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La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

Status: En proceso
Genre:Batalla por el trono / Venganza / Romance / Aventura
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Jan Vilar

La Chica que Compró al Príncipe Esclavo

Elena Valmont solo quería entregar un paquete, cobrar unas monedas y volver a casa.

Pero una noche terminó en una subasta clandestina… y compró a un esclavo condenado a morir al amanecer.

Lo que no sabía era que aquel hombre herido, silencioso y cubierto de cadenas no era un esclavo cualquiera, sino Adrien Asteria, el heredero perdido del imperio más poderoso del continente.

Desde ese momento, Elena queda atrapada en una guerra por el trono, perseguida por asesinos, nobles traidores y secretos enterrados durante años.

Salvarlo fue un acto de compasión.

Amarlo podría costarle la vida.

NovelToon tiene autorización de Jan Vilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 3 El precio de la compasión

La lluvia cesó poco antes del amanecer.

Desde la pequeña ventana de su habitación, Elena observó cómo los primeros rayos del sol teñían de naranja los tejados de Elaris. La ciudad despertaba poco a poco: el canto de los vendedores ambulantes comenzaba a escucharse a lo lejos, los panaderos encendían sus hornos y el aroma del pan recién hecho se mezclaba con el aire fresco de la mañana.

Pero en la casa de los Valmont nadie tenía ánimo para disfrutar de un nuevo día.

—¿Dormiste algo? —preguntó una voz débil.

Elena se volvió de inmediato.

Su madre estaba incorporándose lentamente sobre la cama, intentando ocultar una fuerte tos con un pañuelo.

—No debiste levantarte, mamá.

—Ya descansé suficiente.

Era mentira.

Las profundas ojeras bajo sus ojos y el color pálido de su rostro decían lo contrario.

Elena se acercó con una sonrisa que no sentía.

—Hoy compraré la medicina.

Sacó de su bolsillo las tres monedas de plata y las dejó sobre la mesa.

Su madre las observó con alivio.

—Gracias, hija...

Antes de que pudiera terminar la frase, un fuerte ataque de tos la obligó a inclinarse hacia adelante.

Elena la sostuvo por los hombros.

Cada vez era peor.

Y cada vez el miedo se hacía más grande.

Después de ayudarla a recostarse nuevamente, salió de la habitación.

En la pequeña cocina encontró a Tom intentando encender el fuego.

El muchacho levantó la vista y sonrió.

—¡Buenos días!

—Buenos días.

—¿Ya nos vamos a hacer ricos?

Elena soltó una pequeña risa.

—Todavía no.

—Algún día pasará.

Tom siempre decía aquello.

Aunque vivieran al borde de la pobreza.

Aunque muchas noches se acostaran con hambre.

Siempre encontraba una razón para sonreír.

—Lo lograremos —dijo él con seguridad—. Papá siempre decía que las tormentas no duran para siempre.

Elena sintió un pinchazo en el corazón.

Su padre...

Hacía cuatro años que había muerto, pero todavía parecía llenar aquella casa con sus recuerdos.

Era él quien les enseñó a trabajar con honestidad.

Quien repetía que la riqueza podía perderse en un día, pero la dignidad jamás debía venderse.

Sin embargo, la noche anterior Elena había visto cómo hombres ricos compraban la dignidad de otros con una simple bolsa de monedas.

Y esa imagen seguía clavada en su memoria.

—¿Pasa algo? —preguntó Tom.

Ella tardó unos segundos en responder.

—Ayer... vi algo horrible.

—¿Qué viste?

Elena dudó.

¿Cómo explicarle aquello a un muchacho de apenas catorce años?

—Personas haciendo daño a otras personas... solo porque podían hacerlo.

Tom bajó la mirada.

—El mundo está lleno de gente mala.

—Lo sé.

—Pero también hay gente buena.

Elena sonrió con tristeza.

Ojalá fuera tan sencillo.

Después del desayuno, tomó la bolsa con las monedas y salió rumbo al mercado.

Las calles estaban completamente distintas a la noche anterior.

Los comerciantes ofrecían frutas, telas y especias.

Los niños corrían entre los puestos.

Los músicos callejeros llenaban el ambiente con melodías alegres.

Parecía imposible que, a solo unas calles de allí, existiera un lugar donde seres humanos fueran vendidos como mercancía.

Mientras caminaba, pasó frente a una librería.

Un grupo de hombres conversaba en la entrada.

—¿Escucharon?

—¿Lo del esclavo?

Elena disminuyó el paso.

—Sí.

—Dicen que el nuevo dueño pidió un carruaje reforzado.

—¿Tan peligroso es?

—Eso dicen.

—También escuché que hoy mismo lo sacarán de la ciudad.

El corazón de Elena dio un vuelco.

Hoy.

No mañana.

Hoy.

Si aquello era cierto, después de ese día jamás volvería a verlo.

Continuó caminando, pero las palabras seguían resonando en su cabeza.

«Lo sacarán de la ciudad.»

«Hoy.»

Llegó a la botica y entregó las monedas.

El anciano boticario preparó el pequeño frasco de medicina.

—Aquí tienes.

Elena extendió la mano...

Pero la retiró antes de tocar el frasco.

Su mente volvió a la subasta.

Al látigo.

A las cadenas.

A aquellos ojos que se negaban a rendirse.

El boticario la miró extrañado.

—¿Señorita Elena?

Ella volvió a la realidad.

Tomó aire lentamente.

Miró el frasco.

Después miró las monedas.

Y por primera vez en muchos años, sintió que debía elegir entre dos caminos imposibles.

Salvar a su madre.

O intentar salvar a un completo desconocido.

No existía una decisión correcta.

Solo una que le rompería el corazón más que la otra.

Y todavía no sabía cuál sería.

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Lusi 💕
😭noooooooooo me dejaste a medias cuando realmente empezaba lo bueno 😭🤭
Jan Vilar: mañana habrá más capítulos /Determined//Determined/
total 1 replies
Lusi 💕
Dios es sencillamente fascinante , 🥰🥰🥰 me como los capítulos en menos de 10 minutos....
Lusi 💕
No, no ,no ,no ,no ,no necesito actualización 😕😞 Dios mío me comí los capítulos en 3 minutos nooooooo
Lusi 💕
Interesante
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