NovelToon NovelToon
"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO" es una historia de segundas oportunidades, de la lucha por el amor verdadero frente a la adversidad familiar y de cómo un alma ardiente puede derretir el más frío de los corazones. ¿Podrán Serena y Julián superar los obstáculos, sanar sus heridas y construir un futuro juntos, o los secretos de su pasado y la oposición de sus hijos destruirán el imperio que han construido con tanto esfuerzo? Adéntrate en un mundo de ambición, pasión y redención, donde solo el amor más puro puede salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CRISTAL Y ACERO

El piso sesenta y tres de la torre corporativa Montemayor no dejaba espacio para la calidez. Con una vista panorámica del horizonte financiero de la ciudad, la oficina principal era un santuario de mármol gris, cristal impecable y un silencio implacable.

Serena Montemayor firmó el último documento de la mañana con un trazo firme. A sus cuarenta y cinco años, poseía una elegancia que no se compraba: cabello oscuro recogido en un moño impecable, pómulos marcados y unos ojos avellana que no pestañeaban al tomar decisiones de millones de dólares. En los pasillos del mundo empresarial se le llamaba, con una mezcla de pavor y respeto, «La Dama de Hielo». Una etiqueta que ella no se había molestado en desmentir. Le ahorraba tiempo.

—Si aprietas esa pluma un poco más, vas a convertir el metal en oro, querida —dijo una voz desde la puerta.

Serena levantó la vista y la rigidez de sus hombros bajó apenas un milímetro. Beatriz entró sin pedir permiso, luciendo un traje a la medida color carmesí que desentonaba deliberadamente con la sobriedad del despacho.

Detrás de ella, con la compostura de un cisne, avanzó Constanza.

—Beatriz, tenemos una junta en veinte minutos —advirtió Serena, dejando el bolígrafo sobre el escritorio.

—Y por eso mismo estamos aquí —contestó Beatriz, dejándose caer en uno de los sillones de cuero—. Para evitar que te transformes por completo en un bloque de nitrógeno líquido antes de las doce. ¿Has almorzado? No respondas, la respuesta es café y amargura.

—Tuve una reunión de directorio a las siete —aclaró Serena, mientras Constanza caminaba con calma hasta el ventanal, ajustándose sus anteojos de marco fino.

—Serena —intervino Constanza, con su voz pausada y analítica—, la junta de hoy con el grupo de inversión Ocampo es crucial. No se trata solo del porcentaje de capital; se trata de quién tomará el control operativo.

—Nadie tomará el control de algo que me perteneció a mí antes de tener este apellido —respondió Serena, fría—. Mi padre me enseñó a no ceder ni un milímetro de terreno, y Guillermo... bueno, Guillermo me enseñó lo que pasa cuando confías en el hombre equivocado.

—Ah, por favor, no nombres al parásito a estas horas —chistó Beatriz, haciendo un gesto con la mano—. Guillermo Fonseca debería estar agradecido de que le permitiste conservar sus trajes tras el divorcio. Por cierto, vi a Renata ayer. Me dijo que te extraña. Tu hija es un ángel, no sé a quién salió.

—Salió a mi madre —sonrió Serena, un destello fugaz de calidez humana iluminando su rostro—. Renata es noble.

—¿Y tu hijo? —preguntó Constanza con cautela, intercambiando una mirada rápida con Beatriz.

El semblante de Serena volvió a endurecerse ligeramente.

—Ignacio cenó anoche con su padre. Cada vez que ve a Guillermo, vuelve transformado. Tuve una discusión con él sobre las acciones que Guillermo pretende reclamar. Ignacio insiste en que debo ser más "flexible".

—Ignacio tiene veintidós años y la cabeza llena de la basura de su padre —sentenció Beatriz, poniéndose de pie y acercándose al escritorio—.

Pero hoy no vamos a hablar de tu exesposo ni de las manipulaciones de tu hijo. Hoy tenemos que ver quién es este nuevo inversionista. Dicen que es un fantasma.

—Julián Ocampo —dijo Serena, revisando la ficha técnica en su tableta—. Sin antecedentes en la prensa rosa, tres fusiones exitosas en Europa y un perfil ridículamente bajo. Nadie sabe quién respalda su fondo.

—A mí me huele a anciano millonario con problemas de gota que no quiere ser fotografiado —bromeó Beatriz, haciendo reír a Serena con una pequeña sacudida de hombros.

—Con que tenga el capital y no estorbe en mi mesa, me basta —concluyó Serena, poniéndose de pie. Se ajustó el saco de su traje sastre gris perla y miró su reflejo en el cristal.

A las doce en punto, la sala de juntas de la cumbre corporativa estaba lista. Los ejecutivos de la corporación Montemayor ocupaban su lado de la mesa de caoba.

Cuando la puerta doble se abrió, Serena no levantó la vista de inmediato; revisaba unas cifras finales. Pero el murmullo sutil en la sala la obligó a alzar la mirada.

El hombre que entró no era un anciano, ni venía acompañado por un séquito de abogados agresivos.

Vestía un traje azul noche sin corbata, entallado con elegancia natural. Tendría unos treinta años, con cabello castaño peinado hacia atrás, una mandíbula firme y una mirada de un azul tan profundo que parecía desarmar cualquier protocolo.

Llevaba una postura relajada, pero emanaba la autoridad de quien no necesita gritar para ser escuchado.

A su lado, un asistente le susurró algo al oído. El hombre asintió con una leve sonrisa y caminó directamente hacia la cabecera, donde aguardaba Serena.

—Señora Montemayor —dijo él. Su voz era grave, serena, con un timbre firme que resonó en la habitación. Extendió la mano—. Soy Julián Ocampo.

Es un honor finalmente conocer a la mujer detrás del imperio.

Serena sostuvo la mirada del hombre. Por una fracción de segundo, la implacable "Dama de Hielo" sintió un destello inesperado, una chispa de electricidad que no había experimentado en años. La diferencia de edad era evidente, pero la madurez en la postura de Julián anulaba cualquier atisbo de inexperiencia.

—Señor Ocampo —respondió Serena, estrechando su mano con firmeza profesional, aunque no pudo evitar notar la calidez y el agarre seguro de la mano de él—. Puntual. Eso ya es un punto a su favor en esta mesa.

—La puntualidad es la primera regla del respeto, y no suelo hacer perder el tiempo a nadie —contestó Julián, esbozando una sonrisa tenue que arrugó apenas la comisura de sus ojos.

A unos metros, Beatriz inclinó ligeramente la cabeza hacia Constanza y le susurró por la comisura de los labios:

—Cancela el nitrógeno líquido, Constanza. Creo que acaba de entrar el sol.

Serena tomó asiento en la cabecera, aclarando su garganta para recuperar el dominio absoluto del espacio.

—Bien, señor Ocampo.

Veamos si su propuesta es tan sólida como su reputación, o si solo es otro nombre más en mi agenda.

Julián abrió su carpeta, sosteniendo la intensa mirada de Serena con absoluta tranquilidad, sin intimidarse en lo más mínimo.

—Le aseguro, Señora Montemayor, que no soy un hombre fácil de olvidar.

1
Isela Aguirre
excelente inicio autora
Magdalena Petrazzini
👏👏👏👏
Magdalena Petrazzini
Hermosa historia, me encanta la teama👏👏👏🥀
Magdalena Petrazzini
Wauu, que hombre👏👏
America Lopez
que cierre de capitulo tan intenso 🤭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play