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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Enfermizo / Completas
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre lo que se calla y lo que se rompe

Adela se levantó antes de que el reloj terminara de acomodar la mañana.

No por costumbre bonita, no por amor al orden… sino porque el silencio, cuando Aldo dormía lejos o no dormía en absoluto, era lo único que no le gritaba.

A su lado, la cama estaba fría. El espacio que Aldo ocupaba—cuando ocupaba—tenía la forma de una ausencia. Un hueco que parecía respirar.

Adela estiró la mano y tocó la sábana. Nada. Solo tela y aire.

—Otra vez —murmuró, como si el mundo tuviera que enterarse.

No era la primera vez que pasaba. Con los años, Aldo había aprendido a desaparecer de maneras distintas: a veces por horas, a veces por días, a veces con una sonrisa culpable y el bolsillo vacío. Pero siempre terminaba igual: con apuestas, con deudas, con promesas que no llegaban.

Adela no se sorprendía. Se cansaba, eso sí. Se cansaba de sostener con sus manos lo que no se sostenía.

Se incorporó despacio, respiró hondo y se obligó a sonreír.

Porque, aunque el matrimonio se le deshacía como tela mojada, su hijo seguía siendo real. Su hijo era la única razón que no se podía negociar.

Jorgue tenía nueve años, y todavía creía en la palabra “papá” como si fuera un lugar al que uno siempre puede volver.

Adela caminó hacia el cuarto del niño. La puerta estaba entornada. Adentro, Jorgue dormía con una manta que siempre terminaba en el suelo, como si su cuerpo se negara a aceptar el frío.

Se inclinó y le acomodó la manta.

—Arriba, campeón.

El niño abrió los ojos, tardó un segundo en ubicarse… y luego sonrió con esa confianza que solo tienen los niños cuando el dolor todavía no les explicó cómo funciona.

—¿Hoy es…? —preguntó, medio dormido.

—Hoy es escuela —respondió Adela, firme, como si la rutina fuera una cuerda para que no se cayera nadie.

Jorgue se sentó, se frotó la cara y miró a su madre con curiosidad.

—¿Ya desayunamos?

—Todavía no —dijo ella—, pero ya falta.

Adela fue a la cocina. El olor de café se mezcló con el de pan tostado. Puso el plato, sirvió el jugo, y mientras lo hacía, escuchó el sonido de pasos pequeños en el pasillo: Jorgue bajando las escaleras con prisa, como si el día se fuera a escapar.

—¡Mamá! —gritó desde abajo.

—¡Aqui estoy!

Jorgue apareció en la cocina con el pelo despeinado y el uniforme a medio arreglar. Se quedó mirando la mesa como si fuera un premio.

—¿Ya está el desayuno?

Adela le puso el plato enfrente.

—Ya está. Come rápido, que después llegás tarde.

Jorgue mordió un pedazo de pan, masticó, tragó… y entonces lo miró de nuevo, como quien intenta encontrar una respuesta escondida en la cara de su madre.

—Mamá…

Adela se quedó quieta un segundo. Como si el aire se volviera pesado.

—¿Qué?

—Y… ¿papá?

La pregunta cayó en la cocina con el peso de siempre.

Adela parpadeó, apretó la mandíbula y respondió con la misma frase que ya había repetido tantas mañanas que se le había vuelto automática, casi un reflejo.

—Tu papá… tuvo mucho pendiente —dijo, mirando el plato de Jorgue como si ahí pudiera estar la explicación—. Se fue temprano.

Jorgue frunció el ceño.

—Pero ayer dijiste que iba a venir.

—Ayer era ayer.

El niño bajó la mirada. Se escuchó el sonido de la cucharita contra el vaso.

—¿Y por qué siempre se va temprano?

Adela sintió el nudo en el pecho. No era solo por la pregunta. Era por lo que esa pregunta significaba: que Jorgue estaba aprendiendo a contar ausencias.

Adela respiró y se obligó a mantener la voz suave.

—Porque… porque a veces los hombres tienen cosas que no entienden. Pero tu papá te quiere.

Jorgue levantó la vista.

—¿Entonces por qué no está?

Adela apretó los labios. Quiso decir “porque se pierde en otras cosas”, “porque no sabe sostener”, “porque se destruye solo”… pero se tragó todo.

En la infancia, hay preguntas que no se responden con verdades que rompen.

—Come, Jorgue. Después te vas con tu mochila y listo.

El niño volvió a comer. Pero no dejó de mirar a su madre como si estuviera esperando una respuesta distinta.

Adela se levantó, lavó un poquito el borde del plato aunque ya estaba limpio, y se dio vuelta para que Jorgue no viera su cara.

—Mamá —insistió el niño, más bajito—. ¿Hoy va a venir?

Adela lo miró por fin. Se le humedecieron los ojos, pero no dejó que la lágrima ganara.

—Hoy no te preocupes. Hoy solo escuela.

Jorgue asintió, como si esa frase fuera una promesa.

Y Adela se la creyó un poco también. Solo un poco.

Más tarde, Adela lo llevó en silencio. El trayecto era corto, pero cada metro se volvía largo cuando la mente se llenaba de lo mismo.

Jorgue caminaba al lado de ella, con la mochila colgada y la mirada fija en el piso, como si el suelo tuviera respuestas.

—Mamá…

—¿Qué pasó?

—¿Papá… es bueno?

Adela se congeló.

—¿Por qué preguntás eso?

—Porque… cuando no está, yo… no sé qué hacer. Y en el recreo los otros dicen cosas de sus papás.

Adela tragó saliva.

—Tu papá es el padre que tienes. Eso es lo importante.

Jorgue frunció el ceño.

—Pero… ¿por qué se pierde?

Adela casi se detuvo. Sintió que la palabra “pierde” era demasiado exacta, demasiado real. Aldo no “faltaba”: Aldo se perdía en apuestas, en promesas, en noches que no terminaban bien.

Adela acarició la cabeza de su hijo.

—No digas “pierde”. Tu papá… está pasando por un momento difícil.

—¿Y tu no pasás por momentos difíciles, mamá?

Esa pregunta sí le dolió de verdad.

Adela se agachó para quedar a la altura del niño.

—Yo paso. Pero yo sigo porque tu necesitás que yo siga.

Jorgue la miró con ojos grandes.

—¿Y si algún día te cansas?

Adela sonrió, pero fue una sonrisa cansada.

—Me voy a cansar… y después voy a descansar. Pero no te voy a dejar.

El niño apretó la mochila contra su pecho.

—Entonces está bien.

Adela lo besó en la frente.

—Listo. Entrá. La señora te esta esperando.

Jorgue corrió hacia la escuela. Adela se quedó un segundo mirando cómo desaparecía detrás de la puerta. Luego respiró, se enderezó y se obligó a moverse.

Tenía que ir al hospital.

Adela llegó al hospital con el mismo uniforme impecable que siempre usaba, como si la higiene pudiera salvar lo demás.

En el pasillo, el olor a desinfectante le golpeó la nariz. La rutina la sostuvo como una pared.

—Buenos días, Adela —saludó una enfermera del turno.

—Buenos días —respondió ella, con una sonrisa breve.

Se acomodó los guantes, revisó el registro y se dirigió a su sala de trabajo.

Pero antes de sumergirse del todo en su turno, necesitaba hablar con alguien. No porque quisiera llorar. Porque había cosas que, si no salían, terminaban por romperte por dentro.

La encontró en la sala de descanso. Su compañera, Marta—una mujer de voz firme y mirada que no se distraía.

Marta estaba tomando mate, con el ceño fruncido como si la vida le debiera explicaciones.

—Adela —dijo al verla—. Ven, sientate un minuto.

Adela se sentó frente a ella.

—¿Qué pasa?

Marta la miró de arriba abajo.

—Te noto rara. No es solo cara de cansancio. Es… otra cosa.

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Sandra Maritza Mesa
bonita novela me gustó gracias 👏👏🙏 una pareja que se ayudaron mutuamente a salir de dolor y encontrar la felicidad
mariela
Hermosa novela donde una persona que no creía que alguien lo amara en el caso de Lukas un hombre destinado a estar en silla de ruedas y llega Adela con un dolor muy grande la perdida de su hijo Jorge de una manera cruel donde dos almas destinadas estar juntos curando sus heridas se enamoran y los bendicen con hijo me encanto gracias, gracias, gracias por compartir tu talento con nosotras que Dios te bendiga un saludo muy cordial desde 🇻🇪😊🤗😘🙏🏻🌼
viviana ramoa: Gracias a vos por ser parte🥰
total 1 replies
SORAYA AGUILERA RONDON
y el siempre soñó ser padre
SORAYA AGUILERA RONDON
hojala logre caminar aunque sea con un bastón y queden juntos acompañandose ese dolor que solo se aprende a soportar con el tiempo y la ayuda de dios
Sandra Maritza Mesa
es enserio no va a decir nada acaso no está arrepentido no siente dolor que mataron a su hijo por su culpa
Sandra Maritza Mesa
que capítulo tan angustiante 😭 terrible.un niño que tiene la culpa
Sandra Maritza Mesa
pero por qué un niño que no se puede defender ni culpa tiene de tener un padre desgraciado, cobardes
mariela
Dios los esta premiando con Mateo la perdida de Jorge a Adela y a Luka el no volver a caminar y juntos están haciendo su hogar en familia ahora que llegue Leyla sera la abuela que consentirá a Mateo.
Muy lindo el capitulo
mariela
Que hermoso capitulo donde Adela ya llega a Paraguay y se encuentra con su amiga Marta después de ese recibimiento van al cementerio donde
Jorge está el quiebre de Adela es inminente pero luego de descargar ese dolor viene la paz de decirle que tendrá un hermano y Luka que no lo conoció se conmovió de ver Adela asi.
Me gusto mucho este capitulo Autora con sentimientos encontrados.
mariela
Pobre Luka el no quería que su mama lo viera en ese estado y no hacerla sufrir y fue peor el remedio que la enfermedad porque esa señora Leyla es dura con su hijo no entiende y no comprende la situación.
Y Adela en el medio sin saber que hacer y poder ayudar a Luka.
Juliana Badaracco
Hermoso capitulo ☺️
mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
mariela
Que gustos tenía Estefi que nadie la quería y la juzgaba porque si era lesbiana porque criticar cada quien tiene sus gustos y quien la comprendió fue Hans y no la juzgo.
Lukas lo que hace el amor saliste de tu casa a respirar el mismo aire que Adela.
mariela
Ya comenzo sutilmente el cariño entre Adelante y Lukas que puede llegar al amor verdadero que tanto necesitan los dos.
mariela
Lukas llego la horma de tu zapato la que te hará fortalecer ese cuerpo y puedas volver a caminar así sea con un bastón pero de pie.
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