NovelToon NovelToon
Renaci Y Está Vez No Vuelvo Contigo

Renaci Y Está Vez No Vuelvo Contigo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

En mi vida anterior amé hasta destruirme.
Soporté cada traición creyendo que el amor debía doler.
Morí rota.
Desperté años atrás con una sola promesa: esta vez no vuelvo contigo.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 21: La primera mañana sola

La primera mañana sola

Lucas se fue antes del amanecer.

No me despertó. Lo escuché moverse en la cocina, el ruido suave de la valija contra el piso, el agua de la canilla, el silencio largo de alguien que se queda mirando un lugar sabiendo que no va a volver pronto. Me quedé en la cama sin moverme, con los ojos abiertos en la oscuridad, fingiendo dormir porque no confiaba en mi voz si lo miraba.

Cuando la puerta principal se cerró con ese click suave, algo se me rompió en el pecho. No fue un dolor agudo. Fue más bien un vacío, como si una parte de mí se hubiera ido con él y yo me hubiera quedado a medias.

Me levanté despacio. Fui a la cocina. La mesa estaba limpia. Al lado de la cafetera, una nota con su letra:

*"La tía Marta me pasa el número nuevo cuando llegue. No me busques. Ocupate de vos. Te quiero, Vale."*

Lo leí dos veces. Después lo doblé y lo guardé en el bolsillo de mi pijama. No quería que estuviera en ningún lugar donde pudiera romperlo sin querer.

Preparé café. Me senté en la mesa de la cocina. Y por primera vez desde que había despertado en esta nueva vida, estuve completamente sola en el departamento.

El silencio no era el mismo de antes. Antes, el silencio tenía forma de Mateo: mensajes que no llegaban, llamadas que no contestaba, la espera constante de algo que iba a doler. Ahora el silencio tenía otra forma. Tenía forma de responsabilidad. De "ahora todo depende de mí".

Me quedé mirando la taza de café mucho tiempo. Después me levanté, me duché, me vestí, y me senté frente a la laptop.

---

No iba a quedarme quieta. Adrián tenía sus secretos. Federico tenía sus amenazas. Mateo tenía sus debilidades. Y yo tenía algo que ninguno de ellos sabía: sabía cómo pensaban los hombres como ellos. Los había visto de cerca en otra vida. Sabía cuándo mentían, cuándo apretaban, cuándo cedían.

Solo necesitaba las piezas correctas.

Empecé por Carolina Méndez.

No busqué su nombre junto al de Federico. Eso ya lo tenía. Busqué su nombre solo. Carolina Méndez. Sin apellido de marido. Sin referencia a Rivas. Como si fuera una persona antes de ser una esposa.

Apareció muy poco. Pero lo que apareció me hizo detenerme.

Había una nota de hacía ocho años. Una tal Carolina Méndez había trabajado como asistente ejecutiva en una empresa de consultoría financiera llamada "Grupo Andino". La nota era una mención breve en una sección de ascensos: *"Carolina Méndez, promovida a coordinadora de cuentas estratégicas."*

Grupo Andino.

No lo conocía. Pero el nombre me sonaba. Lo había visto en algún lado.

Busqué "Grupo Andino Rivas & Asociados".

Y ahí estaba.

Grupo Andino había sido una de las empresas que asesoró a Rivas & Asociados en la licitación del proyecto Luminova. Carolina no era solo la esposa de Federico. Había trabajado en la empresa que estructuró el desvío.

¿Coincidencia? ¿O Carolina había conocido a Federico en el trabajo? ¿O había sido parte del plan desde antes de ser su esposa?

No lo sabía. Pero algo en mi cuerpo me dijo que no era casualidad. En mi vida anterior había aprendido que las casualidades, cuando se repetían, dejaban de serlo.

Anoté todo en la libreta. Debajo, escribí una pregunta que me quemaba los dedos:

*"¿Carolina eligió a Federico, o Federico la eligió a ella?"*

---

A las once de la mañana, el teléfono vibró.

No era Adrián. Era un número que no tenía guardado. Pero el mensaje empezaba con una inicial que me heló la sangre:

*"V., sé que estás sola. Necesito verte. No en tu casa. En el archivo público de la calle Perú, mediodía. Planta baja, sala de documentos comerciales. Ven sola. — M"*

Mateo.

Me quedé mirando el mensaje mucho tiempo. Podía ignorarlo. Podía bloquearlo. Podía hacer lo que la parte inteligente de mí me gritaba que hiciera.

Pero algo en el mensaje no encajaba con el Mateo de la puerta. El Mateo de anoche había estado roto, llorando, pidiendo ayuda. Este Mateo sonaba distinto. Sonaba como alguien que tenía información que no podía dar por teléfono.

Y yo necesitaba información.

Le escribí a Adrián:

*"Mateo me cita en el archivo público. Voy a ir."*

La respuesta tardó más de lo habitual. Cuando llegó, eran solo cuatro palabras:

*"No vayas sola. Voy."*

Después, otro mensaje, dos minutos después:

*"Tardo cuarenta minutos. Espérame afuera. No entres sin mí."*

---

Llegué al archivo público a las doce y veinte. El edificio era viejo, de techos altos y olor a papel antiguo. La sala de documentos comerciales estaba en la planta baja, con mesas de madera y lámparas verdes que parecían de otra época. Había tres personas más: un señor mayor leyendo un periódico, una mujer con carpeta填表, y un empleado detrás del mostrador que hojeaba una revista.

Nada raro. Nada sospechoso. Pero mi cuerpo estaba en alerta.

Me senté en una mesa del fondo, cerca de la ventana. Saqué la libreta y fingí escribir. Miraba el reloj cada treinta segundos.

A las doce y treinta y cinco, Mateo entró.

Venía solo. Traía una carpeta bajo el brazo y una expresión que no le había visto nunca. No era la expresión del hombre roto de anoche. Era la expresión de alguien que había tomado una decisión.

Se sentó frente a mí sin saludar.

—Gracias por venir —dijo en voz baja.

—Dime rápido. Adrián viene para acá.

Mateo apretó la mandíbula.

—No tienes mucho tiempo, ¿verdad?

—Nunca lo tengo.

Él abrió la carpeta. Adentro había papeles. No muchos. Pero lo que vi en la primera hoja me hizo levantar la vista de golpe.

Era un borrador de contrato. Un contrato de matrimonio.

—¿Qué es esto? —pregunté, y mi voz salió más baja de lo que esperaba.

—Lo que Federico quiere —dijo Mateo—. Adrián tiene que casarse. Con alguien que "limpie" la imagen de la familia. Alguien que no tenga nada que perder y que pueda presentar ante el gobierno como prueba de que la familia Rivas es "estable".

—¿Y por qué yo?

—Porque Adrián te quiere —dijo Mateo, y por un segundo su voz se quebró—. Y Federico lo sabe. Si Adrián se casa contigo, Federico controla a los dos. A Adrián a través de ti. A ti a través de Adrián. Y el contrato de Luminova sigue vigente porque la familia queda "presentable".

Me quedé quieta. El aire se me fue de los pulmones.

—¿Y tú? ¿Qué ganas tú con esto?

Mateo bajó la mirada.

—Mi libertad. Si el contrato se firma, Federico me suelta. Me deja ir. Me saca del proyecto. Me da una salida.

—Y si no se firma.

—Entonces Federico me destruye. Y a ti también. Y a tu hermano también.

Me quedé mirando los papeles. El borrador tenía fechas, cláusulas, montos. No era una idea. Era un plan. Ya armado.

—¿Cuándo iba a pasar esto? —pregunté.

—En dos semanas. Federico ya habló con el padre de Adrián. Solo falta que Adrián acepte. Y para que acepte, Federico necesita que tú estés en una posición donde no puedas decir que no.

—¿Qué posición?

Mateo levantó la vista. Y por primera vez en toda la conversación, vi miedo real en sus ojos.

—La posición de no tener a tu hermano. La posición de no tener a dónde ir. La posición de necesitar a Adrián tanto que aceptar su oferta sea la única salida.

El mundo se me cayó encima.

Federico no solo quería el matrimonio. Quería que yo llegara al matrimonio por desesperación. Quería que Lucas estuviera lejos. Quería que yo estuviera sola. Quería que Adrián me "salvara" casándose conmigo.

Y Mateo… Mateo era el que estaba preparando el terreno.

—¿Por qué me dices esto? —pregunté, y la rabia me subía caliente.

—Porque estoy cansado —susurró—. Porque no quiero ser el que te empuje a eso. Porque en el fondo, aunque sea tarde, todavía me importas.

—Eso no te hace bueno, Mateo.

—Lo sé —dijo—. Pero me hace humano. O eso quiero creer.

Dejó la carpeta sobre la mesa. Se levantó.

—Adrián no sabe todavía. Federico le va a proponer el matrimonio en los próximos días. Cuando lo haga, dile que sí. Porque si dices que no, no va a haber segunda oportunidad.

—No voy a decir que sí —dije con la voz baja pero firme.

Mateo me miró un segundo largo. Después asintió.

—Lo sé. Por eso vine. Para que al menos sepas a qué te enfrentas.

Se dio vuelta y empezó a caminar hacia la salida. Antes de irse, se detuvo.

—Valeria… tu hermano está a salvo con tu tía. Por ahora. Pero Federico sabe dónde está. Si las cosas se complican, muévelo otra vez.

Se fue.

Me quedé sentada en la mesa, con la carpeta frente a mí, con las manos temblando.

En ese momento, Adrián entró al archivo. Me vio. Vio la carpeta. Y algo en su cara cambió.

Se acercó despacio. Se sentó frente a mí.

—¿Qué te dio? —preguntó con la voz baja.

—La verdad —dije—. La que tú no me ibas a contar.

Adrián cerró los ojos un segundo. Cuando los abrió, había algo nuevo en su mirada. No era sorpresa. Era resignación.

—Entonces ya sabes —dijo.

—Sé que tu tío quiere que nos casemos. Sé que quiere que yo acepte por desesperación. Sé que mi hermano es parte del plan para que yo llegue ahí.

Adrián asintió despacio.

—Y sé que tú ya lo sabías —agregué—. Y no me dijiste nada.

Adrián no respondió. No podía. Porque tenía razón.

Me levanté. Agarré la carpeta.

—Necesito aire —dije—. Y necesito pensar. Sin ti.

Salí del archivo sin mirar atrás.

Y por primera vez desde que había despertado en esta nueva vida, entendí algo que me heló la sangre:

Adrián no era mi salvador.

Era parte del tablero.

Y yo tenía que decidir si iba a ser una pieza más… o iba a voltear la mesa.

1
BL Autor 🌈
Me tocó analizar de nuevo y empezar a reescribir la historia, desde el episodio 18, les prometo que subiré lo más rápido posible cuando tengas las correcciones, quiero hasta llorar de la vergüenza, pero soy humano y me equivoco, para alguien como yo que le puso esmeró a la historia y no la analizó bien, me tocó leerla nuevamente y empezar a corregir, nuevamente me disculpo, espero que lo disfruten, tome en tiempo de leerla
BL Autor 🌈
¡ANUNCIO IMPORTANTE!, algunos pudieron notar que ya iba por el episodio 40, dado el caso sufrí un pequeño regaño de parte de mi editora jajaj, el borrador que usé lo subí con tanta emoción que no me di de cuenta que desde el episodio 18 en adelante la historia perdía su ritmo, se perfectamente que personas ya iban adelantadas y las que no, ofrezco una disculpa, pido una oportunidad, ya que soy un nuevo autor y me cuesta hacer las cosas bien por más que lo intento
Victor Cueto
💖💖
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play