un hombre marcado por la tragedia, perdió a sus dos primeras mujeres y su hijo, el estaba creado qye era de mala suerte para las mujeres. Hasta que conoce a su nueva secretaria.
¿Se dara una nueva oportunidad?
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ME GUSTA ESA ACTITUD
Silvia entró tratando de mantener una compostura normal, pero Mariano notó el nerviosismo pero no dijo nada, se limitó a seguir en su trabajo, o al menos eso quería demostrar, ella mirándolo concentrado le dijo.
SILVIA: Jefe, aquí están los informes de la junta que tiene mañana.
Ella lo dijo tratando de poner una voz neutra que, muy a su pesar, terminó en un ligero hilo de aire al final, ella suspiró suave por la impotencia de no controlar sus nervios.
Mariano no respondió de inmediato, tampoco levantó la vista de los papeles que fingía leer, pero Silvia pudo notar cómo su mandíbula se apretaba. El silencio se prolongó unos segundo más de lo necesario, convirtiéndose en una presión física en el pecho de la joven, que no entendía si había hecho algo mal, el silencio estaba que le hacía dar un infarto, cuando estaba a punto de salir corriendo, el finalmente alzó la mirada, sus ojos recorrieron el rostro de Silvia, notó la incertidumbre que tenia por su silencio, después de unos segundos le dijo.
SILVIA: Déjelos ahí Silvia, y no se retire. Tenemos que hablar sobre... "de todo" lo que quedó pendiente esta mañana.
Silvia sintió como su sangre comenzó a enfriarse desde du cara hasta los pies, apretó los puños a los costados y sostuvo el contacto visual. Había algo en la forma en que él pronunció esas palabras que encendió una chispa de curiosidad en su interior por lo que se decia de él, pero estando en esa situación dudaba mucho de los rumores, mas bien parecia que todo eso lo hacia para cubrir lo que en realidad era, un mujeriego, ella creyo que su frialdad y todo lo que decian era para mantener una buena imagen, pero también para hacer y deshacer a escondidas.
El mismo Mariano después se sorprendió por lo que dijo, sus palabras salieron solas, pero ya no habia marcha atras, no se iba a retractar de lo que había dicho, sabía que cuidaba una barrera y estaba dispuesto a seguir asi, pero por lo que estaba pasando en ese momento la barrera no iba a durar mucho, Silvia lo miró y dijo.
SILVIA: ¿De todo señor?. Creí que mis tareas estaban claras, pero si siente que algo quedó... pendiente, soy toda oídos.
Mariano no dejo de mirarla, ella se dio cuenta en ese momento que otra vez tenía la misma mirada depredadora de unas horas atras. El rodó un poco la silla donde estaba sentado, y mirándola fijamente dijo.
MARIANO: Me gusta esa actitud, pero no quiero que después me salgas con que no puedes, que te da miedo y vayas a dejar todo a medias.
SILVIA: No, no soy de dejar nada a medias, todo lo termino así no duerma, pero cumplo con lo qué me piden.
Cada palabra que ella decía el las acomodaba a su antojo, aunque ella en siento punto le seguía la corriente, quería descubrir que era lo que en realidad ocultaba detrás de su frialdad, ella en ese dudo que era así por su pasado, también tenía un poco de miedo por meterse en terreno peligroso por su curiosidad, no quería perder su empleo, era el primero a sus dieciocho años y quería conservarlo por su familia.
Mariano quería seguir con la conversación, pero en ese momento ingreso su hermano interrumpiendo la conversación, el saludo a Silvia y luego a su hermano. Ella aprovecho y salió de la oficina pensando en como se estaban poniendo las cosas con su jefe, se sentí en su puesto confundida y pensó, si su hermano no hubiera entrado en ese preciso momento, ¿qué habría dicho su jefe? ¿Qué habría dicho ella? suspiro y después se regañó en voz baja.
SILVIA: Silvia... deja de meterte en terreno que no te corresponde, estas aquí para trabajar y hablar solo de trabajo, no para descubrir secretos de tu jefe.
Ella dejo su regañó y se puso a trabajar mientras los dos hermanos hablaban en la oficina, Mario observó a su hermano raro, sabía que era algo con la secretaria, algo de trabajo, pero decidió no meterse en esos asuntos y mejor dijo.
MARIO: ¿Como has estado estos días? hermano, te he visto ya un poco más relajado.
MARIANO: Sí.. más tranquilo, pero... con un peso más.
MARIO: ¿Porque? ¿Que pasó?
MARIANO: Todo es tu culpa, yo estaba lidiando con mis cosas del pasado... Y se sumo una más.
MARIO: ¿Y que tengo que ver?
MARIANO: ¡Mucho! te vi teniendo sexo con la recepcionista y... ya sabes.
MARIO: ¿Quieres tener sexo hermano? si es así vamos a un lugar o te mando una a la casa.
MARIANO: ¡No! no quiero a ninguna mujer, yo veré como resuelvo.
MARIO: Con tu derecha no es suficiente, no es lo mismo la mano que una mujer.
En ese momento Mariano se acordó de su secretaria y las palabras del "dispuesta a todo" pensó mirando a su hermano que si ella estaba dispuesta solo sería una sola vez, salio de sus pensamientos cuando vio a su hermano muy cerca mirándolo con una sonrisa, se hecho hacia atrás y le dijo.
MARIANO: ¿Eres pendejo o que? sal de mi oficina.
MARIO: Te sonó la idea ¿verdad?
MARIANO: No, déjame solucionar mi problema, lárgate de aquí.
Mario se levantó de su silla sonriente, miró a su hermano y le dijo.
MARIO: Cualquier cosa me avisas.
Mariano vio salir a su hermano y se recostó a su silla suspirando, y confirmó que sí quería estar con una mujer, lo confirmó porque algo en su entrepierna se estaba levantando, pero quería que esa mujer fuera su hermosa secretaria de dieciocho años.
El intuía que ella estaba dispuesta a seguirle la corriente por las conversaciones de doble sentido, entonces el pensó que tenía que dar él paso, decidió seguir trabajando e ignorar a su entrepierna, después buscaría el momento para complacerlo.
A la hora de la salida cinco de la tarde Silvia organizo todo como le habia dicho la ex secretaria, aviso a su jefe por llamada y el le confirmó su salida. Ella se fue con uno de sus primos, al llegar a su casa encontró a sus tías y saludo a todos, después se fue a su habitación se dio un baño y salió con ropa cómoda que esaltaba su hermosa figura.