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Casada Con El Cruel CEO

Casada Con El Cruel CEO

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / CEO / Matrimonio arreglado
Popularitas:23.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Mi nombre es Daniela Stevens, pero para el mundo —y para mi familia— soy invisible. Siempre viví a la sombra de Erika, la hija perfecta que todos adoraban y que los hombres más poderosos codiciaban. Pero la perfección tiene un precio, y cuando llegó el momento de pagarlo, mi familia decidió que no sería Erika quien cayera. Así comenzó mi infierno: siendo el sacrificio para que el sol de mi hermana nunca dejara de brillar.

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Una sombra en la oscuridad

Mi nombre es Daniela Stevens y, a mis dieciocho años, me he convertido en una experta en el arte de la invisibilidad. Tengo la piel pálida, los ojos negros como el carbón y una estatura que jamás destaca en las fotografías familiares; aunque, para ser honesta, hace mucho que no aparezco en ninguna.

Soy la hija menor de los Stevens. O, mejor dicho, la hija de la mujer que mi padre decidió borrar de su vida.

Todo cambió cuando cumplí diez años. Mi madre enferma no fue solo una tragedia personal; fue el inicio del fin de mi mundo. Tras dos años de una lucha feroz contra una enfermedad que terminó venciéndola, ella cayó en un coma profundo. Los médicos, con sus batas blancas y voces carentes de esperanza, dijeron que no despertaría. Para mi padre, eso fue una sentencia de libertad.

Sin esperar un milagro, se divorció de una mujer que ya no podía sostenerle la mirada, gracias a su dinero e influencias dejo a mi madre en el olvido y se refugió en los brazos de Elena Marín.

Elena no llegó sola a la mansión. Trajo consigo su ambición desmedida y un desprecio absoluto hacia mí. Pero el golpe final no fue su llegada, sino la de Erika, su hija. No tarde mucho en descubrir la verdad que mi padre había ocultado por años: Erika no era solo la hija de su nueva esposa, era su propia sangre. Mi media hermana biológica.

Desde que esas dos mujeres cruzaron el umbral de la mansión Stevens, mi realidad se fracturó. Erika se convirtió en el sol alrededor del cual orbitaba el orgullo de mi padre, ganándose su gracia con una facilidad insultante. Mientras tanto, yo fui lanzada a los rincones, apartada como un mueble viejo y polvoriento que solo estorba en la decoración de su nueva y "perfecta" vida familiar.

—Eres tan patética. Mírate, pareces una indigente.

Las palabras de Erika, cargadas de un desprecio asfixiante, resonaron en cada rincón de mi habitación. Me giré para encontrarme con su mirada altiva.

—No estoy de humor para tus burlas. Déjame pasar o llegaré tarde a mis clases —respondí, con la voz agotada de tanto soportar sus ataques.

—¿Cómo te atreves a hablarme así? Tú, una simple... —Erika recorrió mi cuerpo de arriba abajo con asco—. Una decoración de alcantarilla —escupió con odio.

—Di lo que quieras —le devolví el golpe, manteniendo la mirada—. Pero aquí, la única que no es más que una bastarda eres tú. Al menos yo nací en un matrimonio consolidado; algo que tú, por mucho que te esfuerces, nunca podrás decir.

El silencio que siguió fue tenso. Intenté rodearla para salir de la habitación, pero Erika reaccionó con una violencia animal. Me sujetó del cabello y me lanzó con fuerza hacia el centro del cuarto. Mis rodillas impactaron contra el suelo mientras ella me observaba con los ojos inyectados en rabia. Entonces, el sonido de pasos en el pasillo cambió el juego.

Su expresión de furia se transformó en una sonrisa perversa antes de estallar en un llanto desgarrador y gritos de auxilio.

Mi padre y su esposa irrumpieron en la habitación, encontrando a su "hija perfecta" aparentemente destrozada.

—¿Qué está pasando aquí? —rugió Guillermo Stevens, mi padre, fulminándome con la mirada.

—¡Papá! Qué bueno que llegaste —sollozó Erika, lanzándose a sus brazos—. Daniela me dijo que soy una bastarda... Que mi madre es una cualquiera que destruyó a su familia...

Erika había distorsionado mis palabras, añadiendo veneno a una verdad que, aunque no había pronunciado del todo, era exactamente lo que pensaba.

Guillermo la apartó con suavidad y caminó hacia mí con pasos pesados. Sin mediar palabra, descargó su mano contra mi mejilla. El golpe seco resonó en la habitación. No era la primera vez que ocurría; el dolor físico ya ni siquiera me sorprendía, pero sus palabras esta vez se clavaron como dagas envenenadas.

—No eres más que un estorbo en esta casa. Debiste enfermarte junto a tu madre y morir a su lado —sentenció con una frialdad inhumana—. Ya no te soporto. Buscaré la manera de deshacerme de ti. Eres más inútil que la basura, y lo que hacemos con la basura es arrojarla a la calle.

Mis ojos se empañaron y un dolor punzante me oprimió el pecho, pero me negué a darles el placer de verme destruida. Me tragué el nudo en la garganta y apreté los puños. Al levantar la vista, vi a Erika y Elena; sus ojos brillaban con una sonrisa triunfal.

A ellas las odiaba con toda mi alma, pero a mi progenitor... a él le tenía lástima.

Recogí mis cosas del suelo y salí de aquella casa sin mirar atrás. Tenía una meta: graduarme, conseguir un trabajo y sacar a mi madre de ese hospital. Necesitaba que su vida dejara de depender del dinero sucio de los Stevens.

Llegué a la universidad, mi refugio. Estudiaba allí gracias a una beca que gané con mi propio esfuerzo; nadie relacionaba mi nombre con el de los Stevens. Aunque compartíamos el apellido, nadie imaginaba que una becada pudiera ser la hija de la familia más poderosa del país. Para el mundo, yo era una desconocida; para los Stevens, un secreto que preferían no nombrar.

Al cruzar el campus, divisé a mi mejor amiga, Victoria, hablando con Alan Villegas. Alan no solo era el chico más atractivo de la facultad y heredero de una fortuna considerable, sino que también era mi novio. Apenas llevábamos un mes saliendo, pero su presencia era el único bálsamo en mi vida.

—Dani, al fin llegas. ¿Qué te pasó en la cara? —preguntó Victoria, fijando su mirada preocupada en el rastro rojizo que la mano de mi padre había dejado en mi mejilla.

—Sabes que soy un poco torpe —mentí, desviando la mirada hacia Alan para evitar el interrogatorio de mi amiga—. Me golpeé con una puerta esta mañana.

Alan se acercó y, con una suavidad que me hizo estremecer, acarició mi rostro con el pulgar.

—Debes tener más cuidado, preciosa —murmuró con voz aterciopelada—. No queremos que ese hermoso rostro termine arruinado.

Le devolví una sonrisa a medias, aferrándome a la idea de que sus palabras nacían de una preocupación genuina. Me tomó de la mano y me guio hacia mi salón de clases. Él continuó su camino hacia el ala de los grados superiores; a pesar de su edad, Alan seguía en la universidad, arrastrando una carrera que, por su estatus, debería haber terminado hace tiempo.

En ese momento, verlo alejarse me dio paz, sin saber que el "infierno" que mi padre prometió ya estaba empezando a tejerse a mis espaldas.

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Odiza Pimentel
excelente me gusta
Marcela Lopez
excelente historia
maylen urquiza
maravillosa novela
Karina Vazquez Gonzalez
que hermoso capitulo por fin una vida plena feliz con el nacimiento de su bebé y como dice ella lo que mal empezó termino en amor puro y real excelente historia felicidades escritora
Marcela Lopez
que capitulo, emocionante 👌
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Siii la familia que están construyendo no tiene precio
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay tienes Alan, espera que la loca se entere y verás 🤣🤣🤣🤣
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Esos locos no se van a quedar quietos hay que destruirlos por completo 😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ojalá queden en la inmunda 😡
Nora Elena Montenegro Meza
hasta ahora me parece genial
Karina Vazquez Gonzalez
valla después de tanto ..ahora si va a defender a su esposa y su hijo como deve ser ..
quienes son ellos para hacer tanti daño excelente historia nos llevaste ala imaginación de cada capítulo escritora muchas felicidades
Marcela Lopez
está buenísima
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que bueno que se puedan todos de una vez.
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Espero que de esa bruja no quede nada y la advertencia tan bien le llegue a esos dos estúpidos
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Espero que estén más unidos que nunca porque esa víbora herida no se va a dejar
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Bueno al menos el viejo decrépito está haciendo algo bueno
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
mija pues ponte pilas que ya aburres con tus tonterías
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay nooo Daniela ponte sería
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios va a dar la papaya a sus cazadores y poner en riesgo su hijo por su estupidez ella sabe de lo que son capaz o es que se hace 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Deja tus inseguridades y cuentale el matrimonio es un equipo y el a demostrado que te quiere,.por favor forja ese carácter
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