Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.
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Capítulo 1: La Flor Negra
Mei es una chica universitaria de 21 años que vive con su madre. Su padre murió en un accidente cuando ella era una niña pequeña. Desde entonces, han sido Mei y su madre solas. Su madre se la pasa trabajando todo el día, pero Mei no la culpa; está agradecida con ella por todo lo que ha hecho por ella.
Aunque Mei no está en la mejor situación económica, ya que vive con su madre en un pequeño apartamento, siempre se ha esforzado por conseguir lo que se propone. A pesar de no ser una chica especialmente inteligente, se ganó una beca en una prestigiosa universidad gracias a su esfuerzo y dedicación.
Esa tarde, Mei había vuelto de la universidad. Cuando abrió la puerta, lo único que se escuchaba era el sonido de sus pasos. Esto no era nuevo para ella; de hecho, ya se había acostumbrado a ese silencio.
—¿Qué es esto? —dejó su mochila en el suelo y se acercó a la mesa. Al acercarse, encontró una bolsa con comida y una nota de su madre diciendo que no regresaría hasta el día siguiente, ya que tenía mucho trabajo.
—No sé ni para qué me molestó… —dijo, dirigiéndose al baño. Necesitaba una ducha de agua fría para refrescarse y alejar su mente de una realidad que aún no aceptaba del todo.
Media hora después, Mei salió del baño secándose el cabello con una toalla y se dirigió a su habitación. Ya en su cuarto, tomó el libro que estaba en su mesita de noche: La Flor Negra.
Mei ya casi había llegado al final del libro. Era la típica historia donde la riqueza, el poder y el estatus lo eran todo, donde los más fuertes aplastaban a los más débiles sin una pizca de arrepentimiento.
—Ya casi lo termino… —murmuró Mei, pasando la página con cuidado. Leyó detenidamente cada fragmento. Estaba agotada, pero ya solo le faltaba una página para terminar la historia. No podía dejarlo a medias; no era de las que abandonaban las cosas incompletas.
—Por fin, ya podré leer el final. Sabré qué pasó con Damián y con la arpía de Lyra —dijo Mei.
Pasó la página y se quedó completamente congelada.
—¡¿Qué carajos?!
La última página del libro no estaba. Había sido arrancada.
—Necesito saber qué pasa con Damián… —Mei se puso una chaqueta y fue directo a la biblioteca. Necesitaba saber si había otra copia del libro y por qué faltaba la última página.
Mei llegó a la biblioteca. Todo estaba en silencio. Faltaba poco para el cierre, pero no había nadie. Mei entró lentamente.
—Hola… ¿Hay alguien aquí? —su voz rebotó en el lugar vacío. No hubo respuesta.
Caminó hasta la sección donde había encontrado el libro, pero no había nada; estaba vacía.
Mei volvió a abrir el libro y pasó los dedos por la página arrancada.
—Parece que no podré hacer nada…
Suspiró y dejó el libro en la estantería. Se giró para salir, pero entonces escuchó algo caer.
Mei volteó rápidamente. El libro estaba en el suelo.
Se quedó inmóvil.
De repente, el libro se abrió solo. Las páginas comenzaron a pasar rápidamente y una luz brillante lo envolvió todo.
Mei cerró los ojos por el destello. Y entonces todo se quedó en silencio. No había sonido, no había luz, no había nada.