NovelToon NovelToon
Que Dolor Me Da Quererte

Que Dolor Me Da Quererte

Status: Terminada
Genre:Venganza / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: analysi

Bella campesina y rico citadino se aman contra la voluntad de él. Ella sufre humillación en la ciudad. Él cambia. Ella huye. Él la busca. Celos, maldad y un embarazo los unen para siempre.

NovelToon tiene autorización de analysi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: La nueva vida

El embarazo de Lucía trajo una alegría renovada a la casa de don Justo. El viejo campesino caminaba con el pecho inflado de orgullo, contándole a todo el que quisiera escuchar que sería abuelo. Incluso se había puesto a construir una cuna de madera con sus propias manos, mientras tarareaba canciones antiguas que no cantaba desde la muerte de su esposa.

—Tiene que ser resistente —decía, lijando una tabla—. Para que dure muchos años.

Lucía observaba a su padre desde la puerta del taller, con una sonrisa en los labios. Nunca lo había visto tan feliz.

—Papá, no te esfuerces demasiado —le dijo—. Todavía falta mucho.

—El tiempo pasa rápido, hija —respondió él, sin levantar la vista—. Cuando menos lo esperes, ese niño estará aquí, y yo quiero tener todo listo.

Sebastián, por su parte, se había vuelto aún más atento con Lucía. No la dejaba cargar nada pesado, la obligaba a descansar después de cada comida y le preparaba tés de hierbas que, según decía, eran buenos para el bebé.

—Eres un esposo demasiado protector —le dijo Lucía, riendo, mientras él le llevaba el desayuno a la cama.

—Y lo seré siempre —respondió él, besándole la frente—. Tú y nuestro bebé son lo más importante del mundo.

Pero la felicidad, como siempre, no duraba para siempre.

Una mañana, mientras Lucía descansaba en el porche, vio llegar un coche desconocido. No era el coche de Victoria, ni la camioneta de Mateo, sino un vehículo gris y discreto, de esos que pasan desapercibidos. De él bajó un hombre de traje, con una carpeta en la mano.

—¿Señora Lucía Montenegro? —preguntó, con tono profesional.

—Sí —respondió ella, con cautela—. ¿Quién es usted?

—Soy abogado —dijo el hombre, mostrando una credencial—. Represento los intereses de la señora Victoria Montenegro. Traigo un documento que debe leer.

Lucía sintió que el corazón se le aceleraba. Tomó el sobre con manos temblorosas y lo abrió. Dentro había una carta, escrita con letra fría y precisa.

"Estimada Lucía:

Me he enterado de su embarazo. Felicidades. Sin embargo, debe saber que este niño llevará el apellido Montenegro, y como tal, tiene derecho a una vida digna. Si está dispuesta a firmar un acuerdo en el que se compromete a no interferir en la educación y el futuro de mi nieto, le ofreceré una compensación económica que asegure su bienestar. Si no, me veré obligada a tomar medidas legales para garantizar que el niño reciba lo que le corresponde.

Atentamente,

Victoria Montenegro."

Lucía sintió que el mundo se derrumbaba. Las lágrimas brotaron de sus ojos, no de tristeza, sino de rabia.

—¿Qué es esto? —preguntó, con voz temblorosa.

—Mi clienta quiere asegurarse de que su nieto tenga un futuro próspero —respondió el abogado, con frialdad—. Si firma, recibirá una suma considerable. Si no, tendremos que recurrir a los tribunales.

Sebastián, que había escuchado la conversación desde la puerta, salió corriendo y arrebató la carta de las manos de Lucía. Al leerla, su rostro se encendió de ira.

—¡Esto es una amenaza! —gritó—. ¡Mi madre no tiene derecho a hacer esto!

—Su madre tiene todos los derechos —respondió el abogado—. Es la abuela del niño, y su fortuna puede garantizarle una vida mejor.

—¡Sal de aquí ahora mismo! —exclamó Sebastián, apuntando hacia la puerta—. Y dile a mi madre que si vuelve a molestar a mi esposa, tendré que tomar medidas legales contra ella.

El abogado guardó los documentos y se fue, pero la semilla del miedo ya había sido plantada.

Esa noche, Lucía no pudo dormir. Las palabras de la carta resonaban en su mente como un eco maligno. ¿Y si Victoria realmente podía arrebatarle a su hijo? ¿Y si el dinero y el poder eran más fuertes que el amor?

—No le hagas caso —le dijo Sebastián, abrazándola—. Mi madre no tiene poder sobre nosotros. Nuestro hijo será criado aquí, en el campo, con amor y con valores. No necesitamos su dinero.

—Pero ella puede pelear por la custodia —respondió Lucía, con voz quebrada—. Tiene recursos, abogados, influencia. Nosotros no tenemos nada.

—Tenemos el amor —dijo Sebastián, besándole la frente—. Y el amor siempre gana.

Al día siguiente, Sebastián fue a la ciudad a hablar con su padre. Necesitaba su ayuda para detener a Victoria.

—Lo sé —dijo don Rodrigo, con una expresión cansada—. Victoria no descansará hasta tener el control. Pero yo no voy a permitir que haga daño a mi nuera y a mi nieto.

—¿Qué podemos hacer? —preguntó Sebastián.

—Voy a hablar con mis abogados —respondió don Rodrigo—. Y voy a asegurarme de que Victoria no pueda hacer nada sin mi consentimiento. Mientras yo esté vivo, ella no podrá arrebatarles a su hijo.

Sebastián abrazó a su padre, sintiendo un alivio inmenso.

—Gracias, papá. No sabes lo mucho que significa esto para nosotros.

—Es lo que debe hacer un padre —respondió don Rodrigo—. Ahora vete, cuida de tu esposa y de tu hijo. Yo me encargo de esto.

De regreso al campo, Sebastián le contó a Lucía sobre la promesa de su padre. Ella sintió que el peso se le quitaba de los hombros.

—Tu padre es un buen hombre —dijo—. A diferencia de tu madre.

—Lo sé —respondió Sebastián—. Y sé que nos protegerá.

Los días siguientes fueron de calma. Victoria no volvió a molestar, y la vida en el campo recuperó su ritmo apacible. Lucía pasaba sus días preparando la llegada del bebé, mientras Sebastián trabajaba en el huerto y don Justo terminaba la cuna.

Una tarde, mientras cosía una manta, Lucía sintió un movimiento en su vientre. Fue un aleteo suave, como el batir de alas de una mariposa.

—Sebastián —llamó, emocionada—. ¡Ven, rápido!

Él llegó corriendo y puso su mano sobre el vientre de ella.

—¿Qué pasa? ¿Estás bien?

—El bebé se movió —dijo Lucía, con lágrimas de felicidad—. Puede sentirlo.

Sebastián sintió el pequeño movimiento bajo su palma, y por primera vez, la realidad del embarazo se hizo completamente tangible.

—Es nuestro hijo —susurró, con la voz quebrada—. Nuestro hijo.

—Sí —respondió Lucía, abrazándolo—. Y va a ser el niño más amado del mundo.

Esa noche, mientras cenaban, don Justo levantó su vaso de agua.

—Brindo por mi hija, por mi yerno y por mi nieto —dijo, con voz emocionada—. Que su vida esté llena de amor y felicidad.

—Brindo por eso —dijo Sebastián, levantando su vaso—. Y por un futuro lleno de esperanza.

Lucía sonrió, sintiendo que el amor que la rodeaba era más fuerte que cualquier amenaza. Pero en su corazón, sabía que la batalla contra Victoria no había terminado. Solo estaba en pausa.

Y mientras tanto, en la ciudad, Victoria Montenegro planeaba su próximo movimiento.

—No importa lo que diga mi esposo —susurró, mirando por la ventana—. Ese niño será mío.

1
Monica Liliana Broudiscou
estuvo muy buena, me gustó mucho, muchas felicitaciones🥰👏👏👏👏👏
Lis
🐍
valeska garay campos
bella historia
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play