NovelToon NovelToon
CENIZAS DE UNA MÁGICA NOCHE

CENIZAS DE UNA MÁGICA NOCHE

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Amor eterno
Popularitas:452
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

nada es para siempre

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

9

Ambos entraron a sus respectivas recámaras dentro del enorme penthouse. El silencio se apoderó temporalmente del lugar mientras el sonido del agua corriendo en las duchas marcaba el inicio de la transformación nocturna. Tras un baño largo y reparador que terminó de disipar los últimos estragos de la resaca, llegó el momento de alistarse para la noche mexicana.

Dmitriy optó por una vestimenta casual pero sumamente sofisticada: unos pantalones oscuros de corte impecable, una camisa de seda negra con los primeros botones desabrochados y una fragancia intensa que evocaba maderas orientales. Se miró al espejo, se acomodó el cabello rubio y sonrió con suficiencia. La chispa en su interior seguía ardiendo, y tenía el presentimiento de que la noche le deparaba algo grande.

Sin embargo, la sonrisa se le borró del rostro en cuanto abrió la puerta de la sala y vio a su primo esperándolo junto a la entrada. Taras permanecía de pie, con la espalda recta, luciendo un atuendo que parecía sacado directamente de una junta del Fondo Monetario Internacional. Iba rigurosamente vestido de oficina.

Dmitriy se detuvo en seco, abriendo los ojos con incredulidad.

—¿Qué carajos traes puesto? —exclamó el heredero, señalándolo de arriba abajo con una mezcla de horror y diversión.

Taras no se inmutó. Ajustó la montura de sus lentes con el dedo índice y respondió con su habitual tono imperturbable.

—Mi ropa. ¿Por qué? ¿Tiene algún problema?

Dmitriy se llevó una mano a la frente, soltando un bufido exagerado.

—Pues que vamos a un antro, a algún bar, o ya de perdida a una de esas tan populares pulcatas que leí en internet el otro día... ¡Pero definitivamente no vas a ir vestido de catedrático de universidad rusa a un lugar de fiesta! —reprochó el rubio, agitando las manos en el aire—. Desentonas con todo el continente, Taras.

Taras miró su propia vestimenta, visiblemente ofendido por la comparación académica.

—Pero es un traje italiano de tres piezas, Dmitriy. Es de la última colección de Milán —argumentó , defendiendo su impecable elegancia corporativa.

—¡Puede ser todo lo italiano que quieras, pero es para la oficina, no para ir a ver qué nos encontramos esta noche en la ciudad! —sentenció el heredero, dándole una palmada firme en el hombro para empujarlo de vuelta al pasillo de las habitaciones—. Tienes dieciocho años, Taras, ¡no noventa y ocho! Hazme el bendito favor de irte a cambiar. Muévete, el tiempo corre.

Taras soltó un suspiro de resignación, dándose la vuelta para buscar algo un poco más relajado en su equipaje, aunque de mala gana.

Unos cuarenta minutos más tarde, tras una rápida negociación con los cadeneros y el personal de seguridad del establecimiento gracias al peso de sus carteras, los dos rusos cruzaron el umbral del antro más exclusivo de la zona . El lugar era un espectáculo de luces robóticas, pantallas de alta definición y un sistema de sonido que hacía retumbar el suelo de cristal. La crema y nata de la sociedad local se encontraba ahí.

El capitán de meseros los guio de inmediato hacia una de las mejores mesas de la zona VIP, ubicada estratégicamente en un segundo nivel que ofrecía una vista panorámica de toda la pista de baile y de la barra principal.

En cuanto se sentaron y el mesero dejó la primera botella de champaña sobre la mesa con luces LED, Dmitriy se inclinó sobre el barandal de acero. Sus ojos azules brillaron bajo los destellos de neón morados y azules. Para él, en ese preciso instante, empezó la cacería. Su mirada analítica comenzó a recorrer cada rincón del lugar, buscando inconscientemente una silueta en particular, o al menos algo que lograra igualar el impacto de la mesera del mediodía.

Taras lo observó desde su asiento. Aunque ya no vestía el traje completo, se había quedado con una camisa formal oscura de cuello rígido que lo seguía haciendo lucir demasiado serio en comparación con el resto de los asistentes. Al ver la actitud depredadora y entusiasmada de su primo, Taras se acomodó en el sillón y le lanzó una advertencia con voz firme, intentando competir con el volumen de la música electrónica.

—Por amor de Dios, compórtate como un hombre de tu edad hoy, ¿ok? No quiero terminar rescatándote de un problema o lidiando con otra rabieta de una modelo.

Dmitriy se giró hacia él, dándole un trago a su copa con una sonrisa descarada y los ojos cargados de una divertida rebeldía.

—Todo quieres... —replicó el heredero, encogiéndose de hombros antes de volver a clavar la mirada en la multitud que bailaba abajo.

Lo que Dmitriy no sabía era que, a unos cuantos metros de distancia, justo en la barra principal que él tanto observaba, Azul y Roberta daban un trago a sus bebidas, listas para disfrutar de la misma noche

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play