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La Duquesa

La Duquesa

Status: Terminada
Genre:Época / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:96.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Novela +18.

Vivir en un matrimonio político no es tan maravilloso cuando tu marido te desprecia. pero Rosaline tomará las riendas de su vida y al duque también. Porque ella es la duquesa.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1 — La hija de Lady Valmont

En mi casa nunca se levantaba la voz para herir, no hacía falta; bastaba el silencio de mi madre para hacerme sentir pequeña.

Crecí aprendiendo eso.

Cómo sentarme recta, cómo bajar la mirada en el momento correcto, cómo responder sin parecer insolente, cómo sonreír sin mostrar demasiado de mí. Lady Valmont no crió una hija para consentirla, crió una dama para exhibirla ante el mundo y yo, durante años, creí que si lograba ser lo bastante correcta algún día recibiría de ella algo parecido al cariño.

Nunca ocurrió.

Aquella mañana estaba bordando junto a la ventana cuando escuché su voz.

—Rosaline.

No fue un llamado, fue una orden.

Dejé la aguja y me puse de pie enseguida.

—Sí, madre.

Ella sostenía unos papeles y apenas me miró.

—Acércate.

Obedecí.

Siempre obedecía. Mis manos estaban frías y no sabía por qué.

—Mañana vendrá el modista.

Parpadeé.

—¿Para qué?

—Para tu vestido de boda.

Sentí que me quedaba inmóvil. Pensé que había escuchado mal.

—¿Mi… boda?

Levantó los ojos, grises y duros como siempre.

—Te casarás con el duque Erick de Ravenshire.

No hubo preparación. No hubo explicación amable. Solo esas palabras dichas como si me informara del cambio de estación.

No supe qué responder.

—Yo no sabía nada.

—Ahora lo sabes.

—Madre…

La miré intentando entender si aquello podía discutirse.

No podía. Lo vi en su rostro.

—Es una alianza necesaria. El ducado necesita ayuda financiera, nosotros necesitamos el acuerdo. Está decidido.

Mis labios se movieron antes de pensar.

—¿Y mi opinión?

Ella dejó los papeles sobre la mesa.

—No te confundas, Rosaline. No se te está pidiendo elegir.

Sentí vergüenza por haber preguntado. Ridículo, ¿verdad?bHasta en ese momento me hizo sentir culpable.

—¿Conoce al duque?

—Sí.

—¿Es un buen hombre?

Mi madre me observó como si yo siguiera teniendo diez años.

—Es un duque.

—Eso no responde.

Su mirada se endureció.

—Responde más de lo que deberías saber.

Guardé silencio. Pero dentro de mí había algo apretándose.

—Puedes retirarte.

Eso fue todo. La noticia que cambiaría mi vida cabía en unas pocas frases.

Salí del salón intentando caminar con dignidad y apenas llegué al corredor tuve que apoyarme en la pared.

Casarme. Con un desconocido. Porque mi familia lo había decidido.

Porque yo era parte de un acuerdo.

No lloré. No por fortaleza, creo que estaba demasiado confundida.

Fui al invernadero.

Siempre iba allí cuando necesitaba pensar. Las rosas estaban abiertas por la luz de la mañana y me quedé mirándolas sin verlas.

De niña pregunté una vez si podía casarme por amor.

Mi madre respondió:

“El amor es un lujo inútil.”

Yo tenía doce años. Todavía lo recordaba.

—Mi lady.

Era Edith. Mi única compañía verdadera. Se acercó con esa dulzura que siempre tenía conmigo.

—¿Sucede algo?

La miré.

—Voy a casarme.

Abrió los ojos.

—¿Qué?

—Con el duque de Ravenshire.

Se llevó una mano al pecho.

—No me diga que acaba de enterarse.

Sonreí apenas.

—Acabas de describirlo perfectamente.

Edith frunció el ceño.

—¿Y está bien?

Pensé responder que sí. Era lo que siempre decía. Pero me salió la verdad.

—No lo sé.

Ella bajó la voz.

—Dicen que el duque es un hombre difícil.

—Ni siquiera sé cómo luce.

—También dicen que es muy apuesto.

La miré.

—Edith, eso no mejora nada.

Ella soltó una pequeña risa.

—No, supongo que no.

Yo también sonreí, apenas. Era extraño cómo solo con ella podía sentirme menos sola.

Aquella noche cené frente a mi madre en un silencio insoportable hasta que reuní valor.

—¿Por qué él aceptó casarse conmigo?

Ni siquiera dejó el cubierto.

—Porque necesita mi dinero.

La respuesta me atravesó. Sin adornos. Sin compasión.

—Entonces me compra.

—Te casas.

La miré.

—No siento diferencia.

Sus ojos subieron hasta los míos.

—Tendrás que madurar.

Sentí enojo, uno pequeño, torpe. Raro en mí.

—¿Le importa si soy feliz?

Silencio.

Luego dijo:

—Las mujeres nobles no viven para perseguir felicidad.

No respondí. Porque si hablaba quizá iba a romperme.

Esa noche no pude dormir. Imaginé al hombre que me esperaba.

Frío. Orgulloso. Indiferente. Tal vez cruel.

Pensé algo que me avergonzó:

¿Qué pasaría si me mira con la misma distancia con que me mira mi madre?

Los días siguientes fueron una locura de costureras, joyas, visitas, listas.

Todos decidían sobre mi vida como si yo fuera una figura colocada en un salón.

Yo asentía. Sonreía. Cumplía. Como siempre.

Pero algo dentro de mí ya no estaba tan quieto. Días después mi madre me llamó a su despacho.

Entré.

Sostenía un pequeño retrato. Me lo tendió.

—Tu prometido.

Lo tomé. Y me quedé mirando.

Cabello rubio recogido en una cola. Rostro masculino. Facciones duras. Ojos grises.

Muy hermosos.

Demasiado serios. Parecía un hombre imposible de desafiar.

No sé cuánto lo miré. Mi madre habló.

—No te hagas ideas de que te va a amar como en los cuentos de hadas.

—No estoy haciéndolo.

—Bien.

Pero antes de irme dije algo que llevaba años guardando.

—Madre.

—¿Qué?

Mi voz salió más baja.

—¿Usted alguna vez me quiso?

Nunca había preguntado eso. Nunca me atreví. Ella quedó inmóvil.

Yo también. Pensé que me reprendería. Pero respondió:

—Te crié para sobrevivir.

Mi pecho dolió.

—No pregunté eso.

Su mirada se apartó.

—Vete a descansar.

Me quedé quieta unos segundos. Entendí que era todo lo que recibiría. Y dolió más de lo que quiero admitir.

Esa noche Edith me cepillaba el cabello.

—Está pensando demasiado.

—Voy a casarme con un hombre que no conozco.

—Eso bastaría para que cualquiera piense demasiado.

Me hizo sonreír. Luego dije:

—¿Crees que mi madre me quiere?

Edith se detuvo.

—Sí.

No sonó convencida.

—No me mientas.

Suspiró.

—Creo que su manera de querer es muy dura.

Miré mi reflejo.

—A veces pienso que jamás me vio como hija.

Edith apoyó las manos en mis hombros.

—Yo sí la he visto.

La miré.

—¿Cómo?

Sonrió.

—Como alguien demasiado buena para esta gente.

Reí por lo bajo.

—No sobrevivo en este mundo siendo buena.

Ella se inclinó.

—Tal vez sobreviva siendo más fuerte de lo que cree.

Sus palabras se me quedaron. Más tarde, sola frente al espejo, pensé en ellas.

Siempre había obedecido.

Siempre cedido.

Siempre intentado agradar.

¿Y para qué?

Iba a ser enviada a una casa extraña, con un marido desconocido, sin una sola garantía de afecto.

Y aun así…

No quería llegar a ese matrimonio siendo una sombra.

No sabía todavía en qué me convertiría.

Seguía siendo la muchacha dócil que bajaba la cabeza.

Seguía siendo la hija de Lady Valmont. Pero mientras apagaban las luces de la mansión tuve una certeza silenciosa.

No quería pasar toda mi vida siendo gobernada por la voluntad de otros.

Tal vez aún no sabía defenderme.

Tal vez aún tenía miedo.

Pero algo dentro de mí comenzaba a despertar.

Y aunque nadie podía verlo todavía, incluso yo apenas lo entendía, la mujer que un día sería llamada la duquesa había comenzado a nacer.

1
Enith García
Como que a Gabriela se la comieron o anhelaba que se la comieran
mayroly suarez
Con que derecho ,la mujerzuela es ella que anhela lo que no le corresponde..🤣🤣
Adriana Elizabeth Nieva
Hermosa historia!! Me gustan mucho cuando son cortas y concretas. Excelente. Muchas felicidades
Nany🌷
👏👏👏👏👏 Dejala sin un pelo
Nany🌷
Siiii 👏👏 por fin...
Nany🌷
Ya... Correla.. Echala de tu casa...
Adriana Elizabeth Nieva
😂😂
Nany🌷
Será que en realidad no es la mamá, si no la señora que la "sirve"... Quizás el tipo (me imagino que esta muerto) se metió con la servidumbre, ella quedó embarazada pero para la señora cuidar las apariencias la crió como su "hija" y la preparo para en un futuro pies utilizarla como lo está haciendo ahora... Y pues deja la verdadera madre siguiera cerca pero como su nana, sirvienta...
No se... Aquí lanzando teorías, porque sería la única manera para que sea tan fría, o más fría que un iceberg
Celery Mmev
Gracias por compartir la novela 🙏 😍 😋
Irene Covarrubias
Corta, pero hermosa, directo al punto. Me gustaron las escenas eróticas, nada vulgares. ❤️❤️
santiago bock herrera
Gabriela lagartija te echaron por faltona👏
Rossi
estas reuniones si me gustan, sin hipocresías 🤭
Bar_Rok
excelente. muy buena trama y lo mejor super corta. me encantó
juana maria meneses bautista
le dieron duro contra el muro solucionado la consumación del matrimonio por si quedaba alguna duda 🙃🙃🙃🙃🙃🙃🙃😊😊😊😊😊🙃😊😊😊
juana maria meneses bautista
esa duquesa anda buscando que le den como cajón que no cierra 😊😊😊😊😊😊🌹🌹🌹🌹🌹
juana maria meneses bautista
en verdad es su mamá y vaya con la sirvienta no sabe cuál es su lugar ya que el duque no le ha dado el lugar de señora y ama de la casa por eso los sirvientes no conocen su autoridad
juana maria meneses bautista
que feo se supone que la persona que te debe de amar y proteger te trata como una cosa sin valor está difícil 🤔🤔🤔🤔🤔🙃
Sarah Fridriksson
corta pero muy bien relatada. Me encantó. Felicidades
Adriana Eugenia Espinoza Fernandez
muy buena su novela, es un trabajo excelente, mis felicitaciones para usted autora, siga superandose
Limaesfra🍾🥂🌟
Corta pero buenisima historia.Exitos🍾🥂
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