Una estudiante de 17 años, se encontrará con un mundo nuevo.
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¿Te quedarias a dormir conmigo?
Narra Karey
Me monté en el coche sin pensarlo. No mire lo que pasaba fuera, estaba temblando de miedo, apenas podía escuchar los quejidos de Andrés fuera del coche. De repente Andrey entró en el coche, me miró por unos segundos y arrancó el coche.
Por unos minutos ninguno dijo nada, el ambiente era tenso, el aire cargado.
* ¿Estás bien? - pude notar preocupación en su voz.
* Sí... Gracias...
* Dime bebe\, ¿te ha hecho algo? ¿Te duele mucho la herida?
Negué con la cabeza mientras mis lágrimas salían de mis ojos, recorriendo mis mejillas y cayendo al vacío. No podía soportar lo que estaba sintiendo. Andrés me había intentado violar. Me sentía humillada.
De repente noté el coche, paraba, Andrey se bajó del coche y fue al maletero. Luego se metió dentro en los asientos traseros donde yo me encontraba, seco mis lágrimas.
* Karey\, bebe\, escúchame lo que te voy a decir. No tienes que sentirte mal\, nada de esto es tu culpa\, ¿vale? La única culpa es de ese idiota.
Me entregó una camiseta que debía de ser suya, me la puse. Olía a él, a tierra mojada, a bosque, a frescura... Beso, mi frente y cerré los ojos saboreando ese momento. Él se acabó apartando y se volvió a subir al asiento del piloto.
No reconocía el camino por el que iba, no era el de vuelta a mi casa. En unos minutos paro delante de una casa, bueno, diría una mansión. Era de noche y apenas se veía, pero podía distinguir que era grande, tenía un jardín enorme, se podía escuchar agua, aunque no podía ver de donde venía el ruido. Alguien al que apenas pude distinguir abrió una verja grande y negra y Andrey paso con el coche. Llegó hasta lo que supongo que es la entrada, tenía un porche gigante, la fachada parecía blanca en la noche. Una mujer a la que pude ver después, abrió las grandes puertas. Andrey se bajó del coche y camino hacia mi puerta, yo estaba asombrada, apenas podía articular palabra.
Puso su brazo bajo mis piernas y el otro brazo detrás de mi hombro y me cargo contra su cuerpo. Sentía el calor que desprendía su cuerpo. Allí entre sus brazos me sentía segura. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y apoyé mi cabeza en su hombro. Podía sentir el latido de su corazón, acelerarse poco a poco.
* Todo va a estar bien bebé\, te lo prometo - me dio un beso en la cabeza y camino hacia dentro.
* Buenas noches\, señor - le dijo la mujer que había abierto la puerta.
* Buenas noches\, Diana
Apenas me dio tiempo de ver el interior, pero parecía muy grande, más de lo que me hubiera imaginado. Andrey subió por unas escaleras y me llevó hasta una habitación.
El olor a tierra mojada, bosque y frescura me hizo saber que estábamos en su habitación. Me poso delicadamente en su cama.
* Hoy dormirás aquí bebe - su voz era todo ternura
"No puedes quedarte Karey, tu hermano y tu mamá" me dije a mí misma, para sacar las fuerzas para decirle que no podía hacer esto. No quería que se enfadase otra vez. Como si escuchara mis pensamientos, él habló.
* No te preocupes por tu mamá y tu hermano\, he mandado a la mujer del otro día\, adora a tu hermano. Tu hermano le ha abierto cuando le ha dicho que era ella y la ha visto por la ventana. Están en buenas manos.
Eso me dejó tranquila, él se ocupaba de todo siempre, no sé cómo lo hacía, como lo conseguía, pero siempre estaba un paso por delante de mí.
Acarició mi mejilla y beso mi frente una vez más. Cada vez que hacía ese gesto, hacía que mi corazón se acelerase a velocidades inesperadas.
Se levantó para irse, estaba debatiendo en mí misma una pregunta. Algo que quería, pero no sabía si debía de hacer.
* Andrey... - mordí mi labio inferior y bajé la mirada avergonzada.
* ¿Dime bebe? ¿Necesitas algo?
* ¿Te quedarías a dormir conmigo?
Narra Andrey
Había preparado todo para que Karey pudiera quedarse en mi casa, mientras la llevaba hable por nuestro link a Carlos y mando a casa de Karey a Fabiola, el ama de casa que estuvo el otro día. Al principio nadie abrió la puerta, pero después de varios timbrazos su hermano pequeño se levantó y cuando pudo ver quién era la que tocaba la puerta le abrió para que entrase. Se le dijo que su hermana estaba aún trabajando y que se quedaría ella. El pequeño estaba medio dormido a sí que ni tan siquiera preguntó.
La subí a mi habitación y la pose delicadamente en mi cama. Pude escuchar lo que se decía a sí misma, estaba preocupada por su familia, le dije que todo estaba solucionado y pareció quedarse más tranquila.
Bese su frente, sentir su piel en mis labios era lo mejor que había sentido en toda mi vida. Era como un vaso de agua en el desierto.
Me levanté de la cama para dejarla descansar, tenía que estar agotada de todo el día.
Antes de salir por la puerta, ella me llamó, me giré para mirarla, se mordía el labio y bajaba su mirada tímidamente, me volvía loco verla a sí. Cuando me preguntó si me quedaría a dormir con ella, me dejó sorprendido. Después de lo del beso, lo último que me esperaba era eso, que quisiera que estuviera a su lado. Aunque supongo que ahora mismo debe sentirse insegura y muchas cosas más.
* ¿De verdad quieres que me quede bebe? - tenía que afirmar que ella quería.
* Sí... - su voz era tímida\, casi como un susurro.
* Está bien - mi sonrisa ahora mismo debía ser enorme.
Me quité la camisa y me eché al lado de ella poniendo unas almohadas detrás de mi cabeza, para estar algo incorporado. Ella parecía nerviosa, jugaba con el borde de la manta entre sus dedos.
Estire mi brazo hacia ella.
* Ven aquí\, bebé\, déjame que te abrace
Una pequeña sonrisa salió de la comisura de sus labios. Se acercó a mí y puse mi brazo por detrás de ella, acercándola todo lo posible a mi cuerpo. Apoyo su cabeza en mi pecho. Mi brazo rodeó su cuerpo y con mi otra mano acariciaba su mejilla suavemente. Note como poco a poco se fue quedando dormida. Nunca había dormido con una mujer, había tenido sexo con muchas, pero jamás había dormido con una de ellas. Sentirla tan cerca, tan relajada entre mis brazos era como estar en el cielo. Me quedé por horas mirándola, simplemente mirando como dormida, como su cuerpo encajaba con el mío perfectamente.
Su cabeza se encontraba en mi pecho, su pierna encima de las mías, su pequeño cuerpo pegado al mío. Se le veía hermosa, y me costó todo mi autocontrol, no pasar más allá de eso. La deseaba y la quería solo para mí.
No sé cuantas horas pasaron, al final me quedé dormido abrazándole y escuchando su respiración.
espero y se encuentre bien