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El Destino De Ophelia

El Destino De Ophelia

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencarnación / Época
Popularitas:58.6k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico, dispuesta a cambiar su destino, recuperar lo que le pertenece y vengarse de quienes la lastimaron.

*Esta novela pertenece a un mundo*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Renacer

—¿Que por qué estoy buscando un esposo?

Si alguien se lo hubiese preguntado unos días atrás.. o lo que ella creía que eran “unos días”.. habría soltado una risa incrédula, quizá hasta un insulto suave, convencida de que era una broma de mal gusto. Pero ahora… ahora esa pregunta tenía una respuesta tan absurda como real.

Porque necesitaba casarse.

Porque su vida.. o su segunda vida.. dependía de ello.

Antes, todo era simple. Rutina. Caótica, sí, pero conocida. Se llamaba… bueno, eso ya no importaba tanto. Recordaba vagamente el metro lleno, el aire denso, los empujones inevitables. Recordaba sostener su bolso contra el pecho mientras intentaba no perder el equilibrio.

Y entonces.. Gritos. Un estruendo. Un vacío. Después… nada. O eso creyó.

Porque cuando la conciencia regresó, lo hizo de una forma cruel. No despertó de golpe. No abrió los ojos con un suspiro dramático. No. Fue peor.

Sentía su cuerpo.

Pesado. Inmóvil.

Como si no le perteneciera.

Intentó abrir los ojos… nada. Intentó mover los dedos… nada. Quiso gritar, preguntar, entender… y tampoco pudo.

Pero podía oír.

Primero, un llanto.

Desgarrador. Cercano.

Alguien sollozaba como si su mundo se hubiese roto.

Y por un instante, algo en su pecho.. en ese cuerpo que no sentía suyo.. se estremeció.

Pero entonces…

Una risa.

Fría.

Cruel.

Y el aire cambió.

—Qué patética… —dijo una voz femenina, cargada de desprecio—. La estúpida de Ophelia.

[Ophelia]

Ese nombre resonó en su mente como un eco extraño.

¿Quién…?

De pronto, un tirón brusco.

Dolor.

Le jalaron el cabello con violencia, y aunque no podía moverse, lo sintió. Cada fibra de su cuerpo atrapado en ese limbo reaccionó al dolor como un grito silencioso.

—Morirá así.. Sin casarse con nadie del reino de Sunderland… y sin herencia.

Herencia.

Las piezas no encajaban… pero estaban ahí.

—Nos quedaremos con todo..

y luego rió. Esa risa… era veneno puro.

Después, otro sonido.

Más cercano.

Más íntimo.

Besos.

Gemidos.

Asco.

La misma voz, ahora suavizada por una falsa dulzura..

—Cariño… ella siempre creyó que la amabas.

Un silencio breve.

Luego, una voz masculina, despreocupada, casi aburrida..

—Siempre fue una ilusa.

Algo dentro de ella… se quebró.

Aunque no sabía por qué.

Aunque no sabía quién era Ophelia.

Aunque no sabía por qué esas palabras dolían como si fueran suyas.

Y luego… se fueron.

El silencio volvió a llenar la habitación, pesado, incómodo… hasta que otra presencia apareció.

Una mano cálida.

Temblorosa.

Tomó la suya con cuidado, como si temiera romperla.

—Mi niña…

susurró una voz anciana, quebrada por el llanto

—Por favor… despierta…

Esa voz no tenía malicia.

Solo amor.

Solo desesperación.

Y por primera vez desde que despertó en ese cuerpo extraño, algo en ella se calmó.

Quiso responder.

Decirle que estaba ahí.

Que podía escucharla.

Que no estaba sola.

Pero no pudo.

Y así permaneció.

Atrapada entre dos vidas.

Entre una muerte que recordaba…

y una nueva existencia que aún no comprendía.

Hasta que, lentamente, una verdad comenzó a formarse en su mente..

Si ese cuerpo era el de Ophelia…

si esas personas querían verla muerta…

y si todo dependía de un matrimonio…

Entonces no tenía elección.

Cuando despertara.. porque iba a despertar..

no solo tendría que sobrevivir.

Tendría que encontrar un esposo.

Y no cualquier esposo.

Uno del maldito reino de Sunderland.

Aunque eso significara entrar directamente en la boca del lobo.

Cuando finalmente abrió los ojos, no hubo un momento glorioso ni una iluminación repentina.

Fue… pesado.

Como si cada pestaña pesara toneladas.

El techo que vio primero no le resultó familiar. Era alto, decorado con molduras elegantes, demasiado refinado para alguien que recordaba viajar apretada en transporte público. Parpadeó varias veces, intentando enfocar, intentando que su mente alcanzara a su cuerpo.

Y entonces lo sintió.

Cansancio.

Un agotamiento profundo, como si hubiese dormido durante siglos… o como si ese cuerpo hubiese luchado demasiado antes de que ella llegara.

Con un esfuerzo torpe, se incorporó.

Su cuerpo respondió lento, pero respondió.

Y eso ya era un milagro.

Se quedó sentada en la cama unos segundos, respirando, sintiendo… reconociendo. Sus manos descansaban sobre las sábanas. Dudó un instante antes de levantarlas, como si temiera lo que vería.

Pero cuando lo hizo…

No eran sus manos.

Eran más finas. Más delicadas. La piel clara, suave, casi perfecta.

—…bien —murmuró, con la voz aún débil, pero funcionando

—bien.. esto ya es oficial.

Se levantó.

Las piernas le temblaron al principio, obligándola a apoyarse en la cama, pero la curiosidad fue más fuerte que el miedo. Dio un paso. Luego otro. Torpe, como un recién nacido aprendiendo a caminar, pero con una determinación absurda guiándola.

Había un espejo. Grande.

Imposible de ignorar.

Y como si algo tirara de ella, avanzó hasta quedar frente a él.

Se detuvo.

Respiró hondo.

Y alzó la vista.

Silencio.

Sus ojos se abrieron lentamente.

—…¿Quién eres tú? —susurró.

La joven del espejo la miraba de vuelta con unos ojos azules brillantes, casi cristalinos. Su cabello caía en suaves ondas castañas claras, enmarcando un rostro delicado, de facciones armoniosas, piel impecable.

Era… Hermosa.

Ridículamente hermosa.

Durante unos segundos, simplemente se quedó mirando, procesando.

Luego parpadeó.

Y sonrió.

—Bien… no me voy a quejar —dijo, ladeando la cabeza.

Levantó una mano.

El reflejo la imitó.

Giró el rostro.

El reflejo hizo lo mismo.

Y entonces, poco a poco, la incredulidad se transformó en algo más… juguetón.

—A ver… —murmuró, acercándose más.

Hizo una pose.

Una mano en la cadera, mirada intensa hacia el espejo.

Luego otra.

Se llevó ambas manos al rostro, exagerando una expresión de sorpresa.

Después giró sobre sí misma, evaluándose desde distintos ángulos.

—¿Desde cuándo soy tan fotogénica? —susurró, conteniendo una risa.

Y no pudo evitarlo.

Se rió.

Una risa suave al principio… que fue creciendo.

Porque era absurdo.

Todo.

Pero si iba a vivir en ese absurdo… al menos lo haría con estilo.

Se acomodó el cabello, adoptó una postura firme y, de pronto, como si una idea la atravesara, recordó.

Las voces.

La risa cruel.

El nombre.

Ophelia.

El matrimonio.

La herencia.

Sus ojos se afilaron apenas.

Y entonces..

Dio un paso atrás.

Se plantó frente al espejo.

Separó las piernas ligeramente.

Colocó las manos en la cintura.

Alzó el mentón.

Pose de heroína absoluta.

—¡Muy bien! —declaró en voz baja, pero con intensidad dramática

—¡Buscaré un esposo!

Se señaló a sí misma con determinación.

—¡Recuperaré la herencia!

Levantó un puño.

—¡Y acabaré con esos criminales!

Y entonces…

Su expresión se deformó en algo exageradamente siniestro.

—Jajajaja… —rió, imitando una risa malvada, claramente poco convincente

—Jajaja… ja…

Se detuvo. Parpadeó.

—…bien, eso necesita práctica.

Pero antes de que pudiera seguir con su ensayo de villana/heroína improvisada..

Pasos.

Fuera de la habitación.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

—¡rayos!

Se giró de golpe.

Corrió.

Literalmente corrió.

Las piernas aún torpes casi la traicionan, pero logró lanzarse sobre la cama, acomodarse torpemente bajo las sábanas y cerrar los ojos con una rapidez sospechosa.

Se quedó completamente quieta. Inmóvil. Como si nunca se hubiese levantado.

Como si no hubiese estado practicando poses frente al espejo hace apenas unos segundos.

La puerta se abrió.

El sonido suave de pasos acercándose.

Ella contuvo la respiración.

Y en su mente, una única idea..

[bien… primera misión de esta nueva vida… sobrevivir fingiendo que no soy una loca que acaba de descubrir que es increíblemente bonita.]

1
Isabel Peña
Bueno tuvieron la charla que se debían, y conocerse más, y eso significa afianzar su amor!!!Y bueno acepta que Nanny cuide de Ophelia si el no está, es darle un poco el lugar de cariño!!Y ahora a través de tus hijos,va a ser más cálido!!🥰🥰
Isabel Peña
Que lindos, si no conte mal era tres cristales!!Ahora a compartir a Ophelia!!!Y con magia oscura!!!🤭🤭🥰🥰🥰Eso te pasa por posesivo!!!!🤣
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Ophelia...ya nos parecemos...yo también me cuelgo y viajo tan lejos con mí mente...🤣🤣🤣
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
A ver cómo nos vestimos para la boda...ummm...hay que deslumbrar Ophelia!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Reino de las Islas de Farne...un reino nuevo!!!🥰
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Vamos a Sunderland Ophelia!!! Te acompañamos!!!🥰
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Rata inmunda 🤮
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Pobre Ophelia, ya rodeada de una hermana víbora y el futuro prometido, una rata infiel...
Suerte que al menos la tiene a la leal Nanny...
Nos vamos al Reino de Hielo Ophelia?!
Edith Leyva
ahora sí duque tendrá que compartir con 3 pequeños conejitos 🤭🥰🥰🥰💞💞💞
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Dos o tres 🤔 quizás quiere hacerle la competencia a cierto duque solo de a 3 🤣🤣🤣🤣
Olga L. Rozo
y ahora qué? va a sacar corriendo a los hijos?
Olga L. Rozo
otro que se va a poner celoso del hijo😂😂😂
Olga L. Rozo
las buenas obras deben ser premiadas y dantes está portando muy muy muy bien🤭🤭🤭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Entonces trillizos o gemelos🤔
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Yo sabía que eran trillizos ahora si tiene que compartir a las buenas o a las malas 🤣🤣🤣
Marisela Morales
🐇🐺🐇🐺🤭🤭🤭🤭so cute
clara duque
jajajaja me encanta el inicio de esta historia va por muy bien camino 👣
Ana Parra
👶🏾👶🏾a bordo
Yasna Ramirez
listo ya tenemos a los 4 Duques del Reino....nos quedan 3 historias🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ya está cargando algo más 🤣🤣🤣
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