Cuando aún era estudiante de medicina, Cassandra, soñó con un hombre, un matrimonio y un bebé de ojos claros. Convencida de que el destino ya estaba escrito, aceptó una boda impuesta por el escándalo y el poder, creyendo que el amor llegaría después.
Pero su esposo nunca la amó.
Nunca la tocó.
Nunca la eligió.
Atrapada en un matrimonio perfecto de puertas afuera y vacío en la intimidad, Cassandra soportó el desprecio, el silencio y la humillación, aferrándose a un futuro que solo existía en sus sueños… hasta que la verdad la despierta de la peor manera.
Aunque siempre confió en sus premoniciones, nada la preparó para morir repentinamente, pero ella volvería a la vida con una nueva misión que podría cambiar su destino soñado para siempre.
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HERENCIA VALORADA
CASSANDRA KENDRICK
Aunque siempre lo tuve todo, fui criada con humildad y valores. Mi padre es un hombre recto, ocurrente, divertido y mi madre es quien aporta seriedad y estructura a nuestra familia.
Mi padre es odontólogo y mi madre docente, además de una cantante muy reconocida con un pasado que merece el olvido o ser contado en una historia de drama y romance.
Tengo un hermano algunos años menor que desde pequeño es un dulce y encantador terremoto que combina algunas cualidades de mis padres, lo que lo convierte en un dulce desastre. Él desde sus cinco años adora cantar y ama ser el centro de atención, contrario a mí que siempre fui más tímida y reservada.
Yo nunca fui espontánea, siempre fui predecible y creo que por eso fui más fácil de criar que mi hermano. Canto solo en la ducha, no me expongo, tengo un selecto grupo de amistades.
Debido al dinero de mis padres, fuimos educados en una escuela de élite donde la educación, aunque excelente, cuesta un dineral. Allí nos enseñaron muy bien. Aprendí dos idiomas, el inglés era obligatorio y además podíamos escoger francés o italiano. Mi elección fue el francés. Siempre me pareció más romántico y a mi parecer sonaba precioso.
Desde pequeña tuve sueños que más adelante comprendí que eran premoniciones. Me pasaba siempre el ver a una señora muy mayor que jamás conocí mostrándome distintos sucesos que siempre ocurrían. Durante mis primeros años lo creí casualidad, al ser apenas un poco mayor creí que estaba enloqueciendo o desarrollando algún tipo extraño de videncia.
Aún recuerdo cuando quise tener un hámster. Mi madre pensó que era una rata, jamás olvidaré ese día. El caso es que lo adoraba. Tener un hermano pequeño por momentos era lindo y por otros era un dolor de cabeza, como por ejemplo cuando no me dejaba dormir y acababa teniendo micro siestas en los recreos. En una de ellas soñé que mi pequeño Rufino, mi hámster moría. Al llegar a casa lo vi más tranquilo de lo normal y por la noche el murió.
Cuando fui a casa de mis abuelos, los padres de mi madre, mi abuela estaba reemplazando algunas fotografías y en una de ellas vi a la señora de mis sueños. Ella había muerto hacía muchos años, yo aún no nacía cuando ocurrió. Eso cambió mi percepción de los hechos para siempre.
Cuando tomé valor con el claro propósito de confirmar que lo que soñaba no significaba que estaba enloqueciendo, le dije a mi madre lo que me ocurría y ella con calma me explicó muchas cosas que sacudieron mi mundo por completo.
Fui consciente de que había heredado los sueños de mi madre y de varias mujeres en la familia de ella. Leí más al respecto y me tranquilicé.
Cuando crecí un poco más y estaba interesada en el sexo opuesto, fue cuando supe cómo mis padres se conocieron y que su matrimonio no comenzó como una relación casual, de conocerse, enamorarse, casarse y todo lo demás. Allí comprendí el valor real de mi poder heredado y fue cuando me reconcilié con ello.
Odiaba saber cuándo algo malo ocurriría, pero gracias a la experiencia de mis padres entendí que el futuro puede cambiar cuando se obedecen las señales.
Al terminar la preparatoria no fui una alumna excelente, aunque tuve buenos promedios.
Allí decidí que estudiaría medicina. Lo mío no sería la docencia, tampoco podía cantar en público porque me daba vergüenza, mucho menos me gustaría revisar la boca de distintas personas y extraerles piezas dentales. Mi vocación sería la obstetricia.
Mis padres no me cuestionaron, solamente me apoyaron ciegamente. Así fue como entré a la mejor universidad privada de la ciudad y comencé mis estudios. Recién en el primer año de mi carrera fue cuando tuve novio.
Gerard era una persona amable, cariñosa y me hacía sentir segura. Con él conocí mi primera ilusión de amor y también tuve mis primeras experiencias sexuales, pero él estaba muy lejos de ser el príncipe azul. Él tenía muchas virtudes y algunos defectos que pretendí ignorar hasta que ya no pude hacerlo.
Mi ex era celoso y por momentos sentía que competía con mis estudios. Para él, la vida se vivía una vez y las fiestas eran lo mejor de la época universitaria. Yo no odiaba las fiestas, pero entendía que primero iban mis estudios en la lista de prioridades. Por mi dedicación a los libros y mi poca atención a él fue que tomé la decisión de terminar. Lo quería, pero estaba cansada de las constantes peleas y reclamos.
Había días donde dudaba sobre que contarle para que no se molestara y la incomodidad a su lado terminó por ganarle al amor.
Alejarme de él no fue fácil. Además de mi cariño existía la costumbre. Fue complicado no despertar y escribirle y aunque me costó y sentí tristeza, supe que había tomado la decisión correcta.
Mis padres siempre estaban tan preocupados por mí, que me enviaron al psicólogo para ayudarme a superar a Gerard. Jamás comprendí por qué exagerar tanto si solo fue mi novio. Mi vida jamás giró a su alrededor y aunque derramé algunas lágrimas por nostalgia, pronto supe que de haberlo amado tanto seguramente hubiese dolido más.
Aunque suene mal reconocerlo, cuando él dejó de tener un lugar en mi vida, me sentí más tranquila, tal como si me hubiese quitado un gran peso de los hombros. No había manera de seguir adelante mis estudios y además de prestarle atención a alguien que competía con mis libros. El próximo hombre que llegue a mi vida será alguien que apoye mis sueños.
Algunos semestres después yo aún mantenía la soltería. Mis padres a veces creían que Gerard había dejado una huella profunda en mi, pero la realidad es que nadie me interesaba más de lo debido. No tenía aventuras sexuales tampoco, con Gerard no conocí la pasión tan solo la excitación y luego la sensación de que algo me faltaba cuando el encuentro acababa.
Conservo tres fieles amigas desde la preparatoria y cuando nuestros estudios lo permitían íbamos de fiesta. Yo tan solo miraba sin tocar. Bailaba con ellas. Eso era lo que yo llamaba diversión sana. Salir con amigas, sin presiones, sin un novio celoso, sin volver tambaleando a casa.
Mi vida era perfecta tal como estaba, en total y completa calma. Mi hermano era lo contrario a mi, fiestas, conciertos y además estudios. Yo no podía comprender como tenía tanta energía y una vida tan ajetreada sin enloquecerse ni descuidar ninguna de sus responsabilidades.
NEEEXT.......
qué ternura!!!!!!
díganme si es una pareja real, p. f.
o quiénes son?🥰🥰🥰🥰🥰🥰
😋😋😋😋😋😋😋😋😂😂😂😂😂
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
digo, hasta un ciego se daría cuenta de que Cassandra no tiene ninguna oportunidad de que él la "mire"...
y he leído varias donde la protagonista sí que es tonta...