Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Guantes
Cuando la pelea finalmente terminó, el bosque quedó extrañamente silencioso.
Solo se escuchaba el viento.
La nieve cayendo lentamente.
Y algunos soldados asegurando a los pocos bandidos que seguían vivos.
Arely seguía sentada dentro del carruaje.
Completamente inmóvil.
Porque sinceramente sentía que acababa de perder la poca cordura que le quedaba.
El duque Fitzpatrick permanecía de pie entre la nieve blanca, rodeado por hielo roto y manchas de sangre oscura.
Su espada de hielo desapareció lentamente entre pequeños destellos celestes.
Y aquella escena…
Aquella maldita escena…
Era demasiado.
Demasiado hermosa.
Demasiado intensa.
El corazón de Arely seguía latiendo absurdamente rápido mientras lo observaba.
Sentía una especie de euforia extraña recorriéndole el cuerpo.
Calor.
Adrenalina.
Fascinación.
[Yo realmente leí demasiadas novelas en mi otra vida]
Porque ningún hombre debería verse así de atractivo después de una batalla.
Eso no era normal.
No era justo.
Mylo levantó apenas la mirada.
Y entonces sus ojos celestes encontraron los de ella directamente a través de la ventanilla.
El tiempo pareció detenerse un segundo.
Arely sintió literalmente un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.
Porque después de verlo pelear…
Aquella mirada tranquila se sentía muchísimo más peligrosa.
Más masculina.
Más intensa.
Sin darse cuenta, lamió lentamente su labio inferior.
Y luego lo mordió apenas.
Como si intentara recuperar el control de sí misma.
Inútilmente.
Porque seguía pensando exactamente lo mismo.
Ese hombre era absurdamente deseable.
Tanto que comenzaba a irritarla un poco.
Mylo la observó unos segundos más.
Y algo en su expresión cambió apenas.
Muy apenas.
Como si hubiera notado exactamente su reacción.
Arely casi dejó de respirar.
[No. No me digas que vio eso.]
El duque comenzó a acercarse lentamente al carruaje mientras uno de los guardias le entregaba una toalla blanca.
Y sinceramente…
Cada paso empeoraba la situación.
Mylo limpiaba tranquilamente la sangre de sus manos y parte de su rostro mientras caminaba hacia ella.
La nieve seguía cayendo sobre su cabello claro.
Algunas gotas rojas todavía manchaban el cuello de su ropa blanca.
Y aquella combinación de elegancia impecable con violencia reciente era peligrosamente hipnótica.
Arely tuvo que agarrarse discretamente del asiento para mantener dignidad.
[Odio todo esto. Odio que mi tipo de hombre exista realmente.]
El duque finalmente llegó junto al carruaje.
Y entonces…
Sonrió.
No aquella sonrisa diplomática y ligera de antes.
No.
Esta vez fue claramente coqueta.
Segura.
Lenta.
Como si disfrutara completamente la forma en que ella lo estaba mirando.
Arely sintió calor subirle inmediatamente al rostro.
Porque ahora además de atractivo, el hombre era consciente de ello.
Mylo apoyó una mano enguantada sobre la puerta del carruaje.
—¿Se encuentra bien, lady Hoffman?
Su voz salió tranquila.
Profunda.
Todavía ligeramente áspera por el frío.
Y sinceramente Arely tuvo que hacer un esfuerzo real para recordar cómo hablar normalmente.
—S… sí.
Respuesta impecable.
Definitivamente no sonó afectada en absoluto.
El duque inclinó apenas la cabeza observándola atentamente.
Y luego dijo algo muchísimo peor.
—Parece algo agitada.
Arely casi murió ahí mismo.
Porque sí.
Estaba agitada.
Muchísimo.
Pero no precisamente por miedo.
Ella apartó apenas la mirada intentando recuperar compostura.
—Fue… una situación intensa.
Mylo sostuvo su mirada unos segundos más.
Y aquella pequeña sonrisa regresó lentamente.
Como si entendiera muchísimo más de lo que ella quería admitir.
—Sí.. Lo fue.
Y por alguna razón…
La manera en que dijo eso hizo que Arely sintiera todavía más calor.
Cuando el duque finalmente subió al carruaje, el espacio se sintió inmediatamente muchísimo más pequeño.
Demasiado pequeño.
El aire frío entró apenas junto con él antes de que la puerta volviera a cerrarse.
Y entonces quedaron otra vez solos.
Arely intentó mantener expresión normal.
Intentó.
Pero sinceramente seguía demasiado afectada después de verlo pelear.
Mylo se sentó frente a ella al principio.
Sin embargo, apenas unos segundos después, se inclinó ligeramente hacia adelante.
Acercándose.
Arely sintió el corazón detenerse un segundo.
Porque ahora podía verlo demasiado cerca.
Las pequeñas gotas de nieve todavía derritiéndose sobre su cabello claro.
Sus ojos celestes.
La ligera humedad sobre su cuello después de limpiarse la sangre.
Y aquella expresión tranquila que parecía esconder diversión constante.
El duque volvió a inclinarse un poco más.
Arely tembló apenas.
[Oh Dios.]
Él siguió acercándose.
Más.
Muchísimo más.
El corazón de Arely comenzó a latir tan fuerte que sinceramente estaba convencida de que podía escucharse dentro del carruaje.
[YA VIENE. YA VIENE. ESE HOMBRE ME VA A BESAR.]
Y el peor problema…
Era que la idea no le molestaba en absoluto.
Al contrario.
Su cerebro literalmente estaba entrando en pánico emocionado.
Las novelas románticas destruyeron completamente su capacidad de reaccionar como una persona normal.
Mylo estaba tan cerca ahora que ella podía sentir el leve aroma frío de nieve y cuero de su ropa.
Arely cerró los ojos automáticamente.
Completamente convencida.
Preparada.
Nerviosa.
Emocionadísima.
[DIOS MÍO.]
Pero entonces…
Nada pasó.
Silencio.
Arely parpadeó confundida.
Y cuando abrió lentamente los ojos…
Vio al duque Fitzpatrick sosteniendo tranquilamente unos guantes de cuero que estaban sobre el asiento justo al lado de ella.
Sus guantes.
Los que había dejado ahí antes de bajar.
El hombre los levantó con calma absoluta.
Y entonces sonrió.
[Oh no. Oh no, no, no]
Porque aquella sonrisa era claramente una sonrisa de alguien que sabía exactamente lo que ella había imaginado.
Arely sintió cómo el calor le subía violentamente hasta las orejas.
[Quiero morir.]
Mylo volvió a acomodarse lentamente en su asiento mientras seguía observándola con evidente diversión contenida.
—Lady Hoffman.
Su voz sonaba peligrosamente tranquila.
Ella quería desaparecer dentro de la nieve.
—…Sí.
—Creo que accidentalmente tomé mis guantes como excusa para asustarla.
Ella casi se atragantó.
Porque ahora además él estaba burlándose elegantemente.
Arely intentó recuperar dignidad desesperadamente.
—No estaba asustada.
Mentira. Terrible mentira.
El duque levantó apenas una ceja.
—¿No?
Ella sostuvo la mirada como pudo.
Aunque probablemente seguía completamente roja.
—No.
Silencio.
Mylo sonrió otra vez.
Más lento esta vez.
—Entiendo.
[NO ENTENDÍA. CLARAMENTE ENTENDÍA DEMASIADO]
Arely apartó la mirada inmediatamente hacia la ventana mientras internamente gritaba.
[Por qué reaccioné así. Por qué cerré los ojos. Él definitivamente cree que soy una loca.]
Pero sinceramente…
El problema era que una parte de ella seguía decepcionada de que no la hubiera besado.
Y eso era todavía peor.
Muchísimo peor.
Mientras tanto, Mylo se colocó tranquilamente los guantes observándola de reojo.
Claramente disfrutando demasiado aquella situación.
Y Arely comenzó a sospechar algo peligrosísimo.
El duque Fitzpatrick coqueteaba muchísimo más de lo que aparentaba.