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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 1

Lía

Todo estará bien. Me lo repito una y otra vez. Esto no es algo que surgió de la nada, lo había planeado con calma, con detalle. Yo misma me puse en este camino, lo busqué, lo anhelé. No debería estar dudando... Aunque, pensándolo bien, no estoy dudando. Es más bien una avalancha de emociones que me invade, ganas incontrolables de gritar, de liberar los nervios que me están devorando desde adentro. Mi corazón late tan fuerte que casi lo puedo escuchar en el silencio de la sala.

—Señorita Aristizábal, solo necesita abrir las piernas, será un procedimiento rápido e indoloro, aunque puede resultar un poco incómodo —me explica la doctora, con una voz calmada, profesional. La miro unos segundos, intentando encontrar en sus ojos alguna señal que me dé paz. Finalmente, asiento en silencio y extiendo mis piernas sobre esos fríos y metálicos soportes. Ya había llegado muy lejos, estaba aquí, en mis 23 años, con el futuro que siempre soñé tan cerca de mí, al alcance de mis manos. No era el momento de titubear.

—Sí —murmuro casi para mí misma. Pero mis manos no escuchan mis pensamientos, tiemblan como si reflejaran la tormenta que se desata dentro de mí. Un nudo se forma en mi estómago, tan fuerte que apenas puedo respirar. ¿De verdad estoy a punto de hacer esto? Me lo pregunto, pero la respuesta la conozco bien.

—Muy bien, vamos a iniciar el proceso —dice la doctora mientras se prepara para introducir el esperma que elegí con tanto cuidado. Cierro los ojos con fuerza al sentir esa leve incomodidad que había anticipado. No es dolor, es simplemente la extraña sensación de algo trascendental ocurriendo dentro de mí.

—Tranquila, es normal sentir un poco de molestia —me tranquiliza, pero sus palabras parecen flotar en el aire, distantes, como si no fueran del todo reales. Mi mente está en otra parte, corriendo hacia el futuro, imaginando lo que vendrá después.

Pronto sabría si estaba embarazada. Pronto sabría si había logrado alcanzar mi mayor sueño. Me quedo unos minutos sola, con mis pensamientos, mis miedos y mis deseos entrelazados. Es en ese momento de soledad cuando me replanteo todo: cómo llegué aquí, a este país que un día fue desconocido, a este momento que parecía tan lejano, y cómo estoy, por fin, a un paso de convertirme en madre, a través de un procedimiento que jamás pensé que llegaría a considerar. Pero lo hice. Y pronto, solo el tiempo dirá si este sueño se hará realidad.

Estaba a punto de cumplir 23 años. Dos años habían pasado desde que me gradué de la universidad y los mismos desde que decidí empezar de cero en este nuevo lugar. Tantas cosas en mi vida habían cambiado, y de alguna forma, también yo. Me sentía increíblemente feliz aquí, más de lo que jamás imaginé, aunque a veces esa felicidad se sentía extraña, como si no me perteneciera. Había encontrado estabilidad mucho más rápido de lo que esperaba, mi economía era excelente para el poco tiempo que llevaba. Tenía mi propia agencia de fotografía, algo con lo que apenas me atrevía a soñar hace unos años.

Los premios que había ganado me habían dado un impulso tremendo en mi carrera, abriéndome puertas que antes parecían inalcanzables. Por eso, hoy estaba un paso más cerca de algo aún más grande, de alcanzar ese otro sueño que me había estado susurrando al oído por tanto tiempo.

—Señorita Aristizábal, ya puede vestirse —me dice la doctora con una voz tranquila, sacándome de mis pensamientos. Asiento, todavía algo aturdida por lo que acaba de pasar, y me bajo de la camilla. Voy hacia la esquina de la sala para vestirme con la ropa con la que había llegado. Me pongo mi vestido floreado rojo, ceñido a la parte superior de mi cuerpo, y luego me calzo mis tenis cómodos. Siento el peso de mi bolso colgando de mi hombro, y en la otra mano llevo mi abrigo. Respiro profundamente, intentando calmar esos nervios que siguen ahí, latentes, pero esta vez con la certeza de que puedo enfrentar lo que sea que venga.

Mientras camino hacia la salida, llenando los últimos formularios, una pequeña duda comienza a susurrar en mi mente. ¿Me habré equivocado en algún número? Los nervios eran tantos que no estoy completamente segura. Pero no importa, porque lo hecho está hecho, y ahora todo lo que queda es esperar.

El tiempo parece volar. Una semana pasa en un abrir y cerrar de ojos, pero la segunda semana... esa pasa aún más rápido. En mitad de una sesión de fotos, mientras enfoco a la modelo, me doy cuenta de algo que me sobresalta: mi periodo no ha llegado. Soy extremadamente puntual, siempre lo he sido. Con manos temblorosas, busco el calendario en mi teléfono y lo confirmo. Tengo un retraso de varios días. Mi corazón empieza a latir más rápido, casi puedo sentirlo en mi garganta. Podría ser un falso positivo, me dijeron que no era seguro que funcionara a la primera. Pero algo dentro de mí me dice que esta vez es diferente. Si no era ahora, no sé cuándo encontraría el momento adecuado para intentarlo de nuevo. Mi agencia de fotografía estaba creciendo a pasos agigantados, tanto que a veces ni siquiera tenía tiempo de tomar yo misma las fotos de las modelos.

—Señorita Aristizábal, hay que organizar algunos detalles, la modelo tiene un pendiente —me dice mi asistente, interrumpiendo mis pensamientos. Respiro profundo y miro el reloj. Es la hora del almuerzo, y empiezo a sentir cómo el hambre me pone de mal humor.

—Haz un pedido para el almuerzo, ya sabes cómo me pongo si no como a tiempo —le respondo mientras trato de arreglarme el cabello, que se me está soltando de la coleta. Suspiro, ajusto mis gafas y vuelvo a colocar el ojo en el lente de la cámara. —Muévete un poco a la izquierda, y relájate. Haré que te veas como una diosa sin necesidad de tanta edición —le digo a la modelo, tratando de infundirle confianza mientras vuelvo a concentrarme.

Una hora después, me encuentro en la farmacia, el corazón acelerado mientras paseo por los pasillos. Recojo tres pruebas caseras de embarazo, como si con más pruebas pudiera confirmar mejor la realidad que estaba a punto de enfrentar. Dos hombres están comprando algo cerca de mí. Se me hacen vagamente familiares, pero no tengo cabeza para pensar en eso ahora. Mis pensamientos están a mil por hora. Solo quiero llegar al estudio, hacerme la prueba y seguir con el papeleo de los proyectos que tengo para la próxima semana.

Con las pruebas en la mano, me apresuro a pagar. Mi mente está dividida entre el caos de mi trabajo, la expectativa de lo que podría significar ese retraso, y el temor de lo que está por venir. Pero en lo más profundo, una chispa de esperanza comienza a encenderse lentamente.

Necesito dos segundos más para asimilar el resultado, aunque el sonido de mi celular, no me deja procesar la información lo suficiente, porque empieza a sonar con un número desconocido.

—Señorita Aristizábal, soy Harold Veneti y estás embarazada de mi bebé.

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mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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