NovelToon NovelToon
El renacer de la esposa humillada

El renacer de la esposa humillada

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Santi Suki

Astrid lo tenía todo: un matrimonio con el exitoso doctor Lucas Morgan, una hija pequeña llamada Ariana y una vida que parecía perfecta. Pero detrás de la fachada, Lucas la traiciona con otra mujer y su propia suegra, Marta, la humilla sin piedad, convencida de que Astrid nunca fue lo suficientemente buena para su hijo.

Cuando la verdad sale a la luz, Astrid pierde mucho más que un esposo. Pierde la dignidad, la seguridad económica y casi la voluntad de seguir adelante. Con Ariana apenas en brazos, se ve obligada a empezar de cero en un mundo que le dio la espalda.

Lo que nadie anticipó fue la transformación de Astrid. Con inteligencia, trabajo implacable y una determinación que nadie le conocía, reconstruye su vida paso a paso. En el camino se cruza con Mateo Romano, un empresario íntegro y reservado que no busca rescatarla sino caminar a su lado. Lo que comienza como respeto mutuo se convierte en un amor profundo que redefine lo que significa ser pareja.

Pero las sombras del pasado no se rinden fácilmente. Lucas enfrenta las consecuencias legales de sus actos y termina en prisión. Marta, consumida por el arrepentimiento, busca a Astrid en sus últimos días para pedirle perdón. La familia que Astrid construyó con Mateo —incluyendo a los pequeños Emiliano y Gael— se ve amenazada cuando Lucas sale libre y reaparece en sus vidas.

La historia da un giro inesperado cuando Ariana, ya adulta y estudiante de medicina, se enamora de Noel, un joven brillante cuyo hermano gemelo murió en una operación fallida realizada por Lucas años atrás. El amor entre Ariana y Noel queda atrapado entre la culpa heredada y un odio que ninguno de los dos eligió cargar.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Esa noche la casa se sentía mucho más silenciosa que de costumbre. Lucas no había llegado.

En los últimos meses, eso ya se había vuelto casi normal. Siempre había una excusa que sonaba razonable. Junta en el hospital. Muchos pacientes de urgencia. Una cirugía de último momento. Un seminario médico.

Antes, Astrid siempre lo creía sin cuestionar. Ahora ya no.

En el piso de arriba, Ariana llevaba una hora dormida profundamente. Antes de acostarse, la pequeña le había arrancado una carcajada a Astrid al insistir en que su conejo de peluche tomara leche de un vasito de juguete color rosa.

—Mimi tiene que tomar leche primero —dijo Ariana muy seria, acercando el vasito vacío a la boca del muñeco.

Unos segundos después, Ariana negó con la cabeza.

—No quede.

Astrid se había reído.

—¿Por qué no quiere?

Ariana abrazó al muñeco con fuerza.

—Mimi ya se llenó.

Ahora esa risa ya se había desvanecido. La casa volvía a estar sumergida en el silencio.

Astrid estaba ordenando algunos documentos de diseño interior cuando las palabras de Julio de la noche anterior regresaron a su mente.

"¿Y si todo este tiempo hubo dinero fluyendo hacia otro lugar?"

Esa frase no dejaba de darle vueltas. Cuanto más la pensaba, más cosas dejaban de tener sentido.

El apartamento de lujo, el collar de diamantes, los bolsos de marca que había visto usar a Stella. Cenas en restaurantes caros. Y el estilo de vida que Lucas llevaba en secreto, mucho más ostentoso de lo que jamás mostró en casa.

Lentamente, Astrid cerró la laptop. Su mirada se desvió hacia el final del pasillo. Hacia el estudio de Lucas. El corazón le comenzó a latir con fuerza. Casi nunca entraba a esa habitación sin permiso.

Antes, respetaba la privacidad de su esposo. Confiaba plenamente en él. Pero ahora esa confianza estaba muerta.

Astrid se puso de pie despacio y caminó hacia el estudio. Cada paso se sentía más pesado. Cuanto más se acercaba a la puerta, más fuerte le latía el corazón. No sabía si era por miedo o por el mal presentimiento que llevaba tiempo oculto dentro de ella.

La mano de Astrid tocó la manija. La empujó lentamente. La habitación estaba igual que siempre: ordenada, limpia. Casi impecable.

Un escritorio grande ocupaba el centro. Estantes de libros se alineaban a lo largo de las paredes. Varios reconocimientos de Lucas estaban exhibidos en una vitrina de cristal.

Todo se veía en perfecto orden. Exactamente como la imagen impecable que Lucas siempre proyectaba ante los demás.

Astrid se sentó en la silla del escritorio. Empezó a abrir los cajones uno por uno. Expedientes del hospital, documentos de seminarios, reportes de la clínica. Propuestas de compra de equipo médico.

Su mano se detuvo. Propuestas de compra de equipo médico. Astrid frunció el ceño. Por alguna razón, ese documento le resultaba familiar. Lo fue leyendo página por página. Hasta que sus ojos se congelaron en un precio: el de un aparato de ultrasonido.

Astrid recordó algo de inmediato. Años atrás, Lucas le había pedido dinero para una inversión: comprar un equipo casi idéntico.

En aquella ocasión, Lucas le mostró una propuesta diferente. El precio era muchísimo más alto. Aproximadamente tres veces más que el que aparecía en este documento.

Astrid contempló la cifra que tenía delante. La releyó. El pecho le empezó a oprimir.

"Tal vez sea un modelo distinto", murmuró en voz baja.

Pero la curiosidad ya se había encendido. Tomó otro documento. Maquinaria de laboratorio. El precio era diferente otra vez. Más bajo. Mucho más bajo que la cifra que Lucas le había mostrado en su momento.

Astrid abrió el siguiente documento, y el siguiente, y el siguiente. Cuantos más leía, más pálida se ponía. Las manos se le enfriaron y la respiración se le fue haciendo pesada.

Porque el mismo patrón se repetía una y otra vez. Equipo médico, medicamentos, insumos de la clínica. Todo mostraba cifras considerablemente menores a las propuestas que Lucas le había presentado a ella.

Los recuerdos de Astrid fueron regresando poco a poco. Año tras año, Lucas llegaba con una nueva propuesta. Explicaba las necesidades de la clínica. Decía que la inversión era fundamental.

Astrid siempre confió en su esposo. Además, mucha gente enferma acudía a la clínica de Lucas. Así que siempre entregaba el dinero que le pedían. Sin sospechar jamás.

Astrid tragó saliva. El pecho le dolía.

"No puede ser que...", la frase se le atoró en la garganta.

Sus ojos se desplazaron lentamente hacia el cajón más bajo. El cajón que siempre había estado cerrado con llave. Y fue entonces cuando vio algo. Una llave pequeña colgaba del costado del escritorio.

Astrid se quedó inmóvil. El corazón le latía cada vez más rápido. Con las manos temblorosas, tomó la llave. La introdujo en la cerradura.

Clic.

El chasquido se escuchó clarísimo en medio del silencio de la habitación. El cajón se abrió, y el mundo de Astrid pareció detenerse.

Adentro había decenas de carpetas negras. No una ni dos, sino decenas, perfectamente organizadas. Clasificadas por año. Por tipo de transacción. Por proyecto.

Astrid tomó una de las carpetas. La abrió.

Documentos originales de transacciones de compra de equipo médico. Con sellos de empresa, números de transacción, comprobantes de pago y los precios reales.

Astrid los comparó de inmediato con las propuestas que Lucas le había mostrado en su momento. Las manos le empezaron a temblar violentamente. Los precios que Lucas le había presentado eran de tres a cinco veces más altos.

La siguiente carpeta: medicamentos. La misma diferencia de precios.

La siguiente: equipo de laboratorio. Peor aún.

Astrid se tapó la boca. Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos. No de tristeza, sino de la conmoción.

Durante años, Lucas no solo le había mentido. Ese hombre la había estafado. Usando su confianza, usando la herencia de sus padres, usando el amor que ella le había entregado.

Astrid abrió otra carpeta más. Esta vez, la respiración se le cortó por completo. El documento de compra de un apartamento a nombre de Lucas Romano. Un apartamento de lujo, pagado al contado. Adquirido el año anterior, por un monto millonario.

Astrid se dejó caer contra el respaldo de la silla, sin fuerzas. Los ojos le ardían. La cabeza le palpitaba. Todas las piezas del rompecabezas empezaron a encajar. El dinero que se esfumó. El apartamento. Stella. El collar de diamantes. Las cenas lujosas. Todo estaba conectado. Y con toda probabilidad, todo provenía del dinero que Lucas le había robado durante años.

Las lágrimas cayeron lentamente por las mejillas de Astrid. No porque aún albergara la esperanza de que Lucas fuera inocente. Esa esperanza ya estaba muerta.

Lo que la destrozó fue descubrir que la traición era infinitamente más grande de lo que había imaginado.

Lucas no solo había traicionado su matrimonio. Ese hombre también había traicionado la confianza que ella le dio durante años.

De pronto, la puerta principal se abrió. Astrid se sobresaltó; el corazón se le disparó.

Lucas había llegado. Se escucharon pasos desde la entrada. Cada vez más cercanos, cada vez más nítidos.

Unos segundos después, la silueta de Lucas apareció en el umbral del estudio. Al principio, el hombre parecía tranquilo.

Pero en cuanto vio a Astrid sentada en su silla con todos los cajones abiertos, la expresión le cambió por completo. La mandíbula se le tensó y la mirada se le afiló.

Por primera vez, Astrid vio el pánico que Lucas no logró disimular.

—¿Qué estás haciendo? —la voz del hombre sonó fría.

Astrid se puso de pie lentamente. En la mano aún sostenía el documento de compra del apartamento. Su mirada ya no era la de antes. No había sumisión. Solo una decepción abismal.

—Yo debería hacerte la misma pregunta.

Lucas se quedó helado.

Astrid levantó el documento.

—¿De dónde salió el dinero para todo esto, Lucas?

La tensión en la habitación se volvió insoportable. Astrid ya no estaba parada como la esposa obediente. Estaba parada como alguien dispuesta a desenmascarar todas las mentiras de su marido.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play