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Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Amor-odio / Romance
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Sebastián lo tenía todo: un reino próspero, un cabello pelirrojo que era la envidia de la nobleza y una lengua tan afilada que podía humillar a un mago en tres segundos. Pero el exceso de sarcasmo tiene un precio. Tras insultar al hechicero equivocado, Sebastián despierta convertido en un cangrejo y es arrojado a las profundidades del océano.
Su suerte no mejora cuando es capturado por Rubí, la princesa del Reino Marino. Llamada así por sus hipnotizantes ojos rojos, Rubí es una sirena de una belleza letal y una personalidad... impredecible. Un momento es un ángel dulce que acaricia tus pinzas, y al siguiente está picando perejil mientras decide si te prefiere hervido o a la plancha.
Atrapado en una jaula de cristal y bajo la vigilancia de una "loca" con cambios de humor extremos, Sebastián deberá encontrar la forma de romper su hechizo antes de convertirse en el almuerzo real.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 2

El Reino de Helios estaba sumido en un caos silencioso. Bueno, no tan silencioso. El palacio real resonaba con el sonido más desgarrador, dramático y ensordecedor que jamás se había escuchado: el maullido incesante de Sombra.

La gata negra de Sebastián, esa criatura que se creía la verdadera dueña del palacio mucho antes de que su dueño desapareciera, estaba dando un espectáculo digno de una ópera trágica.

—¡Oh, Sombra, pobre criaturita! —sollozaba la duquesa de Alabastro, secándose las lágrimas con un pañuelo de seda mientras Sombra pasaba junto a ella, soltando un maullido que sonaba como un cruce entre un coro de almas en pena y una sierra eléctrica oxidada.

Ante los ojos del mundo, Sombra estaba desconsolada. Se paseaba por los pasillos reales, con la cola baja y la cabeza gacha, soltando maullidos desgarradores en cada esquina. Se paraba frente a la puerta del cuarto de Sebastián, rascando la madera con desesperación y emitiendo un sonido tan agudo que hacía temblar los candelabros.

—No ha comido nada en todo el día —susurraba una sirvienta, con el corazón roto.

—Es el amor más puro que he visto —afirmaba el capitán de la guardia, limpiándose disimuladamente una lágrima de su bigote.

Pero la realidad... la realidad era una historia muy diferente.

En su mente, Sombra no estaba llorando por la pérdida de su "papá". Estaba exigiendo. Estaba protestando. Y, sobre todo, se estaba dando la gran vida.

—¡Maiaaauu! ¡Miau miau miau! (¿Dónde está mi salmón ahumado? ¡El chofer que me lo traía desapareció! ¡Este servicio es una desgracia! ¡Y mi cojín de terciopelo no está lo suficientemente mullido! ¡Quiero a ese pelirrojo de vuelta ahora mismo para que me rinda pleitesía!)*— gritaba Sombra, aunque para los humanos solo sonaba a "te extraño, Sebastián".

Esa misma mañana, después de un maullido especialmente dramático frente a la sala del consejo real, Sombra se las había ingeniado para que el mismo cocinero real le preparara una pequeña porción de filete miñón. Se lo había comido con elegancia en el balcón privado del Rey, mientras este último discutía estrategias de búsqueda.

Y ahora, se encontraba en el centro de la atención. Cada maullido era respondido con caricias, con bocadillos extra y con la duquesa de Alabastro leyéndole poesía (lo cual Sombra encontraba increíblemente aburrido, pero al menos la mujer tenía manos muy buenas para rascar detrás de las orejas).

—¡Miau miau! (Más a la izquierda, mujer. ¡Y no te detengas!)*—ordenaba Sombra con un maullido agudo.

—Oh, ¿quieres que te lea más sobre el amor perdido? —preguntaba la duquesa, interpretando el sonido como un deseo de más poesía desgarradora.

Sombra suspiraba, un suspiro felino que la duquesa leyó como "mi corazón se rompe de nuevo". Se acurrucó en el regazo de la mujer, pensando que, si bien el servicio humano había bajado de calidad tras la desaparición de Sebastián, al menos la reverencia hacia ella había aumentado considerablemente. Estaba viviendo la vida de una verdadera reina, aunque tuviera que maullar un poco más de lo habitual para mantener el acto.

Mientras tanto, a muchos metros por debajo del nivel del mar, en el Reino de Coralina, la "realeza" en la que Sebastián se había convertido estaba luchando por su vida. Una vida muy corta y, muy probablemente, servida con guarnición de algas.

Atrapado en la jaula de cristal adornada con perlas que Rubí había elegido con un gusto exquisito y una ironía aterradora, Sebastián —el cangrejo— estaba perdiendo la paciencia. Y su dignidad.

La princesa sirena, tras regresar de la audiencia con su padre, se había dedicado a lo que ella llamaba "tiempo de calidad con mi mascota".

—¡Mírate, Cangrejito! —dijo Rubí, asomando su rostro de ángel por el cristal. Sus ojos rojos brillaban con una intensidad juguetona que a Sebastián le ponía los pelos de punta (si es que los tuviera)—. ¡Eres tan lindo en tu pequeña jaula! Me pregunto si te gustaría un poco de arena para hacer castillos. ¡O quizás... un poco de pimienta!

Sebastián golpeó el cristal con su pinza derecha, con toda la fuerza que su pequeño cuerpo le permitía.

—¡No soy una mascota! —chirrió furioso, aunque para Rubí solo sonaba como un crujido de caparazón—. ¡Soy el Príncipe Sebastián de Helios! ¡Y te lo advierto, mujer bipolar, si no me sueltas ahora mismo, mi gata Sombra vendrá por ti y... y te arañará los ojos!

Rubí ladeó la cabeza, su cabello negro ondulando como una nube oscura en el agua. Su expresión cambió instantáneamente de ternura demente a una curiosidad fría y calculadora.

—¿Una gata? —preguntó ella, con una voz que había perdido su dulzura—. ¿Una criatura de esas que viven en la tierra y cazan peces? Qué repugnante. Mi padre dice que son monstruos. ¡PERO SI ES TAN LINDO QUE TENGAS UNA MASCOTA! ¡Yo siempre quise un gatito, pero mi padre dice que soy demasiado... "impredecible" para cuidar de uno!

El cambio de tono fue tan repentino que Sebastián retrocedió, tropezando con una pequeña almeja decorativa en el fondo de su jaula. La sirena había pasado de la repugnancia a la emoción infantil en menos de un segundo.

Rubí, sin previo aviso, agarró la jaula de cristal y la levantó en el aire, girándola para examinar al cangrejo desde todos los ángulos. Sebastián, mareado por el movimiento, se sujetaba a las perlas decorativas con ambas pinzas.

—Sabes, Cangrejito —dijo ella, acercando su rostro al cristal de nuevo—. Tienes unos ojos muy... interesantes. Tienen un brillo. Un brillo muy similar al de alguien que merece ser... —hizo una pausa, y una sonrisa perversa cruzó su rostro— cocinado. Pero no hoy. Hoy, vamos a tener un picnic.

—¡Picnic! —bramó Sebastián—. ¡Eso suena como si yo fuera el plato principal! ¡Te lo advierto, sirena demente, mi carne es dura y difícil de digerir! ¡Probablemente te dará indigestión!

Rubí no pareció escucharlo. Nadó hacia una parte más alejada de la cueva, una zona iluminada por corales bioluminiscentes que creaban una atmósfera que Rubí probablemente encontraba romántica y que Sebastián encontraba como el decorado perfecto para un crimen ritual.

Colocó la jaula sobre una gran piedra plana y, con un movimiento elegante de su cola, sacó de un escondite en la pared una pequeña manta tejida con algas. La extendió sobre la piedra, junto a una cesta de mimbre (¿de dónde sacaban cestas de mimbre bajo el mar?) llena de extraños bocadillos marinos.

—¡Un picnic real! —exclamó ella, con una alegría que Sebastián juró que era genuina. Pero un segundo después, frunció el ceño—. ¡Pero falta algo! ¡Una música! ¡Una música para acompañar nuestra cita!

Rubí se aclaró la garganta y, para horror de Sebastián, comenzó a cantar. Su voz era increíblemente hermosa, una voz que podría hipnotizar a cualquier marinero, pero la letra... la letra era otra historia.

—"Cangrejito en su jaula de perlas,

Mareado por los giros y vueltas.

Sus pinzas golpean el cristal,

Un crujido que suena fatal.

Un poco de sal, un toque de limón,

Y mi estómago tendrá un banquete de campeón.

¡OH, QUÉ DULCE ES LA VIDA SUBMARINA!..."

Sebastián, desesperado por el sonido de su propia muerte convertida en una melodía encantadora, decidió que no tenía otra opción. Tenía que escapar. No importaba cómo. No podía permitir que esa sirena demente, con su voz de ángel y su mente de tiburón, lo convirtiera en una estrofa más de su canción demente.

—¡Es ahora o nunca, garras de Helios! —se dijo a sí mismo, retrocediendo hacia la parte trasera de la jaula.

Mientras Rubí estaba inmersa en la segunda estrofa de su canción demente (que al parecer trataba sobre las diferentes formas de cocinar las patas de los crustáceos), Sebastián, utilizando su pinza izquierda, comenzó a forzar una de las perlas decorativas que estaban cerca de la base de la jaula.

Era un trabajo lento y doloroso. Sus pequeñas pinzas no estaban diseñadas para la ingeniería de escape, sino para... bueno, para pinzar. Pero la desesperación es un gran motivador. Sebastián, ignorando el ardor en sus pinzas, logró finalmente desprender una de las perlas.

Quedaba un pequeño hueco en la base de la jaula. Demasiado pequeño para un cangrejo del tamaño de Sebastián. Pero era un comienzo.

Decidido a utilizar todo su ingenio real, Sebastián, utilizando la perla desprendida como una herramienta, comenzó a cavar en la arena que Rubí había colocado en el fondo de la jaula, justo debajo del hueco. Si podía cavar un túnel, tal vez... tal vez...

Mientras tanto, en el palacio real, Sombra, la gata negra de Helios, había perfeccionado su acto. Había logrado que el mismo Rey le diera un pequeño trozo de su propio filete de salmón durante la cena real, todo mientras soltaba un maullido que sonaba como el lamento más desgarrador por la pérdida de un "papá" pelirrojo.

—Es el amor más puro que he visto —repetía el Rey, conmovido, mientras Sombra se comía el salmón con elegancia, pensando que, si bien el servicio humano había bajado de calidad tras la desaparición de Sebastián, al menos la reverencia hacia ella había aumentado considerablemente. Estaba viviendo la vida de una verdadera reina, aunque tuviera que maullar un poco más de lo habitual para mantener el acto.

Sombra, la gata de Helios, estaba viviendo su propia versión de un sueño, ajena al hecho de que su "papá" estaba a punto de convertirse en el plato principal de un picnic real con una sirena bipolar. Y Sebastián, el cangrejo con corazón de príncipe, estaba a punto de descubrir que cavar un túnel en la arena submarina era mucho más difícil de lo que pensaba. Especialmente cuando tu carcelera tiene un oído tan fino y una canción tan demente.

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🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete!! y veras como te va knfeliz /Determined/ te vuelvo a arañar!! no por nada somos animales cazadores desgraciado!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!!! 😭 pinche viejo feo!!! /Smug/ solo yo puedo amenazar la vida de mi dueño infeliz!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
siento la frustración de sombra!! /Speechless/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ya veras tu dominación desgraciado!!! 🙊🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
soberano mis polainas desgraciado!!! me dejaste con ese pulpo degenerado!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
por fin justicia!!!! 😭 por fin le clave los dientes ese infeliz abandonador de gatas!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
el unico que se acuerda de mi!!!! /Smug/ después que todoooossss me dejaron con ese pulpo lujuriento!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hijo de tu!!! /Smug/ me estas dejando que me manosee un pulpo!!! soy un gato por el amor de dios!!! 😭 que mezcla mas extraña 🤣 pero te comere en venganza sebastian!!! te hare pagar por esta maniseada innecesaria!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ala madre 😶 eso es acoso!!! me manosean 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ay 🥺 estoy tan orgullosa de mi misma 🤧
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
velda que soy linda? 🥺 ese cangrejo feo que no se deja comer!!! que agradezca que lo quiero de cena!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete warro!! y veras como te va!! /Smug/ no sabrás ni quien te atropeyo infeliz!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esoooo!! cometelo él lo pidió 🤣/Determined/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo tu unica dueña soy yo!! /Proud/ okno!!! como se te ocurre dejar que maltraten mi pelaje!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
no seas chidmoso!!! /Smug/ dejenme comer en paz
scarlet
pobre cangrejo 🤣🤣🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!! prefiere ser comido por mi!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hasta que lo reconoces!!! me amas demasiado cangrejo 🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
espero que mientras me llevaban haya arañado las paredes!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
te voy a comer sebastian /Curse//Curse/ no huyas!!! 🤣
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