NovelToon NovelToon
DR

DR

Status: En proceso
Genre:Aventura / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: FuKagaku

Despertar siendo un bebé en medio de la antigua Asia no entraba en los planes de nadie. Sin superpoderes de inmediato, sin manual de instrucciones y en un mundo donde la magia, y los dioses dictan las reglas del juego, empezar de cero no es solo un desafío: es una cuestión de supervivencia.

NovelToon tiene autorización de FuKagaku para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1: El umbral de ceniza — Parte 19

El eco del decreto del Patriarca aún vibraba en las paredes de caliza cuando el ambiente en el Gran Salón cambió. La tensión no se disipó; se espesó.

​El concejal Zhao, cuyo exabrupto anterior sugería una sed de sangre irreflexiva, bajó despacio la mano con la que señalaba a Daniel. Sus nudillos estaban blancos. La hostilidad en su rostro se descompuso en una palidez sudorosa. Ninguno de los miembros del consejo secundario era estúpido. Esas posturas extremas —exigir una ejecución inmediata o el uso del niño como un catalizador de guerra— no eran más que la máscara política que exigía su posición para tantear el terreno. En el fondo, lo que dominaba a los seis concejales no era la ambición, sino un pavor primario.

​Eran maestros de las toxinas, ancianos que habían pasado su vida estudiando la decadencia lenta de los órganos y el colapso biológico controlado. Entendían la muerte cuando venía en forma de veneno, de filos o de un Qi abrumador. Pero lo que reportó la vanguardia —un círculo de cristal negro estilizado donde cinco cultivadores de alto nivel dejaron de existir a nivel subatómico sin liberar un solo hilo de energía reconocible— escapaba a toda lógica marcial.

​—Si el Patriarca ha dictaminado la custodia de la primera rama... que así sea —murmuró Zhao, inclinando el torso con una reverencia rígida, sin atreverse a mirar de nuevo la camilla de Daniel—. El consejo secundario mantendrá el secreto de estado. No se filtrará una sola palabra a las provincias exteriores.

​Los demás concejales asentieron en silencio. No hubo objeciones. El pragmatismo de la supervivencia se impuso con rapidez: presionar para encadenar o agredir a una entidad que reaccionaba borrando la materia era una sentencia de muerte para todos dentro del valle.

​—Retírense. Dupliquen las patrullas en los pasos elevados y sellen el sector fronterizo bajo cuarentena biológica de nivel cuatro —ordenó Dok-Gag Myeong-Seok, el padre de Meili, haciendo un gesto seco con la mano.

​Los seis concejales, junto con el capitán de la vanguardia y los médicos de guardia, saludaron marcialmente y abandonaron el salón a paso presuroso. Las pesadas puertas de bronce se cerraron con un estruendo sordo que resonó en la bóveda subterránea, dejando el lugar en un silencio denso y privado.

​El teatro político había terminado.

​En la inmensa cámara solo quedó el núcleo duro del linaje principal: el Patriarca Dok-Gag Chun-Hyun, la Gran Maestra An-Gyeong So-Hee, los padres de Meili (Myeong-Seok y Yoon Seo-Ah), los padres de Lin (Hwan-Jin y Baek Ji-Eun), las dos jóvenes exhaustas y el cuerpo inerte de Daniel sobre la mesa de madera.

​Sin la presencia de los concejales, la armadura de la compostura de estado se resquebrajó de golpe.

​Yoon Seo-Ah no esperó un segundo más. Olvidando el protocolo marcial, corrió hacia Meili y la envolvió en un abrazo desesperado, ahogando un sollozo contra el hombro no herido de su hija. Sus manos temblorosas examinaron el rostro demacrado de la joven, las cicatrices antiguas en sus muñecas causadas por los grilletes de Hanyang y el vendaje apretado sobre su clavícula rota.

​—Cuatro años... —susurró Seo-Ah con la voz quebrada por el llanto—. Por los ancestros, creímos que sus cenizas habían sido arrojadas al río de los muertos...

​A su lado, Baek Ji-Eun se arrodilló junto a Lin, tomando la mano de su hija mientras aplicaba directamente sobre sus muslos vendados un bálsamo de resina verde que llevaba oculto en la manga. Lin apretó los dientes ante el escozor del medicamento, pero apoyó la frente contra la túnica de su madre, dejando escapar un suspiro largo y tembloroso tras cuatro años de supresión absoluta.

​El comandante Dok-Gag Hwan-Jin cruzó los brazos sobre el pecho. Aunque mantenía la postura erguida de un veterano de guerra, sus ojos rasgados brillaban con una humedad contenida mientras observaba a su hija y a su sobrina.

​—Están débiles —dijo Hwan-Jin con voz grave, intentando endurecer el tono sin éxito—. Su cultivo cayó dos rangos por la represión continua de sus meridianos. Les tomará meses de nutrición de médula y baños de veneno recuperar su base. Pero están vivas.

​—Suficiente por ahora —intervino la Gran Maestra So-Hee, acercándose a las jóvenes. Su rostro, habitualmente una máscara de hielo, mostraba una profunda severidad mezclada con el alivio imperceptible de una abuela—. Seo-Ah, Ji-Eun, lleven a las niñas a los aposentos del loto interior. Preparen el baño de Jade y Ciervo para limpiar la sobrecarga de toxinas de su piel.

​—No me iré de aquí, abuela —dijo Meili con firmeza, zafándose con suavidad del abrazo de su madre para señalar la camilla de Daniel—. Él no se queda solo. Si despierta y no ve una cara conocida, o si siente una amenaza en el aire... no sabemos cómo reaccionará su instinto.

​El Patriarca Chun-Hyun caminó despacio hacia la camilla, rodeando el cuerpo del niño. Sus ojos amarillentos no se despegaron del rostro pálido de Daniel.

​—Tu lealtad hacia este niño es comprensible, Meili. Te salvó la vida —dijo Chun-Hyun, deteniéndose a la cabeza de la camilla—. Pero no podemos ignorar la realidad táctica. Has traído a la casa principal una anomalía que no pertenece a este mundo.

​—Padre —intervino Myeong-Seok, el padre de Meili, acercándose a la mesa con el ceño fruncido—. He revisado la estructura de los informes de la frontera. No hay registro de un linaje de cultivo que pueda anular el espacio o alterar la estructura atómica de la materia de esa forma. Ni siquiera los ancianos del Pabellón del Juicio en Hanyang poseen un libro prohibido con semejante escala de destrucción. ¿Qué es exactamente este chico?

​—No es un cultivador —respondió Lin desde el suelo, apoyada en el hombro de su madre—. Él mismo nos lo dijo antes de que la patrulla nos alcanzara. No tiene un núcleo. No entiende el Qi. Él habla de ecuaciones, de masa, de energía y de... "Ciencia Negativa". Dice que su cuerpo es un error de cálculo que el universo intenta corregir.

​El Patriarca y la Gran Maestra intercambiaron una mirada sombría. La terminología les resultaba completamente ajena, pero el resultado práctico en la frontera era indiscutible.

​—Un cuerpo de seis años soportando una fuerza que elude las leyes del Qi... —murmuró So-Hee, pasando los dedos sutilmente sobre el cuello de Daniel, sintiendo la vibración errática de sus vasos sanguíneos—. Sus órganos internos están gravemente lacerados por el choque cinético. La presión gástrica que sufrió al expulsar la energía casi le revienta los pulmones. Si no fuera porque su biología parece reestructurarse instintivamente ante el daño, habría muerto en el acto.

​—¿Y su mente? —preguntó Myeong-Seok.

​—En colapso —sentenció la abuela—. Está atrapado en una sobrecarga cognitiva. Su cerebro infantil está intentando procesar un volumen de datos que mataría a un maestro de formación marcial. Es como si una mente adulta y analítica estuviera encerrada en un recipiente que no tiene el grosor biológico para soportar el flujo.

​Chun-Hyun apretó su bastón de madera contra el suelo con una decisión calculada.

​—Myeong-Seok, despeja el pabellón del loto negro. Mueve el lecho del niño allí. Solo ustedes dos, las niñas y nosotros cuatro tendremos acceso a esta cámara. Si Hanyang descubre que la masacre de su escuadrón fue causada por un infante moribundo y no por un contraataque de nuestro clan, movilizarán a sus generales antes de que estemos preparados.

​—¿Y respecto al niño cuando despierte? —inquirió Hwan-Jin, cruzando una mirada con el Patriarca.

​Chun-Hyun se inclinó levemente sobre Daniel, observando las diminutas gotas de sudor frío que cubrían la frente del pequeño mientras este respiraba con dificultad.

​—No lo trataremos como un arma, ni como un prisionero —decretó el Patriarca con una frialdad absoluta—. Si intenta destruirnos, pereceremos todos en el intento. Pero si esa mente que organizó su fuga puede ser razonada... este niño no solo será el refugio de ustedes. Será la estaca con la que atravesaremos el corazón de la Secta de Hanyang.

​El aire en la sala pareció congelarse aún más cuando Daniel, inconsciente en la camilla, soltó un jadeo ahogado. Un hilo fino de sangre volvió a brotar de su nariz, mientras el espacio a un milímetro de su piel temblaba imperceptiblemente, alterando la luz de las antorchas como un presagio del despertar de la anomalía.

1
FuKagaku
¿Que te pareció este trabajo?
dejá tu opinión o sugerencias.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play