Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:11
AMELIA:
Luego de mirar como la mujer sale del edificio y se marcha me quedo pensativa la mayor parte de la mañana hasta que llega mi turno de trabajar.
—Deja de pensar en ese beso Amelia... Eso no valió de nada.
Me susurro a mí misma ya lista para marcharme... Pero no puedo mentirme, la verdad es que sí me encantó y quiero repetirlo.
Con un suspiro camino hacia la salida mientras ruego muy dentro de mí que las cosas rotas no me la descuenten.
—¿A dónde vas?
La ronca voz de Asher me hace detener y de manera automática coloco un mechón detrás de mi oreja.
—Al trabajo ¿Por qué?
—Es mejor que no vayas, es peligroso.
Dice y alzo las cejas.
—Si no me presento me van a despedir y no me puedo dar ese lujo, tengo cuentas qué pagar.
Intento darme la vuelta para irme, pero él sostiene mi brazo haciendo que sienta una corriente eléctrica en todo mi cuerpo.
—Tu vida es más importante que un trabajo Amelia, por favor hazme caso.
Dice lo último con un suspiro y me pierdo en sus hermosos ojos por algunos segundos.
—No puedo de verdad...
Murmuro sin despegar mis ojos de los suyos.
—Si te preocupa la cuenta que tienes que pagar... Por eso no debes de preocuparte yo me encargaré.
Vuelvo en sí pestañeando varias veces.
—Vas... Vas a pagar mis deudas.
—Sí.
Dice con seriedad y solo por protocolo pregunto.
—¿Por qué? Tú y yo no somos nada.
Antes de que él pueda responder mi celular suena y al ver el número es Laura.
Cuándo voy a descolgar Asher me detiene.
—¿Quién te llama?
Lo miro de arriba abajo arrugando el ceño ¿Quién se cree para darle información de mi vida? Pero como es lindo y me trae babeando...
—Es mi compañera de trabajo, debo contestar.
—Aléjate de ella, es una bruja oscura... Esas son las más peligrosas.
Me quedo completamente congelada, con el celular vibrando en mi mano y la pantalla mostrando el nombre de Laura en letras grandes.
Pestañeo varias veces mirando a Asher como si acabara de decirme que la luna es de queso.
—¿Una… una qué?
Consigo articular sintiendo que la cabeza me da vueltas.
—¿Laura? No, te equivocaste de persona, Tarzán... Laura es intensa sí, y tiene una obsesión rara con querer ir a mi casa, pero lo más oscuro que tiene son las ojeras cuando se trasnocha viendo series. ¡Trabaja conmigo haciendo capuchinos!
—No me equivoco, Amelia.
Sentencia Asher y su agarre en mi brazo se vuelve un poco más firme, obligándome a mirarlo a esos ojos que ahora lucen tormentosos y llenos de una fría seriedad.
— Mi manada rastreó su energía, ella no es tu amiga, solo te ha estado vigilando porque tenía algunas sospechas de lo que eres... Si contestas ese teléfono, va a localizarte.
El celular deja de sonar dejando un silencio sepulcral en el ambiente.
Miro la pantalla oscura y un escalofrío horrible me recorre la espalda y recuerdo la conversación de ayer con Laura en la cafetería, su sonrisa extraña, la forma en que sus ojos se clavaron en los míos y cómo insistía en que la invitara a mi piso.
«¿Acaso has hecho algo para que te sigan? Vamos, cuéntame…» Me había dicho.
Cielos, no me estaba protegiendo, me estaba investigando.
—Entonces… ¿Por eso me atacó ese vampiro anoche?
Pregunto con la voz temblorosa, sintiendo que las piernas me flaquean.
—Los vampiros solo fueron los perros de caza que ella envió para medir tu fuerza y ver si eras esa persona que busca.
Responde Asher dando un paso más hacia mí, envolviéndome con su aroma a pino y seguridad.
—Querían ver si tu poder ya había despertado o solo eras una humana normal y tú, con la ráfaga de luz de anoche, les diste la confirmación que necesitaban.
Trago saliva procesando la información.
Mi jefa me va a despedir por faltar, mi mejor amiga es una bruja malvada que quiere mi cabeza, y mi única opción de supervivencia es un hombre lobo que huele delicioso y me besa como los dioses, pero que apenas conozco.
Definitivamente, mi vida es un meme de los malos.
Antes de que pueda decir otra tontería, el celular vuelve a vibrar con insistencia en mi mano.
Esta vez no es una llamada, es un mensaje de texto de Laura.
Asher se inclina sobre mi hombro para leer la pantalla al mismo tiempo que yo.
El mensaje dice:
«Hola, Ami... Qué lástima que no vinieras a trabajar hoy, el jefe está furioso, pero no te preocupes, ya voy saliendo para tu edificio para llevarte un pastelito y ver cómo sigues... Nos vemos en cinco minutos, amiga. 😉»
Se me cae el alma al suelo... Cinco minutos.
—Mierda.
Gruñe Asher y juro que sus ojos destellan con ese peligroso brillo plateado de Arnor.
—Ya viene hacia acá... Logan y los demás no podrán contenerla si desata su magia negra en medio de la calle sin llamar la atención de los humanos.
Me sujeta de la cintura y sin pedirme permiso me pega por completo a su duro pecho.
—¿Qué… Qué haces?
Pregunto con el corazón en la garganta.
—Te voy a esconder donde nadie pueda rastrear tu olor.
Dice con una voz ronca y posesiva que me hace temblar toda.
—En mi habitación... De ahí no te vas a mover hasta que yo regrese ¿Entendido?