NovelToon NovelToon
Indomable

Indomable

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / CEO / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

Isabella es una joven ambiciosa que lucha contra los estereotipos del mundo.
Ella se abre paso por su inteligencia, demostrando que no solo es una cara bonita. Dejando a sus enemigos con la boca abierta.

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tutora.

Isabella sintió el impulso de poner sobre la mesa sus reconocimientos, de recordarles que mientras Dorian apenas sabía articular una frase sin tartamudear, ella ya dominaba la retórica jurídica básica. Pero su mente de Libra, siempre buscando el equilibrio y la ganancia a largo plazo, la detuvo. Discutir con hombres arrogantes en su propio terreno era una batalla perdida. A los hombres como su padre no se les convencía con lógica; se les manejaba a través de sus propias necesidades.

—Entiendo, papá —dijo Isabella, bajando la mirada con una docilidad impecable—. Tienes razón. Lo primero es el futuro de Dorian.

Por la noche, la casa quedó en silencio. Isabella esperó a que las luces del pasillo se apagaran y caminó descalza hasta la habitación de su hermano. No tocó la puerta; entró con la seguridad de quien es dueño del terreno.

Dorian estaba tirado en su cama, jugando con una consola de videojuegos, con la cara iluminada por la pantalla y una expresión de absoluta derrota.

—Vete, Isabella, no estoy de humor —gruñó el chico sin mirarla.

Isabella se acercó al escritorio, tomó el examen de matemáticas reprobado que Dorian había escondido bajo una pila de cómics y examinó los tachones rojos del profesor.

—No te va a ir bien en el internado, Dorian —dijo ella con voz plana, analítica—. Si tu padre te envía a la escuela militarizada de Ojai este verano, vas a fracasar en la primera semana. El nivel allá es tres veces más alto que el de Flintridge. Te van a demoler.

Dorian soltó el control del juego, sus ojos llenándose de un miedo infantil que intentó ocultar con bravuconería.

—¡Tú qué sabes! Papá dice que soy un Vance y que puedo con eso.

—Papá quiere creer eso porque no tiene otra opción —replicó Isabella, dándole la vuelta al examen—. Pero tú y yo sabemos la verdad. No entiendes las ecuaciones de segundo grado y te pones a llorar cuando te presionan en público. Si repruebas el examen de ingreso de Ojai, la vergüenza de papá va a ser tan grande que te quitará el coche que te prometió para tus catorce años y te pondrá a trabajar como mensajero en su firma.

Dorian se puso pálido. La estrategia de Isabella estaba funcionando: había identificado el mayor temor de su hermano —la humillación pública y la pérdida de privilegios— y lo estaba amplificando.

—¿Y qué se supone que haga? —preguntó Dorian, su arrogancia desmoronándose por completo—. No entiendo nada de esto.

Isabella se sentó en la orilla de la cama, cruzando las piernas con elegancia. El tablero estaba listo.

—Yo puedo ayudarte. Puedo ser tu tutora secreta todas las noches. Conozco el plan de estudios de Flintridge a la perfección. Te enseñaré a resolver estos problemas de memoria y te daré los argumentos exactos para tus clases de debate. Tu profesor va a creer que eres un genio rehabilitado y las notas de tus exámenes parciales van a subir tanto que papá se pondrá a llorar de orgullo.

Dorian la miró con desconfianza, buscando la trampa.

—¿Y qué quieres a cambio? Tú nunca haces nada gratis.

Isabella sonrió, una sonrisa fría y felina que Dorian no alcanzó a comprender.

—Quiero que salves mi verano, hermano. Mañana, durante el desayuno, vas a ir con papá. Le vas a decir que estás decidido a estudiar duro aquí en la casa, pero que necesitas un ambiente de competencia académica cerca. Le vas a decir que has estado pensando que sería una excelente idea que yo vaya al programa de Yale, porque así tú podrás usar mis libros y mis notas para estudiar el próximo año, y que un Vance debe tener presencia en la Ivy League de alguna manera. Le dirás que fue idea tuya, que quieres que tu hermana te prepare el terreno.

Dorian frunció el ceño, procesando la información.

—¿Y papá se lo va a creer?

—Papá está desesperado por creer que eres un estratega y un líder —dijo Isabella, poniéndose de pie—. Cuando vea que su hijo varón está mostrando iniciativa y manipulando la educación de su hermana para su propio beneficio, se sentirá el padre más orgulloso del mundo. Te dará el dinero para mi matrícula sin pensarlo dos veces, creyendo que fue tu gran jugada empresarial.

El chico guardó silencio por unos segundos, sopesando su miedo al fracaso contra el orgullo de su padre. Al final, asintió de mala gana.

—De acuerdo. Pero si repruebo el próximo parcial, le digo a papá que me obligaste.

—No vas a reprobar —sentenció Isabella desde la puerta—. Yo no dejo nada al azar.

A la mañana siguiente, desde la cocina, Isabella observó a través del arco del comedor cómo Dorian se acercaba al escritorio de Arthur Vance. Escuchó el tono de voz de su hermano, repitiendo palabra por palabra el guion que ella le había ensayado la noche anterior. Vio la expresión de su padre transformarse: de la rigidez del hombre de negocios preocupado a la sonrisa inflada del hombre que cree que su herencia genética ha dado frutos. Arthur palmearía la espalda de Dorian, sacaría su chequera dorada y firmaría la orden de pago para la Universidad de Yale, convencido de que su hijo varón era un genio de la persuasión corporativa.

Isabella dio un sorbo a su café, con el rostro completamente sereno. Su padre y su hermano creían que el mundo se movía por la fuerza de sus apellidos y el dinero de sus cuentas, pero ella acababa de demostrarse a sí misma que el mundo real pertenecía a quien sabía mover los hilos desde la penumbra. Ella se iba a Yale, y ellos dos ni siquiera sabían que acababan de pagarle el boleto.

1
Rolando Morales
/Casual/ Muy realista para la sociedad que vivíamos
Gus Molina
Buena historia
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play