Inevitablemente había vuelto a caer en sus brazos, pero esta vez la historia era diferente, esta vez había NO negociables, habían límites y suficiente madurez.
Inevitable es lo que él y yo sentimos, ya se salió de control, ya no podemos controlarlo. Juntos somos dinamita, juntos hacemos una explosión de amor y lujuria.
Inevitable somos él y yo.
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10: Recuerdos amargos.
Cada vez que pienso en mudarme me da escalofríos, porque recuerdo todo el abuso psicológico que viví con él cuando decidimos que viviríamos juntos, hoy agradezco que no se haya completado el objetivo, porque no sé qué hubiese sido de mí.
Muchas veces dijeron que yo era una dramática y que no debería de dejar que él hiciese conmigo lo que quería, pero no era dramatismo, porque sorprendentemente para mí él era una prioridad, tenía un poder increíble sobre mí en muchas cosas, sin embargo, para otras mandaba yo y no era discutible.
Pero no todo siempre fue a mi favor.
La gota que derramó el vaso fue cuando se atrevió a decirme puta, eso JAMÁS se lo voy a perdonar, aunque intente olvidar ese día me es imposible, quedaron tan grabadas en mi mente que se reproducen como un disco.
Eso fue lo que detonó mi mente e hizo que me saliera de control, todo en mí cambió y comencé a alejarme de él, sus palabras quebraron toda su imagen y me decepcionó por completo.
Dicen que de amor no se muere, pero es mentira, el amor si te mata, pero te deja respirando, te deja caminando en el mundo perdido y desorientado, la vida jamás vuelve a ser igual.
Últimamente, estaba violento, gritaba sin razón alguna y ya de verdad estaba afectando mi salud mental, el estrés desarrollo en mi vértigo, insomnio, ansiedad y depresión. Era salvarme yo o simplemente morir en manos de él y la segunda opción no era la mejor.
Sabía que en cualquier momento explotaría como un globo y cuando llego ese día fui la peor basura, fui la mala del cuento, fui todo menos la persona que más lo amo, pero cuando una persona tiene demasiado no sabe qué hacer con tanto.
Esa noche llego hecho un demonio, gritando como un desquiciado de que yo le estaba siendo infiel, cosa que ya me parecía normal, porque siempre pensaba semejante locura, pero una persona que ha sido infiel toda su vida cree que los demás podemos ser igual de cruel.
Sus gritos, sus acusaciones, sus groserías hicieron que mi tranquilidad se fuera por el caño, me alteré igual o peor que él, ya estaba harta de sus acusaciones sin sentido y sin pruebas, quería salir corriendo, ya no soportaba más.
Nos gritamos hasta más no poder y me ofendió tanto que sentí como mi corazón se quebró en mil pedazos, sentí mi alma abandonarme, sentí como todo mi mundo se venía abajo, no podía creer lo que escuchaba y aunque no supe manejar la situación haciendo que creyera más en su acusación, aun así eso no le daba derecho a ofenderme, veía esos ojos que una vez me miraron con amor llenos de rabia, llenos de decepción, pero de lo único que si estaba segura era que jamás podría traicionarlo, porque él era mi mundo.
Hasta el día de hoy, cinco años después no he podido estar con nadie más.
Esa vez todo fue muy lejos, más allá, todavía tengo pesadillas con sus gritos y sus insultos, pero ya no me permito llorar, recuerdo que mi hijo necesita una mamá fuerte.
—Tu silencio me da escalofríos— dice y regreso nuevamente al presente—¿Estás bien?— pregunta y asiento.
—Estoy bien, pídeme otro whisky—le digo mostrando mi vaso vacío.
Bufa y pide las bebidas—Habrá una noche de chicas, dónde podremos cantar y tomar, solo para mujeres— comenta y analizó sus palabras, no estaría mal ir.
—Reserva, me gustaría que fuéramos—digo de una vez— vamos a dejar la garganta en ese lugar—sonrío.
No salgo demasiado, ella es la que me saca de mi lugar seguro, de mi zona de confort y no negaré que se siente bien salir un rato de ahí y disfrutar de ciertos placeres que te da la libertad.
—Buenas noches— escucho su voz y trago grueso.
—Buenas noches— saludamos.
Me mira fijamente con mucha intensidad haciéndome sentir incómoda, pero no pienso demostrárselo, ya no seré débil delante de él.
Mostré mucha debilidad y abrí mi corazón de una manera avasallante delante de él y solo se aprovechó de eso y jugo en mi contra, porque sabía que moría por él y que había cosas que no haría solo por complacerlo, qué mierda podemos ser cuando estamos enamoradas.
La herida sigue sangrando, jamás ha dejado de hacerlo y creo que nunca lo hará, a veces mi ansiedad me controla, porque quiero arrancármelo de una buena vez y no puedo y es muy frustrante.
Muchas veces sus gritos me persiguen hasta en los sueños, quiero no amarlo, pero él se encargó en impregnarse en toda mi piel y mi fijarse en mi corazón.
Han pasado 5 años y nadie me ha besado, no he tenido ningún contacto físico con otro hombre, sé que de forma inconsciente le estoy siendo fiel aunque no se lo merezca.