Cuando la corte celestial baja al mundo de los mortales para encarar a la diosa de la luna por haber roto las reglas, comienza una larga batalla en los cielos hasta que deciden eliminarla como castigo.
Sin embargo, su fiel esposa, la hará regresar como una mortal llamada: "Rinko Gumi" para que ayude a la princesa del cielo en su misión de recuperar los pergaminos antiguos.
Ahora una joven Rinko deberá proteger a la princesa para resurgir y encarar a la corte celestial en una última batalla contra los cielos.
¿Podrá Rinko resurgir y tener su revancha contra la corte celestial?
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #23: Pueblo sin nombre
A pesar de que la tonta de Qin había fracasado en la prueba de que los dioses como Guanzhen nos habían puesto, seguimos con nuestro viaje.
Llegando a un pueblo donde unos monjes nos dieron a cada uno, una fruta hecha de hielo puro. Lo que me hizo levantar una de mis cejas, incluso mi colita se erizo en cuanto llegamos a ese pueblo.
—¡¡Por favor!! ¡¡Siéntense en casa!!
—¡Sí! Estamos aquí para servirle, su majestad
—Que raro, creí que no había pueblo en este camino
—¡Eso es porque nuestro pueblo no es tan conocido!
—Pero… dejen que los llevemos al templo del gran monje de las cejas amarillas
—Por supuesto, estaremos encantados en seguirlos
—Mm… —gruñí volteando a los alrededores en busca de algo que me diera una pista de las verdaderas intenciones de estos tontos—.
Mientras caminábamos detrás de los monjes que estaban llevándonos al templo de ese tal cejas amarillas, pude notar estatuas de una especie de dios calvo con cejas doradas y en cuanto llegamos a lo que parecía ser el templo, mi reflejo me hizo moverme sola, mis instintos me gritaron que no pusiéramos un pie en el lago de hielo que había frente a ese dichoso templo.
—¡Alto! —grité estirando y usando mi bastón para impedirles el paso a mis compañeros y a mis hermanos, Sun y Bai Long—.
—¡¡Rinko!! ¡¿Qué haces?! No seas maleducada —me regaño mi hermana mayor—.
—¡Ja! No sé preocupen, este lago es totalmente seguro
—Señorita Rinko, no tiene de que preocuparse
—¡¡Rinko!! —me gritó Sun Tsu molesta bajándose del lomo de Bai Long—.
—Sí, Gata estúpida ¡¡Basta!! No seas grosera, no ves que ellos fueron tan amables que nos ofrecieron comida —se quejó Qin con la boca llena—.
—Bien… pero yo seré quien ponga un pie en el lago primero —volteé a Qin Bajie y a Shu Yujin—. Cuiden de Sun Tsu
—Psh ¡No seas paranoica! Gata tonta, estás son buenas personas… dudo que nos hagan daño
—Uhm, así que sientes algo ¿no es verdad? Rinko
—Hermana… —susurré volteando a ver a Sun—.
—Aah, hazlo anda, tu primero
Los monjes por unos segundos dejaron de tener rostros amables debido a mis sospechas hacia sus intenciones. Mis compañeros no lo vieron, pero por unos segundos pude ver claramente la silueta de un dragón con la forma de un pez dorado oculto debajo del agua.
Regresé mi bastón a una forma más cómoda para una pelea y puse un pie en el lago, con los primeros pasos no pasó nada, no obstante con el quinto pasó, el hielo templó y aquellos monjes amables se volvieron muertos vivientes sedientos de carne.
Gritando y gruñendo ruidos de lobos hambrientos se lanzaron hacia Sun Tsu para devorar su carne de ángel. Sus fieles discípulos shu Yujin y Qin Bajie la rodearon y la protegieron con sus armas.
Por mi parte, un inmenso pez dorado destrozó el hielo para intentar devorarme con un bocado, alcancé a esquivar su afilada boca con un salto hacia atrás.
Pero la pelea apenas estaba por comenzar…
—¡¡Moon!! —rugió el pez enfurecido, mientras comenzaban a salirle bultos por todo su cuerpo, casi si estuviera por explotar—.
De los bultos salieron pinchos de hielo, similares a los de un pez globo y de pronto con un soplido aquel pez lanzó sus cientos de pinchos de hielo.
Tan rápido como pude usé mi bastón para destruir y esquivar sus ataques con ayuda de un par de piruetas.
—¡¡Tú!! ¡¡Tú fuiste quien me condenó!! ¡¡Diosa Moon!! —rugió sujetando mi pierna con su lengua, la cual al igual que mi bastón se estiraba a voluntad—. ¡¡Tú hiciste esto!!
El pez dorado me estrelló contra el hielo múltiples veces hasta que pude apartarlo de mí con un brusco golpe de mi bastón.
—Tsh, Mi… Mi-Mierda —jadeé aterrizando en el hielo que aún estaba firme—.
Él volvió a atacarme con sus pinchos de hielo, los cuales ahora parecían congelar todo lo que tocaban, por lo que solo me quedó la opción de esquivar sus mortales pinchos.
—¡¡Fue tu culpa!! ¡¡El gran sabio tenía razón!! ¡¡Tú eres la mala!! ¡¡Fuiste tú quien me condenó por haber ayudado a esas 7 nobles princesas en su pelea contra el demonio Xian Lyra!! —me gritó disparando sus pinchos ahora de su boca de pez—.
Sabía que ese estúpido pez no iba a derrotarlo con solo mi bastón, así que no me quedó otra que me arrancarme un par de mechones para soplarlos y que el chi que había en mi esencia hiciera el resto; cada uno de los mechones se transformó en una perfecta copia mía, incluso poseían mi bastón mágico.
—¡¡Ataquen!! —rugí rodeando al pez con mis clones mágicos—.
A pesar de sus intentos por matarme, con mis clones pude darle una tanda de golpes que lo hicieron revelar, la que parecía su verdadera forma. Con una explosión de aire, que me lanzó a la orilla del lago, aquel horrible pez dorado se transformó en un hombre fornido envuelto por una ventisca helada.
—Moon… —susurró molesto impulsando su cuerpo hacia mí con un salto—. ¡¡Tú me hiciste esto!! ¡¡Te voy a hacer pagar por lo que la corte celestial me hizo por tu culpa!! —añadió atacandome con sus brutales puñetazos que destruían árboles con solo la onda expansiva que generaba—.
Sin duda era molesto, no solo por su fuerza, sino por su habilidad para congelar, no podía arriesgar mi cuerpo y solo me dispuse a esquivarlo, al menos hasta que pude tener la oportunidad para hacer algo que creí jamás hacer y eso fue usar mi habilidad de transformarme para tomar la forma del zopenco de Hei xion.
¡El antiguo Rey oso del viento negro!
Con su habilidad de fuego pude contrarrestar sus ataques, eso lo tomo por sorpresa a ese tonto hombre pez, lo que me permitió aprovechar esa sorpresa para darle una ráfaga de golpes cargados de fuego que lo hicieron regresar al lago congelado.
Con una patada hice que se estrellará contra el lago con el cuerpo entumecido. Volví a mi apariencia normal y me acerque a él con mi bastón en la mano, por si al idiota se le ocurría atacar por detrás.
—Es mejor que no hagas nada estúpido
—Jaja ¡Sigues siendo fuerte! ¡Maestra!
—¿Maestra? —pregunté inclinando la cabeza—.
—¡Ja! ¡Veo que no recuerdas tu pasado de diosa! ¡Yo soy Gold! ¡Fui tu alumno hace más de mil años! Tú me criaste en tu lecho y me enseñaste todo
—¿Qué? Fui… ¿Una diosa?
—Sí… y eras una tremenda perra jaja, es por eso que él y yo vinimos por ti, Moon…
Antes de que pudiera decir algo más, todo el cabello de mi cuerpo se erizo y…
Todo se volvió oscuro y silencioso para mí… sentí mi cuerpo liviano, casi como si estuviera cayendo en un espacio infinito.
En cambio mis compañeros, cuando terminaron con el último muerto viviente notaron que el hombre pez se había desvanecido al igual que el templo y el lago congelado que antes había en ese lugar.
—¿Qué? —susurraron los demás—.
—¡¡Rinko!! —gritó Sun Tsu preocupada volteando a los alrededores—.
—¿Ah? ¿A dónde fue todo el pueblo? —dijo Qin dándose cuenta de que el pueblo detrás de ellos desapareció—.
—Rinko… —comenzó mi hermana con voz temblorosa—. ¿Dónde estás?