NovelToon NovelToon
PRÉSTAME TÚ NOMBRE

PRÉSTAME TÚ NOMBRE

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Traiciones y engaños / Romance
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lily Benitez

Elena sin memoria acepta fingir ser la novia de Nahuel que tiene un matrimonio arreglado y no quiere casarse con esa a la que eligió su familia, quien le promete averiguar sobre su identidad.

NovelToon tiene autorización de Lily Benitez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

2- EL PACTO

Me habia desvanecido nuevamente. No se cuanto paso, hasta que volvi a abrir los ojos.

El consultorio olía a desinfectante y a café viejo. La camilla de cuero estaba fría contra mi espalda. Tenía la boca seca y la cabeza me latía como si un tambor viviera adentro.

— Hola nuevamente. Soy Daniel. ¿Cómo se siente?

Daniel, el doctor, se acercó con una linterna chica. Me alumbró las pupilas.

—Dilatación normal. No hay conmoción grave. El golpe fue en la sien, pero nada que no cure el descanso.

—¿Me desmayé? No recuerdo nada.

Susurré. Mi voz sonó rasposa, ajena.

— Ni mi nombre. Ni cómo llegué a esa ruta.

La verdad es que me sentia perdida, como si todo fuera parte de un sueño.

Nahuel estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados. No me miraba. Miraba el suelo, como si fuera de cemento y no de cerámico blanco. Tenía el pelo revuelto y barro seco en el borde del jean. Parecía más perdido que yo.

—Mierda.

Murmuró, pasándose una mano por la cara.

—No quise... Iba a ciento veinte. La lluvia, la curva... Apareciste de la nada.

—No es tu culpa.

Dijo Daniel, pero lo dijo sin mirarlo. Me miraba a mí.

—Los análisis dieron calmantes en sangre. Benzodiacepinas. Dosis altas y constantes. Alguien te estaba medicando, señorita.

¿Medicando? La palabra me cayó como una piedra en el estómago. Recordé la película, el cereal, el "no salgas que te da ansiedad". No era protección. Era una jaula química. Porque las veces que insistí mucho en salir, terminaba durmiendo y era como si pasara mucho tiempo. Una vez me dormi con las flores cubriendo el campo y cuando desperte todo estaba seco y amarillo.

—Busqué su cara en el sistema.

Siguió Daniel.

— AFIP, RENAPER, redes sociales, denuncias por desaparición. Nada. Es como si... No existieras. Al menos, no en los últimos meses.

Nahuel levantó la cabeza de golpe.

—¿Me estás diciendo que la borraron?

—Estoy diciendo que alguien se encargó de que no la encuentren.

Daniel se quitó los guantes de látex con un chasquido.

—Lo que nos deja con un problema, Nahuel. Y con una oportunidad.

Me incorporé en la camilla. El mareo me hizo agarrarme del borde.

—¿Oportunidad?

Pregunté.

Aún tratando de aceptar lo que se me revelo.

Daniel me ignoró y caminó hasta su amigo. Bajó la voz, pero en el consultorio cerrado se escuchaba todo.

—Tu abuelo llega el viernes. La cena con los Montenegro es el sábado. Te va a obligar a pedirle la mano a Silvina delante de todos si no llevás a alguien.

Nahuel apretó la mandíbula. Un músculo le tembló ahí.

—No me voy a casar con esa.

—Entonces necesitás una novia. Ayer. Una que no le dé miedo a tu abuelo y que pueda sostener una conversación sin hablar de carteras.

Daniel me señaló con la cabeza.

—Ella no tiene a dónde ir. No recuerda nada. Vos necesitás tiempo. Ella necesita un techo y alguien que la ayude a buscar su identidad.

El silencio que cayó fue espeso. Nahuel me miró por primera vez desde que desperté. Sus ojos eran marrones oscuros, casi negros, y estaban llenos de algo que no era lástima. Era furia. Furia contra él mismo, contra su abuelo, contra la situación.

—¿Me estás pidiendo que use a una persona que acaba de sufrir un accidente como escudo?

Su voz sonó baja, peligrosa.

—Te estoy pidiendo que la ayudes —Daniel no se achicó—. Y que te deje ayudarte. Es un contrato, no esclavitud. Un mes. Solo tiene que fingir en la cena, en dos eventos. A cambio, vos usás tus contactos, tu plata, para averiguar quién es y de dónde viene. Cuando sepa quién es, decide si se queda o se va.

Un mes. Treinta días de mentira a cambio de saber mi nombre. Miré mis manos. No tenía anillos, ni marcas de alianza. Las uñas cortas, mordidas. ¿Quién era yo antes de la lluvia?

—Yo no...

Empecé.

—No tenés que decidir ahora.

Me interrumpió Daniel, por fin hablándome a mí.

— Pero pensalo. Afuera no tenés nada. Ni documentos, ni memoria, ni gente buscándote. Acá tenés una cama, comida caliente y dos tipos que no te van a drogar para tenerte callada.

La palabra "drogar" me hizo temblar. Él lo sabía. Lo había leído en mis ojos cuando hablé de no recordar como llegue a la ruta.

Nahuel se despegó de la pared. Caminó hasta quedar al lado de la camilla. Olía a tierra mojada y a algo cítrico, a jabón caro. No se parecía en nada al otro, cuyo olor me arrugaba la nariz y sentia rechazo de su proximidad. Este no me daba miedo. Me daba... Vértigo.

—No voy a obligarte.

Dijo, y su voz era distinta cuando me hablaba a mí. Más ronca, menos filosa.

— Si decís que no, Daniel te consigue un lugar en una fundación hasta que aparezca tu familia. Pero si decís que sí...

Hizo una pausa.

—No te voy a mentir. Mi familia es un nido de víboras. Mi abuelo es peor. Te van a mirar, te van a preguntar, te van a probar. Y yo... No soy bueno fingiendo que me importan las cosas.

—¿Y entonces por qué harías esto?

Lo desafié. Si iba a vender mi nombre por 30 días, quería saber el precio.

Una sonrisa amarga le cruzó la cara. No le llegó a los ojos.

—Porque prefiero una mentira que yo elijo antes que un matrimonio que me imponen. Porque Silvina Montenegro es la hija del socio de mi abuelo y si me caso con ella, vendo mi vida entera. Y porque —me miró de arriba abajo, sin descaro, como evaluando si yo podía sobrevivir a su mundo— no pareces de las que se rompen fácil. Sobreviviste a la lluvia, a un tipo que te drogaba y a mi capot. Creo que podés con mi abuelo.

Daniel carraspeó.

—Hay reglas, si aceptás. Primera: nadie fuera de esta habitación sabe que no te acordás de nada. Para el mundo, tuviste un accidente, estás recuperándote y sufrís de migrañas que te afectan la memoria reciente. Así se justifica si no reconocés a alguien. Segunda: no investigás por tu cuenta. Es peligroso si alguien te borró a propósito. Dejá que nosotros nos encarguemos. Tercera: —miró a Nahuel— vos no te propasás. Ella no es un objeto.

—Ni yo soy un violador —escupió Nahuel, ofendido—. No necesito reglas para no tocar a alguien que no quiere.

—Bien —Daniel asintió—. Entonces solo falta que la señorita diga que sí.

Los dos me miraron. El doctor, con lógica fría. El heredero, con un incendio contenido. Y yo, sin nombre, sin pasado, con una camilla como único territorio.

Pensé en la cabaña. En el manzano sin frutos. En las manos que me daban pastillas y me decían "querida" con una boca que no sonreía. Cualquier infierno era mejor que volver ahí.

—¿Qué gano yo, además de un techo?

Pregunté. Si esto era un negocio, quería los términos claros.

Daniel sonrió. Era la primera vez que lo veía sonreír de verdad.

—Tu nombre —dijo simple—. Nahuel tiene los mejores investigadores privados del país en su nómina. Si alguien te busca, la encontramos. Si alguien te escondió, lo destapamos. Y cuando recuerdes quién sos, decidís si querés quedarte con el apellido que te demos o con el tuyo.

—Y ¿si no recuerdo nunca? —la pregunta me salió chiquita, de niña.

Nahuel se metió las manos en los bolsillos.

—Entonces te inventamos uno nuevo —dijo—. Pero esta vez, lo elegís vos.

Algo se me rompió en el pecho. No de tristeza. De alivio. Por primera vez en... No sabía cuánto, alguien no me decía quién era. Me preguntaba quién quería ser.

Miré a Daniel. Miré a Nahuel.

—No tengo donde ir —repetí sus palabras—. Y no me acuerdo de dónde vengo. Si me ayudan... Acepto.

Nahuel exhaló. No me había dado cuenta de que estaba conteniendo el aire.

—Hecho —dijo Daniel, yendo a su escritorio—. Necesito que firmes un consentimiento para que Nahuel se haga cargo de tus gastos médicos y para que yo pueda compartir tu información con él. Es legal. Te protege.

—¿Y si tu abuelo pregunta cómo nos conocimos?

Pregunté mientras Daniel me alcanzaba un papel y una lapicera.

Nahuel y Daniel se miraron. Una comunicación entera pasó entre ellos en un segundo.

—Me chocaste el auto —dijo Nahuel, seco—. Te llevé al hospital. Fue amor a primera vista. A él le encantan las historias dramáticas.

—Suena a mentira —dije.

—Las mejores mentiras son las que tienen algo de verdad —Daniel me guiñó un ojo.

Firmé. Paciente NN. Dos letras. Eso era yo.

Cuando le devolví el papel, Nahuel se sacó la campera y me la puso sobre los hombros. Todavía tenía el calor de su cuerpo. Pesaba, olía a él.

—Vamos —dijo—. Te consigo ropa. No podés conocer a mi abuelo con mi campera llena de barro y un sobretodo de hombre.

—Tengo que darte algo a cambio —le dije cuando salíamos del consultorio. La recepcionista nos miró raro, pero no dijo nada.

Nahuel se frenó en la puerta. El sol de la tarde me hizo entrecerrar los ojos. Era la primera vez que veía el cielo en... ¿días? ¿Semanas?

—Préstame tu nombre —dijo, mirándome fijo—. Por un mes, dejame llamarte mía delante de ellos. Yo me encargo de que cuando termine, puedas gritar el tuyo a todo el mundo.

Préstame tu nombre. Ahí estaba. El título de mi nueva vida.

—Trato hecho —le dije.

Y por primera vez desde que desperté en esa cabaña, no sentí miedo al dar un paso adelante.

(Nahuel Ibarra)

1
Cynthia Estefanía Galarza
que Elena se acuerde de quien las choco y iba manejando era octavio y no Nahuel. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Maya
Tantp que mencionan la edad
Maya
Ese chico es un cobarde y pendejo
Cynthia Estefanía Galarza
espero que en la casa a Elena le den algo de lo que es alergica y sepa que es su hija, y que Nahuel y Elena se casen en secreto. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Claudia Patricia Cruz Saa
No entiendo sí no es su hija entonces quien es
Maria Carmen Rodriguez Mensia
!!! OHHHHH ,QUE BUENA HISTORIA ...GRACIAS ESCRITORA ...🌹
Maria Carmen Rodriguez Mensia
.!!De impacto!! buena buenísima!!...
Maria Carmen Rodriguez Mensia
!! Me encanta ,buenísima ,no la dejaré de leer hasta terminarla ...🌹👏👏
Cynthia Estefanía Galarza
que Elena recuerde quien es. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Cynthia Estefanía Galarza
que le pida ayuda al doctor Daniel y a Nahuel que le diga que ellos no son su familia y la ayude a escapar. 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Fran Sánchez
Cómo ese tipo ,dio con ellos tan pronto 😅
Maya
Tenían que poner imágenes de su nuevo look
Cynthia Estefanía Galarza
que Elena le pida a Nahuel que la acompañe. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
mariela
El viejo como que es un hueso duro de roer y cree que todo se tiene que hacer a su voluntad pero esta vez como que se va a equivocar porque Nahuel y "Elena" no se lo permitirán quiero leer ese enfrentamiento.
mariela
Son bellos los protagonistas quien es realmente ella para secuestrarla tenerla encerrada, drogada y borracha del sistema de desaparecidos porque quien ese hombre que lo hizo y quien le pago 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
mariela
Que paso realmente con Elena quien era el degenerado que la tenia encerrada 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Como la secuestro y desde cuando lo hizo 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Veremos que pasa si la ayuda Nahuel ella se decidirá aceptar la propuesta
🤔🤔🤔❓❓❓❓
Elizabeth Sánchez Herrera
más ➕ capítulos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play