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Ella Le Pertenece Al Alfa.

Ella Le Pertenece Al Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / Romance / Hombre lobo
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Una noche de pasión desenfrenada. Un amanecer en completa soledad. Y un secreto que cambiará las reglas del juego.

Para Irina Duarte, una joven diseñadora gráfica de 24 años, lo que pasó en aquel hotel de Roma debía quedarse en el olvido. El hombre misterioso con el que compartió una química sexual devastadora se había marchado sin dejar rastro, dejando solo el recuerdo de su imponente mirada y un aroma que la perseguía.

La sorpresa llega esa misma mañana, cuando Irina se presenta a su primer día como pasante en la prestigiosa Textilera Galo. El hombre de la noche anterior no es un desconocido: es Damian Galo, el Alfa supremo del imperio textil, su nuevo jefe... un hombre frío, serio y completamente inalcanzable.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

La pantalla holográfica cobró vida, inundando la sala de juntas con una nitidez deslumbrante. Los primeros diseños de Irina se materializaron en el aire, flotando sobre la mesa de cristal negro. El concepto visual era arriesgado, pero de una sofisticación indiscutible: modelos de porte imponente envueltos en abrigos de lana oscura y trajes de corte arquitectónico, recortados contra un fondo de la Roma clásica bajo una tormenta de destellos dorados y sombras profundas. El contraste era nítido, agresivo y sumamente vanguardista.

Un silencio sepulcral cayó sobre la sala. Los directores de departamento se inclinaron hacia delante, cautivados por la fuerza visual de las imágenes. El supervisor de diseño contuvo el aliento, abriendo los ojos de par en par al notar que Irina no había suavizado la propuesta como se le había sugerido; al contrario, había llevado el concepto original al límite de la perfección técnica.

Vittoria Galo borró la sonrisa de suficiencia de sus labios perfectos. Sus ojos recorrieron la tipografía limpia y la disposición impecable de los elementos. Intentó buscar un error de alineación, un color mal balanceado, cualquier excusa para tachar el trabajo de mediocre, pero la ejecución de la humana era milimétrica.

—Es un trabajo... diferente —rompió el silencio el señor Rivera. El viejo Alfa apoyó los codos sobre la mesa, entrelazando sus dedos grandes mientras analizaba la proyección con una mirada indescifrable—. Rompe por completo con la línea conservadora que la Textilera Galo ha mantenido durante la última década, señorita Duarte.

—Esa es precisamente la intención, señor Rivera —intervino Irina, dando un paso firme hacia el frente, sosteniendo la mirada del patriarca con una seguridad que dejó mudos a los presentes—. La alta costura de Roma no necesita seguir repitiéndose a sí misma para mantener su estatus. Esta campaña no busca integrarse al mercado; busca dominarlo, atrayendo a una nueva generación de consumidores de élite que exigen poder y modernidad en lo que visten.

La respuesta de Irina, descarada y brillante, hizo que una chispa de orgullo salvaje cruzara por las pupilas de Damian. El Alfa supremo permanecía recostado en su silla ejecutiva, con los dedos rozando su barbilla, observando cómo la humana que había reclamado en la oscuridad de una suite se plantaba con la fuerza de una reina ante los Alfas más poderosos de la ciudad.

—Es una vulgaridad —sentenció Vittoria, golpeando sutilmente la mesa con sus uñas esculpidas, incapaz de ocultar la rigidez en su voz—. Mi padre tiene razón, esto no es Galo. Es una propuesta demasiado oscura, casi criminal. No podemos presentar esto a nuestros clientes más tradicionales. Damian, dile que apague esa pantalla.

Todas las miradas se giraron hacia el jefe de la empresa. La tensión en la sala volvió a volverse asfixiante, el peso de una guerra familiar disputándose en el terreno corporativo. Damian bajó la mano, se inclinó hacia el frente y fijó sus ojos oscuros directamente en su suegro, ignorando por completo la queja de su esposa.

—Los números de la última temporada reflejan un estancamiento en la clientela tradicional, señor Rivera —declaró Damian, con un barítono gélido e inapelable—. Si no arriesgamos con una estética fuerte, la competencia nos devorará el próximo trimestre. El portafolio de la señorita Duarte es impecable. Muestra la fuerza, el estatus y el poder que representa nuestro apellido.

El señor Rivera guardó silencio durante varios segundos que parecieron eternos, sopesando las palabras de su yerno y la innegable calidad del diseño que flotaba en el aire. Finalmente, el viejo Alfa se puso de pie, abotonándose la chaqueta de su traje.

—La propuesta se queda —dictaminó el patriarca con voz ronca, provocando que Vittoria abriera la boca con indignación—. Tienes razón, Damian. Tiene la agresividad que le hace falta a esta empresa. Señorita Duarte, felicidades. Ha salvado su pasantía... por ahora. Veremos si el mercado responde igual de bien que esta sala.

Vittoria se levantó de golpe, dedicándole una mirada cargada de un odio puro y territorial a Irina antes de salir de la sala a paso rápido, seguida por su padre y el séquito de ejecutivos que se apresuraron a abandonar la habitación. El supervisor de diseño le dio una mirada de absoluto alivio a Irina antes de salir casi corriendo, cerrando las inmensas puertas dobles tras de sí.

Volvían a estar solos.

La pantalla holográfica seguía encendida, tiñendo la oficina de tonos dorados y oscuros. Damian se puso de pie con lentitud, despojándose de la frialdad del jefe mientras caminaba hacia Irina con pasos firmes y posesivos, haciendo que el aroma a sándalo y triunfo inundara el espacio.

—Te lo dije, preciosa —murmuró él, acortando la distancia hasta acorralarla contra la mesa de cristal negro—. Te dije que ibas a abofetear su orgullo.

Irina sintió el frío del cristal negro contra sus manos mientras Damian se detenía a escasos centímetros de ella. La adrenalina de haber ganado el pulso frente a la familia Rivera todavía le corría por las venas, tiñendo sus mejillas de un rubor encendido y dándole a su mirada una audacia desafiante.

—Cumplí con mi parte, señor Galo —susurró ella, obligándose a mantener la voz firme mientras los ojos oscuros del Alfa recorrían sus facciones con una intensidad devoradora—. Demostré que mi trabajo vale cada centavo de esta pasantía. Ahora le toca a usted mantener a su esposa y a su suegro fuera de mi cubículo.

Damian soltó un bufido bajo, una mezcla de diversión y posesividad salvaje que vibró en su pecho. Apoyó ambas manos sobre la mesa, una a cada lado de las caderas de Irina, atrapándola por completo en su espacio personal. El denso aroma a sándalo y tormenta envolvió a la joven, debilitando la barrera profesional que tanto se esforzaba por reconstruir.

—Te aseguré que yo firmaría tu permanencia, Irina, y mi palabra es ley en este edificio —murmuró él, inclinándose hasta que sus labios rozaron la oreja de ella, provocándole un escalofrío inevitable—. Pero no te equivoques. Vittoria no va a olvidar esto. Has herido su orgullo aristocrático frente a su padre, y una Omega de su linaje no perdona una humillación así de fácil. A partir de hoy, te vigilará cada segundo.

—Que lo intente —desafió Irina, girando el rostro para mirarlo directamente, quedando a milímetros de su boca—. No le tengo miedo a su apellido.

—Deberías —replicó Damian con un barítono rasposo, sus pupilas dilatándose al percibir el olor a pura provocación que emanaba de la humana—. Los Rivera son peligrosos, preciosa. Pero mientras estés bajo mi ala, nadie en esta ciudad va a tocarte.

Antes de que ella pudiera responder con otra réplica mordaz, Damian acortó la distancia y la reclamó con un beso cargado de la urgencia y el triunfo de la mañana. No fue un beso oculto ni temeroso; fue la demostración física de la propiedad que el Alfa sentía sobre ella, un sello candente en medio de la sala de juntas de la textilera más importante de Roma. Irina se aferró a las solapas de su traje negro, respondiendo al vaivén hambriento de su boca con la misma intensidad salvaje que los había unido la primera noche.

Cuando el beso se rompió, Damian la miró fijamente durante un largo segundo, memorizando el desorden de sus labios antes de apartarse con lentitud. Se acomodó la corbata y recuperó en un parpadeo su postura de ejecutivo implacable.

—Vuelve abajo, Duarte —ordenó con voz fría y corporativa, aunque sus ojos seguían fijos en ella—. Tienes una campaña entera que producir y los talleres textiles esperan tus especificaciones técnicas antes del mediodía.

Irina se alisó la falda gris, le dedicó una última mirada cargada de magnetismo y caminó hacia la salida. Al abrir las puertas dobles, se encontró con el pasillo vacío, pero sabía que la paz era solo una ilusión. Había ganado la primera batalla, pero al convertirse en la protegida y el secreto del Alfa supremo, acababa de entrar en el juego más peligroso de su vida.

1
Juliana Mejia
excelente novela emocinanre
NAT
Vittoria se va a arrancar los pelos /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
NAT
yo creo que este Antonio está aliado con Vittoria
NAT
pobre chica, no solo ganó una batalla sino también una enemiga poco recomendable /Grimace/
NAT
abofetear...y pisotear 🤣🤣🤣
NAT
deseo que Irina la rompa y le cierre la boca a la odiosa de Vittoria
NAT
se nota que el matrimonio con Vittoria es solo de conveniencia, y no solo ella sino su padre le respiran en la espalda a Damian. Será difícil salir de ahí/CoolGuy/
NAT
Vittoria se siente demasiado amenazada para llemar a poner quejas, eso no le queda
NAT
por qué creo que esta señora le va a complicar la vida a Irina?
NAT
desgraciada, solo quiere denigrar a Irina porque sintió en ella el olor de su marido
NAT
Ay Damian, quieres que tu mujer haga pólvo a Irina /Grimace/
NAT
y ya la tiene entre ojos /Chuckle/
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Que problemita es esa Vittoria /CoolGuy/
NAT
ya tienes dueño Irina
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jajajaja 🤣 No te dejes Irina /CoolGuy/
NAT
Mi rey usted puede estar de rechupete pero está casado. Guarde su distancia y evitemos la tentación /CoolGuy//Tongue/
NAT
ojalá no la mire el perro chandoso
NAT
uy no 😬 que desastre! que solo fué cosa de una noche ya lo sabemos, pero ser el desahogo de un hombre casado es frustrante
NAT
TRÁGAME TIERRA! 😱
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