Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Negocios
Cuando finalmente llegaron a los terrenos, el carruaje se detuvo cerca de una enorme extensión cubierta por nieve.
El viento soplaba con fuerza entre los árboles congelados mientras varios guardias Fitzpatrick vigilaban discretamente los alrededores.
Arely descendió cuidadosamente del carruaje y observó el lugar en silencio.
El terreno era amplio.
Muchísimo.
Y lo más importante…
Estaba estratégicamente ubicado.
Podía verse claramente la cercanía con las rutas comerciales principales que conectaban varias zonas fronterizas.
Había espacio suficiente para almacenes grandes.
Puestos de vigilancia.
Rutas de carga.
Incluso pequeños centros comerciales secundarios.
Mylo caminó junto a ella mientras la nieve crujía bajo sus pasos.
—¿Qué opina?
Arely siguió observando alrededor atentamente antes de responder.
Su mente ya comenzaba a calcular automáticamente posibilidades comerciales.
—Puede ser muy útil.
El duque giró apenas hacia ella.
Y Arely continuó hablando mientras analizaba el paisaje.
—Al ducado Hoffman le conviene tener bodegas en territorios cercanos a las fronteras. Especialmente si queremos mover mercancías más rápido entre el norte y el centro del reino.
Mylo la observó en silencio.
Escuchando atentamente.
Ella señaló hacia una de las rutas visibles entre la nieve.
—Además esta ubicación permite redistribuir cargamentos antes de tormentas fuertes. Eso disminuiría pérdidas durante invierno.
El duque asintió ligeramente.
—Exactamente lo que pensé.
Arely siguió caminando lentamente mientras el viento movía apenas su largo cabello oscuro.
—Pero honestamente… no habíamos considerado completamente el factor seguridad.
Su expresión se volvió más seria.
—Si realmente hay ataques constantes de bandidos, las bodegas podrían convertirse en objetivos fáciles.
Mylo cruzó los brazos elegantemente mientras observaba el terreno.
—Por eso todavía no he vendido estas tierras.
Arely levantó apenas la mirada hacia él.
—¿Otros nobles no quisieron asumir el riesgo?
—La mayoría solo vio nieve y problemas.
Ella soltó una pequeña risa.
—Bueno… sí hay muchísima nieve y muchísimos problemas.
Aquello provocó otra leve sonrisa en el duque.
Más natural esta vez.
Y sinceramente Arely comenzaba a notar algo.
Mylo Fitzpatrick parecía muchísimo más relajado hablando de negocios que durante conversaciones sociales normales.
Como si realmente disfrutara discutir estrategias y administración.
Eso hacía que la conversación fuera sorprendentemente cómoda.
Continuaron avanzando por el terreno mientras hablaban.
Solo de negocios.
De comercio.
De seguridad.
De costos de transporte.
De almacenamiento durante invierno.
En un momento Arely se detuvo observando unas marcas parcialmente cubiertas por nieve cerca de uno de los caminos secundarios.
—¿Carretas?
Mylo negó ligeramente.
—Caballos. Probablemente exploradores fronterizos.
Ella asintió pensativa.
—Entonces realmente necesitan reforzar vigilancia aquí.
El duque la observó unos segundos antes de hablar.
—La mayoría de nobles evita involucrarse demasiado en territorios fronterizos.
—Porque es caro.
—Y peligroso.
Arely cruzó los brazos mientras seguía mirando el paisaje blanco.
—Pero también puede ser extremadamente rentable si se administra bien.
Los ojos celestes de Mylo permanecieron sobre ella.
—Exactamente.
Hubo un pequeño silencio cómodo entre ambos mientras el viento seguía soplando alrededor.
Y entonces Arely se dio cuenta de algo extraño.
Ya no estaba nerviosa.
En algún momento de la conversación había olvidado completamente que estaba sola con un hombre absurdamente hermoso en medio de un paisaje nevado sacado de una novela romántica.
Porque sinceramente…
Hablar de negocios con él era demasiado interesante.
Mylo parecía notar cada detalle.
Cada problema.
Cada posibilidad.
Y además escuchaba atentamente cuando ella hablaba.
Algo que todavía seguía sorprendiéndola un poco.
En su vida pasada muchas personas simplemente asumían que su amor por novelas románticas la volvía superficial.
Pero aquí…
Aquí podía hablar durante horas sobre comercio, contratos o estrategias económicas.
Y alguien realmente le respondía con interés.
El viento volvió a soplar levantando pequeños copos de nieve alrededor de ellos.
Y mientras observaba el enorme terreno blanco frente a ella, Arely comenzó a pensar que quizá aquel viaje no terminaría siendo un desastre después de todo.