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EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Demonios / Brujas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rosaly es una loba Alfa de pura sangre, primogénita de la manada Tierra de Fuego. Sin embargo, para huir de las guerras y de la presión por encontrar a su pareja ideal, se exilia en la ciudad y abre el Spa Serenidad Azul junto a su mejor amiga Thais. Su pacífica vida de oficina cambia por completo cuando dos hombres imponentes vestidos de traje entran exigiendo un masaje VIP.
Al cruzar miradas, su loba ruge una palabra: «¡MATE!». El cliente de ojos carmesí es Asmodeo Vane, el mismísimo Rey del Inframundo. Él busca a unos demonios traidores compinchados con brujas oscuras y con el tío rebelde de Rosaly para destruir a su familia.
Rosaly no es una sumisa damisela en apuros y Asmodeo no acepta un «no» por respuesta. En medio de un sensual tira y afloja entre la CEO de la ciudad y el Soberano del Abismo, se sellará la alianza más peligrosa de sus vidas. ¿Podrá el fuego del infierno domar el orgullo de la manada?

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CAPITULO 5. ALIANZAS DE SANGRE Y FUEGO

El silencio en la suite privada era tan denso que juraría que el vapor del hidromasaje se había congelado en el aire. La mirada carmesí de Asmodeo estaba clavada en la mía, analizando cada milímetro de mi rostro con una intensidad que me quemaba la piel. A unos pasos, Damian mantenía una postura militar, con los ojos grises fijos en Thais, quien disimuladamente había deslizado una mano hacia su espalda, lista para sacar las garras si la situación se salía de madre. Kala, mi loba, rugía en mi interior, no por miedo, sino por la adrenalina del momento.

—El tiempo de los secretos se ha terminado, señor Vane —dije, dando un paso al frente y sosteniéndole la mirada con toda la autoridad de mi rango Alfa, sin dejarme intimidar por sus casi dos metros de altura—. Tienes razón. Mi pulso se ha disparado. Y no precisamente por tu encantadora presencia, sino porque acabas de ponerle nombre y apellidos a la pesadilla que me quita el sueño desde hace meses.

Asmodeo arqueó una ceja, cruzándose de brazos sobre su torso desnudo, lo que dejaba a la vista la tensión de sus músculos.

—Soy todo oídos, mi reina. Te sugiero que seas rápida y muy clara. A Damian y a mí no nos gustan los juegos en este plano.

Respiré hondo. Sabía que no ganaba nada repitiendo la historia desde el principio, así que fui al grano, directa y sin rodeos, como cuando presento el balance de cuentas anual del Spa. En pocos minutos, y con una frialdad empresarial que ocultaba el nudo que tenía en la garganta, les resumí todo el pastel. Le conté que el Alfa legítimo de la manada Tierra de Fuego era mi padre, que el traidor de Gustav era mi tío el gemelo de mi padre, y cómo el destierro que mi padre le impuso por piedad se había convertido en esta guerra cruenta que amenazaba con destruirlo todo. También le expliqué que mi exilio en Ciudad Azul junto a Thais no era una huida por cobardía, sino un sacrificio estratégico para que mi hermano Saúl pudiera heredar el mando sin las trabas de las leyes antiguas del consejo.

Cuando terminé de hablar, la suite volvió a quedar en un silencio sepulcral, roto solo por el suave murmullo del agua clorada.

Miré a Asmodeo esperando una reacción de enfado, o quizás que se burlara de la política interna de los licántropos. Sin embargo, lo que vi en sus ojos rojos me dejó descolocada. El brillo carmesí de la sospecha se había apagado, reemplazado por una chispa de auténtica fascinación. Sus facciones perfectas se relajaron y una sonrisa lenta, esta vez desprovista de arrogancia y cargada de una profunda admiración, se dibujó en sus labios.

—Por los cuatro círculos del abismo… —murmuró Asmodeo, dando un paso lento hacia mí. Esta vez no retrocedí. Dejó que sus manos, grandes y cálidas, se posaran con suavidad en mis hombros, enviando una nueva descarga de corriente por mi espina dorsal—. No solo eres una loba hermosa y una empresaria audaz. Eres la primogénita del Alfa, una líder que renunció a su derecho de nacimiento para proteger el futuro de su estirpe. Eres una reina de verdad, Rosaly. En todos los sentidos de la palabra.

A mi lado, escuché a Damian soltar un leve soplido. Miré de reojo y vi que el general demonio observaba a Thais con una mezcla de respeto y posesividad que hacía que los ojos grises del soldado brillaran con una luz plateada.

—Una beta que sigue a su Alfa al exilio para levantar un imperio comercial entre humanos y proteger las espaldas de su manada —dijo Damian, dando un paso hacia Thais, quien esta vez no le golpeó con ninguna toalla, sino que le sostuvo la mirada con orgullo—. Interesante. Muy interesante.

—No te confundas, Cross —le espetó Thais, aunque el tono del lazo la delataba, haciendo que sus mejillas estuvieran ligeramente sonrojadas—. Lo hice por lealtad a mi mejor amiga y a mi gente. Y no nos miren como si fuéramos dos damiselas en apuros. Sabemos defendernos.

Asmodeo soltó una carcajada limpia, un sonido grave que extrañamente me hizo sentir segura en medio de la tormenta. Sus manos subieron desde mis hombros hasta acunar mi rostro, obligándome a mirarlo directamente a los ojos. El calor de su piel contra la mía hacía que Kala aullara de felicidad.

—Jamás pensaría eso de ti, mi lobita —dijo Asmodeo, y su voz bajó a un tono confidencial, peligrosamente íntimo—. Al contrario. Lo que siento ahora mismo es una atracción absoluta por tu mente tanto como por tu cuerpo. Pero más allá de lo que el lazo nos dicta, esto cambia las reglas del juego por completo. ¿Te das cuenta de lo que esto significa?

—Que tenemos el mismo enemigo —respondí, asintiendo levemente, tratando de mantener la cabeza fría a pesar de tener su rostro a escasos centímetros del mío—. Gustav cree que tiene un ejército invencible gracias a tus rebeldes. Mi padre y mi hermano se están preparando para una guerra convencional de lobos, sin saber que van directos a una trampa mágica para abrir un portal demoníaco. Y tú… tú necesitas encontrar a esos traidores del clan Estigia antes de que reúnan el poder suficiente.

—Exactamente —intervino Damian, cruzándose de brazos—. El problema es que los rebeldes de nuestro plano se ocultan bajo hechizos de ocultación muy potentes. Llevamos semanas rastreando la zona y no logramos localizar su base de operaciones exacta. Están bien escondidos en los bosques que rodean el territorio de tu padre.

Asmodeo sonrió, y sus ojos rojos brillaron con una luz calculadora que me recordó muchísimo a mi propia forma de planificar los negocios.

—Pero ahora tenemos la llave maestra —declaró el Rey Demonio, acariciando mi pómulo con el pulgar—. Tú y tu familia sois la clave, Rosaly. Gustav va a atacar la manada Tierra de Fuego sí o sí. Eso significa que los traidores estigios tendrán que movilizar el artefacto y revelar su posición exacta en cuanto comience el despliegue de las tropas. Si nos aliamos, si unimos mi poder y el de mis guerreros con la fuerza de tu manada, no solo salvaremos a tu familia. Aplastaremos a Gustav y a mis rebeldes de un solo golpe.

Me quedé pensando por un segundo. La propuesta era perfecta, pero mi mente de CEO siempre busca las letras pequeñas de los contratos.

—Una alianza militar suena excelente, señor Vane —dije, retirando sutilmente sus manos de mi rostro para recuperar un poco el control de la situación—. Pero los demonios no hacen favores gratis. ¿Qué quieres a cambio de salvar a mi manada?

Asmodeo dio un paso atrás, se estiró y tomó su camisa de seda negra de la camilla, para ponérsela con una elegancia innata mientras me miraba con una diversión infinita.

—A cambio, mi hermosa Alfa, quiero lo que por derecho del lazo ya es mío —respondió, abrochándose los botones sin apartar los ojos de los míos—. Quiero tu cortejo. Quiero la oportunidad de demostrarte que el Rey del Inframundo es el único hombre digno de estar a tu altura. Y, por supuesto, una vez que esta guerra termine… quiero que vengas conmigo a reclamar tu trono a mi lado.

Kala dio un brinco de alegría en mi cabeza, pero yo me limité a entornar los ojos y a cruzarme de brazos.

—Vamos paso a paso, su majestad —le devolví con una sonrisa desafiante—. Primero ganemos la guerra y salvemos a mi familia. Después, si me convences, quizás te conceda una cita formal. De momento, tenemos un negocio que planificar. Y créeme, soy una socia muy exigente.

Asmodeo sonrió de par en par, aceptando el reto. La tregua estaba firmada, y el destino de dos mundos acababa de sellarse en la suite VIP de mi Spa.

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Blanca Montero Angulo
Gracias escritora por otra hermosa novela. Dios la bendiga grandemente. saludos desdé Puerto limón ♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Por la confianza y arrogancia.
Blanca Montero Angulo
Desgraciados parásitos. ojalá los haga sufrir mucho. 😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Pobresitos los lobitos asesinados. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Se lo toman bien al menos 😅😅😅😅😅🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Y sobre todo la tal morgana. le va a ayudar 🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
me encantó 😍 hermosa historia 🤩
Blanca Montero Angulo
Así es, dejen de jugar carajos 🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍guao ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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