Tras una vida de maltrato, Akira consigue una beca para la universidad más prestigiosa del continente. Allí descubre que los seis príncipes de las bestias están ligados a su destino y que ella es la última Vinculadora. Un antiguo poder ha despertado... y todos la están buscando.
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capitulo 1
—¡Akira! ¡Levántate de una vez! ¿Piensas dormir todo el día? —gritó su madrastra mientras golpeaba la puerta.
Akira abrió los ojos lentamente. Apenas había amanecido.
Se incorporó con el cuerpo adolorido, se acomodó su largo cabello rosa cremita y respiró hondo antes de salir de la pequeña habitación donde dormía.
—Ya voy...
—Primero limpia la casa, después prepara el desayuno y no olvides lavar la ropa. Aquí nadie te mantiene de gratis.
Ella bajó la mirada.
—Sí...
Aquellas palabras eran parte de su rutina. Desde que tenía memoria, nunca había recibido un abrazo ni un "estoy orgullosa de vos". Solo órdenes, críticas y desprecio.
Aun así, Akira nunca dejó de estudiar.
Mientras todos dormían, ella leía libros prestados bajo la tenue luz de una lámpara vieja. Soñaba con una vida distinta, una donde pudiera decidir por sí misma.
Esa mañana terminó todas las tareas de la casa y salió rumbo a la escuela.
En el camino sintió las miradas de la gente.
—Qué raro es ese cabello...
—Parece teñido.
Ella ya estaba acostumbrada.
No respondía. Solo seguía caminando.
Al llegar a la escuela, la directora la esperaba en la entrada.
—Akira... necesito hablar con vos.
El corazón de la joven comenzó a latir con fuerza.
Entró a la oficina sin entender qué ocurría.
La directora sonrió y le entregó un sobre sellado con un extraño escudo dorado.
—Felicitaciones.
Akira frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Fuiste seleccionada entre miles de estudiantes. Ganaste una beca completa para estudiar en la Universidad Imperial de Asteria.
Los ojos de Akira se abrieron por completo.
—¿Yo...?
—Sí. Es la universidad más prestigiosa del continente. Muy pocas personas reciben esa oportunidad.
Las manos de Akira comenzaron a temblar.
Después de tantos años de esfuerzo...
Después de tantas noches llorando en silencio...
Por fin una puerta se abría frente a ella.
Sin embargo, no sabía que aquella carta no era una simple beca.
Era una invitación hacia un mundo que cambiaría su vida para siempre.
Y, muy lejos de allí, seis jóvenes levantaron la vista exactamente al mismo tiempo.
Como si hubieran sentido que algo antiguo... acababa de despertar.
Akira respiró hondo antes de tomar el sobre.
Sentía que sus manos temblaban tanto que apenas podía sostenerlo.
—¿Puedo... abrirlo ahora? —preguntó con la voz entrecortada.
La directora sonrió.
—Claro. Es tu momento.
Con cuidado rompió el sello de cera dorada. Dentro había una carta escrita sobre un papel grueso de color marfil.
Sus ojos comenzaron a recorrer cada línea.
"Nos complace informarle que, gracias a su excepcional rendimiento académico, ha sido seleccionada para recibir una beca completa en la Universidad Imperial de Asteria..."
No pudo seguir leyendo.
Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas.
Toda su vida había escuchado que no servía para nada.
Que jamás lograría nada.
Que sería una carga para cualquiera.
Sin embargo, esa carta decía exactamente lo contrario.
—Lo logré... —susurró mientras una sonrisa aparecía por primera vez en mucho tiempo.
La directora se acercó y apoyó una mano sobre su hombro.
—Siempre confié en vos, Akira. Sos una de las alumnas más brillantes que pasaron por esta escuela.
Ella bajó la cabeza.
No estaba acostumbrada a recibir elogios.
Le resultaban extraños.
Casi irreales.
—Gracias... por creer en mí.
—No fui yo quien consiguió la beca. Fuiste vos con tu esfuerzo.
Akira salió de la oficina abrazando la carta contra su pecho.
Sentía que el mundo era diferente.
El cielo parecía más azul.
El viento más cálido.
Por primera vez imaginó un futuro lejos de aquella casa.
Un lugar donde nadie la insultara.
Donde pudiera ser simplemente... Akira.
Durante el camino de regreso caminó despacio.
Pasó frente a una pequeña cafetería y el aroma a pan recién horneado hizo que su estómago rugiera.
Metió la mano en el bolsillo.
Solo tenía unas pocas monedas.
Suspiró.
—Todavía no...
Guardó el dinero.
Lo necesitaría para el viaje.
Al llegar a casa, la felicidad desapareció.
—¿Dónde estabas? —preguntó su madrastra con los brazos cruzados.
—La directora quería hablar conmigo.
—¿Y?
Akira sonrió con ilusión.
—Conseguí una beca...
Ni siquiera terminó la frase.
—¿Y eso de qué sirve? Igual vas a seguir viviendo acá.
Las palabras fueron como un balde de agua fría.
—Pero...
—Dejá de soñar. La universidad no pone comida en esta mesa.
Su hermanastro soltó una carcajada.
—Seguro la aceptaron por lástima.
Todos rieron.
Todos, menos Akira.
Ella apretó la carta con fuerza.
Quería responder.
Quería gritar.
Pero sabía que sería inútil.
Subió a su habitación en silencio y cerró la puerta.
Se dejó caer sobre la cama.
Las lágrimas volvieron a aparecer.
—Algún día... me voy a ir de acá.
Miró otra vez la carta.
La fecha de ingreso era dentro de apenas dos semanas.
Dos semanas.
Solo debía resistir un poco más.
Aquella noche volvió a estudiar como siempre.
Mientras repasaba sus apuntes, una extraña ráfaga de viento abrió la ventana.
Las hojas comenzaron a moverse solas.
La lámpara parpadeó.
Akira levantó la vista.
—¿Qué...?
Sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.
Por un instante creyó escuchar un rugido muy lejano.
Después un aullido.
Luego un siseo.
Y finalmente... un sonido que jamás había oído.
Como el rugido de una criatura gigantesca.
Todo volvió al silencio.
—Debe haber sido mi imaginación...
Cerró la ventana y continuó leyendo.
Sin saber que, a cientos de kilómetros de allí, seis jóvenes despertaban sobresaltados exactamente al mismo tiempo.
Los seis habían tenido el mismo sueño.
Una chica de cabello rosa.
Un antiguo símbolo brillante.
Y una sola palabra resonando en sus mentes...
"Ha regresado."