘
Jenifer Chavaría
🤭
Betriz Elena Restrepo Restrepo
fascinante
Betriz Elena Restrepo Restrepo
😭me gusta la historia
Maria Riquelme
Muy bella novela escritora me encantó, sobre todo que pusiste una foto al final de esta bella pareja junto a sus hijitos
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