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La Aguja Y El Conde

La Aguja Y El Conde

Status: Terminada
Genre:Amor en la madurez / Romance / Reencarnación / Completas
Popularitas:264.2k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en un nuevo mundo. Decidida a cambiar su destino y a cumplir sus sueños.

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una mancha

Selene observó una vez más el movimiento de los supuestos meseros.

Luego volvió la vista hacia Oliver.

Una sonrisa traviesa apareció lentamente en su rostro.

—Conde...

Él ya empezaba a reconocer esa expresión.

Cada vez que la veía...

Terminaba ocurriendo algo inesperado.

—¿Qué está pensando?

Ella habló en un susurro.

—Creo que sé cómo llegar a la cocina sin levantar sospechas.

Oliver la observó con atención.

—Perfecto.

Selene, sin embargo, levantó un dedo.

—Pero hay un problema.

—¿Cuál?

—Es probable que no vayamos solos.

Oliver respondió con tranquilidad.

—No importa. Solo necesito echar un vistazo.

Ella hizo una pequeña mueca.

—A mí sí.

Él frunció apenas el ceño.

—¿Por qué?

Selene suspiró con dramatismo.

—Porque eso significa arruinar mi vestido.

Oliver permaneció unos segundos en silencio.

Después dio un paso más cerca y respondió con absoluta seriedad.

—Le compraré tres vestidos.

Selene abrió mucho los ojos.

—¿Tres?

—Sí.

—¿De otros colores?

—Sí.

Respondió ya con un tono ligeramente fastidiado.

—Del color que quiera.

Los ojos de Selene comenzaron a brillar.

—¿En serio?

—Sí.

—¿Con las joyas a juego?

Oliver cerró los ojos un instante.

—También.

—¿Zapatos?

—También.

—¿Y un bolso?

El conde respiró profundamente.

—También.

Selene juntó ambas manos frente al pecho.

—¡Fabuloso!

Sin pensarlo dos veces, dio un paso al frente y lo abrazó.

Oliver quedó completamente inmóvil.

Sus brazos permanecieron rígidos a los costados.

No estaba preparado para aquello.

Alrededor del salón...

Más de una conversación se detuvo.

Las damas llevaron discretamente sus abanicos frente al rostro.

Los caballeros intercambiaron miradas.

—¡Lo abrazó!

—¿Viste eso?

—Pensé que el conde Dempster jamás permitiría algo así.

—Definitivamente son pareja.

Pero, mientras todos interpretaban la escena como un momento romántico...

Selene aprovechó el abrazo para inclinar disimuladamente la copa que llevaba en la mano.

El jugo cayó directamente sobre la parte delantera de su vestido.

La mancha verde oscura comenzó a extenderse.

Ella retrocedió de inmediato.

Miró el vestido.

Abrió mucho los ojos.

Y exclamó con una mezcla perfecta de sorpresa y angustia.

—¡Ay, no!

Las conversaciones cesaron.

Varias personas volvieron la cabeza.

Selene observó la tela con auténtica desesperación.

—¡Mi vestido!

Oliver tardó apenas un instante en comprender lo que acababa de hacer.

[Lo planeó.]

[No fue un accidente.]

Selene levantó rápidamente la vista.

—¡Debo ir a la cocina!

Varias damas se acercaron preocupadas.

—¿Está bien?

—Sí...

Respondió mirando la mancha.

—Pero si no actúo ahora mismo, podría fijarse.

Se volvió hacia Oliver.

—Conde. Yo conozco de telas. Sé cómo removerla antes de que sea demasiado tarde.

Oliver asintió inmediatamente.

—La acompañaré.

Nadie encontró extraño aquello.

Después del abrazo de hacía apenas unos segundos...

Lo lógico era que el conde acompañara a la señorita Drack.

Más de una invitada incluso sonrió enternecida.

—Qué considerado.

—No la dejó sola.

—Hace una bonita pareja.

Mientras tanto... Selene caminaba con paso apresurado hacia el corredor de la cocina.

Oliver avanzaba a su lado.

En cuanto estuvieron fuera del alcance de los demás, el conde murmuró en voz muy baja..

—Fue una buena idea.

Selene sonrió con orgullo.

—¿Verdad?

—Sí.

Hizo una breve pausa.

—Aunque realmente arruinó su vestido.

Ella restó importancia con un gesto de la mano.

—Ahora tengo tres nuevos. Y un bolso.

Oliver la miró de reojo.

No pudo evitar pensar que, probablemente, era la única persona capaz de convertir un vestido manchado en un negocio rentable.

Mientras tanto, en el gran salón, los invitados seguían comentando el abrazo y la preocupación que el reservado conde había mostrado por su acompañante.

Nadie prestó atención a que ambos ya habían desaparecido por el corredor que conducía a la cocina.

Y precisamente eso era lo que ellos necesitaban.

Al llegar, vieron que la cocina de la mansión Attaway era mucho más grande de lo que Selene había imaginado.

Varias cocineras trabajaban sin descanso.

Ollas humeantes.

Bandejas de plata.

Postres perfectamente alineados.

Y, mezclados entre los verdaderos sirvientes...

Los dos supuestos meseros armados que habían visto desde el salón.

Selene los identificó de inmediato con el rabillo del ojo.

[No mirar demasiado.]

[Como en las películas.]

[Disimula.]

Entró con expresión preocupada, sosteniendo la falda manchada.

—¿Podrían ayudarme, por favor?

Una doncella se acercó enseguida.

—¿Qué ocurrió, señorita?

Selene mostró la mancha.

—Se derramó jugo. ¿Tienen sal y un poco de limón?

La joven abrió mucho los ojos.

—¿Limón?

—Sí. Y un paño limpio, por favor.

Mientras la doncella iba a buscar las cosas, Oliver permanecía unos pasos detrás.

Con las manos cruzadas a la espalda.

Como si simplemente esperara.

Pero sus ojos no dejaban de recorrer discretamente la cocina.

Las puertas.

Las ventanas.

Los pasillos interiores.

Los hombres armados.

Quién entraba.

Quién salía.

Qué cajas permanecían cerradas.

Qué puertas estaban vigiladas.

Selene recibió finalmente la sal y el limón.

—Muchas gracias.

La doncella observó con curiosidad cómo mezclaba ambos sobre la tela.

—¿Eso funciona?

Selene sonrió.

—Depende de la mancha. Pero ayuda a que algunas telas conserven mejor el brillo mientras se limpian.

La muchacha abrió mucho los ojos.

—No lo sabía.

—Cada tejido reacciona distinto. Por eso nunca conviene usar el mismo método para todos.

Mientras hablaba, Oliver seguía observando absolutamente todo.

Uno de los hombres armados intercambió unas palabras con un cocinero.

Otro vigilaba constantemente una puerta del fondo.

[Interesante...]

Justo entonces...

La puerta de la cocina se abrió con rapidez.

Entró el conde Attaway.

Parecía ligeramente alterado.

Su mirada recorrió inmediatamente la habitación hasta detenerse en Oliver.

—¿Dempster?

Oliver volvió la cabeza con absoluta calma.

—Attaway.

El conde dio un par de pasos más.

—¿Qué hace en mi cocina?

La tensión volvió a instalarse en el ambiente.

Oliver respondió con total serenidad.

—Acompaño a la señorita Drack.

Attaway dirigió la vista hacia Selene.

Ella levantó el vestido.

—Fue culpa de una mancha.

El conde parecía dispuesto a seguir preguntando.

[Nos descubrieron]

Pero Selene comenzó a hablar antes de que pudiera hacerlo.

—Verá, conde Attaway, muchas personas creen que basta con lavar una tela inmediatamente, pero eso depende completamente del tipo de fibra. Por ejemplo, algunas sedas pierden brillo si se usa demasiada agua desde el principio. En cambio, ciertos tejidos reaccionan mejor con sal porque absorbe parte del líquido antes de que penetre demasiado. Y el limón, usado con mucho cuidado, puede ayudar en manchas específicas, aunque jamás debe emplearse en determinados tintes porque los altera. También depende del color. Los tonos claros reaccionan distinto que los oscuros, y si además el bordado es metálico...

Attaway parpadeó.

Ella continuó sin respirar.

—...entonces todavía cambia más porque algunos hilos vienen tratados con aceites especiales. Claro que eso también depende del lugar donde se fabricó la tela, porque no trabajan igual en todas las regiones. Incluso el clima influye en cómo envejecen los tejidos. Por eso siempre recomiendo hacer una prueba primero y...

El conde Attaway intentó intervenir.

—Señorita...

—¡Y eso sin mencionar los diferentes tipos de lino! Porque mucha gente cree que todo el lino es igual, pero...

Oliver permanecía inmóvil.

Por dentro...

Estaba casi impresionado.

[Ella...]

[Acaba de secuestrar la conversación.]

Attaway seguía intentando encontrar un espacio para hablar.

No lo conseguía.

Selene ya iba por una explicación sobre tintes vegetales.

—...además, algunos colores necesitan secarse a la sombra. Si no, el sol...

El conde Attaway terminó rindiéndose.

Simplemente asintió varias veces.

—Entiendo.

—¡Exacto!

Respondió Selene con una enorme sonrisa.

—Me alegra que lo comprenda.

Mientras Attaway trataba de procesar toda aquella avalancha de información sobre telas y costuras, Oliver aprovechó esos valiosos minutos para completar discretamente su observación de la cocina.

Cuando finalmente el conde Attaway volvió a centrar su atención en él, ya no recordaba exactamente qué era lo que había venido a preguntar.

Solo tenía una vaga sensación de haber aprendido demasiado sobre manchas de jugo.

Oliver dirigió una breve mirada a Selene.

Ella seguía sonriendo con absoluta inocencia mientras doblaba cuidadosamente el paño.

[Pensé que improvisaría una excusa.]

[En cambio...]

[Lo dejó sin oportunidad de hacer más preguntas.]

Y, por primera vez en toda la noche, el severo conde Dempster admitió en silencio que llevar a Selene consigo había resultado mucho más útil de lo que había imaginado.

1
Sol patiño
Gracias por este hombre maravilloso, es el q toda mujer merece en su vida
ALMA ROSA RAFAELA RODRIGUEZ ROBLES
Uyy estoy en shock, va mejorando la calidad de los votos y los caballeros cada vez más comprometidos con las damas
Miri
Realmente es un libro excelente, es tan atrapante que no podés dejar de leerlo, asique si quieren reírse y pasar un tiempo lindo recomiendo que lo lean. 💫
Miri
JAJAJAJAJ ay son hermosos 😭🤭
Joy Pérez
creo que el golpeado fue él 🤣🤣
Irene Nievecita
Muy buena la historia, es como la vida misma, se es el gran talento que tienes de desarrollar personajes queribles como el conde Demster el hombre ideal para ella. Gracias autora por el tiempo que nos regalas, para darnos alegrías y muchas risas con tus personajes.
Shirley Quesada
realmente hermosa te felicito bendiciones
bea yordan
cada vezas historia son únicas y hermosas
Irene Nievecita
Son perfectos el uno para el otro, sin duda.
Irene Nievecita
Esa es una amiga de verdad, dándole un sabio consejo, haciendo que recordara cual era la importancia real de la ceremonia.
Irene Nievecita
Me gusta el conde siempre tiene la palabra precisa para sorprenderla
Irene Nievecita
Esa desgraciada clasista se merece eso y más aún, me parece bien que él la defienda y no permita que se le acerquen con malos modales 👏👏👏👏
Irene Nievecita
No se puede negar que tiene imaginación novelesca, ninguno de los 2 tiene idea de lo que piensan los nobles invitados, el conde se desmaya si lo supiera.
Irene Nievecita
Eso le pasa por no poder olvidar la canción y distraerse más de la cuenta, pero lo toqueteo a su gusto😂😂😂😂😂
Irene Nievecita
Me alegra tanto que su padre haya aceptado ser su administrador, el estaba convencido que solo era un pasatiempo y no un negocio rentable ♥️♥️♥️♥️
Irene Nievecita
Impresionante lo ya logrado, ahora invertir en un taller con más costureras y después en un local para ubicar los vestidos a la venta
Irene Nievecita
Que triste terminar así su vida, sin realmente vivir
Joy Pérez
puede ser maestra de etiqueta, pero la pregunta es que sabe hacer ella, si está criticando a selene?
Joy Pérez
yo tampoco me acuerdo xfis diganme el nombre de la novela
Esilda Munoz
está historia me parece graciosa me gusta
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