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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Te elijo

—No desvíes el tema.

—Trébol…

—Me gustas, sí. Muchísimo más de lo prudente. Lo que no voy a hacer es aprovechar un estado hormonal para meterme en tu cama o tú en la mía y luego fingir que eso fue una decisión libre.

Él siguió mirándome, inmóvil.

Algo en su expresión empezó a aflojarse.

Solté aire despacio.

—Además… hay otra razón.

No quería contarlo. No así. No con la luz de la mañana cayendo sobre la cocina y el olor a café mezclándose con la resaca química de un supresor ajeno.

Pero si no lo hacía, Dante se iría convencido de la versión equivocada.

Me pasé una mano por la nuca.

—Cuando me manifesté como omega, un alfa intentó forzarme.

El silencio se volvió total. El ambiente bastante serio.

—No llegó a pasar —continué, manteniendo la vista en él—, pero estuvo cerca. Lo bastante cerca como para que durante mucho tiempo yo asociara la pérdida de control con peligro. Con humillación. Con que alguien decidiera por mí qué hacer con mi cuerpo.

Dante no se movió.

Ni siquiera respiró más fuerte.

—Juré dos cosas después de eso —dije—. La primera: nunca volvería a dejar que nadie me empujara a un lugar donde yo no quisiera estar. La segunda: jamás usaría la vulnerabilidad de otra persona para tomar lo que deseo.

Noté el cambio en sus ojos.

La culpa. La comprensión. La ternura.

Maldita sea.

Preferiría que no me mirara así.

—Anoche tú querías muchas cosas —seguí, sosteniéndole la mirada—. Pero yo no quiero que me entregues nada desde el descontrol. Si algún día vas a ser mío, Dante, quiero que sea con la cabeza clara y los ojos abiertos.

La cocina quedó en silencio otra vez.

Luego él dio un paso hacia mí.

Pero bastó para que el aire se volviera más pesado.

—¿Y si quiero eso? —preguntó.

Mi corazón dio un golpe seco.

—No me lo digas ahora si solo estás sensible porque casi te desarmas en mis manos.

—No es por eso, idiota.

—No lo sabes.

—Sí lo sé.

—Dante…

Se acercó un poco más.

Ahora estaba tan cerca que podía ver el cansancio debajo de sus ojos y el modo en que aún luchaba por mantener la compostura.

—No me dejes ir pensando que no me quisiste —dijo, con una honestidad tan brutal que me hizo apretar la mandíbula—. No me hagas eso.

Eso me rompió un poco.

Lo suficiente.

Lo sujeté de la camiseta, lo acerqué hasta dejar apenas un suspiro entre nosotros y lo besé.

No fue un beso suave.

Tampoco salvaje.

Fue un beso claro. Abrí mis labios y él me siguió el ritmo casi de inmediato.

Un sí, te quiero, pero también un no así. Un te deseo mezclado con un todavía no. Un deja de mirarme como si no fueras suficiente envuelto en toda la paciencia que me estaba costando horrores mantener.

Dante respondió al instante alzando sus manos a mi pecho.

Me besó con hambre. Con alivio. Con una especie de desesperación contenida que me hizo querer empujarlo contra la pared y olvidarme del mundo durante una dia.

No lo hice.

Me separé apenas lo necesario para mirarlo de frente.

—Voy a preguntarte una sola vez —dije, todavía sosteniéndolo de la camiseta y lamiendome la baba—. Y quiero que me respondas sin rut, sin alcohol, sin orgullo y sin miedo.

Él respiraba un poco más rápido.

Yo también.

—¿Estás dispuesto a ser mi alfa… y mi pasivo?

Vi el momento exacto en que la pregunta lo atravesó.

No con escándalo. No con rechazo.

Con verdad.

Dante me miró como si en esa frase se hubiera condensado todo lo que llevaba semanas temiendo y deseando al mismo tiempo.

Yo no aparté la vista.

No iba a salvarlo de la respuesta. Ni a suavizarla. Ni a permitirle esconderse detrás de una broma.

—Quiero oírlo de tu boca —murmuré—. Quiero saber si entiendes lo que te estoy ofreciendo. No te quiero sometido por accidente, Dante. Te quiero consciente. Quiero que, si me dejas domarte, sea porque tú lo elegiste. No prometo dejarte que me domes a mi.

Su pecho subió y bajó una vez.

Dos.

Y entonces pasó.

Dante dejó salir sus feromonas sin perderse en ellas.

Durazno.

Pero esta vez no era un aroma desesperado ni roto. Era profundo. Maduro. Cálido. Una entrega hecha a conciencia.

Cerré los ojos apenas un segundo.

Cuando los abrí, él seguía ahí. Mirándome como si acabara de saltar desde un precipicio y, aun así, estuviera dispuesto a seguir cayendo.

—Contigo —dijo, con la voz grave, temblándole apenas por la honestidad—, estoy dispuesto a ser lo que sea.

Sentí el golpe en el centro del pecho.

Fuerte. Peligroso. Hermoso.

Le acaricié la mandíbula con el pulgar.

—No lo que sea —murmuré—. Lo que tú elijas.

Dante sonrió apenas. Una sonrisa pequeña. Casi vulnerable.

—Entonces elijo esto.

—¿Esto qué?

Su mirada bajó a mi boca y luego volvió a mis ojos.

—Elegirte a ti.

La respuesta me dejó sin aire por un segundo.

Porque una cosa era fantasear con Dante Lombard Sanford rendido entre mis manos. Otra muy distinta era tenerlo ahí, de pie en mi cocina, oliendo a durazno y a decisión, mirándome como si acabara de encontrar un lugar donde por fin podía dejar de pelear.

Le besé la frente y la mano.

No por ternura solamente. También por control.

Porque si volvía a besarlo en la boca en ese momento, no iba a detenerme tan fácil.

—Ve a desayunar —le ordené.

Parpadeó.

—¿Eso es todo?

—No.

—Entonces…

Le di una palmada seca en el pecho.

—Eso es lo que vas a obtener de mí hasta que te recupere del todo, te hidrate, te haga comer y me demuestres que puedes sostener esa misma respuesta cuando no huela a duraznos y decisiones dramáticas.

Dante se quedó mirándome un segundo.

Luego soltó una risa incrédula.

—Eres un tirano. Me la paras y luego me ofreces panqueques.

—Y tú acabas de ofrecerte voluntariamente pero el momento lo elijo yo. Además te ayudé bastante anoche.

—No exactamente voluntariamente. Me besaste en medio de una confesión emocional.

—Demandame.

—Podría.

—No lo harás. Porque veo en tus ojos que quieres que te la ponga.

—No, no lo haré.

Lo señalé con un dedo.

—Siéntate. Voy a hacer huevos. Ya veo que no sólo comerás panqueques.

—Eso ha sonado muchísimo más erótico de lo que pretendías.

—Fuera de mi cocina.

—Pero dijiste que me sentara.

—Entonces siéntate y cállate.

Dante obedeció.

Y yo, mientras abría la nevera intentando ignorar la forma en que mi corazón seguía golpeándome las costillas y mi miembro palpitando entre mi pijama comprendí una verdad incómoda:

la noche anterior había sido un desastre.

Pero la mañana después…

La mañana después podía ser mucho peor.

Porque ahora ya no había dudas.

Dante sabía lo que yo quería. Yo sabía que él no estaba huyendo. Y, en algún punto entre un rut, una ducha fría y un beso en la cocina, habíamos cruzado una línea de la que ya no pensaba regresar.

La parte inteligente de mí decía que era un error. Que involucrarme con un alfa de esa familia era una receta para el caos. Que Dimitri no se iba a apartar tan fácilmente. Que la ex prometida seguía rondando. Que un hombre como Dante todavía tenía demasiadas heridas sin resolver.

La parte menos inteligente, que casualmente también era la más sincera, solo tenía una respuesta para todo eso:

que se jodiera el caos.

Porque Dante Lombard Sanford me había mirado a los ojos y había elegido.

Y yo, estaba empezando a pensar que tal vez también quería dejar de resistirme a la idea de pertenecer un poco.

Aunque fuera a mi manera. Aunque fuera con reglas. Aunque fuera con un alfa que olía a durazno y desastre.

Sobre todo si era él.

1
Mckasse Escritora
🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Shu! Shu! alejate, tengo un 🔪 y no temer en usarlo Dimitri! * saco el 🔪*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Ah no, deja a la parejita quita!!
Dalia Lara
q trebol se ponga celoso🤣🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Siii, sería epico!!
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Jajajajaja
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡¡¡ME-EN-CAN-TA!!!
(⁠~⁠ ̄⁠³⁠ ̄⁠)~
(⁠人⁠*⁠´⁠∀⁠`⁠)⁠。⁠*゚⁠+
(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por éstos hermosos capitulos autora!! 🖤🤭
Patricia Polo
bueno Trébol a luchar contra la ex y el hermano envidioso de Dante 🤣😂🤭
Teresa Perez
autora hermosa felicidades cuando vas a seguir haciendo capitulo xfa gracias
Mckasse Escritora: prepara café para las dos casi los voy subiendo. díganme de dónde me leen.🥰
total 1 replies
Patricia Polo
excelente que emoción tanto que la he esperado 👏👏👏🥰🥰🤭☺️ gracias escritora eres la mejor
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