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Nunca Te Quise Perder

Nunca Te Quise Perder

Status: Terminada
Genre:Romance / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Susiluu_

Hay personas que llegan a tu vida haciendo ruido, otras que lo cambian todo en el silencio.

Libra nunca imaginó que una conversación sobre Saturno pudiera convertirse en el comienzo de la historia más importante de su vida. Entre recreos, paseos después de clase, chocolates calientes, bancos de madera y amaneceres compartidos, conocerá a Acuario, un chico que tiene la extraña habilidad de encontrar belleza en los pequeños detalles y de hacer sentir especiales a quienes lo rodean.

Mientras el tiempo avanza y el final del curso se acerca, ambos descubrirán que crecer significa aprender a convivir con los cambios, con el miedo a perder lo que amas y con las palabras que, a veces, nunca llegan a decirse.

Porque algunas historias de amor no nacen con un beso.

Nacen con una conversación que parecía insignificante.

Con una fotografía tomada sin avisar.

Con una promesa hecha entre risas.

Con dos personas que, sin darse cuenta, empiezan a convertirse en el hogar del otro.

NovelToon tiene autorización de Susiluu_ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prólogo

Dicen que existen personas que llegan a tu vida para enseñarte algo.

Otras llegan para quedarse.

Y luego están aquellas que hacen las dos cosas al mismo tiempo.

Todavía hoy no sé en cuál de esas tres categorías encajas tú.

Lo único que sé con certeza es que, antes de conocerte, mi vida era mucho más sencilla.

No mejor.

No peor.

Simplemente... más tranquila.

Los días transcurrían sin grandes sobresaltos. Me levantaba, iba al instituto, hablaba con mis amigos, volvía a casa y dejaba que el tiempo siguiera avanzando sin hacer demasiado ruido. Creía que entendía cómo funcionaba el mundo. Pensaba que las personas aparecían y desaparecían sin dejar una huella demasiado profunda.

Qué equivocada estaba.

Nunca imaginé que alguien pudiera convertirse en costumbre tan deprisa.

Que una simple mirada pudiera quedarse dando vueltas en mi cabeza durante días.

Que esperaría un recreo con la misma ilusión con la que otros esperan las vacaciones.

Ni que terminaría aprendiendo de memoria la forma de caminar de una persona antes incluso de conocer de verdad quién era.

Porque el amor, cuando llega, nunca avisa.

Y el destino...

El destino tiene un extraño sentido del humor.

No pregunta si estás preparado.

No espera al momento perfecto.

Simplemente cruza dos caminos que jamás deberían haberse encontrado y observa qué ocurre después.

A veces construye historias preciosas.

Otras veces crea heridas que tardan años en cerrar.

Y, de vez en cuando, hace ambas cosas a la vez.

Durante mucho tiempo intenté convencerme de que todo aquello había sido una casualidad.

Una coincidencia más entre millones.

Dos adolescentes compartiendo el mismo instituto.

El mismo patio.

Los mismos pasillos.

Nada extraordinario.

Pero hay casualidades demasiado precisas para ser simples accidentes.

¿Cómo podía ser casualidad que empezáramos a coincidir cada vez más?

¿Cómo podía ser casualidad que acabáramos compartiendo el mismo camino de vuelta?

¿Cómo podía ser casualidad que, entre cientos de personas, mi mirada siempre terminara encontrándote?

Quizá nunca fue una casualidad.

Quizá algunas historias empiezan mucho antes de que sus protagonistas sean conscientes de ello.

Siempre he pensado que el corazón se parece más a una fortaleza que a otra cosa.

Hay personas que dejan la puerta abierta para cualquiera.

Otras levantan muros tan altos que nadie consigue entrar.

Yo construí un búnker.

No apareció de un día para otro.

Lo fui levantando poco a poco, ladrillo a ladrillo, con inseguridades, decepciones y miedos que apenas sabía explicar.

Desde fuera parecía resistente.

Imposible de atravesar.

Y, durante mucho tiempo, funcionó.

Nadie conseguía entrar demasiado.

Nadie conseguía quedarse.

Hasta que apareciste tú.

No trajiste un mapa.

Ni una llave.

Ni siquiera parecía que estuvieras intentando abrir aquella puerta.

Simplemente apareciste.

Con tus bromas.

Con esa facilidad desesperante para hacer reír a cualquiera.

Con esa forma de esconder lo que sentías detrás de una sonrisa.

Y, sin darte cuenta, empezaste a abrir grietas donde yo llevaba años levantando muros.

Nunca te diste cuenta del poder que tenían los pequeños gestos.

Una conversación de diez minutos.

Una mirada desde el otro lado del patio.

Una despedida antes de volver a casa.

Una risa compartida.

Hay personas que cambian tu vida con grandes promesas.

Tú lo hiciste con detalles tan pequeños que nadie más habría considerado importantes.

Quizá por eso dolió tanto cuando dejaron de existir.

Con el tiempo entendí que las historias más difíciles no son las que terminan mal.

Son las que te obligan a preguntarte constantemente qué habría pasado si hubieras tomado otra decisión.

Si hubieras dicho una frase más.

Si hubieras dado un paso adelante.

Si hubieras abrazado a esa persona cinco segundos antes de que se marchara.

Vivimos creyendo que siempre habrá otra oportunidad.

Otro recreo.

Otra conversación.

Otro mensaje.

Otro mañana.

Hasta que un día descubres que algunas despedidas llegan sin avisar y que nadie nos enseña a reconocer cuál será la última vez que veremos a alguien de la forma en que lo conocíamos.

Esta no es una historia perfecta.

Tampoco pretende serlo.

Habla de dos adolescentes que estaban aprendiendo a conocerse mientras también intentaban entenderse a sí mismos.

Habla de errores.

De silencios.

De orgullo.

De inseguridades.

De segundas oportunidades que llegaron demasiado pronto.

Y de otras que llegaron demasiado tarde.

Habla de un corazón que decidió esconderse para no volver a romperse.

Y de otra persona que consiguió entrar sin saber siquiera que aquella puerta existía.

Si has abierto este libro buscando un cuento de hadas, quizá deberías cerrarlo ahora.

Pero si alguna vez has conocido a alguien que cambió tu forma de ver el mundo...

Si alguna vez una simple canción, una calle o un olor te han devuelto de golpe a un recuerdo que creías olvidado...

Entonces entenderás cada una de las páginas que vienen a continuación.

Porque hay personas que desaparecen de tu vida.

Y luego están aquellas que, aunque se marchen, encuentran la forma de quedarse para siempre.

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Neery!
Para mí, una de las mejores escenas es cuando Libra define la foto del sofá y la radio vieja como una imagen que "suena". Esa conexión que tiene con la forma de mirar el mundo de Acuario es de otro planeta. 🪐
Neery!
Necesitaba pasar por aquí a decir que el momento en el que Libra confiesa junto al río que lo que más extraña en vacaciones es encontrarse a Acuario sin planearlo me marcó muchísimo. La ausencia doliendo y volviendo evidente el amor me destrozó. 😭💔
Neery!
Me quedé pensando en cuando Libra escribe en su libreta "Ya no lo creo", aceptando por fin que está completamente enamorada de él después de esa hermosa noche en la colina. Qué proceso tan íntimo y bello, nunca lo voy a olvidar.
Neery!
Gracias a todos por haber sido mi familia durante la obra. Se os quiere mucho ❤️❤️❤️
Suhe: Gracias a ti y a los demás por formar parte de ello. 🥰
total 1 replies
Neery!
De verdad esta obra necesita una secuela. Todavía queda por descubrir por qué se titula así. Me tiene retorcida en la cama no saber si es por un final plácido en la vejez, un accidente trágico o por un giro inesperado de la relación que tienen 😭😭
Neery!
Buenos días familia 🥰
Leti
Es que todavía suspiro sola cuando me acuerdo de la exposición de fotos del instituto y la dedicatoria secreta de Acuario para Libra junto al lago. retrata lo que siente, no solo lo que ve! 😭💜
Leti
Estaba acordándome de toda la novela y, de verdad, mi momento favorito por siempre será cuando Acuario le tomó la mano a Libra por primera vez bajo la lluvia de estrellas de las Perseidas. Casualmente no pidieron deseos porque ya se tenían el uno al otro. 😍🌠
Leti
Me puse a revivir los capítulos y sigo pensando que cuando el papá de Acuario rechazó el traslado y él corrió a buscar a Libra para abrazarla en el embarcadero fue lo mejor de la vida. Ese alivio y ese abrazo me devolvieron el alma al cuerpo.
Leti
Ha sido toda una alegria seguir la obra con todos vosotros 💜💜e
Leti
voy a echar mucho de menos darle al botoncito de recordatorio para la autora, jo 🥺
Neery!: Yo ya lo estoy haciendo 🥺😭
total 1 replies
Leti
Espero de verdad que haya una secuela tarde o temprano. Me ha gustado que sea un final abierto y poder dejar mas espacio y material para completar el romance de Acuario y Libra. Espero que suceda 💜
Leti
Buenos dias a todos 🥰
Cliente anónimo
Revisando la historia desde el principio, la escena del anciano en el mercadillo de cámaras antiguas me parece magistral. Sus palabras sobre que las fotos te cuidarán en el futuro sembraron todo el misterio y la madurez de la obra. 🕵️‍♂️
Cliente anónimo
Un gusto haber vivido la historia dia a dia con emocion
Cliente anónimo
Siempre vuelvo a leer la parte de la metáfora del cielo llorando bajo la lluvia y el sol al mismo tiempo, aprendiendo a tener esperanza en mitad de la tristeza. Una de las frases más hermosas, poéticas y reconfortantes de la novela.
Cliente anónimo
Este capitulo deja un final bastante incierto y abierto. De verdad espero que haya una secuela. Tiene que haberla! Aún no puedo permitirme decir que me ha encantado de principio a fin, porque aún no hemos llegado al final de este grupo tan entrañable
Cliente anónimo
Buenos dias a todos
Seku
Para mí el punto cumbre de la atmósfera es la escena de la radio antigua sintonizando una melodía desconocida que llena el búnker recién limpio. El autor logra construir un hogar emocional a través de la sutileza, el atardecer y el silencio compartido.
Seku
Siempre vuelvo a leer la parte de la metáfora del cielo llorando bajo la lluvia y el sol al mismo tiempo, aprendiendo a tener esperanza en mitad de la tristeza. Una de las frases más hermosas, poéticas y reconfortantes de la novela.
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