NovelToon NovelToon
TOME SU LUGAR

TOME SU LUGAR

Status: En proceso
Genre:Venganza / Escuela / Mujer poderosa
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Se burlaron. La humillaron. La destruyeron.
Pero cometieron un error…
Nunca supieron que tenía una gemela.
Y ella no perdona.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2: ENTRAR COMO ELLS

No dormí.

No porque no pudiera…

sino porque no lo necesitaba.

El cansancio dejó de importar desde el momento en que tomé la decisión, porque cuando todo cambia de esa forma, cuando cruzas una línea de la que no hay regreso, el cuerpo deja de ser lo importante… lo único que importa es lo que sigue.

Y lo que seguía…

era entrar.

El amanecer llegó sin que lo notara realmente, la luz atravesando las cortinas como si fuera un día normal, como si nada hubiera pasado, como si Sara siguiera ahí, respirando, preparándose para ir a la escuela como cualquier otra mañana, pero esa normalidad era exactamente lo que necesitaba.

Porque mientras todo pareciera igual…

nadie iba a sospechar.

Me vestí con su ropa, sin prisa, sin dudas, ajustando cada detalle con precisión, observando cada movimiento frente al espejo hasta que no hubo diferencia visible, hasta que incluso mi forma de pararme, de mirar, de respirar… coincidía con la suya.

Era perfecta.

Pero por dentro…

yo no era ella.

Y eso era lo que los iba a destruir.

Tomé su teléfono, revisando una vez más los mensajes, los nombres, los grupos, cada rastro que me confirmaba que lo que había pasado no fue casualidad, que no fue un momento aislado, sino algo constante, repetido, permitido.

Mateo.

Valentina.

Y otros más.

No eran solo nombres.

Eran objetivos.

Guardé el teléfono y salí de la casa sin mirar atrás, cerrando la puerta con una calma que no encajaba con lo que había dejado dentro, pero no había espacio para eso, no ahora, no cuando todo dependía de mantener el control.

El camino hacia la escuela fue silencioso, pero no incómodo, al contrario, cada paso se sentía más firme, más claro, como si todo estuviera alineándose para lo que venía, como si por primera vez en mucho tiempo tuviera un propósito real.

Cuando llegué, lo primero que noté fue lo mismo que siempre pasa en estos lugares.

Risas.

Conversaciones.

Miradas sin importancia.

Normalidad.

Una normalidad que me revolvió algo por dentro, no por tristeza… sino por desprecio, porque mientras Sara se rompía poco a poco dentro de esas paredes, todos los demás seguían viviendo como si nada.

Perfecto.

Eso hacía todo más fácil.

Entré por los pasillos sin apresurarme, dejando que algunos me vieran, que notaran mi presencia, porque el impacto no debía ser brusco, debía ser progresivo, incómodo, como una sensación que no saben explicar pero que no pueden ignorar.

Y entonces…

lo vi.

Mateo.

Apoyado contra una pared, riendo con otros, completamente tranquilo, completamente ajeno a lo que había provocado, como si su mundo no hubiera cambiado en lo más mínimo.

Mis pasos se detuvieron por un segundo.

No por duda.

Por control.

Porque lo que quería hacer en ese instante…

no podía hacerlo ahí.

Pero lo iba a hacer.

Seguí caminando hasta quedar frente a él, lo suficientemente cerca para que levantara la mirada, lo suficientemente cerca para que sintiera mi presencia antes de entenderla.

Cuando sus ojos se encontraron con los míos…algo cambió.

No fue miedo.

Todavía no.

Fue confusión.

—Vaya… apareciste —dijo, con ese tono despreocupado que ya conocía, como si estuviera hablando con alguien que no representa nada, como si no entendiera que frente a él ya no estaba la misma persona.

Lo miré fijamente.

—Siempre aparezco —respondí con calma.

Mi voz no tembló.

No dudó.

Y eso fue lo primero que notó.

Porque Sara…sí dudaba.

Mateo frunció levemente el ceño, como si algo no encajara del todo, pero no lo suficiente como para detenerse, no lo suficiente como para entender lo que estaba pasando.

—Pensé que hoy no vendrías —añadió, cruzándose de brazos.

—Pensaste mal —dije, sin apartar la mirada.

Silencio.

Corto.

Tenso.

Algo en el ambiente cambió, pero no lo suficiente para que los demás lo notaran, solo él, solo lo justo para plantar la primera grieta, para que empezara a sentir que algo no estaba bien.

Eso era todo lo que necesitaba.

Pasé a su lado sin decir nada más, sin mirar atrás, porque no hacía falta, porque el primer golpe no siempre es físico…

a veces es hacerlos sentir.

Pero eso…

era solo el inicio.

Entré al salón con la misma calma, ocupando su lugar como si nada hubiera cambiado, como si todo siguiera igual, pero por dentro cada segundo era diferente, cada mirada que recibía era una oportunidad, cada persona que reconocía era una pieza.

No vine a observar.

Vine a actuar.

Y no iba a esperar demasiado.

Porque ellos no esperaron cuando la destruyeron.

Apoyé los brazos sobre el escritorio, bajando la mirada por un momento mientras una leve sonrisa aparecía en mis labios, no de felicidad…sino de decisión.

Porque ya no había duda.

El juego había comenzado.

Y esta vez…yo ponía las reglas.

Y Mateo… iba a ser el primero en entenderlas de la peor forma.

1
Rubiia sanz
no dejes que caiga sube maaas
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play