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La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Mafia
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un contrato de sangre. Un matrimonio obligado. Un pecado imposible de ocultar.
Para su padre, ella es solo una pieza de ajedrez en un juego de poder. Para Arturo Rial, el hombre con el que debe casarse por obligación, ella es un frío contrato de negocios.
Pero todo cambia cuando aparece el hermano mayor de Arturo, un hombre que no conoce la palabra "no". Él no quiere un acuerdo; la quiere a ella. Entre los rincones oscuros de la mansión, él la marca, la reclama y la convierte en su mundo, desatando una obsesión que amenaza con destruirlo todo.
En este juego de traiciones, ella es la niña dulce que se convertirá en la caída del hombre más peligroso de la mafia.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11

Los días posteriores al desayuno familiar se convirtieron en un tormento de silencios compartidos. Isabella pasaba las horas encerrada en el ala oeste, fingiendo revisar los catálogos de flores y mantelería que Arturo le enviaba a través de las secretarias. Él no había vuelto a visitarla en sus aposentos; estaba demasiado ocupado asegurando las fronteras del norte y demostrándole a su padre que podía ser el jefe que la familia necesitaba.

Pero para Bella, el verdadero peligro no estaba en los negocios de la mafia, sino en el eco de unos pasos pesados que a veces escuchaba fuera de su puerta a altas horas de la madrugada. Vincenzo no había vuelto a acercarse a ella en público, pero su presencia en la mansión era una sombra constante que la asfixiaba. Cada vez que salía al jardín o caminaba por los pasillos, sentía esos ojos grises clavados en su nuca, desnudándola, recordándole que su cuerpo ya conocía el peso de un dueño de verdad.

La tarde del martes, la mansión quedó inusualmente vacía. Arturo se había marchado a una reunión en el club portuario y se había llevado a la mayor parte del equipo de seguridad.

Sintiéndose asfixiada por las paredes de su habitación, Bella decidió bajar a la gran biblioteca del ala principal. Necesitaba perderse en las páginas de algún libro para acallar las voces de su conciencia, que no paraban de repetirle que era una traidora. Caminó entre los estantes de madera noble, tocando los lomos desgastados, hasta que un carraspeo profundo hizo que diera un brinco del susto.

—Te gusta buscar el peligro, ¿verdad, mi Bella?

Vincenzo estaba sentado en el gran sillón de cuero del fondo, semioculto por la penumbra de las cortinas pesadas. Llevaba una camisa negra con las mangas remangadas hasta los codos, revelando unos antebrazos robustos cubiertos de tatuajes oscuros y venas marcadas. Estaba limpiando un cuchillo táctico con una parsimonia que a cualquiera le habría helado la sangre, pero a Isabella solo le aceleró el pulso.

—Yo... pensé que no estabas en la casa —susurró ella, dando un paso atrás, con la espalda chocando contra la estantería de libros.

Vincenzo dejó el cuchillo sobre la mesa y se levantó. Su figura grandota y masiva se recortó contra la poca luz del espacio, avanzando hacia ella con esa zancada silenciosa y letal de un depredador que sabe que su presa no tiene a dónde ir.

—Esta es mi casa, Bella. Yo sé cuándo entras, cuándo sales y cuántas veces miras hacia mi ala de la mansión esperando encontrarme —dijo él, deteniéndose a solo unos centímetros de ella. El calor que desprendía su cuerpo la envolvió al instante, borrando el frío de la biblioteca.

—No deberías decir esas cosas, Vincenzo. La boda es en tres semanas. Arturo está organizando todo... —Bella bajó la mirada, incapaz de sostenerle esos ojos grises que parecían leerle el alma.

Vincenzo soltó una risa ronca, un sonido que vibró directamente en el pecho de Isabella. Se inclinó, apoyando ambas manos en el estante de madera, a cada lado de la cabeza de ella, atrapándola por completo en su propio territorio.

—¿De verdad vas a seguir jugando a la novia perfecta, niña dulce? —Vincenzo bajó la cabeza hasta que sus labios rozaron el lóbulo de su oreja—. Tu boca me dijo otra cosa la otra noche. Tus gemidos me dijeron que odias la frialdad de mi hermano y que te mueres por sentir mis manos otra vez.

—Es un pecado —susurró ella, con las lágrimas asomando en sus ojos debido a la confusión emocional—. Traicioné a Arturo... me siento mal por lo que hicimos. Él no se merece esto.

Vincenzo usó uno de sus dedos toscos para levantarle la barbilla, obligándola a mirarlo. Su expresión no era blanda; era la de un hombre acostumbrado a tomar lo que quiere sin pedir permiso.

—Arturo se merece perder todo lo que no tiene el coraje de reclamar con sangre —sentenció él, con una fijeza implacable—. Él te ve como un trofeo para lucir ante los viejos de la comisión. Yo te veo y solo pienso en destruirte y reconstruirte a mi modo. No me hables de culpa, Bella. La culpa es para los débiles, y tú... tú eres de un Rial ahora. De este Rial.

Antes de que ella pudiera responder, Vincenzo cortó la distancia. No fue un beso lento; fue un reclamo salvaje. Sus labios se apoderaron de los de ella con una urgencia que la dejó sin aliento. Bella intentó mantener las manos firmes a los lados de su cuerpo, luchando contra la sumisión que la empujaba a ceder, pero Vincenzo la tomó de la cintura con una sola mano, pegándola con fuerza contra su anatomía de piedra.

El beso se volvió intenso, profundo, lleno de un deseo prohibido que quemaba más que el infierno. Isabella dejó escapar un suspiro ahogado entre sus labios, y esa fue su rendición. Sus brazos subieron lentamente por el torso de Vincenzo hasta enredarse en su cabello oscuro, respondiendo al beso con la misma desesperación con la que él la reclamaba. El sabor a tabaco y peligro la embriagó por completo, borrando de un plumazo la culpa y el contrato con Arturo. En ese rincón oscuro de la biblioteca, el mundo exterior no existía; solo existía la fuerza bruta de Vincenzo y la dulce sumisión de su Bella.

Cuando él se separó unos milímetros, sus ojos grises brillaban con pura satisfacción posesiva. Le delineó el labio inferior con el pulgar, dejándolo rojo e hinchado.

—Vuelve a tu cuarto antes de que regrese mi hermano —le ordenó con una voz que era puro fuego—. Pero recuerda el sabor de este pecado, Bella. Porque te vas a casar con él en los papeles, pero la primera noche de bodas... vas a estar pensando en mí.

Vincenzo se apartó, dejándola temblando y con las piernas flaqueantes entre los estantes de libros. Isabella huyó hacia el ala oeste con el corazón desbocado, sabiendo que la culpa ya no era suficiente para detener la tormenta que Vincenzo Rial había desatado en su interior.

1
Maria Mongelos
Arturo cree que puede vengarse de su hermano, no lo conoce bien, Vincenzo le va a dar su merecido
Maria Mongelos
Pobre Bella, donde fué a parar
Maria Mongelos
Está muy linda esta historia 💕
Nairobis Cardozo Portillo
Vicenzo ojos bien abiertos Arturo te entregó a los enemigos
Elisabeth Figueroa
👏👏👏👏👏👏/Smile//Smirk/
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️🔥🔥
Maria Mongelos
Esto está muy intenso
Maria Mongelos
Vicenzo es el heredero por derecho, esta reclamando algo que suyo
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Maria Mongelos
Vincenzo toma lo que quiere sin pedir permiso, en este caso la presa es Isabella
Maria Mongelos
Ya está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Isabela se metió en la boca del lobo y ese es Vincenso
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Esto se pone bueno
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente inicio muy interesante
Maria Mongelos
Quien es este Vincenzo? Un mafioso?
Maria Mongelos
Un comienzo interesante
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