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Vas A Ser Mi Hombre

Vas A Ser Mi Hombre

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Romance / Diferencia de edad / Completas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

​«Ella es la tentación de diecinueve años que rompió todas sus reglas. Él, el hermano mayor de su mejor amigo de toda la vida... y el hombre del que jamás debió enamorarse.»
​Mía siempre supo lo que quería, y lo que quería era a Leónidas Benavídez: un imponente arquitecto de treinta años, serio, dominante e inalcanzable. Para el mundo, Leónidas es un ejecutivo de hielo; para Mía, el único hombre capaz de hacerla arder.
​Cansada de ser vista como "la enana" o "la amiga de su hermano", Mía desata un peligroso juego de seducción que pondrá a prueba el rígido autocontrol de Leónidas.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12: El desesperado intento de Vanessa

La noche del viernes, el Salón Dorado del Hotel Gran Plaza lucía sus mejores galas para la Celebración Anual del Colegio de Arquitectos e Inversores Inmobiliarios. Lámparas de araña de cristal iluminaban el recinto, donde cientos de hombres en esmoquin y mujeres con vestidos de alta costura conversaban al ritmo suave de un cuarteto de cuerdas que interpretaba piezas clásicas en un escenario lateral.

​Leónidas Benavídez estaba en el centro del salón, vistiendo un esmoquin negro a medida que le sentaba de maravilla, conversando con el presidente de la cámara de construcción.

​A su lado, impecable y radiante en un vestido de lentejuelas doradas de corte sirena, estaba Vanessa Fernández Roldán.

​Vanessa había preparado esa noche con una minuciosidad enfermiza. Tras la derrota humillante que había sufrido en su despacho a manos de Mía, decidió que la gala anual era el escenario perfecto para acaparar a Leónidas, mostrarse públicamente como la pareja idónea ante la élite de la ciudad y filtrar sutilmente a la prensa social que entre ellos existía algo más que una alianza comercial.

​—Leónidas, querido, el fotógrafo del diario local quiere una toma de los dos junto al maqueta del proyecto costanera —dijo Vanessa, tomándolo suavemente del brazo con una sonrisa ensayada para las cámaras.

​Leónidas frunció levemente las cejas, retirando su brazo con cortesía sobria.

​—Vanessa, ya nos hicieron tres fotos institucionales. Es suficiente por hoy.

​—Oh, no seas modesto —insistió ella pegándose un poco más a él—. La prensa necesita ver que la firma tiene una cara unificada y sólida. Además, después de la cena tengo una reserva en el área VIP del bar del hotel para que brindemos a solas por el éxito del contrato.

​Antes de que Leónidas pudiera declinar tajantemente la invitación, un murmullo de admiración y sorpresa comenzó a propagarse por el pasillo de entrada del Salón Dorado.

​Varios fotógrafos giraron sus cámaras de inmediato hacia la puerta principal.

​Mía del Campo acababa de ingresar a la gala.

​Mía estaba simplemente deslumbrante, convertida en la reina indiscutible de la noche. Llevaba un vestido de alta gala en tono rojo rubí, de escote corazón y tirantes caídos que dejaban sus hombros y su espalda al descubierto. La falda, con una hendidura lateral profunda que revelaba una pierna perfecta a cada paso sobre los tacos altos de tiras doradas, caía con un vuelo majestuoso hasta el suelo. Llevaba el cabello recogido en un peinado alto estilo hollywoodense con mechones sueltos que enmarcaban su rostro impecablemente maquillado, con labios rojos a juego con el vestido.

​A su lado, vistiendo un esmoquin impecable que le había pedido prestado a su hermano mayor, venía Joaquín, haciéndole de escolta oficial con una sonrisa de orgullo absoluto.

​A Leónidas casi se le frena el corazón en el pecho. Sus ojos oscuros se clavaron en Mía y el universo entero pareció desvanecerse alrededor.

​Vanessa, por su parte, sintió que el suelo se le abría bajo los pies. La furia y el despecho se reflejaron en su rostro durante una fracción de segundo antes de recuperar la compostura.

​—¿Qué hace esa niña aquí? —masculló Vanessa con odio contenido—. Este es un evento privado exclusivo para socios e invitados de honor. No voy a permitir que arruine la velada.

​—Joaquín es mi hermano y socio menor de la firma, Vanessa. Y Mía viene como su acompañante —aclaró Leónidas con una voz helada que no admitía réplica, mientras comenzaba a caminar directo hacia ellos.

​Mía avanzó por el centro del Salón Dorado con una elegancia y una postura tan soberbias que varios inversores maduros se dieron la vuelta para admirarla a su paso.

​—Buenas noches a todos —saludó Mía al llegar al grupo, ignorando la mirada de odio mortal que le lanzaba Vanessa y fijando sus ojos exclusivamente en Leónidas—. Leónidas... estás impecable.

​—Tú estás... absolutamente fuera de este mundo, Mía —respondió Leónidas con la voz rasposa, tomándole la mano para depositare un beso firme en el dorso, prolongando el contacto mucho más de lo socialmente aceptable.

​Vanessa dio un paso al frente, interponiéndose entre ambos con falsa amabilidad.

​—Mía, qué sorpresa tan... inesperada. Aunque debo decirte que el protocolo de la gala exige cierta sobriedad en el vestuario. Tu vestido es un poco... llamativo para un evento de negocios, ¿no crees?

​Mía la miró de arriba abajo con una calma aplastante, luciendo su vestido rojo rubí con la gracia de una emperatriz.

​—El rojo es el color del éxito y de la pasión, Vanessa. Me parece que combina perfectamente con los logros de la empresa de Leónidas —replicó Mía con una sonrisa brillante—. Aunque entiendo que el dorado que llevas puesto sea más adecuado para ti... combina bastante bien con el tono de los trofeos antiguos.

​Un par de arquitectos jóvenes que estaban cerca tuvieron que taparse la boca para no soltar la carcajada ante el dardo elegante de Mía.

​Vanessa apretó los puños, con el rostro ardiendo de rabia.

​—Leónidas, los fotógrafos nos esperan en la maqueta —dijo Vanessa intentando tomarlo del brazo nuevamente en un gesto desesperado por marcar territorio.

​Mía no le dio el menor margen. Con un movimiento rápido y coqueto, se tomó del otro brazo de Leónidas, pegando su cuerpo al de él de manera inconfundible.

​—Ay, sí, vamos a sacarnos la foto —propuso Mía alegremente—. Joaquín, sácanos una foto a los tres. Así queda registrado el equipo completo: el arquitecto estrella, la socia del pasado... y el futuro de la empresa.

​Leónidas no pudo contener una leve sonrisa de satisfacción ante la audacia de Mía. Se dejó arrastrar por ella hacia el centro del recinto, dejando a Vanessa congelada en el lugar, completamente eclipsada, ridícula y derrotada frente a toda la élite empresarial de la ciudad.

​La venganza de Mía había sido ejecutada con una elegancia, un humor y un estilo impecables, dejando claro de una vez por todas quién reinaba en el corazón y en la vida de Leónidas Benavídez.

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Martha Divas Delgado
❤️❤️❤️🤭🥰 estoy henamorada☺️
Martha Divas Delgado
hay Vanesa te van a ASER k comas polvo en tu caida🤭
Martha Divas Delgado
🥰me encanta mia sabe lo k quiere❤️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja jajaja pobre leonidas☺️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja leonidas cuídate por k mia te comerá y🤭 completito
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