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La Heredera De Los Lobos

La Heredera De Los Lobos

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Scarlet Salas

Sinopsis
Lyra creció creyendo que era una loba común dentro de la Manada de la Luna Plateada.

Toda su vida soportó humillaciones, desprecios y el rechazo de quienes consideraba su familia. Cuando finalmente encontró el amor y la confianza, fue traicionada de la forma más cruel.

La noche de la Luna Sangrienta, Lyra murió.

Pero la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, despertó cinco años en el pasado, antes de que comenzaran las conspiraciones que destruyeron su vida. Ahora recuerda cada mentira, cada traición y cada rostro que sonrió mientras planeaba su caída.

Esta vez no será una víctima.

Sin embargo, cuanto más intenta cambiar el destino, más descubre una verdad imposible: ella no es una loba cualquiera.

Es la heredera perdida de la primera estirpe de lobos.

La legítima reina.

Y el temido Rey Licántropo, un hombre que debería ser su enemigo, parece haberla estado esperando durante siglos.

NovelToon tiene autorización de Scarlet Salas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

PRÓLOGO

La noche en que morí

La Luna Sangrienta observaba desde lo alto.

Roja como la sangre.

Inmensa como el destino.

Los ancianos decían que cuando la luna adoptaba ese color, Athea descendía de los cielos para contemplar los acontecimientos que cambiarían la historia de los clanes.

Aquella noche había venido para contemplar mi muerte.

El olor a humo y sangre impregnaba el aire.

Las llamas consumían las banderas de la Manada de la Luna Plateada mientras los gritos de los guerreros y los rugidos de los lobos resonaban por todo el territorio.

Intenté incorporarme.

Un dolor insoportable atravesó mi cuerpo.

Mis piernas cedieron inmediatamente.

Miré hacia abajo.

La espada seguía clavada en mi abdomen.

La sangre empapaba mi vestido plateado.

Mis manos comenzaron a temblar.

No por miedo.

Por incredulidad.

Porque quienes me habían hecho aquello no eran mis enemigos.

Eran las personas que más había amado.

—¿Por qué...? —susurré.

La pregunta salió rota.

Débil.

Inútil.

Frente a mí estaba Selene.

Mi mejor amiga.

Mi hermana de corazón.

La persona que había compartido cada uno de mis secretos desde la infancia.

Las lágrimas brillaban en sus ojos.

Pero no hizo nada.

No intentó ayudarme.

No intentó acercarse.

No intentó salvarme.

Simplemente observó.

Como si ya hubiera aceptado mi destino.

Como si hubiera participado en él.

A su lado estaba Lucien.

El hombre que juró amarme.

El hombre que prometió quedarse a mi lado.

El hombre por quien habría dado la vida.

Su sonrisa me destruyó más que la espada.

—Porque eras un obstáculo, Lyra.

Sentí cómo algo dentro de mí se hacía pedazos.

—Te amaba...

Lucien soltó una carcajada.

Fría.

Cruel.

Vacía.

—Y ese fue tu mayor error.

Las lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas.

Toda mi vida había intentado ser suficiente.

Suficiente para mi familia.

Suficiente para mi manada.

Suficiente para las personas que amaba.

Pero jamás lo conseguí.

Desde los quince años fui diferente.

El día del Despertar, cuando todos los jóvenes escuchaban por primera vez la voz de su lobo interior, yo no escuché nada.

Solo silencio.

Mientras los demás celebraban conocer a sus compañeros espirituales, yo permanecí sola.

Sin voz.

Sin guía.

Sin respuestas.

Defectuosa.

Al menos eso era lo que todos creían.

Y con el paso de los años yo también terminé creyéndolo.

—No entiendo... —murmuré.

Lucien se inclinó hacia mí.

—Claro que no entiendes.

Nunca entendiste quién eras realmente.

Mi corazón se aceleró.

Aquellas palabras despertaron una pregunta que me había perseguido durante toda mi vida.

¿Por qué?

¿Por qué siempre me sentí diferente?

¿Por qué las miradas de algunos ancianos cambiaban cuando me observaban?

¿Por qué parecía que todos conocían un secreto que yo ignoraba?

Entonces ocurrió.

Un rugido estremeció la tierra.

El suelo tembló.

Los árboles se sacudieron violentamente.

El viento se volvió salvaje.

Y el silencio cayó sobre el campo de batalla.

Todos se quedaron inmóviles.

Los guerreros.

Los alfas.

Los lobos.

Incluso Lucien.

Porque todos reconocieron aquella presencia.

El Rey Licántropo.

Kael Draven.

El hombre más poderoso de los clanes.

El último descendiente de la Primera Sangre.

El rey que había dedicado su vida a mantener unido un mundo que se derrumbaba lentamente bajo la maldición de Athea.

Durante siglos los mates habían sido un regalo de la Madre Luna.

Almas destinadas.

Corazones unidos por el destino.

Pero la maldición había cambiado todo.

Cada generación encontraba menos mates que la anterior.

Muchos pasaban toda su vida sin hallar a la persona destinada para ellos.

Algunos incluso creían que los mates ya no existían.

Que solo eran cuentos antiguos.

Otra de las muchas cosas que los clanes habían perdido.

Kael apareció entre las llamas y el humo.

Imponente.

Peligroso.

Majestuoso.

Sus ojos plateados recorrieron el campo de batalla.

Hasta encontrarme.

Y entonces vi algo imposible.

Dolor.

Un dolor tan profundo que parecía desgarrarlo por dentro.

—¡LYRA!

Su voz sacudió la noche.

Pero ya era demasiado tarde.

La sangre seguía escapando de mi cuerpo.

El frío comenzó a extenderse por mis brazos.

Por mis piernas.

Por mi corazón.

Mi vista empezó a oscurecerse.

La Luna Sangrienta brillaba sobre mí.

Observándome.

Esperando.

Y entonces escuché una voz.

Suave.

Antigua.

Poderosa.

Una voz que parecía provenir del propio cielo.

—Mi pequeña heredera.

Mis ojos se abrieron.

Aquella voz no pertenecía a ningún humano.

Tampoco a ningún lobo.

Era algo mucho más antiguo.

Mucho más poderoso.

—¿Quién eres...? —susurré.

Una cálida luz plateada envolvió mi cuerpo.

El dolor desapareció.

El miedo desapareció.

Y por primera vez en años sentí paz.

—Soy Athea.

La Madre Luna.

Mi respiración se detuvo.

Las historias.

Las leyendas.

Las oraciones que todos los cachorros aprendían desde pequeños.

Era ella.

—Has sufrido demasiado.

Las lágrimas volvieron a llenar mis ojos.

—No quiero morir...

Mi voz se quebró.

Athea guardó silencio durante un instante.

—Y no morirás.

La oscuridad comenzó a envolverme.

Escuché a Kael gritar mi nombre una vez más.

Escuché el caos.

Los rugidos.

Las llamas.

Pero todo se alejaba.

Todo desaparecía.

—Aún no es tu hora, Lyra.

—¿Por qué yo?

Una sensación cálida acarició mi alma.

Y entonces escuché las últimas palabras antes de que la oscuridad me reclamara.

—Porque la sangre de Athea aún corre por tus venas.

Mi corazón se detuvo.

Y el mundo desapareció.

1
Nancy lopez
Porq no hay comentarios! La estoy leyendo y me esta atrapando vamos a ver como sigue
Sonia Susarte Sanchez
muy buena te pasaste, pero hay algo que uds no han pensado y es que la plata no la puede usar un lobo ya que le quema la piel cómo entonces le pones corona dé plata, si está va en su cabeza?
Antonio Cedeño
Me encanta 😍 quiero más
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