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La Villana Que Cambio Su Destino

La Villana Que Cambio Su Destino

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Romance
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Ela una chica que era bondadosa y alegre se dará cuenta de que su familia no es lo que parece y perderá su vida . La vida o el destino le dará una oportunidad para hacer las cosas bien.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El nombre que no existía

Las palabras de Cedric dejaron la habitación completamente en silencio.

Viktor Draven.

Ela intentó recordar cada capítulo de la novela.

Cada personaje.

Cada villano.

Cada conspiración.

Pero aquel nombre jamás aparecía.

Y eso era imposible.

Porque la novela describía con detalle prácticamente todos los acontecimientos importantes del imperio.

Entonces, ¿quién era Viktor Draven?

¿Y por qué nunca había leído sobre él?

Alexander fue el primero en reaccionar.

—Explícate.

Cedric colocó varios documentos sobre la mesa.

Lucas comenzó a revisarlos.

Diana se acercó por curiosidad.

Julian intentó acercarse también.

—No.

—Ni siquiera he hecho nada.

—Precisamente.

—Eso es discriminación.

Nadie le hizo caso.

—Hace meses comenzamos a investigar ciertos movimientos financieros extraños en el norte —explicó Cedric—. Grandes cantidades de dinero estaban desapareciendo.

—¿Y las encontraste? —preguntó Ela.

—Encontramos el destino.

Cedric señaló uno de los documentos.

—Mercer.

Alexander frunció el ceño.

—Entonces el vizconde es solo una pieza.

—Exactamente.

—¿Y Draven?

—Es quien mueve el tablero.

Ela observó los mapas.

Algo no encajaba.

Porque si Viktor existía realmente, significaba que la novela que había leído estaba incompleta.

O alguien había ocultado información.

Ambas opciones eran preocupantes.

—¿Dónde está actualmente?

Cedric señaló una región montañosa.

—Aquí.

Julian abrió los ojos.

—Nadie vive allí.

—Precisamente por eso es un buen escondite.

—Odio cuando los villanos son inteligentes.

—Todavía no sabemos si es un villano —comentó Diana.

—Tiene una base secreta en las montañas.

Diana reflexionó unos segundos.

—Buen punto.

Por la tarde, Alexander decidió convocar una reunión privada.

Solo personas de confianza.

Lucas.

Cedric.

Diana.

Julian.

Ela.

Y algunos oficiales leales.

Aquello hizo que Ela sonriera.

Porque por primera vez sentía que formaba parte de algo importante.

No era una víctima esperando su destino.

Era alguien capaz de cambiarlo.

Mientras discutían estrategias, apareció una nueva figura.

Una mujer de cabello oscuro y ojos grises.

Vestía uniforme militar.

Su expresión parecía permanentemente irritada.

—Llegas tarde.

—Buenos días para ti también, Alexander.

—Pensé que habías muerto.

—Y yo pensé que tú habías aprendido modales.

Ela observó sorprendida.

—¿Quién es?

Lucas sonrió.

—La general Helena Arkwright.

Una de las mejores estrategas del imperio.

Helena se acercó.

—Así que tú eres Evelina.

—Y usted debe ser Helena.

—La misma.

—Mi padre habla mucho de usted.

Alexander casi se atragantó.

—Eso es mentira.

—Lo es.

Helena comenzó a reír.

Y por primera vez desde que la conocían, parecía agradable.

Durante las siguientes horas discutieron posibles movimientos.

Sin embargo, la conversación fue interrumpida por un mensajero.

Su llegada fue tan repentina que todos se pusieron alerta.

—Mi señor.

—Habla.

—Tenemos un problema.

Aquellas palabras nunca eran buenas.

El hombre entregó una carta.

Alexander la abrió.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¿Qué ocurre? —preguntó Ela.

El duque guardó silencio unos segundos.

Después levantó la vista.

—Mercer desapareció.

La sala quedó inmóvil.

—¿Desapareció?

—Anoche.

—¿Escapó?

Cedric negó.

—No.

—Entonces...

Alexander colocó la carta sobre la mesa.

—Lo encontraron muerto.

Un escalofrío recorrió la habitación.

Ela sintió que la situación acababa de empeorar.

Mucho.

Porque los hombres como Mercer no desaparecían así.

Alguien lo había silenciado.

—¿Asesinado?

—Sí.

Lucas observó el informe.

—¿Hay testigos?

—Ninguno.

—¿Pistas?

—Ninguna.

Julian suspiró.

—Odio cuando los villanos limpian pruebas.

—Eso confirma algo —comentó Helena.

—¿Qué?

—Que estamos acercándonos demasiado.

Aquella noche, después de que todos se retiraran, Ela permaneció sola en la biblioteca.

Necesitaba pensar.

Necesitaba entender qué estaba ocurriendo.

Y sobre todo necesitaba descubrir cuánto de la historia original seguía siendo útil.

Porque cada día aparecían más elementos desconocidos.

Más secretos.

Más enemigos.

Más peligros.

—No deberías estar sola.

Ela levantó la vista.

Cedric acababa de entrar.

—¿Me estás vigilando?

—No.

—Eso sonó poco convincente.

—Lo intento.

Ella sonrió.

Cedric se acercó a una estantería.

—Estás preocupada.

—¿Tan evidente es?

—Sí.

—Excelente.

—No realmente.

Por primera vez ambos permanecieron en silencio durante unos segundos.

Un silencio cómodo.

Extrañamente agradable.

—Cedric.

—¿Sí?

—¿Alguna vez has sentido que todo lo que sabes podría estar equivocado?

Él la observó.

Pensó cuidadosamente su respuesta.

—Más veces de las que me gustaría admitir.

Aquellas palabras hicieron que Ela sonriera.

Porque describían perfectamente lo que estaba sintiendo.

Y porque comenzaba a darse cuenta de algo peligroso.

Cada vez disfrutaba más hablar con él.

Y eso podía complicar muchas cosas.

Mientras tanto, lejos de la capital, en una fortaleza oculta entre las montañas, un hombre observaba las llamas de una chimenea.

Cabello negro.

Ojos dorados.

Sonrisa tranquila.

Peligrosamente tranquila.

—Así que Evelina Valmont sigue viva.

La voz resonó en la oscuridad.

Aquel hombre era Viktor Draven.

Y acababa de decidir involucrarse personalmente.

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Arely Castañeda
quede /Hammer/ sorprendida 😱
Bella Rosa: me alegra que te esté gustando🥰
total 1 replies
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