En una sociedad, donde el amor se mide por la belleza, un joven gordito vive ocultando su verdadero yo tras un manto de conformidad. Mientras su familia intenta cambiarlo a toda costa, su corazón anhela algo más: la aceptación.
Todo cambia el día que un chico atractivo, cruza su camino. Su mirada despierta en él un deseo prohibido y una conexión inesperada.
Pero, ¿puede el amor florecer en medio de la adversidad y las expectativas familiares?
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Cap 9: expulsado de casa
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El tiempo seguía pasando y Mario seguía pendiente a Tomás sin invadir su espacio y sin acercarse demasiado para que no se crearan rumores, que hicieran que el chico estuviera en peligro. Luego del campamento, la pareja se acercó un poco más, en ocasiones se enviaban mensajes, que Tomás eliminaba por precaución con sus padres, asistían a las actividades organizadas en el barrio y siempre trabajaban juntos en las actividades.
Luego de que Jarek decidió ir a Kioto, Mario y Tomás se volvieron a distanciar un poco ya que el joven no asistía a la universidad y las reuniones eran el único espacio donde se podían ver sin que la familia de Tomás pensara mal del chico y su comportamiento.
Cuando Mario se enteró de la situación de Jarek, el chico viajó a Kioto para apoyar a su amigo y ayudarlo a castigar a la familia de Jarek, hecho esto, volvió a la ciudad de San Elías para estar cerca de Tomás, Pero con el lugar de las reuniones cerrado, no podían verse tan seguido. Mario temía hacer algo mal y que Tomás pagara las consecuencias y sufriera a manos de su familia, tal como sufrió Jarek. El tiempo seguía avanzando y la interacción entre Tomás y Mario era muy poca, algunos mensajes y encuentros cortos en el mercado, en la calle o el parque.
Mario volvió a viajar a Kioto para asistir a la boda de sus amigos, después de asistir a la ceremonia, visitó a su familia y volvió a viajar a San Elías, había decidido confesarse a Tomás y si este le correspondía haría todo para ayudarlo y llevarlo lejos de su familia para ser feliz.
— “ Mi pequeña cereza de chocolate, ya no puedo detener lo que siento por ti. En verdad te amo”
Eran un poco más de las 3 de la tarde, cuando Tomás regresó a casa luego de hacer algunos mandados para su padre. Al llegar a casa, dejó las cosas en su lugar y fue a la sala a leer un libro, sin embargo su lectura fue interrumpida, cuando su madre llegó y le dió dos bofetadas.
— Madre, ¿Qué te sucede? ¿Por qué me golpeas?— preguntó desconcertado, sobando sus mejillas
— Sucede que ya me enteré que has estado insultando a los jóvenes de la comunidad y que además, andas como un maldito perro tras los hombres.
— No he insultado a nadie, solo les dije la verdad. No he estado tras nadie, no puedes creer en las mentiras de esas mujeres chismosas.
— Me mostraron fotos tuyas dejándote tocar de quién sabe quién en el parque…… Quiero que te largues de mi casa inmediatamente, no quiero volver a verte nunca más…… si hubiera sabido que serías un afeminado, te hubiera matado apenas naciste.
— Son mentiras, no puedes sacarme de la casa por mentiras. Madre, sabes que me he portado bien y siempre les he obedecido….
— Ya te habíamos advertido, si seguías siendo un marica, te irías de la casa sin nada…… Sal ahora mismo.
La mujer tomó al chico del brazo, lo sacó de la casa, le quitó el celular, para cerrarle la puerta en la cara.
— Madre, déjame entrar, no puedes dejarme en la calle…… madre, abre la puerta, no puedes echarme por las mentiras de esas viejas chismosas— decía tocando la puerta
— Lárgate y no vuelvas a esta casa…… si vuelves a aparecer, te romperé las piernas.
— Entonces déjame sacar mis cosas.
— Te irás sin nada, lo sabías y preferiste ir por el mal camino. Lárgate de aquí.
El chico duró un tiempo tocando la puerta y pidiéndole a su madre que lo dejara entrar. La noche había llegado y Tomás con lágrimas en sus ojos se alejó de allí, no tenía a donde ir y mucho menos tenía dinero para rentar un cuarto para dormir.
— “ Siempre les he obedecido, no volví a acercarme a ningún chico de forma romántica y tampoco dejo que nadie se me acerque. Aún así, prefirieron creerle a esas mujeres chismosas”— pensaba mientras limpiaba sus lágrimas
Sin tener a donde ir, Tomás caminó hacia el parque, al llegar allí se sentó en una de las bancas pensando en que debía hacer. No tenía dinero, no tenía ropa y a nadie a quien pedirle ayuda.
— “ ¿Qué debo hacer ahora? Tengo miedo de dormir en la calle”
Mientras él estaba perdido en sus pensamientos, Mario se sentó a su lado.
— Tomás, ¿Por qué estás aquí solo?
— Mario— murmuró un poco apenado con el hombre, por no poder controlar su llanto
— ¿Por qué lloras? ¿ Alguien te ha molestado?— preguntaba mientras le limpiaba las lágrimas
— Mario, no tengo a donde ir.
— ¿Qué pasó?
— alguien le dijo mentiras a mi madre y ella me sacó de la casa sin nada……. Mario, tengo miedo de dormir en la calle.
— No dormirás en la calle, Tomás. Puedes quedarte en mi casa.
— p-pero no tengo dinero para pagarte.
— Tomás, no te estoy pidiendo dinero, cerecita. Te estoy ofreciendo mi ayuda, no dejaré que duermas en la calle y pases hambre.
— Gracias
Mario sonrió, limpiándole el rostro a Tomás que se sentía avergonzado de que el chico lo viera llorando y siendo tan lamentable.
— Vamos a comer y luego vamos a casa.
Tomás un poco apenado asintió y Mario le tomó la mano para salir del parque. Cuando estaban en la calle, le soltó la mano para evitar un mal momento a Tomás. Al llegar al restaurante, ambos tomaron asiento y pidieron su comida.
— Tomás, ¿estás seguro de pedir solo eso? ¿No quedarás con hambre?
— S-Solo comeré eso, no tengo mucha hambre— no queriendo gastar de más y que Mario se enojara por comer mucho
— Tomás, puedes comer lo que quieras. El dinero no es problema.
— Gracias, así estoy bien.
— De acuerdo, pero si quieres algo más, lo puedes pedir.
Mientras llegaba la comida, Mario le preguntó a Tomás que había pasado exactamente, para que su madre lo sacara de la casa sin nada. Tomás le contó lo que había pasado, al escucharlo, Mario apretó sus puños con molestia, no podía creer que por chismes lo sacaran de la casa sin importar que le pasara.
— No te preocupes, mañana te llevaré a comprar un teléfono nuevo y ropa. Esas viejas chismosas no arruinarán tu felicidad y tampoco te verán siendo menos que sus hijos.
— Gracias por tus palabras, Mario. Me conformo con que me des un lugar donde dormir y algo de comida, mientras consigo un trabajo.
— No seas modesto, en verdad quiero ayudarte. Eres mi amigo y amigo de Beliel, nosotros no te dejaremos pasarla mal, cuando podemos ayudarte.
— Gracias
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TOMÁS 👇 👇
MARIO 👇👇👇
por que no ya el papá de Mario se divorció y la manda lejos y ya está
que ellos sean felices 🤩 por hasta en esta vida hay quien les hacen daño e intervienen en su felicidad ♥
se nota como personas calumnias a otras sin pruebas 🙄🙄🙄lle buscan las cinco patas al gato 🐱 que no tiene 🙄🙄🙄