Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
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Helena Soler
El mundo que hoy vemos siempre ha estado conformado por dos grupos de personas.
Están los poderosos y están los que no lo son.
En la antigüedad, el mundo se regía por lo mismo.
Los fuertes a menudo abusaban de su poder para oprimir a los más débiles; los más débiles siempre hacían lo que fuera para hacerse más fuertes.
Están los que no tienen que mover un dedo para alcanzar sus objetivos, que usan a otros para escalar a la cima.
También está la gente que nace con poca posibilidad de lograr sus sueños, pero se esfuerza para alcanzar grandes cosas.
Este es el caso de la princesa Helena Soler, primera princesa del imperio de Elfaria, imperio de los elfos.
Helena nació sin mucho poder mágico, y por esa razón fue despreciada por su hermana menor, Estela.
Estela tenía una magia sin igual, una magia de luz capaz de sanar a todos de sus dolencias.
Era llamada la santa del imperio de Elfaria, pero ella estaba lejos de ser una santa y, más que eso, era un demonio que usaba hechizos prohibidos para aumentar su magia de luz; lo hacía extrayendo la magia de otros.
Los sirvientes del palacio eran sus víctimas preferidas y también los plebeyos.
Aquello era algo que molestaba a Helena, y por esa razón, a escondidas, se hizo fuerte y, durante años, hizo todo lo que estaba a su alcance para despertar su magia.
No se sabe si fueron los dioses o fue su trabajo duro quienes le permitieron despertar su poder mágico, y Helena despertó un gran poder, uno distinto y, a la vez, hermoso.
Despertó una magia de la naturaleza, una capaz de crear plantas, pero su fuerte era la creación de rosas de un color poco peculiar.
Lo primero que Helena hizo fue desarrollar aquel poder mágico lo más que pudo, y aquella magia la usó para hacerle frente a Estela, su hermana.
Gracias a eso, Helena derrotó a Estela y la llevó a juicio por sus crímenes de usar hechizos para extraer el poder mágico de los indefensos.
El emperador Diego Soler, por pena, solo condenó a Estela al calabozo y premió con una gran riqueza a Helena por su gran aporte al imperio.
Helena usó aquella riqueza a favor de los más necesitados y, gracias a eso, el imperio avanzó.
Todo parecía ir bien, y cuando Helena cumplió la mayoría de edad, el emperador le realizó un matrimonio con una familia ducal muy poderosa; esa familia era la familia Lombardi, y el prometido era Mateo, el hijo único de aquella familia, quien era dos años mayor que Helena.
Aquel matrimonio se celebró algo de prisa, y los jóvenes se casaron un año después de aquel compromiso y se fueron a vivir al ducado de la familia del esposo de Helena.
Todo estaba bien, y Helena, después de casarse con aquel sujeto, estuvo embarazada por largo periodo de tiempo, como por casi 8 meses y perdió el embarazo de una manera que hasta los doctores no lograron entender.
Eso fue un duro golpe para aquella pareja, y ambos se refugiaron en el dolor de perder la oportunidad de ser padres y cada uno se encerró en su mundo.
Los duques, por miedo a que les pase algo a los dos, contrataron a un médico para que tratara su depresión, y una maga se ofreció a hacer aquel trabajo; su nombre era Kenia.
Pero lejos de ayudar, aquella mujer se aprovechó del dolor del esposo de Helena y lo sedujo con medios sucios y logró llevarlo a la cama.
Ella se las arregló para que Helena se diera cuenta de aquel suceso, y tanto Helena, los duques y los sirvientes de la mansión los vieron en el acto.
Aquello fue un escándalo tan grande que provocó que los duques hicieran que su hijo tomara a Kenia como concubina, y más porque ella era virgen.
Aquello rompió por completo el corazón de Helena, quien se encerró en su habitación todo el tiempo sin salir siquiera al patio de la mansión ducal y se negaba a ver a persona alguna de allí.
Solo los sirvientes entraban a la habitación a dejarle comida y a limpiar el lugar; Nora, su sirvienta, siempre se mantuvo cerca de Helena y la apoyaba en lo que podía, hasta que una tarde de esa Nora fue encontrada muerta en los límites del ducado.
Todo parece que alguien la había eliminado. Eso fue algo duro para Helena, quien era muy apegada a Nora.
Kenia aprovechó otra vez la situación y logró con artimañas que el esposo de Helena la buscara por las noches y, en unas de esas noches, logró quedar embarazada.
Pero todo lo que acabo de contar solo fue un montaje, ya que Mateo y Kenia habían sido amantes durante algunos meses y se habían visto fuera de la mansión ducal, y ya Kenia estaba embarazada.
¡Vaya teatro tan cruel!
Los duques y su hijo se alegraron por aquel acontecimiento, y por eso decidieron darle el puesto de duque a su hijo lo antes posible.
Los dos, en compañía de Kenia, le organizaron una fiesta a Mateo, la cual duró algunos meses.
Cuando todo estuvo arreglado, la fiesta se llevó a cabo, una hecha con todos los protocolos de una familia noble.
Helena fue obligada a asistir, pero su apariencia no era la mejor; la pobre estaba llena de ojeras y lucía muy flaca, y eso se debe a que Kenia solo mandaba a que se le lleve a su habitación pan duro y agua dos veces al día.
El estado de Helena no era tan llamativo como la barriga de Kenia y menos con el traspaso de título de los duques a su hijo.
Durante toda la fiesta de celebración, Kenia se colgó del brazo de Mateo y comenzó a hacer amigas en el círculo social.
Helena, en cambio, estaba en una esquina del salón deseando que la fiesta se terminara para irse a su habitación.
Cuando eso aconteció, ella se dispuso a ir a la habitación, pero Kenia se interpuso en su camino e intentó impedir que ella diera un paso.
Helena amablemente le pidió que se aparte, pero ella, en vez de eso, le da una bofetada que casi le hace caer.
Cuando ella trató de devolver el golpe, aquella mujer se echó para atrás y cayó escaleras abajo y lanzó un grito que casi deja sin oídos a toda la mansión.
En esos momentos, Mateo y los duques aún despedían a algunos invitados y, al escuchar el grito, fueron a ver lo que sucedía, solo para encontrar una escena que le heló la sangre.
Kenia al pie de las escaleras, tirada en un charco de sangre, y Helena arriba con cara de pánico.
La situación estaba clara a su parecer, y por eso el recién duque fue hasta Helena y también la arrojó por las escaleras en un momento de ira.
Helena cayó escaleras abajo y se fracturó las dos piernas y la cabeza.
Pero cuando se mandó a buscar al doctor, se le dio prioridad a Kenia, quien a la final perdió al bebé que llevaba en el vientre.
Eso enfureció al duque y, nada más el doctor darle la atención necesaria a Helena para que no muera, al día siguiente de eso comenzó a castigar a la pobre Helena, a pesar de que ella le gritaba que era inocente y que todo fue una trama de Kenia.
Los padres de Mateo también fueron partícipes de aquella crueldad tan horrible, y Kenia obligaba a los sirvientes a darle a Helena comida caducada, cosa que empeoró aún más su estado.
El infeliz no le tuvo piedad ni un día, y por idea de Kenia dañó el núcleo mágico de Helena, cosa que le provocó la muerte de una forma dolorosa.
La muerte de Helena fue notificada al emperador como un accidente de bandidos.
Al morir, su alma estaba llena de rencor, y deseó con las pocas fuerzas que le quedaban que aquellos infelices pagaran por sus crímenes.
Parece que el cielo no soportó tanta injusticia, ya que un año después de la muerte de aquella pobre mujer, su padre, no conforme con lo que le dijeron los Lombardi, investigó en secreto lo que había sucedido y fue así como él se dio cuenta de lo que sucedió realmente.
Aquel hombre no lo soportó y llevó aquel suceso a juicio público, y todos los que le hicieron daño a Helena murieron de una manera horrible y fueron tratados dos veces peor de como hicieron con ella.
Al menos Helena tuvo justicia.
Dadas las circunstancias, el emperador se vio obligado a casarse otra vez, y pudo tener un hijo, quien sería en un futuro su heredero, puesto que, pues era su único hijo.
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien